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Capítulo 4

Residuos sólidos urbanos

 

TAL VEZ LA JUSTIFICACIÓN más importante respecto a este capítulo, es la relevancia desde la perspectiva de los servicios, las implicaciones derivadas de la nueva clasificación de los residuos por la entrada en vigor de la LGPGIR en sólidos urbanos, de manejo especial y peligrosos.

Desde hace muchos años, las autoridades desarrollan acciones tendientes a controlar los residuos, pero en muchos casos no han sido las más adecuadas y el problema ambiental y posiblemente de salud persiste en varios lugares con una tendencia a su agravamiento.

En general, las soluciones que se han implementado van en busca del control de los residuos al final de su ciclo y esto ha propiciado resultados inadecuados para la sociedad y las mismas autoridades. Los esfuerzos serios y metódicos con la utilización de herramientas profesionales para atacar este problema iniciaron a finales de los sesentas y principios de los setentas, alcanzando niveles de cobertura del servicio de recolección formal en un 80% y del 50% en una disposición en rellenos sanitarios o sitios controlados.

Sin embargo, si se considera que existen 2,445 municipios en el país, más de 200,000 localidades y que en las áreas metropolitanas se asienta casi el 50% de la población, menos del 5% de los municipios han resuelto el problema.

Se debe realizar un esfuerzo para cambiar la visión de la forma de enfrentar este problema, la cual considere soluciones preventivas para el control y el aprovechamiento de los RSU.

El diagnóstico básico de los RSU incluye la ubicación de fuentes de información identificadas, donde se llevó al cabo una recopilación, análisis y evaluación de la información disponible. Asimismo, presenta los datos de generación, composición e infraestructura que se han obtenido en el transcurso del tiempo en estudios y proyectos sobre el sector de los residuos y finaliza con las conclusiones y principalmente, recomendaciones consideradas para reencauzar las acciones de las autoridades en los tres niveles de gobierno.

Las primeras cifras confiables en materia de RSU fueron generadas en la década de los ochentas por entidades como la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, y el Departamento del Distrito Federal, entre otras. Desde el principio de la década de los noventa, las cifras generadas por la SEDESOL y el Gobierno del Distrito Federal han sido referencia obligada en la bibliografía que se ha desarrollado en el tema.

En el mismo lapso, otros organismos gubernamentales y no gubernamentales han generado datos, como el Instituto Nacional de Ecología, la Agencia Técnica de Cooperación Alemana (GTZ), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), el Banco Nacional de Obras y Servicios (BANOBRAS), los gobiernos estatales y municipales, las cámaras industriales y la Asociación Mexicana para el Control de los Residuos Sólidos y Peligrosos, A.C. (AMCRESPAC), entre otros.

Cabe recalcar que como se citó en los capítulos anteriores, la política nacional en torno a los residuos debe reconocer la importancia de la participación responsable de todos los actores involucrados. Todo ello, coadyuvará a la solución ambiental, sanitaria, social, técnica y económica del problema de gestión integral de los residuos.

Como  recapitulación,  es  conveniente  recordar  que  las actividades  vinculadas  con  los  Sistemas  de  Aseo  Urbano (SAU), son: barrido (manual y mecánico), recolección, transferencia, transporte, tratamiento y disposición final. En teoría, deben brindarse a la sociedad en su conjunto, de manera tal que garanticen eficiencia, cobertura y control.

En ocasiones, el desinterés, la ineficiencia, además de otros intereses de algunas municipalidades, han limitado la modernización de los servicios, aunque también hay casos exitosos en el país.

Con relación a los aspectos metodológicos, para llevar a cabo el apartado referente a RSU y RME se realizó la búsqueda, recopilación, análisis y evaluación de los trabajos publicados en México sobre residuos sólidos urbanos y residuos de manejo especial, estos últimos analizados en el siguiente capítulo (Servicios de salud, Transporte, Tratamiento de Aguas, Tiendas Departamentales y Residuos de la Industria de la Construcción).

Para el caso de los RSU una vez evaluada la información disponible se llevó a cabo el análisis de las condiciones de los sistemas de aseo urbano en el país. Se seleccionaron aquellos trabajos que resultaran una fuente original ya que algunas publicaciones hacían referencia a éstos; cuando se consideró que los datos eran una aportación se integraron al diagnóstico el cual se enriqueció con información disponible en la empresa y por medio de comunicaciones personales con profesionales en el tema. El análisis integra las características de los residuos (generación, composición, peso volumétrico) y la infraestructura existente en país para realizar su manejo.

Finalmente, se integran las conclusiones y recomendaciones sobre la clasificación de los residuos, generación y uso de la información, generación de los residuos, composición, almacenamiento, barrido, recolección, transferencia, transporte, tratamiento, disposición final, aspectos legales, académicos, investigación y desarrollo, desarrollo institucional, sector privado, participación ciudadana, sistemas tarifarios y responsabilidades.

4.1. Generación y composición

Actualmente, la SEMARNAT lleva a cabo estudios cuyo objetivo es el establecimiento de metodologías que permitan la validación y una transparencia para definir indicadores de generación de residuos en México. Para los RSU, y según datos reportados por la SEDESOL,7  en 2004 la generación de este tipo de residuos en todo el país fue de 94,800 toneladas diarias, equivalentes a 34.6 millones de toneladas anuales. En cuanto a la generación por estados, municipios o localidades, la información disponible es muy dispersa y desequilibrada, ya que se basa en proyectos individuales y encuestas.

La SEDESOL llevó al cabo un levantamiento de cédulas de encuesta con visitas personalizadas o con información de trabajos y proyectos realizados en 47 localidades. Según los datos así obtenidos, la tasa de generación per cápita más baja, corresponde a zonas semirurales o rurales, mientras que la mayor corresponde a las grandes ciudades y zonas metropolitanas.

Por otro lado, se dispone de la información que se obtuvo de las encuestas realizadas por la Cruzada por un México Limpio durante el 2005, en colaboración con el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED). Sin embargo, por las pocas respuestas obtenidas estos datos también son dispersos y por ser referidos a municipios y no necesariamente a localidades, son difícilmente comparables con las encuestas de la SEDESOL para una validación.

De acuerdo con los informes históricos de la SEDESOL,8 la generación y composición de los residuos sólidos urbanos ha variado significativamente durante las últimas décadas, derivado del propio desarrollo así como del incremento poblacional y los cambios en los patrones de urbanización.9

En estas circunstancias, resulta de interés conocer las proyecciones de generación al año 2020, las cuales se presentan en el cuadro 4.1.

Aunado  a  lo  anterior,  la  composición  de  los  residuos también ha cambiado significativamente en las últimas décadas.9 Por ejemplo, en la década de 1950 el porcentaje de residuos orgánicos en la basura era del 65 al 70%; mientras últimamente su proporción es entre 50 y 55%. Según datos de SEDESOL para el año 2004, en el país el 53% de los RSU son de tipo orgánico, en tanto que el 28% son potencialmente reciclables como el papel y cartón (14%), vidrio (6%), plásticos (4%), hojalata (3%) y textiles (1%). El 19% restante son residuos de madera, cuero, hule, trapo y fibras diversas (fuente), materiales parcialmente reciclables aunque con mayor grado de dificultad.

Con base en los datos del Cuadro 4.2 vale la pena señalar que existe un significativo potencial para aprovechar buena parte de los residuos, dependiendo de un mercado potencial interesante para los sistemas de tratamiento y reciclaje. Es interesante resaltar, sin embargo, que actualmente se recupera sólo un porcentaje menor al 50% del señalado potencial para el reciclaje.10 La mayor parte se hace a través de la pepena –a veces desde el mismo transporte recolector– desde la fuente o bien, en las plantas de selección y aprovechamiento y en los sitios de disposición final, independientemente de que una fracción es recuperada en la propia fuente, el barrido, y la recolección.

4.2 Sistemas de Aseo Urbano (SAU)

Resulta de utilidad contar en forma esquemática con el flujo de los residuos sólidos en los SAU (figura 4.1).

El barrido es una responsabilidad municipal (vialidades, centros históricos, áreas públicas, etc.), y de la población en lo que respecta al frente de sus propiedades. Sin embargo, se desconoce el grado de cumplimiento de éstas.

A manera indicativa, en los siguientes párrafos se reportan rendimientos y costos para las diferentes etapas comprendidas en un SAU. Es importante señalar que los datos que se reportan han sido generados en estudios llevados a cabo por SEDESOL en 47 localidades del país, con características muy diferentes entre sí por lo que los rangos que se observan para los parámetros observados son considerables. Si bien el tamaño de la muestra no parece suficientemente representativo, se ha considerado importante incluir los valores obtenidos por la mencionada dependencia como uC. Con relación al barrido manual, se estima que el rendimiento del personal va de 0.6 a 2.5 km/turno de calle, en función de la orografía, el clima, y el estado y tráfico de las
calles.

Resalta que cuando se incrementa la cantidad de residuos captados en el barrido manual, el servicio de recolección es ineficiente o inadecuado. La implicación de esto es que se ingresa dinero de la población al bolsillo del sistema informal, sin que realmente signifique un mejor servicio por no ingresar a la planificación del SAU en su conjunto.

Por otra parte, el costo de barrido manual varía de 20.00 a 305.00 $/km en los diferentes municipios del país.

El barrido mecánico se utiliza principalmente en avenidas principales y vías rápidas, con velocidades que varían de 4 a 30 km/hr, en función del tipo de máquina. Sus costos varían entre 21.00 y 152.00 $/km.

La recolección de los residuos es tal vez el punto más sensible de los SAU para la población, pues representa serios problemas a la vivienda y al entorno cuando el servicio es de mala calidad.

Los equipos más utilizados son los camiones compactadores con capacidad de 10m3 a 15m3, los cuales recolectan de 4ton/viaje a 8ton/viaje. De acuerdo a datos de la SEDESOL11 se estima que se recolecta el 87% de las 94,800ton/día generadas. Se calcula que en las grandes zonas metropolitanas la cobertura alcanza el 95%; en ciudades medias varía entre el 75% y el 85%; así como en pequeñas áreas urbanas alcanza entre el 60% y el 80%.

Los costos de recolección en las ciudades medias varían de 30 a 640 $/ton, en función de la densidad poblacional, la cantidad recolectada y eficiencia en el llenado del vehículo, el estado físico de éstos y el diseño de las rutas.

En los años recientes, una variante al método convencional consiste en los sistemas de recolección selectiva; se debe a los cambios en los ordenamientos legales y a la voluntad política o la presión de la sociedad, por alcanzar esquemas sustentables. Puede variar tanto en función de los días de la semana12, como por entregarlos separados en orgánicos e inorgánicos. Se considera que este sistema será cada vez más generalizado en los municipios y localidades, pues tiene varias ventajas frente al tradicional.

Por ejemplo, representa una oportunidad de valorizar los subproductos, mediante la obtención de materiales de mejor calidad y más fácil de especular en el mercado del reciclaje. Asimismo, la población es participativa, lo que favorece a una mejor cultura en torno al tema. Aunque está pendiente el costo-beneficio, con un sistema bien planificado, es conveniente para la sociedad en su conjunto.

En cuanto al transporte, la variación está en función de si el propio camión recolector tiene acceso al sitio de disposición final o bien, llega a una estación de transferencia.13

En la actualidad, existen 42 sistemas de transferencia en el país. Los costos como en las etapas anteriores, presentan grandes variaciones; en general representan el 29% del monto total del servicio integral y van de 22 hasta 145 $/ton.14

El tratamiento se ha desalentado en México, pues los procesos por incineración, aprovechamiento de subproductos y producción de composta, no han tenido en México el resultado esperado. Para la composta en la mayoría de los casos, esto se debe a un insuficiente desarrollo del mercado, del producto terminado y/o su mala calidad debido a una tecnología inadecuada, altos costos de operación y dificultades en la comercialización por parte de los municipios.15

Por otra parte, el tratamiento de residuos orgánicos sigue siendo muy limitado; un estudio piloto del INE realizado en el año 2005 identificó 61 plantas de compostaje, que estaban operando o que hubieran operado en algún momento en México. El enfoque del estudio fue la zona centro del país, de manera que los resultados no reflejan la totalidad de las experiencias a nivel nacional; es de esperarse que existan y hayan existido más plantas en el resto de la república. Sin embargo, la muestra estudiada es importante y da elementos para un análisis de la operación de plantas municipales de compostaje en México.

Las características de las plantas de composta que se reportan son muy diferentes entre sí, además de que carecen con frecuencia de registros y reportes periódicos de las actividades realizadas. En consecuencia es difícil proporcionar indicadores relativos a residuos recibidos, volumen producido, etc. Sin embargo, puede decirse que el tiempo de producción de la composta reportado varía entre tres y seis meses. Por otra parte, si bien la capacidad instalada de las plantas que operaron en el pasado era significativa, hoy existen pocas plantas en México que procesan un volumen mayor a 50 toneladas al día. La capacidad de las plantas estudiadas es muy variable y difícil de establecer, ya que pocas de ellas cuentan con un registro actualizado, y algunas calculan el volumen de composta que se entrega por costales o bien por camiones entregados. En todo caso, para las plantas que reportaron cifras comparables, se encontró un rango que va de 100 kilogramos a 100 toneladas por día.

Con la recuperación de subproductos se inicia la cadena del reciclaje. Se estima que en el país los materiales recuperados para su venta representan del 8% al 12% del total generado. No obstante, gran parte de éstos se obtienen mediante el empleo informal, es decir la prepepena (en la recolección) y pepena (en el sitio de disposición final). Este último se da prácticamente en todos los sitios (controlados o no controlados), lo cual representa uno de los problemas más graves en materia de desarrollo social, salud pública y calidad de vida.

En estudios de la SEDESOL se ha estimado, con base en una muestra de ocho ciudades, que la recuperación en los residuos que ya llegaron al sitio de disposición final es del orden de 2.5%; así mismo, junto con la prepepena, los índices de recuperación para el reciclado varían alrededor del 10%. En términos generales los subproductos tradicionales que tienen más mercado son el cartón, papel, aluminio, metales, vidrio y PET.

Además de los esquemas de tratamiento de RSU mencionados, han existido esfuerzos para introducir otras opciones y tecnologías, algunas tradicionales y otras novedosas, como son la incineración, pirólisis, gasificación, mineralización,  hidrólisis,  tratamiento  mecánico-biológico,  co-procesamiento, plasma, relleno seco (considerado en su componente de tratamiento), etc. Sin embargo, el impacto en el mercado mexicano puede considerarse como irrelevante, debido al escaso éxito en la implantación de estas opciones en los municipios del país.

Finalmente, tal vez el aspecto más acotado de los SAU es la disposición final, principalmente por las precisiones señaladas en la NOM-083-SEMARNAT-2003, la cual busca entre otros objetivos, impulsar la utilización de predios con vocación natural y establece las condiciones que deben reunir los sitios de disposición final así como su diseño, operación y clausura.

La SEDESOL estima que a nivel nacional, en 2004 el 64 % de los residuos sólidos generados en México se depositó en 88 rellenos sanitarios y 21 sitios controlados; el 49 % de los rellenos sanitarios son municipales, 18 % regionales y 33 % operados por la iniciativa privada.

Sin embargo, en 2003 la Comisión Mexicana de Infraestructura Ambiental (COMIA) publicó junto con la GTZ un libro sobre el Desempeño de Gobiernos Locales y Participación Privada en el Manejo de Residuos Urbanos. En éste se reflejaba la posición de los expertos mexicanos sobre la localización y el desempeño de los sitios de disposición existentes en municipios con más de 100 mil habitantes hasta ese año. Ninguno de los sitios recibió la mayor clasificación posible, siendo 10 sitios clasificados como buenos. Es necesario considerar que cuando se realizó la evaluación no existía  entonces  la  NOM-083-SEMARNAT-2003  actualizada, que por primera vez define, además de los requisitos para la localización del sitio, los criterios que deben unir los si tios de disposición final respecto a su operación, clausura y monitoreo, para poder ser considerados como un relleno sanitario completo. Actualmente se realiza una evaluación de todos los sitios en la República que definen las deficiencias para el cumplimiento de la actual NOM-083, que permitirá en breve disponer une mejor visión clara y objetiva sobre esta situación.

En otro renglón, siempre relacionado con los RSU, es importante señalar el hecho ya mencionado relativo a las fuentes de información disponibles, cifras cuya precisión es eventualmente cuestionada. Se destaca así la urgencia de contar con fuentes de información adicionales en las que se apliquen metodologías estandarizadas para generar información, y la validación de la información disponible en la materia. Para esto es necesario revisar la normatividad existente y adecuarla a metodologías internacionales utilizadas para este fin en organizaciones en las que nuestro país es miembro.

Con relación a los RSU con otro destino final, la SEDESOL reporta 25,000 ton/día que se depositan en tiraderos a cielo abierto, barrancas o bien, en cualquier otro sitio sin control (incluye sitios clandestinos). La afectación ambiental y a la salud pública podría ser por ello enorme y se desconoce la dimensión exacta del problema.

En los últimos años se han impulsado acciones para mejorar la disposición final, como es en las ciudades medias, donde los rellenos sanitarios se han incrementado en un 20% en ocho años.17 Los costos de operación fluctúan entre los 25.00 y los 80.00 $/ton, en función de los volúmenes a disponer y el origen de los residuos, entre otros factores. Al considerar la amortización de la infraestructura y el equipo, dichos costos se elevan al rango de 58.00 a 145.00 $/ton. Como información complementaria a la manifestada en los párrafos anteriores, se dispone también de la información captada en diferentes municipios de la República a través de las encuestas realizadas por la Cruzada por un México Limpio en colaboración con el INAFED ya mencionadas con anterioridad. Las preguntas del cuestionario se refieren a la generación, recolección, separación, tratamiento y, principalmente, a la disposición final; los datos proporcionados, sin embargo, son aún muy escasos (menos del 5% de los 2,445 municipios han respondido el cuestionario hasta diciembre del 2005), e insuficientes para presentar aquí una síntesis de ellos con conclusiones relevantes. Dicha información será de suma utilidad como punto de referencia cuando se tengan los datos validados de todos los municipios, y se pueda elaborar así una síntesis de ellos con representatividad para toda la República.

4.3. Conclusiones y recomendaciones

Con la clasificación de los residuos aplicable con la entrada en vigor de la LGPGIR, se considera que deben revisarse algunos casos, especialmente el relativo a los residuos comunes entre los sólidos urbanos y los de manejo especial. Al respecto, como recomendación, se sugiere elaborar dos normas: una relativa a las definiciones en materia de RSU, y otra precisamente para la clasificación y para todo lo relativo a la estimación de la generación.18

Asimismo, dado que no existe una metodología establecida para la determinación de la generación de información, se recomienda instrumentar mecanismos para evaluar y validar los resultados existentes y la creación de un sistema de información y homologación de metodologías, actividad que se iniciará en 2006.

Cabe resaltar que para todas las fases y actividades del SAU, es necesario adecuar al corto plazo lo relativo al marco legal. Es preponderante desarrollar los mecanismos e instrumentos que obliguen a los responsables –de cualquier sector- a cumplir al menos con los ordenamientos vigentes, además de existir y promover la oportuna vigilancia y control de estos sistemas.

Aunado a lo anterior, para todos los casos, es necesario un sistema moderno y profesional, así como dar mantenimiento a los equipos existentes y ofrecer condiciones seguras de empleo para los trabajadores del servicio. Por supuesto, sobresale el de quienes trabajan en la separación y recuperación de subproductos en condiciones poco dignas y con alto riesgo.

Otra demanda colectiva es la de incentivar la recolección selectiva y aprovechamiento de los residuos, para promover nuevos nichos de mercado que favorezcan a los distintos sectores de la sociedad y beneficien económica y socialmente a los actores del ciclo de los Sistema de Aseo Urbano (SAU). Para ello, se recomienda el fomento a la creación de dichos mercados y el fortalecimiento a los existentes. En particular para los sitios de disposición final, se debe aprovechar el biogás e ingresar al mercado de los bonos de carbono.

Como en otros temas, los aspectos de continuidad a los programas de capacitación, desarrollo tecnológico e impulso al sector académico e institucional, se consideran urgentes e imprescindibles.

En el mismo sentido, la estructura tarifaria debe distribuir los costos del manejo de residuos y regularlos en función de la calidad, oportunidad y servicio, el cobro del servicio mediante tarifas diferenciadas entre otros mecanismos, mismos que a su vez, garanticen el cumplimiento de los ordenamientos legales vigentes, la calidad de vida, imagen urbana y conservación de los recursos naturales.

7.   SEDESOL, 2005. El Manejo de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial en México. Sancho y Cervera, J. – Rosiles, G.

8.   SEDESOL, 1998. El Manejo de los Residuos Sólidos Municipales en
México. Sancho y Cervera, J. – Rosiles, G.

9.   La generación per cápita creció de 300 gr./día en 1950 a 900 gr./día en 2004. La población nacional en este mismo periodo pasó de 30 millones a 105 millones de habitantes. No obstante, los rangos varían en función de la región del país; en términos generales, los índices señalan que es la Región Norte quien tiene los más altos. Por razones obvias, la composición en función de la Región, también es variable.

10. SEDESOL, 1999. Situación Actual del Manejo Integral de los Residuos Sólidos en México. Sancho y Cervera, J. – Rosiles, G.

11. SEDESOL, 2005. El Manejo de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial en México. Sancho y Cervera, J. – Rosiles, G.

12. Por ejemplo, la recolección de orgánicos y sanitarios unos días, y los inorgánicos o reciclables otros días.

13. Los sistemas de transferencia tienen la finalidad de minimizar los tiempos de recorrido de las unidades de recolección, con lo cual se disminuyen los costos de operación.

14. SEDESOL, 2005. El Manejo de los Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial en México. Sancho y Cervera, J. – Rosiles, G.
15. Las plantas han tenido que ser subsidiadas por el gobierno.

17. En la frontera norte, se recolecta el 73% de los residuos de los cuales, el 64 % se deposita en rellenos sanitarios y el resto, en tiraderos a cielo abierto.

18. Se precisa la necesidad de revisar las Normas existentes y adecuarlas y/o elaborar las faltantes, para lo cual a corto plazo, deberá analizarse este punto.

 

 

 

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Última Actualización: 15/11/2007