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Ecología de las amibas patógenas de vida libre en ambientes acuáticos

 

Patricia Bonilla Lemus, Elizabeth Ramírez Flores, Ricardo Ortíz Ortega y Carlos A. Eslava Campos

 

1. Introducción

Las amibas de vida libre (AVL) son protozoos cosmopolitas que habitan ambientes húmedos como el suelo y el agua, aunque también se pueden encontrar en el aire, vehículo que utilizan como medio de dispersión. En los ecosistemas acuáticos desempeñan un papel muy importante en el mantenimiento del flujo de energía y el reciclado de los nutrimentos. Su eficiencia en el uso de los recursos los convierte en un enlace fundamental entre los organismos desintegradores y aquéllos pertenecientes a niveles tróficos superiores.

A mediados del siglo pasado se descubrió que algunas amibas pequeñas del suelo y del agua, que hasta entonces se consideraban inocuas, podían invadir al hombre y a otros animales, llegando a causarles la muerte o daño cerebral irreversible. Debido a su habilidad para vivir como organismos de vida libre y como endoparásitos a las amibas se les conoce también como organismos anfizoicos. Algunas amibas son patógenas por sí mismas pero también pueden actuar como vectores de bacterias patógenas como Legionella pneumophila y Vibrio spp.

Las AVL patógenas son más frecuentes en cuerpos de agua con temperatura por arriba de los 25º C y aguas naturales de los trópicos y subtrópicos. A la fecha se han descrito las especies Naegleria fowleri, Balamuthia mandrillaris y algunas del género Acanthamoeba. Naegleria fowleri es capaz de producir en el hombre meningoencefalitis amibiana primaria (MEAP), enfermedad fulminante y mortal. Balamuthia mandrillaris y varias especies del género Acanthamoeba pueden provocar encefalitis amibiana granulomatosa (EAG). Acanthamoeba spp. también puede provocar infecciones severas en pulmón, oídos, nariz y queratitis amibiana (QA) en ojos. En comparación con otras enfermedades causadas por protozoos, las infecciones causadas por AVL destacan por su amplia distribución, extrema virulencia y falta de tratamiento efectivo. El primer caso clínico producido por AVL fue descrito en Australia en 1965 y a partir de entonces se han registrado casos en todo el mundo, lo que demuestra su amplia dispersión en el mundo y sugiere la posibilidad de que muchos casos hayan pasado inadvertidos por la falta de conocimiento acerca de este grupo de organismos.

 

2. Características morfológicas

El trofozoíto de Naegleria presenta una forma alargada característica, por lo que se le conoce como amiba limax, mide entre 15 y 25 µm; su locomoción es por medio de lobópodos. Se reproduce por fisión nuclear (promitosis). El quiste es esférico mide de 8 a 12 µm de diámetro, con una pared doble lisa, con uno o dos poros planos. Las amibas de este género presentan una forma flagelada piriforme, que es fácilmente reversible a la etapa de trofozoíto. 1, 2, 3

 

 

Figura 1. Naegleria: A) trofozoíto limax con lobópodo ancho y uroide; B) etapa de transición entre amiba y forma flagelada con 2 flagelos y lobópodo; C) quiste circular con doble pared lisa. Contraste de fases. 400 ×.
l: lobópodo; u: uroide; n: núcleo; nu: nucléolo; vp: vacuola pulsátil; f: flagelos; pa: pared

 

El trofozoíto de Acanthamoeba es más grande que el de Naegleria (entre 24 y 56 µm), se caracteriza por presentar seudópodos finos llamados acantópodos. Se divide por fisión binaria por medio de una mitosis típica. El quiste es ornamentado, mide entre 11 y 25.3 µm de diámetro, presenta una pared doble y poros en la unión del ectoquiste y el endoquiste. 1, 2, 3

 

 

Figura 2. Acanthamoeba: A) trofozoíto con acantópodos. Contraste diferencial de interferencia; B) quiste con endoquiste estrellado; C) quiste con endoquiste poligonal y D) quiste con endoquiste semicircular. Contraste de fases. 400 ×.
a: acantópodos: n: núcleo; nu: nucléolo; pa: pared; po: poro; ec: ectoquiste; en: endoquiste

 

El trofozoíto de Balamuthia mandrillaris es el más grande de los tres géneros patógenos, mide entre 12 y 60 µm. Tiene forma irregular, algunas veces presenta la forma limax, en otras, adopta una forma de araña con seudópodos no ramificados. El quiste mide entre 6 y 30 µm, su pared densa está compuesta por 3 capas y no presenta poros. 4

 

 

Figura 3. Balamuthia: A) trofozoíto alargado (limax) y B) quiste con pared densa. Contraste de fases. 400 ×.
pa: pared; l: lobópodo; u: uroide

 

3. Hábitat

Como ya se hizo referencia, las AVL presentan en general una distribución cosmopolita y son ubicuas en la naturaleza. Las especies patógenas son termotolerantes, aunque no todas las termotolerantes son patógenas. 5 Su hábitat principal es el suelo y desde ahí pueden llegar a los cuerpos de agua arrastradas por escurrimientos o a través del aire. 6, 7 En el agua desempeñan un papel fundamental en el flujo energético y en el reciclado de los nutrimentos. Su crecimiento rápido, el uso eficiente de los recursos comparado con formas superiores de vida, así como el hecho de ser un enlace fundamental entre desintegradores y niveles tróficos superiores, los convierten en un eslabón importante en las cadenas alimentarias acuáticas. 8 Las AVL se encuentran en mayor proporción en la microcapa superficial, debido a la abundancia de nutrimentos y al establecimiento de quistes aéreos, y se encuentran en menor proporción en los sedimentos. 9

El análisis por género nos muestra que Naegleria vive principalmente en el suelo y ambientes acuáticos calentados natural o artificialmente 10, aunque también se puede establecer en estanques, cascadas, manantiales, lagos y ríos con temperaturas menores. 1, 11 Naegleria se ha aislado de agua de grifo, piscinas, aguas termales, aguas de desecho, canales de riego, tinas de hidroterapia, lagos artificiales y efluentes calientes de plantas termoeléctricas. 12, 13

Las especies patógenas se observan más frecuentemente en cuerpos de agua con temperaturas mayores a los 30º C y aguas naturales de los trópicos y subtrópicos. En países templados y fríos las amibas patógenas proliferan mejor durante los meses más cálidos, lo que lleva a pensar en un patrón estacional. 5, 1 Algunos investigadores han propuesto que el incremento brusco de temperatura, más que una temperatura elevada constante, es lo que realmente favorece la predominancia de las naeglerias patógenas. 14

Los factores ambientales favorables para el desarrollo de este género de amibas son intervalos de temperatura entre 30° y 45° C, niveles óptimos de oxígeno, pH cercano a la neutralidad, alimento suficiente (bacterias y materia orgánica) y un mínimo de humedad; sin embargo, pueden soportar variaciones amplias. En piscinas la presencia de cloro libre residual en concentraciones de 2 mg L-1 puede inhibir su presencia. 2

Acanthamoeba se encuentra distribuida en todos los ambientes 1, 10, y probablemente es la amiba con mayor distribución en la naturaleza, debido a la gran resistencia de sus quistes. 15 Como consecuencia de su distribución cosmopolita el contacto con el ser humano es constante y probablemente es la razón de la presencia de anticuerpos de Acanthamoeba y de Naegleria en suero humano. 10 Acanthamoeba se ha aislado de diversos tipos de agua: natural superficial (estanques, lagos y ríos), subterránea, marina, de grifo, piscinas, aguas termales, agua mineral embotellada, agua de desecho, canales de riego, tinas de hidroterapia, lagos artificiales, efluentes calientes de plantas termoeléctricas y aún de agua congelada. 13, 11, 16, 17 También se ha aislado de diferentes tipos de suelo, sedimento oceánico, sedimento de lagos, lodos resultantes del tratamiento del agua de desecho, polvo de casas-habitación y de composta. 1, 2, 18

De las AVL potencialmente patógenas Acanthamoeba es la única que se ha aislado de muestras de aire extra e intramuros, así como de conductos de aire acondicionado. Se considera que debido a las condiciones extremas en ese ambiente, el aire solo les sirve como medio de dispersión. 1, 6, 18 Dos fuentes de las cuales Acanthamoeba ha sido aislada, el agua de grifo y lentes de contacto, están muy relacionadas con la incidencia de la queratitis amibiana. Algunas especies también se han aislado de recipientes para lavado de ojos. 10, 2

Debido a que Balamuthia mandrillaris solo se puede desarrollar en cultivos de tejido y en un medio axénico muy específico, su búsqueda en el ambiente se ha restringido y no se conoce exactamente su hábitat. Se aisló por primera vez de un mandril y posteriormente de pacientes con EAG, 4 aunque recientemente se reportó lo que se considera el primer aislamiento ambiental (suelo). 19

Por otro lado, se ha demostrado que Acanthamoeba y Naegleria entre otras AVL, participan como vectores de diferentes especies bacterianas. 20 Legionella pneumophila, es capaz de multiplicarse dentro de la célula amibiana, causar lisis y liberarse nuevamente en el ambiente. V. cholerae sobrevive dentro de los quistes de Naegleria y puede recuperarse después de que la amiba exquista. Las AVL en este caso, ayudan a mantener a V. cholerae en aguas naturales en partes del mundo donde no hay asociación evidente de casos de cólera clínico. También algunas bacterias coliformes y Mycobacterium avium sobreviven dentro de las amibas aunque sin multiplicarse. De esta manera, el quiste amibiano no solo ofrece a las bacterias un mecanismo de protección para evadir ambientes hostiles, sino también les provee un medio para transportarse y colonizar nuevos hábitats aprovechando los mecanismos de dispersión de las AVL.

 

4. Ciclo de vida

El ciclo de vida de las AVL (Figura 4) comprende una fase activa llamada trofozoíto y una forma quística en latencia; presentándose además en Naegleria, una forma flagelada. 2, 10 Naegleria presenta tres fases en su ciclo de vida; trofozoíto, quiste y flagelado (Figuras 1 y 4). La forma de quiste es la fase de resistencia en la cual la amiba se mantiene en latencia y puede resistir largos períodos en condiciones adversas como la desecación, bajas concentraciones de oxígeno, escasez de alimento, etc. 2 En los cultivos de laboratorio se ha observado que el quiste de Naegleria es menos resistente que el de Acanthamoeba.

En el ciclo de vida de Naegleria se destaca su capacidad para cambiar a la forma flagelada, esta forma se presenta cuando la amiba se encuentra en un medio sin nutrimentos. En el laboratorio se induce la forma flagelada incubando la amiba en agua destilada o en una solución buffer. Esta forma es transitoria, el organismo no se alimenta ni se divide y después de un tiempo, cuando la amiba encuentra nuevamente un ambiente adecuado, regresa a su forma amibiana. 2 Este proceso se realiza en cuestión de minutos; en el laboratorio es posible observar por unos segundos a la amiba presentando al mismo tiempo seudópodos y flagelos (Figura 1b).

Las diversas especies de Acanthamoeba y la única especie de Balamuthia (B. mandrillaris) presentan solamente dos etapas en su ciclo de vida, la etapa de trofozoíto y la forma quística (Figuras 2, 3, 4). La etapa de trofozoíto, igual que Naegleria, es la forma en la que la amiba realiza todas sus funciones. La forma de quiste es la estructura de resistencia, la cual regresa a su forma vegetativa cuando las condiciones son favorables.

En el laboratorio se ha observado que el trofozoíto de Acanthamoeba puede permanecer algún tiempo sin enquistarse aunque las condiciones no sean tan favorables y en medio líquido se redondea y presenta prolongaciones citoplasmáticas similares a la forma flotante de otras amibas pequeñas de vida libre (por ej. Vannella y Platyamoeba). El quiste de Acanthamoeba es muy resistente y puede permanecer viable en los cultivos por meses e incluso años; probablemente a esto se debe su amplia distribución y alta incidencia en el ambiente. 15

 

Fig. 4 Ciclo de vida de Naegleria fowleri y Acanthamoeba spp.
(Modificado de Martínez y Visvesvara, 1997)

 

5. Importancia Médica de AVL

Naegleria fowleri causa una infección aguda que afecta al sistema nervioso central (SNC) llamada Meningoencefalitis amebiana primaria (MEAP) o naegleriosis. El mayor número de casos se ha presentado en niños y jóvenes previamente sanos con antecedente de haber nadado durante el verano en cuerpos de agua naturales contaminados o artificiales inadecuadamente clorados. La ruta de invasión de N. fowleri es a través de la aspiración por las fosas nasales del agua contaminada (Figura 4); los trofozoítos invaden la mucosa olfatoria, atraviesan el nervio olfatorio, la lámina cribiforme y llegan al espacio subaracnoideo.

Las amibas producen edema y necrosis hemorrágica en el tejido cerebral mediante la producción de hidrolasas lisosomales y fosfolipasas que degradan la mielina y provocan daños graves e irreversibles en el individuo infectado. También se han descrito otras enzimas como aminopeptidasas, hidrolasas, esterasas, fosfatasas ácidas y alcalinas, que directa o indirectamente dañan al SNC. 2, 3, 21 La enfermedad se caracteriza por cefalea intensa, fotofobia, fiebre, náusea, vómito en proyectil y rigidez de cuello; coma, convulsiones y finalmente la muerte. La mayoría de los pacientes mueren en la primera o segunda semana después de la manifestación de los primeros síntomas, dependiendo del manejo y resistencia del paciente, así como de la virulencia de las amibas. 3

El diagnóstico se realiza observando preparaciones de líquido cefalorraquídeo (LCR) en vivo o teñidas con Wright, Giemsa o Hematoxilina y Eosina. 22 Sin embargo, uno de los principales problemas para identificar a las amibas es que pueden confundirse con macrófagos, células epiteliales o pasar inadvertidas como simples partículas de sedimento del LCR. En las muestras clínicas, el diagnóstico se confirma con el aislamiento de trofozoítos (nunca quistes, ni flagelados) en agar no nutritivo (NNE) con bacterias. 15 La MEAP es muy semejante a la meningitis bacteriana y los resultados de laboratorio son muy similares, pero los cultivos para bacterias son negativos. El único fármaco contra N. fowleri es la Anfotericina B, pero solamente es efectivo cuando se administra al inicio de la infección. 3

Balamuthia mandrillaris y Acanthamoeba spp, son organismos oportunistas capaces de producir encefalitis amibiana granulomatosa (EAG) o acantamoebosis, una enfermedad subaguda o crónica. Se presenta en individuos inmunosuprimidos o inmunodeficientes, como alcohólicos crónicos, embarazadas, VIH positivos, enfermos con SIDA, con lupus eritematoso sistémico o cáncer. 3 También se han descrito casos de EAG sin ninguna predisposición. La puerta de entrada al torrente sanguíneo puede ser a través de los pulmones vía neuroepitelio olfativo y lesiones de la piel. Las lesiones que produce Acanthamoeba son granulomatosas, encontrándose en ellas trofozoítos y quistes. Los datos clínicos comparados con los que provoca Naegleria son menos intensos y de un curso más lento. Las principales manifestaciones clínicas son dolor de cabeza, cambios de personalidad, fiebre leve, convulsiones, hemiparesia, nivel deprimido de la conciencia y coma.

El cuadro clínico puede confundirse con tuberculosis cerebral, encefalitis viral, cáncer y absceso cerebral. El diagnóstico clínico es difícil, de hecho, la mayoría de los casos han sido diagnosticados post mortem. No obstante, es posible realizar un diagnóstico rápido buscando trofozoítos en el LCR o trofozoítos y quistes del tejido cerebral. Acanthamoeba también puede cultivarse en medio NNE con bacterias. En estudios in vitro el ketoconazol y clotrimazol han mostrado cierta efectividad, aunque no se ha confirmado su efectividad en humanos. En casos clínicos se han utilizado con cierto éxito itraconazol, miconazol, sulfametazina, pentamidina y gluconato de cloroexidina. 2

Un cuadro muy similar al descrito para Acanthamoeba es producido por B. mandrillaris. Sin embargo, no está claro si Balamuthia se comporta como organismo oportunista o si es un patógeno primario letal, que no depende del estado del hospedero. La información al respecto es escasa y los cuadros observados se han presentado principalmente en individuos inmunocompetentes. B. mandrillaris tiene requerimientos muy especiales para su cultivo. Crece en cultivos de células Vero (riñón de mono verde africano) y en el medio axénico BM-3, 4, 19

Otra infección importante causada por Acanthamoeba spp. es la Queratitis amebiana (QA). Esta es una inflamación crónica en la córnea que puede causar la pérdida del ojo. Las amibas invaden el estroma corneal por una solución de continuidad del epitelio, debido a un traumatismo menor o abrasión de la córnea. Se caracteriza por severo dolor ocular asociado con fotofobia, generalmente unilateral, visión borrosa y congestión de la conjuntiva. Existe un anillo de infiltrado estromal y lesión de la córnea. Los principales factores de riesgo son el uso de lentes de contacto suaves, uso de soluciones salinas caseras, exposición a agua contaminada y traumatismos menores del ojo. 3, 23 Otros factores que favorecen el establecimiento de la QA son la producción de lágrimas con baja actividad microbiana y la contaminación bacteriana secundaria. 3, 23

La QA se confunde frecuentemente con queratitis causada por hongos o por Herpes simplex. Se puede realizar un diagnóstico rápido usando un raspado de la córnea y tiñendo el material con Giemsa tricrómica, Wright, Hemacolor y examinando con microscopía óptica de luz. También se puede usar la tinción blanco de Calcofluor y anticuerpos fluorescentes en raspados y secciones de tejido de la córnea. 2 Acanthamoeba puede ser cultivada, colocando parte del raspado corneal en medio NNE. 23 El tratamiento no es sencillo debido a la resistencia de estos organismos a la mayoría de los fármacos usados contra bacterias, hongos, protozoos y virus. No obstante algunos pacientes han sido tratados con éxito usando ketoconazol, miconazol, isotionato de propamidina y biguamida de poliexametileno. 3

El conocimiento sobre los mecanismos que utilizan las AVL patógenas para evadir la respuesta inmune es muy escaso no obstante, se sabe que en este proceso participan las células fagocíticas, especialmente los glóbulos blancos; la producción de enzimas que sintetizan células del sistema inmunológico (linfocitos) y la producción de enzimas que destruyen las amibas. 3, 21 Por otro lado se ha demostrado la presencia de anticuerpos en suero humano normal contra Acanthamoeba y Naegleria. Adicionalmente, es posible que la exposición a otro grupo de amibas genere alguna protección contra las AVL patógenas, ya que se ha demostrado que existe reacción cruzada con antígenos de Entamoeba histolytica. 24

Prevención. Para evitar la naegleriosis, se recomienda la educación al público, difundir el conocimiento entre la comunidad biomédica, la limpieza y la cloración del agua de albercas (concentraciones de cloro libre residual de 1.0 a 2.0 mg L-1 de agua y a 26° C) y el mantenimiento adecuado de abastecimientos públicos de agua. Para prevenir la QA se recomienda seguir las recomendaciones del fabricante de lentes de contacto y no usarlos durante la práctica de deportes acuáticos. En el caso de la EAG, es más difícil prevenirla debido a que Acanthamoeba es oportunista, por lo que la única recomendación es evitar los factores de riesgo, especialmente si se sabe que se está inmunosuprimido o inmunocomprometido.

 

6. Epidemiología

Hasta la fecha a nivel mundial se tiene conocimiento de 196 casos de MEAP, 125 de EAG por Acanthamoeba, 93 de EAG por B. mandrillaris y más de 1350 de QA. 3, 25 Estas cifras seguramente están subestimadas, ya que en muchos países la realización de autopsias es mínima o no se realiza y porque el médico general y el personal de laboratorio no están entrenados para diferenciar una meningoencefalitis viral o bacteriana de una infección por AVL.

Aunque las infecciones producidas por las AVL son consideradas raras, se han registrado casos alrededor del mundo. La mayor parte proceden de países desarrollados como Australia, Estados Unidos de Norteamérica y Gran Bretaña. 3, 7 En México se tiene registro de 29 casos de MEAP en total: 23 en Mexicali, B. C., tres en Sonora; uno en Monterrey, N. L., uno en Huetámo, Mich. y uno en de Tamaulipas.

De 12 casos de EAG causados por B. mandrillaris; cuatro son del Distrito Federal; cuatro de Jalisco; dos de Guanajauato; uno del Edo. de México y uno de Puebla. 25 Existe registro de un caso de EAG por Acanthamoeba spp., el cual sobrevivió. 26 Otro de una infección cerebral mixta que involucró a Acanthamoeba sp. y Aspergillus sp. 27, tres casos de QA por Acanthamoeba. 23 Además, se han detectado Naegleria, Acanthamoeba y Hartmannella en pacientes asintomáticos; N. lovaniensis no patógena en un infante; en pacientes con quemaduras infectadas y rinitis; 13 Hartmannella asociada a un caso de meningoencefalitis 28 y amibas de la familia Leptomyxidae asociadas a un caso de anemia aplástica grave. 29 El impacto de las infecciones causadas por las AVL en la salud humana no debería subestimarse, no solo por su potencial patógeno, sino también porque pueden interactuar con especies bacterianas y por su capacidad para servir como vectores para otros patógenos humanos.

 

7. Caracterización de Amibas de Vida Libre

Cultivo monoxénico: Las muestras de agua o LCR colectadas se centrifugan a 2500 rpm durante 10 min. El concentrado se distribuye en medio NNE. 15 La observación de las placas de NNE se realiza en un microscopio invertido a 10? y 20? para verificar el crecimiento amibiano. En las placas con amibas se marca la zona de mayor abundancia y se corta un trozo de agar de aproximadamente 1 cm2, y se transfiere a otra placa con medio NNE fresco y se incuba a la temperatura a la cual fue aislada durante 48 h.

Cultivo axénico: De los cultivos monoxénicos se selecciona una zona con crecimiento amibiano en estado de trofozoíto y se transfieren trozos de agar a los medios PBSGM 30 y BC 5 y se incuban a 30º C.

Después de obtener cultivos axénicos, se realiza la identificación morfológica, la prueba de patogenicidad en ratones, análisis de isoenzimas 30 y/o técnicas inmunológicas. 22

Identificación morfológica: Se realizan preparaciones in vivo de cultivos axénicos de los trofozoítos y quistes en diferentes fases de maduración y usando las claves taxonómicas de Pussard y Pons 31 y Page. 15

Tolerancia a la temperatura. Esta prueba se realiza para determinar la temperatura máxima y óptima de las amibas, ya que se ha demostrado que las AVL patógenas son termotolerantes. Los aislamientos se siembran por cuadriplicado en medio axénico o monoxénico y se incuban a temperatura ambiente, 37, 42 y 45 °C. Se observan durante una semana para verificar la temperatura óptima de crecimiento.

Prueba de patogenicidad: La prueba se lleva a cabo por vía intracerebral (IC) y por instilación nasal (IN) en grupos de ratones machos, de 3 semanas de edad a partir de cultivos axénicos. 32 Los trofozoítos en crecimiento exponencial, se ajustan a una cuenta de 1x104 – 1x106 por ml. De este concentrado se inocula 0.02 ml a través de la articulación interparietal. Para la IN, se aplica la misma dosis a través de los orificios nasales y como control, se inocula un grupo de ratones con medio de cultivo sin amibas. Los ratones se observan durante 21 días. A los animales que mueren durante dicho período, se les extrae cerebro, hígado, pulmones y riñones, se colocan en placas con medio NNE y se incuban a 30º C por 24 - 48 h. Los animales que sobreviven los 21 días y el grupo control se sacrifican y se sigue el mismo procedimiento que los anteriores.

Técnicas inmunológicas: Las pruebas serológicas no han sido útiles en el diagnóstico de N. fowleri, debido a que la mayoría de los pacientes mueren demasiado rápido para producir anticuerpos y las infecciones por Acanthamoeba generalmente se han diagnosticado post mortem usando técnicas de inmunofluorescencia indirecta y de inmunoperoxidasa. 22

Análisis de isoenzimas y proteínas totales: Para realizar este análisis se usa la técnica de isoelectroenfoque (IEF), la cual consiste en la separación de los componentes de una enzima, presentes en el extracto crudo de cada amiba, sobre un sustrato de agarosa con un anfolito. El análisis se lleva a cabo por comparación de los zimogramas de las amibas a identificar contra cepas de referencia. 33

Identificación por el ADN: En los últimos años se han desarrollado diferentes métodos moleculares como la técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa o PCR (por sus siglas en inglés). Esta técnica es una herramienta muy útil, rápida y precisa, siempre y cuando previamente se haya descrito la secuencia específica del organismo a determinar. En el caso de las AVL, se ha utilizado principalmente para identificar amibas patógenas de muestras clínicas y muy pocos trabajos se han enfocado a muestras ambientales. 34, 35 En el caso de agua, recientemente se ha implementado la técnica de PCR para identificar Acanthamoeba en agua. 36 Las muestras de agua se filtran con una membrana Millipore. La membrana se coloca en un tubo estéril y se adiciona solución SET (sacarosa EDTA), se resuspende, se retira la membrana y se congela la suspensión a -20° C, hasta que se realiza la extracción del ADN mediante los métodos descritos por Vodkin et al. 34, 35, 37

 

8. Conclusiones y perspectivas

El interés sobre las AVL se ha incrementado en los últimos años, sin embargo, la mayor parte de los estudios se han enfocado principalmente al grupo de las especies patógenas para el hombre. El estudio de las AVL (patógenas y no patógenas) desde el punto de vista ecológico, es sumamente escaso, ya que aunque se conoce de manera general su distribución en el ambiente y las condiciones ambientales que las pueden afectar, es necesario realizar más estudios para conocer aspectos detallados de su relación con los factores bióticos y abióticos en el ambiente.

La carencia de formas fijas en su morfología, causa confusión en el estudio de estos protozoos, por lo que se ha recurrido al uso de técnicas y herramientas específicas como la microscopía electrónica y de barrido, asi como de técnicas inmunoenzimáticas, entre otras.

La aplicación de técnicas de biología molecular en el estudio de las AVL, ha permitido identificar nuevas especies relacionadas con los géneros Naegleria y Acanthamoeba, así como identificar nuevas especies patógenas para el humano. Las preguntas que surgen a este respecto son ¿las nuevas amibas detectadas son nuevas especies o solo variedades?, ¿cuál va a ser el límite para determinar si cada amiba aislada es una nueva especie?.

En el aspecto epidemiológico, hay todavía preguntas que resolver por ejemplo, ¿por qué a pesar de la amplia distribución de estas amibas en el ambiente y por lo tanto su constante contacto con el humano, el número de casos es relativamente bajo, si se compara con otros organismos patógenos? y ¿el contacto con amibas no patógenas o con amibas de baja virulencia confieren al humano cierta inmunidad?

Otro problema importante que se tiene que resolver, es la carencia de fármacos eficientes para tratar las infecciones causadas por este grupo de amibas, especialmente en el caso de la EAG, causada por algunas especies de Acanthamoeba y la especie Balamuthia mandrilaris.

 

9. Referencias

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Última Actualización: 15/11/2007