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Opciones de captura de carbono en el sector forestal

 

Bernardus H. J. de Jong*, Omar Masera** y
Tomás Hernández-Tejeda***

 

LOS BOSQUES Y SELVAS COMO SUMIDEROS DE CARBONO

 

LOS ECOSISTEMAS FORESTALES pueden absorber cantidades significativas de bióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero (GEI). Como producto de este hecho, en las últimas décadas ha surgido un interés considerable por incrementar el contenido de carbono en la vegetación terrestre mediante la conservación forestal, la reforestación, la agroforestería y otros métodos de manejo del suelo. Un gran número de estudios ha demostrado el gran potencial que poseen los bosques y los ecosistemas agrícolas para almacenar carbono (Dixon et al. 1994, Dixon et al. 1996, Masera et al. 1995, y De Jong et al. 1995).

El ciclo de carbono en la vegetación comienza con la fijación del CO2 por medio de los procesos de fotosíntesis, realizada por las plantas y ciertos microorganismos. En este proceso, catalizado por la energía solar, el CO2 y el agua reaccionan para formar carbohidratos y liberar oxígeno a la atmósfera. Parte de los carbohidratos se consumen directamente para suministrar energía a la planta, y el CO2 liberado como producto de este proceso lo hace a través de las hojas, ramas, fuste o raíces. Otra parte de los carbohidratos son consumidos por los animales, que también respiran y liberan CO2. Las plantas y los animales mueren y son finalmente descompuestos por macro y micro-organismos, lo que da como resultado que el carbono de sus tejidos se oxide en CO2 y regrese a la atmósfera (Schimel 1995 y Smith et al.1993). La fijación de carbono por bacterias y animales contribuye también a disminuir la cantidad de bióxido de carbono, aunque cuantitativamente es menos importante que la fijación de carbono en las plantas.

Cuando mueren los organismos y son comprimidos por sedimentación, sufren una serie de cambios químicos para formar turba, luego carbón pardo o lignito y finalmente carbón. Durante el tiempo en que el CO2 se encuentra constituyendo alguna estructura de la planta o el suelo y hasta que es enviado nuevamente a la atmósfera se considera “capturado”. En el momento de su liberación (ya sea por la descomposición de la materia orgánica y/o por la quema de la biomasa), el CO2 fluye para regresar al ciclo de carbono.

México presenta condiciones naturales muy propicias para las acciones de mitigación en el área de recursos naturales. Para 1990, aproximadamente 25% de la superficie del país (50 millones de hectáreas) estaba cubierta por bosques y selvas. De este total, prácticamente la mitad eran bosques (25.5 millones ha) y la mitad selvas (24.1 millones ha). Adicionalmente existen alrededor de 62 millones de hectáreas forestales con vegetación semiárida, como matorrales y otros (cuadro 1).

 

CUADRO 1. PATRÓN NACIONAL DE USO DEL SUELO Y SUS RESERVORIOS DE C EN 1990

 

Cobertura vegetal 
Superficie (Miles ha)
Reservorio de C (GtonC)
Bosques naturales
Bosques de confieras
9,985
2.6
 
Bosque latifoliados templados
8,409
2
 
Selvas tropicales siempre verdes
5,717
1.7
 
Selvas tropicales caducifolias
15,338
2.4
 
Bosque semi-árido
62,840
5
 
Bosques degradados
21,484
2.6
Plantaciones
Con rotación prolongada
3
0.0006
 
Plantaciones con restauración
147
0.0265
Bosques manejados 
Coniferas
6,444
1.5
 
Selvas tropicales siempre verdes
900
0.28
Áreas protegidas 
Templado
672
0.16
 
Tropicales siempre verdes
1,765
0.54
 
Áreas pantanosas 
303
0.09
 
Bosques semi-áridos
3,170
0.3
Otros usos
Agricultura
25,939
2.3
 
Pastizales
24,843
2.4
 
Agroforestería
900
0.1

Nota: 1 Gton C = 109 ton C.
Fuente: SARH 1994, Masera et al. 1997 y 2001.

 

Debido a la deforestación acelerada, estos bosques hoy en día son una fuente neta de emisiones (Masera et al. 1997). Sin embargo, tienen el potencial de convertirse en un sumidero importante, siempre y cuando se apliquen por lo menos algunas de las opciones que se discuten en la siguiente sección (ver también el capítulo Mitigación de emisiones de carbono y prioridades de desarrollo nacional, de O. Masera, en esta sección).

 

OPCIONES FORESTALES DE MITIGACIÓN DE EMISIONES DE CARBONO

 

Una opción de mitigación de carbono está definida como cualquier acción que dé como resultado una reducción del incremento neto en las emisiones de este gas de un área determinada y/o por la sustitución de combustibles fósiles (Masera 1995). Existen tres opciones básicas de mitigación de carbono en el sector forestal:

a) La conservación. Esta opción consiste en evitar las emisiones de carbono preservando las áreas naturales protegidas, fomentando el manejo sostenible de bosques naturales y el uso renovable de la leña, y/o reduciendo la ocurrencia de incendios.

b) La reforestación y forestación. Esta opción consiste en recuperar áreas degradadas mediante acciones como la protección de cuencas, la reforestación urbana, la restauración para fines de subsistencia, el desarrollo de plantaciones comerciales para madera, pulpa para papel, hule, etc., así como de plantaciones energéticas (producción de leña y generación de electricidad) y de sistemas agroforestales.

c) La sustitución. Esta opción consiste en sustituir los productos industriales por aquellos hechos de madera; es decir, ahorrar energía para producir estos productos industriales (p. e. cemento) y por la sustitución de combustibles fósiles por combustibles renovables, como leña, carbón vegetal y biogás.

 

POTENCIAL DE CAPTURA A ESCALA NACIONAL: EL ESCENARIO DE BASE Y EL ESCENARIO DE MITIGACIÓN

 

Existen diversos análisis del potencial de captura de carbono en México para el nivel nacional (Masera 1995, Masera et al. 1997 y 2001). Todos estos análisis apuntan sistemáticamente a un alto potencial de captura del sector



CUADRO 2. DENSIDAD DE CARBONO Y POTENCIAL DE CAPTURA DE CARBONO SEGÚN DIFERENTES OPCIONES DE MITIGACIÓN EN MÉXICO

 

 
OPCIONES
 
CARBONO TOTAL
(TONC/HA)
 
 
CAPTURA NETA UNITARIO
DE C (TONC/HA)
 
a. Conservación
Áreas naturales protegidas Bosques de pino  169 – 180  50 – 86
Bosques de pino-encino  72 – 162  33 – 69
  Selva alta  230 – 279  113 – 173
  Selva baja  104 – 174  57 – 87
Manejo de bosques naturales Bosques  222 – 233  98 – 134
Selvas  239- 279  148 – 182
Uso de estufas mejoradas        1 tC/estufa/año ó 4 tC en el ciclo de vida de una estufa
     
b. Reforestación     
Plantaciones de reforestación  Bosques de pino   119 -126 75 – 79
Bosques de pino-encino   50 – 113 35 – 66
  Selva alta   161 – 195 128 – 150
  Selva baja   73 – 122 52 – 82
Plantaciones industriales  Plantaciones de pino   140 – 148 97 – 101
Plantaciones de eucalipto   110 – 118 67 – 71
  Plantaciones energéticas   124 – 131 215
  Agroforestería   86 – 135 43 – 68
  Sistemas bajo sombra   92 – 141 49 – 74

Nota: El cuadro presenta valores estimados promedio para el país de la densidad de carbono y la captura neta de carbono. La densidad de carbono es el carbono total por unidad de área asociado a una opción de mitigación, incluyendo vegetación, suelos y productos forestales. La captura neta se presenta aquí con fines solamente ilustrativos y considera la diferencia entre el carbono almacenado en la opción de mitigación y el carbono total del uso alternativo del suelo. Por simplicidad, en este caso se supone que el uso del suelo alternativo es en todos los casos el uso agrícola.

Fuente: Masera et al. 2000.

 

forestal, por lo menos hasta el año 2030 (ver el capítulo Mitigación de emisiones de carbono y prioridades de desarrollo nacional, de O. Masera y C. Sheibaum, en esta sección).

En el análisis más reciente, Masera et al. (2001) utilizaron un modelo para estimar la captura de carbono del año 2000 al 2030 en el que se dividió el uso del suelo en el país en 21 clases, incluyendo bosques, selvas, zonas áridas y usos no forestales (las principales categorías del análisis y el potencial de captura de cada categoría se indican en el cuadro 2). Con este modelo se construyeron dos escenarios: un escenario de referencia y un escenario de “políticas”. El escenario de referencia considera un futuro en el que se mantienen las tasas de deforestación actuales por tipo de bosque como porcentaje del área forestal remanente; asimismo, los esfuerzos en conservación y en restauración continúan pero a ritmo limitado. El escenario de políticas está basado en considerar que la captura de carbono en el sector forestal de México debe ser un subproducto de las prioridades de desarrollo sustentable del país. En otras palabras, las opciones de mitigación de carbono consideradas, parten siempre de la satisfacción de necesidades locales: demanda estimada de madera industrial y para leña, sistemas agroforestales, área susceptible a ponerse en conservación por tipo de bosque, etc. Se supone un futuro en el que se satisface plenamente la demanda interna de madera industrial, de pulpa y papel y de leña; decrecen las tasas de deforestación y se hace un esfuerzo mayor en restauración y conservación de nuestros bosques. La mitigación –o captura de carbono a escala nacional- resulta de la diferencia entre ambos escenarios.

El cuadro 3 presenta la superficie estimada a la que se dedicaría cada clase de uso del suelo entre el año 1990 y el 2030, según el escenario considerado. Se observa que para el año 2030, las opciones de mitigación cubrirían de manera neta (escenario de políticas menos escenario de base) un total de 12.4 millones de ha –pasarían de 29.4 millones de ha en el escenario de referencia a 41.8 millones de ha en el escenario de políticas.

 

Elementos a considerar cuando se instrumenta un proyecto

Los proyectos forestales poseen y han generado polémica alrededor de varias de las características intrínsecas de los mismos, que incluyen: la delimitación del proyecto, cómo estimar las posibles fugas a consecuencia del proyecto, cómo definir la duración del proyecto, los posibles riesgos en el tiempo por incendios, incumplimiento, etc.; además de cómo definir la adicionalidad del proyecto y, por lo tanto, las líneas de base, así como también las mediciones, la estimación del carbono mitigado, el monitoreo, la verificación de los beneficios en la emisión de gases de efecto invernadero y los impactos sociales asociados (sustentabilidad) (ver el capítulo Los mecanismos flexibles del Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas, de A. Guzmán, I. Laguna y J. Martínez, en la sección II).

 

CUADRO 3. SUPERFICIE FUTURA (EN 106 HA) POR OPCIÓN DE MITIGACIÓN EN MÉXICO: ESCENARIO DE BASE Y ESCENARIO DE POLÍTICAS

 

OPCIÓN DE MITIGACIÓN
ESCENARIO DE MITIGACIÓN
ESCENARIO DE MITIGACIÓN
  2000 2010 2030 2000 2010 2030
Manejo de bosques 7.7 5.7 6 7.7 6.3 8.9
Manejo de selvas 0.4 0.9 1.5 0.4 1.3 1.3
Bosque y selva protegido 8.7 10 11.6 8.7 10.9 15.2
Plantación de rotación corta 0 0.3 1 0 0.4 1.5
Plantación de rotación larga 0 0 0.1 0 0.1 0.2
Plantación de restauración 0.6 1.8 7.1 0.6 2.6 10.2
Plantaciones bioenergéticas 0 0.1 0.4 0 0.3 1.3
Sistemas agroforestales 1 1.2 1.6 1.1 1.7 3.3
Total 18.5 19.9 29.4 18.6 23.4 41.8
Incremento del área por opción
Bosque templado -0.80% -3.70% 0.40% -0.80% -4.10% 0.05%
Selva tropical -3.90% 3.80% 3.80% -3.90% 3.80% 3.80%
Plantación de rotación corta 15.00% 51.20% 7.30% 15.00% 56.70% 7.50%
Plantación de rotación larga 0.00% 30.30% 6.30% 0.00% 39.60% 3.80%
Plantación de restauración 14.70% 11.30% 7.10% 14.70% 15.50% 7.10%
Plantación bioenergética 3.10% 19.50% 8.40% 3.10% 34.70% 8.40%
Sistema agroforestal 1.10% 1.90% 1.50% 2.10% 4.60% 3.40%
Deforestación
Bosque de pino 0.60% 0.60% 0.60% 0.60% 0.30% 0.20%
Bosque de encino 0.70% 0.70% 0.70% 0.70% 0.40% 0.20%
Selva perennifolia 2.50% 2.50% 2.50% 2.50% 1.30% 0.60%
Selva caducifolia 2.00% 2.00% 2.00% 2.00% 1.00% 0.50%
Bosque semi-arido 0.08% 0.08% 0.08% 0.08% 0.04% 0.02%

 

La captura neta de carbono que se obtiene cuando se comparan los resultados de los escenarios de referencia y de política se ilustra en la figura 1. En total, de adoptar las opciones propuestas, México tendría la posibilidad de capturar aproximadamente 46 millones de tonC/ año entre el año 2000 y el año 2030. Una buena parte de esta mitigación viene por: a) evitar la deforestación; b) manejar sustentablemente los bosques naturales; c) restaurar las áreas forestales degradadas, y d) conservar adecuadamente los bosques protegidos.



GRÁFICA 1. CAPTURA DE CARBONO NETO EN 1000 T/C (ESCENARIO DE MITIGACIÓN-ESCENARIO DE REFERENCIA) POR OPCIÓN DE MITIGACIÓN EN MÉXICO, 2000-2030

 

 

La determinación de los límites tanto físicos como conceptuales constituye el paso fundamental para el diseño y la instrumentación de un determinado proyecto. La determinación de los límites influye en la cantidad de créditos que aquél puede generar. Las variaciones temporales y espaciales en las dinámicas de uso de suelo y cobertura vegetal (LU/LC) y las variaciones en los almacenes de carbono de cada clase LU/LC son los principales factores que causan el grado de incertidumbre en el establecimiento de una línea de base (De Jong 2001). Los proyectos deben mostrar su adicionalidad usando una o más (no necesariamente todas) de las evaluaciones antes mencionadas. Como para otros programas de evaluación en éste existen dos tipos de errores: el error tipo I: la aprobación de proyectos sin adicionalidad, y el error tipo II: la exclusión de aquellos que sí la posean (Chomitz 1998).

Algunos ejemplos de reservorios de carbono y fuentes de emisión que suelen no ser considerados dentro de los límites del proyecto incluyen:

i) Las emisiones asociadas con la preparación y manejo de la tierra que ocurren antes de la puesta en marcha oficial del proyecto.
ii) Las emisiones o pérdidas de gases de efecto invernadero asociadas con la extracción de madera.
iii) Las emisiones asociadas con el desarrollo del proyecto (transporte terrestre o aéreo, la maquinaria utilizada, etc.).
iv) Las emisiones de combustibles fósiles que se evitan debido al uso de biocombustibles como sustitutos para la producción de energía.

El término “fugas” se define como el aumento o la disminución de los beneficios de gases de efecto invernadero propio del proyecto debido a que las actividades propuestas por el mismo causan cambios en las actividades en otras zonas, fuera de los límites establecidos al plantear el proyecto. Entre los efectos siguientes, los más relevantes para los proyectos forestales y de uso del suelo son:

Efectos de mercado. Estos ocurren cuando las actividades propias del proyecto cambian el equilibrio de la demanda y el suministro de recursos. Por ejemplo los proyectos de plantaciones a gran escala pueden provocar la disminución de los precios locales de los productos de madera, causando que las plantaciones vecinas se dediquen a otra actividad y se transformen en pastizales o en zonas con vegetación de poca biomasa (Tipper y De Jong 1998).

Cambio de actividad. Esto ocurre cuando la actividad que está evitando la emisión de carbono, y la cual está siendo parte de las actividades del proyecto, es llevada a una zona fuera de los límites del mismo.

Uno de los principios fundamentales del Protocolo de Kioto es que los proyectos de mitigación deben generar cambios importantes y de largo plazo en el almacén de carbono terrestre y en la disminución de las concentraciones de CO2 en la atmósfera (IPCC 1995).

La cuantificación de las emisiones y absorciones de los gases de efecto invernadero producto de un determinado proyecto de mitigación está sujeta a varios riesgos, algunos de los cuales pueden ser: los incendios, las plagas y las enfermedades forestales, así como las tormentas, inherentes a ciertas actividades del uso del suelo, particularmente en los bosques, mientras que otras como las políticas y las económicas son genéricas y pueden suceder en cualquier tipo de proyecto.

Los riesgos, así como la incertidumbre, pueden ser estimados y evitados. Para evitarlos se sugiere el empleo de diversas estrategias, entre las cuales se encuentran: el establecimiento de créditos de carbono de contingencia, el asegurar los proyectos y poseer un conjunto de proyectos de carácter heterogéneo, de modo que si alguno de ellos se ve afectado por alguna circunstancia, los otros seguirán cumpliendo su función (IPCC 1995).

A manera de conclusión se señalan los beneficios adicionales que cualquier tipo de proyecto de mitigación debería de proporcionar a la sociedad, tales como: la producción de combustibles a base de madera, la fabricación de productos de madera, las parcelas comunales para la extracción de madera, los cultivos agroforestales, la conservación del suelo, la protección de la biodiversidad y del sistema hidrológico, y el desarrollo socioeconómico. De lo anterior, quizá el punto más importante que se debe considerar en cualquier proyecto es la construcción de una línea de base confiable, verificable, comparable y aceptable para todas y cada una de las partes involucradas, incluyendo los participantes, el gobierno nacional y los organismos internacionales.

 

CONCLUSIONES

 

En México, la percepción que la sociedad tiene sobre el deterioro ambiental y la necesidad de impulsar acciones que lo detengan, ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Esta circunstancia se ha convertido en un motor novedoso para el desarrollo de instituciones políticas. Por esto, las medidas de mitigación del cambio climático no son ajenas a las políticas gubernamentales y a las iniciativas del empresariado mexicano y de los organismos ambientalistas, particularmente en lo que se refiere a eficiencia energética, industria limpia, manejo sustentable de bosques y conservación de la biodiversidad.

México ha venido impulsando políticas que tienen como propósito principal solucionar diversos problemas sociales, económicos y ambientales. En muchos casos, estas acciones permiten mitigar simultáneamente los efectos del cambio climático al impulsar una mayor eficiencia del aparato productivo. Las sinergias se dan en el aprovechamiento, conservación y/o restauración de recursos naturales (manejo sustentable de bosques, creación de áreas naturales protegidas, programas de reforestación, e impulso de plantaciones, entre otras) y en la eficiencia energética (mejorando combustibles, estableciendo nuevas reglas para las emisiones de la industria, e impulsando proyectos de fuentes renovables para producción de energía, entre otros).

Se reconoce que el propósito de México de controlar y reducir -en el mediano plazo-los ritmos de crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, significa mayores retos que requieren de crecientes esfuerzos y de una participación amplia y coordinada entre el gobierno y la sociedad. En México una buena parte de los bosques y selvas son de propiedad comunal o ejidal y constituyen el patrimonio principal de aproximadamente 12 millones de mexicanos, muchos de ellos en condiciones de extrema pobreza y marginación. Por lo anterior, la política forestal se debe enfocar no sólo a la conservación e incremento de las posibilidades de bosques y selvas para prestar servicios ambientales, sino también a su utilización sustentable como fuente de desarrollo económico de las comunidades que cuentan con recursos forestales.

De alcanzar estas metas, México podría lograr que los ecosistemas forestales pasaran de ser una fuente neta a un reservorio neto de carbono, y así contribuir en la meta primordial de reducir significativamente las emisiones futuras de gases de efecto invernadero en el país.

Sin embargo, para que este potencial realmente se realice, es muy importante que las diferentes acciones cuenten con el correspondiente soporte económico del gobierno federal y estatal, así como de apoyos financieros que pueden aportar organismos no gubernamentales de países desarrollados o los propios gobiernos de dichos países.

Asimismo, la investigación científica sobre el papel de los ecosistemas forestales en la mitigación y adaptación al cambio climático, requerirá de mecanismos financieros que permitan la asignación continua de recursos económicos, con la finalidad de tener estimaciones más precisas del carbono almacenado en los diferentes ecosistemas y su potencial de captura a corto, mediano y largo plazos. Se necesita además formar la masa crítica necesaria que identifique las necesidades de diseño de políticas para el sector de recursos naturales.

Sin duda, el conjunto de acciones de mitigación requiere de un trabajo colectivo de los agentes económicos y de la población en general, ya que la solución de los problemas ambientales demanda, no solamente transformaciones técnicas, sino también cambios en los patrones culturales, relativos a las formas de producción y de consumo, y a las mismas iniciativas de participación social.

 

En síntesis:

 

  1. El sector forestal tiene un rol importante tanto en almacenamiento como en potencial de mitigación de los gases de efecto invernadero.
  2. Las opciones forestales de mitigación bien instrumentadas pueden fortalecer el proceso de desarrollo rural sustentable del país.
  3. Las opciones de captura de carbono deben ser un complemento a las estrategias de reducción de emisiones en el sector de energía (ver el capítulo Mitigación de emisiones de carbono y prioridades de desarrollo nacional, de O. Masera y C. Sheinbaum, en esta sección).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Notas

*El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).
**Centro de Investigaciones en Ecosistemas, UNAM.
***INIFAP-SAGARPA.

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, Ciudad de México
Última Actualización: 15/11/2007