El
cambio climático global y la economía mexicana
Luis
Miguel Galindo*
INTRODUCCIÓN
EL
CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL se ha convertido en uno de los
temas más intensamente discutidos internacionalmente en
los últimos años (UNFCCC 1997). Estos debates1 han
incluido desde la evidencia científica del fenómeno
hasta las formas de solucionarlo y los costos asociados a ello
(Dornbusch y Poterba 1993). La intensidad del debate refleja fielmente
la importancia del tema. Por ejemplo, Houghton, Jenkins y Ephraums
(1990) estiman que las concentraciones de gases de efecto invernadero2
en la atmósfera han crecido sustancialmente desde la revolución
industrial a la fecha, y que en los últimos cincuenta años
han aumentado a una tasa anual de 3.3%, por lo que muy probablemente
se dupliquen durante este siglo3. Las consecuencias4 de ello son
múltiples, destacando la elevación de la temperatura,
la destrucción de áreas boscosas, agrícolas
y ganaderas, el derretimiento de las capas de hielo de los polos,
aumento del nivel del mar, erosión acelerada de las costas,
intensificación de las temperaturas extremas en diferentes
regiones del mundo, cambios en el régimen de lluvias, modificaciones
en la humedad de los suelos y del aire, e incluso problemas de
cáncer de la piel o de visión, cambios bruscos en
el clima y en las condiciones atmosféricas, lo que representa
además un peligro potencial para la extinción de
diversas especies de flora y fauna.
Debe sin embargo reconocerse que existe aún un alto grado
de incertidumbre como consecuencia de las dificultades para definir
con precisión la relación entre la evolución
económica global y el comportamiento de los principales
gases de efecto invernadero. Así, no obstante la alta correlación
entre concentraciones de gases invernadero y la elevación
de la temperatura, las decisiones sobre el cambio climático
tendrán que tomarse en un entorno de incertidumbre donde
debe predominar una visión estratégica de largo
plazo. México debe ponderar entonces los costos de una
acción prematura pero precautoria contra los costos de
la irreversibilidad de la inacción dado el nivel de incertidumbre.
En este contexto, la mejor opción para México es
una estrategia conocida como de seguro que combine un mejor conocimiento
del fenómeno en referencia al país con cambios moderados
que permita evitar pérdidas irreversibles.
En este sentido, la definición precisa de las líneas
base resulta esencial para conocer las posibilidades e impactos
de los proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio o incluso
los costos de utilizar líneas base equivocadas (Chomitz
1997). Por ejemplo, una línea base muy alta llevaría
a certificar más proyectos de los debidos, mientras que
una línea base muy baja le quitaría fondos a proyectos
genuinos.
Este trabajo tiene como objetivo fundamental analizar la relación
entre crecimiento económico y emisiones simulando diversos
escenarios para México. Esto permitirá reducir en
alguna medida el grado de incertidumbre al ofrecer un indicador
de los costos de no hacer nada o de actuar demasiado rápido
y definir las líneas base. Por desgracia, este trabajo
no incluye una discusión más amplia sobre el principio
de adicionabilidad.
CRECIMIENTO ECONÓMICO, INTENSIDAD ENERGÉTICA Y EMISIONES
DE GASES INVERNADERO
La
economía mexicana, en los últimos años, ha
observado importantes transformaciones estructurales cuyas consecuencias
sobre el medio ambiente son complejas y aún difíciles
de cuantificar con exactitud.
En
conjunto, la evidencia disponible para México sugiere que
el proceso de industrialización se ha concentrado tradicionalmente
en actividades con altos índices de contaminación,
mientras que la dinámica de las actividades agropecuarias
no contribuyó a preservar los bosques. El comportamiento
de la industria mexicana no obedece, sin embargo, a lo que se
conoce como un paraíso de contaminación, sino que
corresponde a la hipótesis de Linder, en donde la oferta
sigue a la demanda y por tanto se asocia a una fase específica
del proceso de crecimiento económico. Esto significa que
la composición del producto es un factor relevante para
determinar el monto total de emisiones a la atmósfera.
Una
estimación de la relación entre emisiones de gases,
el consumo energético y el crecimiento económico
puede hacerse a la eficiencia energética como un factor
fundamental para explicar la demanda de energía. Debe,
sin embargo, considerarse que si bien la evidencia empírica
sugiere que el consumo de energía y el producto tienden
a moverse en paralelo, ello no es necesariamente cierto respecto
al monto de emisiones (Dudek, Goffman, Salon y Wade 1997). La
relación entre el comportamiento del producto y el consumo
de energía puede definirse como:
(1)
Et+1 – Et = ? 0t(Yt+1 – Yt) + Yt+1 (? 1t+1 - ? 0t)
Donde
Et+1 y Et representan a la demanda de energía para los
periodos t+1 y t; a0t representa el coeficiente de los requerimientos
de energía para el periodo t para un determinado nivel
de producto (Yt); a1 es el coeficiente que asocia la demanda de
energía con el nivel de producto del tiempo t+1. De este
modo, el primer término representa el incremento en el
consumo total de energía entre el periodo t y t+1 suponiendo
constante al coeficiente de demanda de energía a producto.
El segundo término representa al consumo de energía
en el periodo t+1 ocasionado por los cambios en el coeficiente
de demanda de energía. De este modo, una economía
que con el tiempo se hace más eficiente energéticamente,
debe tener un segundo término negativo.
Los cambios en la eficiencia energética dependen de la
elasticidad precio de la demanda y de las “mejoras autónomas”
en la eficiencia energética (INOVt) asociadas a la difusión
de tecnologías más limpias, que pueden representarse
como:5
(2)
(?0t+1 - a0t) = F (PEt, INOVt)
La
identidad (1) permite simular el comportamiento de la demanda
de energía en el futuro conociendo el comportamiento del
producto, en dos posibles escenarios: en el primer caso, suponiendo
que la eficiencia energética se mantiene constante y por
tanto el segundo término de la identidad se hace cero.
En el segundo caso puede simularse el comportamiento de la economía
mexicana de acuerdo con diversos supuestos de aumento de la eficiencia
energética. Aunado a esta reducción de la intensidad
energética puede presentarse una reducción en las
emisiones por unidad de combustible y al cambio de combustibles
que requieren simulaciones adicionales.
La información contenida en la ecuación (1) permite
identificar algunas características del comportamiento
energético en México para el periodo de 1965 a 1997.
En efecto, las pruebas de raíces unitarias6 de Dickey Fuller
(1981) y de Phillips Perron (1988) indican que el consumo final
de energía (Et), el producto interno bruto (Yt), el índice
de precios relativos de la energía (PRt) y los índices
de precios de la energía (PEt) y el consumidor (Pt) son
series no estacionarias. En este sentido, las pruebas de raíces
unitarias con- firman que existe una trayectoria ascendente del
consumo de energía y del ingreso, lo que sugiere la posibilidad
de tendencias comunes en ambas series y, por tanto, de la posible
presencia de cointegración entre las series. Asimismo,
el análisis de la ecuación (1) permite identificar
el comportamiento de la intensidad energética en México
medida como la relación entre consumo total de energía
y producto (Et/Yt), y que corresponde al coeficiente a0t de la
ecuación (1). Este coeficiente tiene un comportamiento
errático, sin que pueda observarse una tendencia determinada
(gráfica 1). En efecto, la intensidad energética
tiende a elevarse durante parte de la década de los setenta
y ochenta para después volver a disminuir y ubicarse nuevamente
en alrededor de 0.004 y 0.005. Este comportamiento probablemente
está asociado a la evolución de los precios relativos
de los combustibles y a cambios en la composición del producto.
Asimismo, la trayectoria de comportamiento histórico sugiere
que de no instrumentarse acciones específicas importantes,
la intensidad energética oscilará en alrededor de
0.004. Así, en la elaboración de las líneas
base para México debe considerarse como una posibilidad
real mantener constante la eficiencia energética.
GRÁFICA 1. EVOLUCIÓN DE LA INTENSIDAD
ENERGÉTICA EN MÉXICO (?0T)

Con
objeto de analizar con mayor detalle los factores que determinan
la intensidad energética y sus cambios, se procedió
entonces a estimar una aproximación de la ecuación
(2) de acuerdo con el supuesto de que la innovación tecnológica
autónoma puede representarse como una serie estacionaria.
Las
ecuaciones (3), (4), (5) y (6) se estimaron por el método
general de momentos (GMM) corrigiendo por posibles problemas de
autocorrelación de orden uno. Los resultados obtenidos
indican que los precios relativos o sus cambios tienen un efecto
pequeño sobre la intensidad energética o sus modificaciones.
Esto
implica que es difícil inducir una mayor difusión
del progreso técnico por medio exclusivamente de modificaciones
en los precios relativos. Este resultado es particularmente importante
para simular el comportamiento de largo plazo de la intensidad
energética en México, ya que ello indica que es
posible elevar los precios de la energía sin generar simultáneamente
un cambio en el coeficiente de la intensidad energética.
(3)
?0t = - 5.45 + .02prt - .03prt-1
(-239.15) (0.17) (-0.23)
(4) ?0t = - 8.41prt – 2.91prt-1
(-4.98) (-1.96)
(5) ?1t = 0.005 + 0.07?prt – 0.03?prt-1
(0.86) (1.07) (-0.82)
(6) ?1t = 0.02?prt – 0.02?prt-1
(0.44) (-0.65)
Periodo:
1965-1997
El
consumo de energía en México puede modelarse como
una función tradicional de demanda (Varian 1984 y Deaton
y Muellbauer 1980):
(7)
ln(Et) = ?0 + ?1ln(Yt) + ?2ln(PE/P)t + S?3iln(Pi/P)t + ut
La ecuación (7) permite conocer la elasticidad ingreso
de la demanda de energía (?1), la elasticidad precio de
la energía (?2) y las elasticidades cruzadas precio de
la demanda (?3i). Estas elasticidades permiten identificar posibles
escenarios, costos de mitigación y reducir la incertidumbre
en la elaboración de las líneas base.
La ecuación (7) debe estimarse utilizando el procedimiento
de Johansen (1988) como consecuencia del orden de integración
de las variables incluidas. El procedimiento de Johansen incluyendo
sólo al consumo y al ingreso indica que no existe una relación
estable de largo plazo entre ambas variables. Este resultado es
consistente con el orden de integración de la intensidad
energética, en donde se obtiene que es una serie no estacionaria
de orden I(1). De este modo, si bien el crecimiento económico
está asociado al consumo de energía, es difícil
simular el comportamiento de este último atendiendo exclusivamente
a esta variable y excluyendo a los precios relativos.
El procedimiento de Johansen (1988) indica que existe al menos
un vector de cointegración entre el consumo de energía,
el ingreso y los precios relativos (cuadro 1). La demanda de energía
tiene una elasticidad ingreso positiva pero menor que uno y una
elasticidad precio negativa aunque también relativamente
baja. Estos resultados son consistentes con otras estimaciones,
en donde se observa que la demanda de energía aumenta conforme
crece el ingreso, pero menos que proporcionalmente.
La
elasticidad precio de la demanda de la energía corresponde
al valor promedio sugerido por otros estudios para los países
desarrollados. Debe, sin embargo, considerarse que las elasticidades
precio cruzadas de la demanda para el caso de la energía
pueden ser incluso superiores a las propias elasticidades precio
(Martin 2000). Este resultado implica que un alza en los precios
no necesariamente conduce a una reducción lineal en los
contaminantes, ya que ello depende de las sustituciones de combustibles
que se presenten. En el extremo, un alza en el precio de un combustible
limpio puede traducirse en un aumento de combustibles más
intensivos en emisiones contaminantes, no obstante que el total
de la demanda se reduzca. Asimismo, deben de considerarse los
efectos contrarios que ocasionan los movimientos en los precios
de la oferta (Martin 2000). Estimaciones recientes (Manne y Richels
1993) sugieren que la elasticidad precio de la demanda oscila
entre -0.2 y -0.6, y la de la oferta7 es de alrededor de 0.5.
Debe considerarse también que el efecto de la elasticidad
precio de la demanda sobre la contaminación no es lineal,
tanto por el efecto de las mejoras en los combustibles como por
los efectos de las elasticidades cruzadas. Esto es, puede suceder
que un aumento del precio de determinados energéticos se
traduzca en un incremento, por ejemplo, de la demanda de combustibles
sintéticos con mayor contenido de emisiones por unidad
de energía. Asimismo debe considerarse que los agentes
económicos tratan de minimizar los costos generales y no
exclusivamente aquellos asociados con la energía, de modo
que pueden presentarse ajustes negativos al medio ambiente en
el largo plazo, tales como una reducción en el empleo.
En este sentido pueden presentarse efectos colaterales, en donde
el aumento de precios puede traducirse en una reducción
en el crecimiento económico.
(8) ln(Et) = 0.63 ln(Yt) – 0.39ln(PRt)
CUADRO
1: ESTADÍSTICOS DEL PROCEDIMIENTO DE JOHANSEN
INCLUYENDO LA DEMANDA DE ENERGÍA, EL INGRESO Y LOS PRECIOS
RELATIVOS
|
HO:RANGO=P
|
-TLOG(1-\MU)
|
T-NM
|
95%
|
-T/SUMLOG
(.)
|
T-NM
|
95%
|
P==0 |
20.14* |
15.83 |
17.9 |
22.6 |
17.76 |
24.3 |
P<=1 |
2.18 |
1.71 |
11.4 |
2.45 |
1.93 |
12.5 |
P<=2 |
0.27 |
0.21 |
3.8 |
0.27 |
0.21 |
3.8 |
Notas:
-Tlog (1-\mu) = prueba de la raíz característica
máxima.
-T/sumlog (.) = Prueba de la traza.
Periodo: 1965-1995
El modelo estimado permite entonces elaborar
diversos escenarios de crecimiento económico, consumo de
energía y emisiones para México hasta el año
2010. Estos escenarios permiten evaluar las posibles trayectorias
y líneas base para México. Inicialmente se realizaron
diversas simulaciones con distintas alzas en los precios relativos,
pero suponiendo, en todos los casos, un crecimiento económico
contínuo de 5% anual de la economía mexicana. Todos
estos escenarios están sintetizados en la gráfica
2. El primer escenario, representado por la línea más
elevada, muestra el aumento
del consumo de energía sólo extrapolando la situación
actual. Esto es, manteniendo fijos los precios relativos y un
ritmo de expansión de 5% del PIB. En este caso, el ritmo
de expansión del consumo de energía y emisiones
parece incompatible con un crecimiento económico sustentable.
GRÁFICA 2. SIMULACIONES CON DIFERENTES
ALZAS DE PRECIOS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE 5%

Los
dos siguientes escenarios, que corresponden a un aumento del 5%
de producto y a alzas de los precios relativos de 10 y 9% anual,
son representados por las dos líneas más bajas de
la gráfica 2, respectivamente. En este caso se observa
que es posible contener el consumo de energía; sin embargo,
ello implica optar por una estrategia donde el precio de la energía
se duplica en menos de diez años. Las consecuencias de
no elevar el precio en esta magnitud pueden observarse en la segunda
línea de arriba hacia abajo (gráfica 2), donde se
considera un aumento de precios de 5% con una expansión
del producto de 5% anual. En este caso es evidente que el aumento
del precio del 5% es claramente insuficiente para contener el
aumento de la energía. Esto indica que no obstante que
los precios estén incidiendo negativamente sobre la demanda,
el efecto del ingreso es superior. Por el contrario, en un escenario
donde el ritmo de crecimiento económico se reduzca a 3%
puede observarse que es posible entonces contener relativamente
el consumo energético. En efecto, la gráfica 3 muestra
dos escenarios: el primero con un precio fijo y un aumento del
PIB de 3% representado por la línea superior, y el segundo,
con el mismo ritmo de expansión económica pero con
un aumento de precios de 5% anual.
Estas
simulaciones indican la fuerte dependencia del consumo energético
respecto al crecimiento económico y las dificultades de
instrumentar una política de precios como mecanismo de
control y, en todo caso, el alto costo de una política
de este tipo. La alta correlación entre crecimiento y consumo
de energía es uno de los retos a resolver en los próximos
años.
Las simulaciones realizadas con reducciones de la intensidad energética
se presentan en la gráfica 3. El escenario elegido implica
una reducción paulatina de la intensidad energética
de alrededor de 25% durante los próximos diez años
en el coeficiente a0t.
GRÁFICA
3. SIMULACIONES CON DIFERENTES ALZAS DE PRECIOS Y CRECIMIENTO
ECONÓMICO DE 3%

Este
ritmo de reducción es ciertamente superior a la evolución
histórica, por lo que ello sólo sería posible
en caso de aplicarse políticas específicas fuertemente
activas. Esta reducción del coeficiente tiene un efecto
inicial significativo que se pierde a lo largo del periodo de
análisis, de modo que para el año 2010 se observa
una clara tendencia ascendente del consumo de energía.
Este resultado sugiere que un proceso de innovación tecnológica
que se traduzca en una menor intensidad energética no es
suficiente para controlar el consumo de energía.
Estos resultados confirman la estrecha asociación entre
la evolución del producto y el consumo energético.
A ello contribuye el que la intensidad energética muestre
un comportamiento relativamente cíclico. De este modo,
de mantenerse un elevado ritmo de crecimiento económico
en México en los próximos diez años, el aumento
del consumo de energía y sus emisiones asociadas serán
incompatibles con un desarrollo sustentable. Los incrementos en
los precios relativos y las reducciones en la intensidad energética
contribuyen a reducir el consumo de energía, pero cada
uno por separado son insuficientes para controlarlo. En este sentido,
deberán de instrumentarse medidas más drásticas
y utilizarse simultáneamente estrategias de precios y de
innovación tecnológica para separar el consumo de
energía y el crecimiento económico, en particular
en el caso donde se observe una expansión económica
de alrededor de 5% anual.
GRÁFICA 4. SIMULACIONES CON DIFERENTES
INTENSIDADES ENERGÉTICAS

La
gráfica 5 sintetiza tres escenarios de emisiones tomando
como base el inventario de emisiones de 1990. En los tres casos
se supone un ritmo de expansión del producto de 5%, una
intensidad energética constante y una relación de
emisiones a energía también constante, y sólo
se modifican los precios relativos de la energía en 10,
9 y 5%, respectivamente. Las simulaciones realizadas confirman
que con un crecimiento económico vigoroso sólo es
posible reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera doblando
el precio cada diez años, lo que no parece ni económica
ni socialmente viable. Así, esta situación es incompatible
con un crecimiento económico sustentable.
GRÁFICA
5. ESCENARIOS DE EMISIONES DE CO2 CON DIFERENTES AUMENTOS
DE PRECIOS

La
gráfica 6 presenta una simulación considerando un
crecimiento de 5%, precios fijos y una reducción paulatina
de la intensidad energética de 0.004 a 0.003 que se manifiesta
en el comportamiento de las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Estas simulaciones muestran también que esta reducción
en el coeficiente es insuficiente para contener el aumento del
consumo de energía. Estos resultados muestran que en el
escenario más probable de un crecimiento económico
continuo con una intensidad energética similar al comportamiento
histórico, entonces las emisiones a la atmósfera
en los próximos años tenderán a crecer aceleradamente.
Esto indica que es necesario instrumentar una estrategia que incluya
medidas sustanciales para separar el crecimiento económico
de las emisiones a la atmósfera antes de adquirir compromisos
específicos de reducciones. De lo contrario, México
puede verse en el dilema de incumplir los compromisos adquiridos
o tener que reducir su ritmo de crecimiento económico.
Asimismo debe destacarse que de mantenerse la situación
actual, la estimación de la línea base para México
resulta bastante elevada, lo que sugiere que existe una gran variedad
de proyectos que pueden ser aprobados. Esto es, el comportamiento
histórico sugiere que la intensidad energética no
va a disminuir y que, por tanto, ganancias en este sentido deben
de considerarse sujetas a incluirse dentro del marco del mecanismo
de desarrollo limpio. A este respecto, sin embargo, debe reconocerse
que el comportamiento agregado de la intensidad energética
no permite diferenciar entre lo que se origina por cambios en
la eficiencia energética o por modificaciones en la estructura
sectorial.
GRÁFICA
6. ESCENARIOS DE EMISIONES DE CO2 CON DIFERENTES INTENSIDADES
ENERGÉTICAS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE 3%

CONCLUSIONES Y COMENTARIOS GENERALES
México
debe de avanzar en la definición de su estrategia sobre
cambio climático a fin de reducir los efectos negativos
irreversibles y obtener las mayores ventajas de las estrategias
internacionales a instrumentarse gracias a la participación
en su diseño y a las ventajas que otorga el incorporarse
desde el inicio a estos procesos. La definición adecuada
de una estrategia para México requiere de un conocimiento
de las diversas trayectorias de emisiones y simulaciones sobre
los posibles escenarios de mitigación.
La evidencia disponible para México sugiere que la relación
entre el consumo de energía y el producto es compleja.
En efecto, al descomponer la relación del consumo de energía
con el producto entre un componente constante y un efecto que
captura los cambios en la eficiencia energética, se observa
que la eficiencia energética no se mantiene constante,
mostrando un comportamiento cíclico con una ligera tendencia
a elevar el consumo por unidad de producto. Este comportamiento
de la energía por unidad de producto puede asociarse, en
alguna medida, a la evolución de los precios relativos
y al proceso de innovación y difusión tecnológica
y a los cambios en la composición del producto.
La estimación de una función de demanda de energía
permite identificar la existencia de una relación estable
de largo plazo entre la demanda de energía, el ingreso
y los precios relativos. Este vector de cointegración puede
interpretarse como una función de demanda con una elasticidad
ingreso de alrededor de 0.6 y una elasticidad precio negativa
de 0.4. Estos resultados son relativamente consistentes con los
obtenidos para otros países. Esta elasticidad precio puede
entonces utilizarse para estimar diversas trayectorias de mitigación
con base en movimientos en los precios relativos. Debe asi- mismo
mencionarse que el procedimiento de Johansen no muestra que exista
una relación estable únicamente entre el consumo
y el producto, lo que confirma la importancia de los precios relativos
y la innovación tecnológica para establecer una
relación de largo plazo.
Las simulaciones realizadas de acuerdo con diversos escenarios
de crecimiento económico y alzas de precios de los energéticos
indican que una trayectoria de crecimiento acelerado, con la actual
intensidad energética y en emisiones, es insostenible en
el largo plazo. En este caso, incluso aumentos de precios que
doblen el actual son insuficientes para controlar el consumo de
energía y, por tanto, las emisiones para la próxima
década. Sólo en un escenario de crecimiento económico
moderado puede contenerse la demanda de energía con un
aumento de precios de 5% anual. Sin embargo, la magnitud de los
aumentos los hacen inviables tanto política como económicamente.
Asimismo, las simulaciones realizadas considerando cambios paulatinos
en las intensidades energéticas indican que transformaciones
favorables en este sentido son también insuficientes.
En conjunto, las diversas trayectorias de crecimiento indican
que los aumentos de precios y la innovación tecnológica
contribuyen al proceso de mitigación, pero son insuficientes
por separado. En ese sentido, la línea base para México
es ciertamente elevada, por lo que pueden financiarse una cantidad
importante de proyectos.
De este modo, es necesario que en México se instrumenten
diversas medidas para buscar separar el crecimiento económico
del consumo de energía y de las emisiones de gases asociadas.
Esto no parece posible concentrando la estrategia en una sola
medida. Por el contrario, las simulaciones realizadas sugieren
que ello sólo es posible realizando simultáneamente
ajustes en los precios relativos, en la innovación tecnológica
y en la composición del producto.
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Notas
*
Catedrático extraordinario Narciso Bassols, Facultad de
Economía, UNAM. Agradezco los comentarios de Francisco
Giner, Julia Martínez y Walter Vergara. Este trabajo incluye
algunos de los resultados incluidos en el proyecto sobre “Cambio
Climático y fundamentos económicos: el caso de México”,
financiado por el Banco Mundial. Desde luego se aplica el descargo
usual de los errores. Asimismo, los comentarios o juicios presentados
no representan el punto de vista del Banco Mundial y corresponden
sólo a la opinión del autor.
1.
Véase Gerelli (1993) y Michaelowa y Dutschke (1998) para
una síntesis de este debate.
2. Rotty y Marland (1989) estiman que las emisiones anuales son
de aproximada- mente 6000 millones de toneladas de carbono, de
las cuales la mitad permanecen en la atmósfera.
3. Las proyecciones realizadas (Schelling 1993 y Cline 1993) sugieren
que para el año 2025 se habrán doblado las emisiones
de gases de efecto invernadero con un impacto retardado en el
clima.
4. Véase, por ejemplo, Nordhaus (1993, 38).
5. Para Manne y Richels (1993, 34) existe un efecto adicional
dado por el precio absoluto del petróleo como consecuencia
de su importancia en la generación de energía.
6. Las pruebas están disponibles con el autor.
7. La elasticidad de la oferta es relevante en el caso en que
se considere un aumento sustancial del precio.