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DÓNDE VIVE Y QUÉ PERTURBA AL ZACATUCHE


 

EL HÁBITAT DEL CONEJO ZACATUCHE

 

EL zacatuche se diferenció probablemente en la Meseta Desértica Americana y permaneció como relicto una vez terminadas las glaciaciones, estableciéndose en las altas montañas del sur del Valle de México, hábitat que no pudo abandonar y donde se ha conservado sin cambio evolutivo aparente.

Durante los años 1896 y 1897 se colectaron tres ejemplares en la zona noreste del volcán Popocatépetl; desde entonces se han realizado un sinnúmero de colectas de zacatuches en volcanes y montañas aledañas en los estados de México y Puebla. Para localidades en el Distrito Federal y estado de Morelos se conocen colectas de un gran número de autores. No obstante, a fines de 1970 no se sabía con precisión el área total donde se localizaba el teporingo, considerándose a una cadena montañosa que cruza de este a oeste la República Mexicana por su parte media, conocida como Eje Neovolcánico Transversal. Para entonces se calculaba un área total de distribución entre los 150 y 1, 500 kms. A mediados de los años 80 se realizó un estudio enfocado a conocer la verdadera superficie de distribución del conejo zacatuche, y así precisar las áreas a nivel nacional. Los conejos se buscaron en el volcán Nevado de Colima, volcán Tancítaro, Sierra Chincua, volcán Nevado de Toluca, sierras Chichinautzin y Ajusco, Sierra Nevada, volcán Malinche, volcán Cofre de Perote y volcán Pico de Orizaba, obteniéndose como resultado que el Romerolagus sólo se encuentra en tres áreas núcleo aisladas dentro de la zona central del Eje Neovolcánico Transversal al sur del Valle de México: la Sierra Nevada, el volcán Tláloc, y el volcán Pelado. Además, no se encontró rastro alguno del conejo en el volcán Nevado de Toluca, localidad donde previamente se había registrado. El área total de distribución que se estimó en esa década fue de 280 km. A principios de los años 90 se concluyó que la distribución total es de 3G8.5 km. Este incremento en la superficie se debe a que se realizó un estudio más detallado en donde se encontraron áreas pequeñas aledañas a las zonas núcleo no reportadas con anterioridad, así como a una medición más precisa en la superficie real tanto en las áreas núcleo como en las periféricas. De 1983 a 1993 se han llevado a cabo otros estudios que revelan constantes actividades humanas y de perturbación en toda el área donde vive el conejo zacatuche, lo que ha provocado la fragmentación de su hábitat.

La presencia del conejo de los volcanes se limitó en la Sierra Nevada y la Sierra del Chichinautzin. En esta última, la concentración del conejo se restringió a los volcanes Pelado y Tláloc (sur del D.F.), con una extensión. de 68 y 69 km2, respectivamente. En la Sierra Nevada se identificó un área continua de 132 km2 ocupada por zacatuches en los volcanes Popocatépetl, Papayo e Iztaccíhuatl (laderas norte, oeste y sur de este último). Todas las zonas mencionadas fueron consideradas como Áreas Núcleo de Distribución del teporingo ya que representan las áreas de mayor superficie.

A partir de 98 registros visuales hechos dentro de o en zonas aledañas a las áreas previamente citadas para identificar las áreas periféricas de distribución, se elaboró un mapa útil para comparar el grado de fragmentación del hábitat. Aquí se encontró que la superficie total de distribución del zacatuche está dividida en 16 unidades aisladas (12 periféricas y 4 núcleo). Esto es el resultado de la presencia de autopistas, caminos transitados por vehículos motorizados, zonas de cultivo permanente y establecimientos humanos, que son considerados como barreras difíciles para el zacatuche. Además de lo anterior, se puede observar también que la presencia de zacatuches se restringe a los límites del área cultivada con la vegetación natural. La suma de todas estas barreras impide la reproducción y cruza entre las poblaciones de zacatuches, lo que incrementa la probabilidad de extinción de la especie.

Es muy importante mencionar que el hábitat del zacatuche se ha fraccionado en 16 zonas en un período relativamente corto a causa de actividades humanas diversas, entre las cuales las más importantes son el crecimiento de la Ciudad de México y el pastoreo, incendio y tala a que son sometidas las áreas, pese a que varias de ellas son parques nacionales y reservas forestales, o bien tienen alguna otra denominación de Áreas Naturales Protegidas.

La continua fragmentación del hábitat del conejo zacatuche podría ocasionar un irreversible proceso de extinción de la especie, razón por la cual se debe dar protección adecuada a las áreas ya consideradas como parques nacionales (Izta-Popo) y Areas de Protección Especial (volcanes Tláloc y Pelado); asimismo, se debe hacer un uso racional planificado de los recursos naturales que existen en su área de distribución. Son imprescindibles medidas más estrictas aunadas a esta propuesta para favorecer la conservación del zacatuche.

Debido a los procesos de fragmentación en las áreas forestales de la región donde vive el zacatuche, y ante el inminente peligro de extinción de esta especie y la desaparición de muchas otras que habitan ahí, desde 1985 se vio la necesidad de conocer con más detalle no solamente al conejo zacatuche, sino también sus diversos hábitats. Para ello se partió de una premisa básica de la ecología, la cual contempla que debido a características históricas, geofísicas, fisiológicas y ecológicas, la mayoría de las especies son más abundantes en unas áreas que en otras, lo cual sugiere que existen ambientes o hábitats más favorables que otros para el desarrollo de las especies.

Se ha reportado la presencia de diversos tipos de vegetación dentro del área de distribución del zacatuche, lo que indica la existencia de un mosaico de ambientes diferentes o hábitats. Fue necesario definirlos y describirlos para buscar cuál o cuáles son los más favorables para el zacatuche, así como para identificar aquellos factores que potencialmente influyen en su distribución y abundancia.

En consecuencia, se definieron nueve comunidades de vegetación consideradas como sinónimos de hábitats, que en su conjunto representan todos los hábitats encontrados en la región donde vive el zacatuche. Estos nueve hábitats se describen a continuación.

1. Musgos supra-alpinos. Zacatonal abierto que se encuentra por arriba de los 4,230 m de altitud. La distribución de las plantas es agregada con un alto porcentaje de suelo descubierto (60 por ciento).

2. Zacatonal supra-alpino. Zacatonal poco más denso que el anterior, localizado entre los 4,100 y 4,220 m de altitud. Los pastos se encuentran formando macolios.

3. Zacatonal alpino. Zacatonal homogéneo y muy denso distribuido entre los 3,900 y los 4,130 m de altitud. Se observaron indicios de quema y pastoreo.

4. Bosque de pino de altura. Pinar abierto de amplia distribución con un estrato herbáceo denso y homogéneo. Se localiza entre los 3,120 y 3,840 m de altitud. Vegetación perturbada por pastoreo y quema. Se encontraron letrinas de R. dinzi.

5. Zacatonal inducido en bosque de pino. Pinar más ampliamente distribuido en el volcán Pelado, entre los 3,090 y los 3,620 m de altitud. El estrato arbóreo es homogéneo, denso y dominando al igual que el estrato herbáceo, aunque éste en mayor proporción a manera de parches. Se observaron indicios de pastoreo extensivo y zonas donde el suelo ha sido extraído para fines de jardinería. El zacatuche se presentó en un 70 por ciento de los sitios visitados.

6. Bosque mixto. De ailepino, localizado entre los 3,000 y 3,500 m de altitud. Este hábitat es menos denso que el anterior. El pastoreo, quema, tala y extracción de tierra son actividades comunes. Sólo en 10 sitios (44 por ciento) se encontraron rastros de conejos zacatuches. 7. Zacatonal en bosque de oyamel. Bosque abierto de oyameles con un estrato herbáceo muy bien definido, restringido a los volcanes Tláloc y Pelado, entre los 3,150 y 3,480 m de altitud.

El estrato rasante es conspicuo. Presencia de tala y caminos. En seis de 11 sitios se encontraron rastros de teporingos.

8. Bosque de oyamel. Bosque muy denso restringido al volcán Popocatépetl, entre los 2,840 y 3,340 m de altitud. Ha sido talado intensivamente; sin rastros de zacatuche.

9. Bosque de oyamel y cedro. Bosque mixto restringido al Popocatépetl, entre 2,840 y 3,070 m de altitud. Es la vegetación límite con las zonas de agricultura, por lo que se encuentra muy perturbada.

Para definir los hábitats del zacatuche es necesario considerar dos aspectos: el florístico y el estructural. De esta manera se aprecian las especies dominantes en los estratos arbóreo, arbustivo y herbáceo. El primer aspecto define la composición y la estructura de las comunidades; el segundo contempla su relación como refugio para el zacatuche, además de ser una fuente de alimento con un alto número de nutrientes.

Los factores más importantes que potencialmente determinan la presencia y abundancia de zacatuches son la altitud y el estrato herbáceo. Esto sugiere que los hábitats están principalmente determinados por la estructura de la vegetación de acuerdo a los parámetros considerados.

Los hábitats más importante son tal vez los más amenazados, ya que las zonas que potencialmente podrían brindar refugio al Xomerolagus diazi (Parque Nacional Izta-Popo) albergan en su mayoría hábitats que no cuentan con prioridad de protección.

Indudablemente, el estrato herbáceo está más estrechamente relacionado con el conejo de los volcanes, pero la cobertura del mismo no es el factor determinante. Resulta atractivo destacar la importancia de Mulhembergia macroura, así como de otros pastos amacollados, que son solamente una parte del estrato herbáceo en este tipo de hábitats. Las características tales como los nutrientes, la estructura y la biomasa del estrato herbáceo y su relación con Romerolagus diazi son motivo de futuras investigaciones .

El objetivo final de gran parte de este tipo de trabajos consiste en proponer estrategias adecuadas de manejo y conservación, ya que dentro del área de distribución del conejo de los volcanes se encuentran muchas más especies animales y vegetales de gran interés biológico, que también necesitan una protección adecuada.

Estudios recientes han permitido definir cinco tipos de unidades flsiográficas: 1) los cráteres y 2) conos piroclásticos de los volcanes Texoxocol y Pelado; 3) los derrames holocénicos de lava (una corriente larga y prolongada hacia el norte y otra corriente orientada hacia el noreste); 4) los derrames pleistocénicos de lava (cubriendo la mayor parte de las faldas del volcán); y 5) planicies aluviales (restringidas a la parte más baja de las vertientes oeste y sureste). Estas unidades geomorfológicas en combinación con los tipos de vegetación tipifican a una unidad geoecológica. A partir de ésta se puede elaborar un plan de desarrollo regional.

 

EL HOMBRE VERSUS EL TEPORINGO

 

En este último siglo las diferentes actividades humanas se han convertido en un factor determinante para la distribución y abundancia de las especies. La conservación de una especie en peligro de extinción debe partir de la idea de que es necesario conservar las condiciones del lugar donde vive. El área de distribución del conejo zacatuche se encuentra en una zona forestal muy cercana a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, donde se concentran la mayor parte de las actividades administrativas gubernamentales, y es una de las regiones industriales más importantes del país. Posee además una considerable zona rural donde se llevan a cabo gran número de actividades productivas.

Las actividades humanas realizadas en el área de distribución del conejo zacatuche y sus alrededores, se pueden englobar en dos grandes procesos: la expansión urbana, y la explotación agropecuaria y forestal.

La Zona Metropolitana de la Ciudad de México abarca en diferentes proporciones todas las delegaciones del Distrito Federal y 21 municipios del Estado de México. I.a ciudad ha tenido un crecimiento alarmante. Por ejemplo, de 1940 a 1980 la superficie aumentó de 11 ,700 ha a 120,000 ha; la población se incrementó de 1,670,31 4 habitantes a 13,455,000. Es decir, la superficie urbana aumentó más del 200 por ciento, la agrícola prácticamente no disminuyó, y la superficie forestal (que incluye bosques, matorrales y pastizales) disminuyó un 23 por ciento. Por lo tanto, la mancha urbana se está extendiendo tanto en la superficie forestal como en la agrícola, además de que el área forestal se ha reducido por la captura de nuevas tierras destinadas a Ia agricultura. Se pueden observar asentamientos urbanos irregulares en esta zona, así como la creación de zonas industriales en áreas naturales. Un ejemplo de esto último es la planta de asfalto que se empezó a construir en 1992 en la comunidad de Parres, en la base del volcán Pelado, considerado como un Área de Protección Especial, y una de las áreas importantes donde habita el zacatuche.

Estos procesos han causado no sólo la disminución de la superficie forestal sino también su fragmentación, lo que ocasiona parches o islas de áreas naturales. Muchos de estos lugares no son propicios para la urbanización pero se está avanzando sobre barrancos y laderas de antiguos volcanes, lo que demanda enormes inversiones en obras de infraestructura, control de erosión, y hace que se presenten derrumbes o deslizamientos del terreno así como problemas de desazolve en los sistemas de drenaje.

El crecimiento de la ciudad se debe principalmente a la falta de planificación urbana, venta ilegal de predios y familias que invaden terrenos; además se provoca contaminación por la ubicación de diferentes industrias y la gran cantidad de vehículos automotores. La emisión de contaminantes a la atmósfera se ha incrementado hasta en un I50 por ciento pesando seis millones de toneladas anuales que, además de afectar la salud de los habitantes, está también deteriorando las comunidades forestales de los alrededores de la Ciudad de México. Esta contaminación afecta directamente las ramas y las hojas de los árboles debilitándolos y provocando que sean más susceptibles a plagas y enfermedades. Al morir los árboles se abren parches en la cubierta forestal provocando cambios microclimáticos cuyo efecto sobre la fauna silvestre ha sido poco estudiado.

En la región donde vive el zacatuche existe, por otro lado, una zona rural extensa en la que se realizan diversas actividades humanas, las cuales podemos agrupar en agrícolas, ganaderas y forestales.

Los sistemas agrícolas en el área pueden clasificarse a su vez en tradicional y moderno. El sistema tradicional consiste principalmente en el cultivo de maíz (Zea mays) y nopal (Opuntia streptacantha) realizados en pequeñas parcelas donde las prácticas agrícolas y los implementos usados son los tradicionales, tales como el arado de tracción animal y la aplicación de estiércol como fertilizante. Mientras tanto, el sistema moderno se desarrolla en grandes extensiones con el uso intensivo de fertilizantes, plaguicidas, herbicidas, así como de maquinaria para la siembra y la cosecha. El cultivo de avena (Avena sativa)Es el más representativo de este sistema, además del trigo (Triticum sativum) y la cebada (Hordeum vulgare).

Existe una tendencia a que el área agrícola se extienda hacia superfïcies que originalmente eran forestales; es decir, tanto la zona rural como la zona urbana se expanden ganando terreno a las zonas boscosas provocando la fragmentación de los lugares donde vive el zacatuche.

En la zona existen también varios tipos de ganado como el bovino, ovino, caprino y equino; los dos primeros sobresalen en cuanto a número de cabezas. La ganadería depende sustancialmente de las áreas forestales, pues la vegetación herbácea del bosque es la única fuente alimentaria para los rebaños. En dichas áreas se mantienen de ocho meses a un año, alimentándose al menos de 45 diferentes especies de plantas silvestres. Las plantas consumidas por el ganado le proporcionan energía, pero éstas tienen deficiencia proteínicas, por lo que los animales requieren de un complemento alimenticio. De esta manera, en las áreas de pastoreo, aquellos pastos silvestres que presentan una fuerte relación con los zacatuches se ven afectados, como es el caso de Muhlenbergia macroura.

Una actividad unida al pastoreo son los incendios provocados por los lugareños para incrementar la calidad y cantidad del pasto que sirve de alimento al ganado. Un efecto del fuego es disminuir la abundancia de Muhlenbergia macroura y Festuca tolucensis. De manera global se puede decir que tanto el pastoreo como el fuego están disminuyendo la calidad y cantidad de pastos amacollados que son importantes para el zacatuche.

La tala en la zona se realiza tanto de manera clandestina como a través de la expedición de permisos forestales que requieren de un procedimiento largo y conflictivo. Aunado a ello, también se realiza una actividad llamada ocoteo, es decir, el corte fraccionado de los pinos para obtener pequeños trozos de madera con resina que se comercializan como material combustible. Esta última actividad es furtiva, debilita los árboles y además los deja expuestos a infecciones de parásitos y diferentes insectos.

Otras actividades que se realizan en la zona como parte de la explotación de los bosques son la colecta de algunos tipos de hongos utilizados tanto para consumo como para venta, y el corte del zacatón (pasto amacollado); esto último consiste en extraer los pastos del suelo, voltearlos y cortar sus raíces para fabricar escobetas, escobas, etcétera, y aprovechar sus hojas para tejados y forraje.

La extracción de tierra para su uso en jardinería también es una actividad muy común en la zona, actividad que está poco documentada y la cual requiere de un permiso similar a los de remoción forestal. Éste exige un límite de 1:5 m para la extracción, profundidad en la que se encuentra la mayor parte de la riqueza de un suelo cuya formación tardó cientos de años. Este nivel de excavación muy pocas veces se respeta, ya que en muchos sitios se deja expuesta la roca madre. Una actividad similar es 1a extracción de roca volcánica para uso como material de construcción.

Todas estas actividades también afectan directamente a los zacatuches, pues en varias ocasiones se ha observado la destrucción de sus hábitats y madrigueras sin darles opción a ser repobladas.

Dada la riqueza de la zona no podría faltar la cacería. Aunque ésta es una actividad no permitida legalmente, se realiza sobre todo por los pobladores del área con el fin de obtener alimento, y no es raro encontrar personas que se dedican a la caza comercial y deportiva. Es evidente que en muchas ocasiones se caza directamente al zacatuche.

Una última actividad que debe considerarse es la recreación. La zona es utilizada como área de esparcimiento por los pobladores de la gran Ciudad de México, principalmente durante los fines de semana y en lugares cercanos a las carreteras, de una manera descontrolada, afectando estas sonas boscosas.

Las actividades efectuadas podrían realizarse bajo una planeación adecuada del uso racional de recursos y espacios, sin que las superficies forestales y la fauna silvestre que las habitan resulten irreversiblemente afectadas; inclusive, podrían redituar beneficios permanentes en la economía de los habitantes de la zona y a diversas instituciones administrativas, académicas y gubernamentales. Resulta contradictorio que aun dentro de la zona denominada Parque Nacional Izta-Popo, y en las Areas de Conservación Especial para los volcanes Pelado y Tláloc, no se estén tomando las medidas preventivas pertinentes para su manejo y conservación, además de existir una propuesta de creación de Áreas de Conservación Especial para los volcanes Pelado y Tláloc, que no ha sido tomada en cuenta.

Cuando se hace referencia a manejo y conservación, se sugiere integrar a los lugareños al proceso de protección del área a través de un reordenamiento territorial bajo el cual se planifique el uso sostenible de madera, fauna, pastos y las áreas de recreación al aire libre, sin afectar las condiciones óptimas para la permanencia de la vida silvestre.

Los procesos de organización y operación de las actividades humanas surgen de la coordinación, la cooperación y el trabajo interdisciplinario entre diferentes instituciones (académicas, gubernamentales, financieras y sociales), por lo que se recomienda elaborar una estrategia de desarrollo basada en el manejo integral de los recursos a partir de su potencial ecológico, cultural y tecnológico. Las actividades humanas que existen en la zona de distribución del zacatuche son factores muy importantes para que no sólo esta especie esté siendo amenazada, sino también los animales y vegetales con los que comparte el lugar donde vive; paradójicamente, estas mismas actividades realizadas adecuadamente podrían garantizar la subsistencia de quienes viven en dicha zona.

Es necesario llevar a cabo estudios más detallados sobre la definición descripción y análisis espacio-temporal de las comunidades vegetales y de las poblaciones de zacatuches. De esta manera se pueden fundamentar acciones de manejo y conservación a largo plazo. Esto es esencial para las comunidades de gramíneas amacolladas, ya que éstas son importantes para todos los herbívoros de la zona, inclusive para el ganado.

También es necesario organizar un sistema de vigilancia adecuado y eficiente para las zonas de distribución del zacatuche, dando prioridad a la época de sequía para evitar el pastoreo excesivo y la quema incontrolada, ya que dichas actividades alteran o modifican los hábitats y son las que más perturban el estrato herbáceo, el cual tiene una relación muy estrecha con las poblaciones de zacatuches.

El volcán Pelado juega un papel importante en la recarga de los mantos acuíferos de la Ciudad de México. La diversidad biótica que ahí se encuentra es única y algunas especies (Romerolagus diazi) se encuentran en peligro de extinción. La cercanía a la zona metropolitana también pone en extremo peligro el hábitat de estas especies que se encuentra en deterioro continuo. Es por todo esto que urge aceptar la propuesta de que este volcán se declare como reserva natural, así como la organización de un sistema de vigilancia efectivo.

 

 

 

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Última Actualización: 15/11/2007