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El cambio climático global y la economía mexicana

 

Luis Miguel Galindo*

 

INTRODUCCIÓN

 

EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL se ha convertido en uno de los temas más intensamente discutidos internacionalmente en los últimos años (UNFCCC 1997). Estos debates1 han incluido desde la evidencia científica del fenómeno hasta las formas de solucionarlo y los costos asociados a ello (Dornbusch y Poterba 1993). La intensidad del debate refleja fielmente la importancia del tema. Por ejemplo, Houghton, Jenkins y Ephraums (1990) estiman que las concentraciones de gases de efecto invernadero2 en la atmósfera han crecido sustancialmente desde la revolución industrial a la fecha, y que en los últimos cincuenta años han aumentado a una tasa anual de 3.3%, por lo que muy probablemente se dupliquen durante este siglo3. Las consecuencias4 de ello son múltiples, destacando la elevación de la temperatura, la destrucción de áreas boscosas, agrícolas y ganaderas, el derretimiento de las capas de hielo de los polos, aumento del nivel del mar, erosión acelerada de las costas, intensificación de las temperaturas extremas en diferentes regiones del mundo, cambios en el régimen de lluvias, modificaciones en la humedad de los suelos y del aire, e incluso problemas de cáncer de la piel o de visión, cambios bruscos en el clima y en las condiciones atmosféricas, lo que representa además un peligro potencial para la extinción de diversas especies de flora y fauna.

Debe sin embargo reconocerse que existe aún un alto grado de incertidumbre como consecuencia de las dificultades para definir con precisión la relación entre la evolución económica global y el comportamiento de los principales gases de efecto invernadero. Así, no obstante la alta correlación entre concentraciones de gases invernadero y la elevación de la temperatura, las decisiones sobre el cambio climático tendrán que tomarse en un entorno de incertidumbre donde debe predominar una visión estratégica de largo plazo. México debe ponderar entonces los costos de una acción prematura pero precautoria contra los costos de la irreversibilidad de la inacción dado el nivel de incertidumbre. En este contexto, la mejor opción para México es una estrategia conocida como de seguro que combine un mejor conocimiento del fenómeno en referencia al país con cambios moderados que permita evitar pérdidas irreversibles.

En este sentido, la definición precisa de las líneas base resulta esencial para conocer las posibilidades e impactos de los proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio o incluso los costos de utilizar líneas base equivocadas (Chomitz 1997). Por ejemplo, una línea base muy alta llevaría a certificar más proyectos de los debidos, mientras que una línea base muy baja le quitaría fondos a proyectos genuinos.

Este trabajo tiene como objetivo fundamental analizar la relación entre crecimiento económico y emisiones simulando diversos escenarios para México. Esto permitirá reducir en alguna medida el grado de incertidumbre al ofrecer un indicador de los costos de no hacer nada o de actuar demasiado rápido y definir las líneas base. Por desgracia, este trabajo no incluye una discusión más amplia sobre el principio de adicionabilidad.

 

CRECIMIENTO ECONÓMICO, INTENSIDAD ENERGÉTICA Y EMISIONES DE GASES INVERNADERO

 

La economía mexicana, en los últimos años, ha observado importantes transformaciones estructurales cuyas consecuencias sobre el medio ambiente son complejas y aún difíciles de cuantificar con exactitud.

En conjunto, la evidencia disponible para México sugiere que el proceso de industrialización se ha concentrado tradicionalmente en actividades con altos índices de contaminación, mientras que la dinámica de las actividades agropecuarias no contribuyó a preservar los bosques. El comportamiento de la industria mexicana no obedece, sin embargo, a lo que se conoce como un paraíso de contaminación, sino que corresponde a la hipótesis de Linder, en donde la oferta sigue a la demanda y por tanto se asocia a una fase específica del proceso de crecimiento económico. Esto significa que la composición del producto es un factor relevante para determinar el monto total de emisiones a la atmósfera.

Una estimación de la relación entre emisiones de gases, el consumo energético y el crecimiento económico puede hacerse a la eficiencia energética como un factor fundamental para explicar la demanda de energía. Debe, sin embargo, considerarse que si bien la evidencia empírica sugiere que el consumo de energía y el producto tienden a moverse en paralelo, ello no es necesariamente cierto respecto al monto de emisiones (Dudek, Goffman, Salon y Wade 1997). La relación entre el comportamiento del producto y el consumo de energía puede definirse como:

(1) Et+1 – Et = ? 0t(Yt+1 – Yt) + Yt+1 (? 1t+1 - ? 0t)

 

Donde Et+1 y Et representan a la demanda de energía para los periodos t+1 y t; a0t representa el coeficiente de los requerimientos de energía para el periodo t para un determinado nivel de producto (Yt); a1 es el coeficiente que asocia la demanda de energía con el nivel de producto del tiempo t+1. De este modo, el primer término representa el incremento en el consumo total de energía entre el periodo t y t+1 suponiendo constante al coeficiente de demanda de energía a producto. El segundo término representa al consumo de energía en el periodo t+1 ocasionado por los cambios en el coeficiente de demanda de energía. De este modo, una economía que con el tiempo se hace más eficiente energéticamente, debe tener un segundo término negativo.

Los cambios en la eficiencia energética dependen de la elasticidad precio de la demanda y de las “mejoras autónomas” en la eficiencia energética (INOVt) asociadas a la difusión de tecnologías más limpias, que pueden representarse como:5

(2) (?0t+1 - a0t) = F (PEt, INOVt)

 

La identidad (1) permite simular el comportamiento de la demanda de energía en el futuro conociendo el comportamiento del producto, en dos posibles escenarios: en el primer caso, suponiendo que la eficiencia energética se mantiene constante y por tanto el segundo término de la identidad se hace cero. En el segundo caso puede simularse el comportamiento de la economía mexicana de acuerdo con diversos supuestos de aumento de la eficiencia energética. Aunado a esta reducción de la intensidad energética puede presentarse una reducción en las emisiones por unidad de combustible y al cambio de combustibles que requieren simulaciones adicionales.

La información contenida en la ecuación (1) permite identificar algunas características del comportamiento energético en México para el periodo de 1965 a 1997. En efecto, las pruebas de raíces unitarias6 de Dickey Fuller (1981) y de Phillips Perron (1988) indican que el consumo final de energía (Et), el producto interno bruto (Yt), el índice de precios relativos de la energía (PRt) y los índices de precios de la energía (PEt) y el consumidor (Pt) son series no estacionarias. En este sentido, las pruebas de raíces unitarias con- firman que existe una trayectoria ascendente del consumo de energía y del ingreso, lo que sugiere la posibilidad de tendencias comunes en ambas series y, por tanto, de la posible presencia de cointegración entre las series. Asimismo, el análisis de la ecuación (1) permite identificar el comportamiento de la intensidad energética en México medida como la relación entre consumo total de energía y producto (Et/Yt), y que corresponde al coeficiente a0t de la ecuación (1). Este coeficiente tiene un comportamiento errático, sin que pueda observarse una tendencia determinada (gráfica 1). En efecto, la intensidad energética tiende a elevarse durante parte de la década de los setenta y ochenta para después volver a disminuir y ubicarse nuevamente en alrededor de 0.004 y 0.005. Este comportamiento probablemente está asociado a la evolución de los precios relativos de los combustibles y a cambios en la composición del producto. Asimismo, la trayectoria de comportamiento histórico sugiere que de no instrumentarse acciones específicas importantes, la intensidad energética oscilará en alrededor de 0.004. Así, en la elaboración de las líneas base para México debe considerarse como una posibilidad real mantener constante la eficiencia energética.

 

GRÁFICA 1. EVOLUCIÓN DE LA INTENSIDAD ENERGÉTICA EN MÉXICO (?0T)

 

 

Con objeto de analizar con mayor detalle los factores que determinan la intensidad energética y sus cambios, se procedió entonces a estimar una aproximación de la ecuación (2) de acuerdo con el supuesto de que la innovación tecnológica autónoma puede representarse como una serie estacionaria.

Las ecuaciones (3), (4), (5) y (6) se estimaron por el método general de momentos (GMM) corrigiendo por posibles problemas de autocorrelación de orden uno. Los resultados obtenidos indican que los precios relativos o sus cambios tienen un efecto pequeño sobre la intensidad energética o sus modificaciones.

Esto implica que es difícil inducir una mayor difusión del progreso técnico por medio exclusivamente de modificaciones en los precios relativos. Este resultado es particularmente importante para simular el comportamiento de largo plazo de la intensidad energética en México, ya que ello indica que es posible elevar los precios de la energía sin generar simultáneamente un cambio en el coeficiente de la intensidad energética.

(3) ?0t = - 5.45 + .02prt - .03prt-1
(-239.15) (0.17) (-0.23)
(4) ?0t = - 8.41prt – 2.91prt-1
(-4.98) (-1.96)
(5) ?1t = 0.005 + 0.07?prt – 0.03?prt-1
(0.86) (1.07) (-0.82)
(6) ?1t = 0.02?prt – 0.02?prt-1
(0.44) (-0.65)

 

Periodo: 1965-1997

El consumo de energía en México puede modelarse como una función tradicional de demanda (Varian 1984 y Deaton y Muellbauer 1980):

(7) ln(Et) = ?0 + ?1ln(Yt) + ?2ln(PE/P)t + S?3iln(Pi/P)t + ut



La ecuación (7) permite conocer la elasticidad ingreso de la demanda de energía (?1), la elasticidad precio de la energía (?2) y las elasticidades cruzadas precio de la demanda (?3i). Estas elasticidades permiten identificar posibles escenarios, costos de mitigación y reducir la incertidumbre en la elaboración de las líneas base.

La ecuación (7) debe estimarse utilizando el procedimiento de Johansen (1988) como consecuencia del orden de integración de las variables incluidas. El procedimiento de Johansen incluyendo sólo al consumo y al ingreso indica que no existe una relación estable de largo plazo entre ambas variables. Este resultado es consistente con el orden de integración de la intensidad energética, en donde se obtiene que es una serie no estacionaria de orden I(1). De este modo, si bien el crecimiento económico está asociado al consumo de energía, es difícil simular el comportamiento de este último atendiendo exclusivamente a esta variable y excluyendo a los precios relativos.

El procedimiento de Johansen (1988) indica que existe al menos un vector de cointegración entre el consumo de energía, el ingreso y los precios relativos (cuadro 1). La demanda de energía tiene una elasticidad ingreso positiva pero menor que uno y una elasticidad precio negativa aunque también relativamente baja. Estos resultados son consistentes con otras estimaciones, en donde se observa que la demanda de energía aumenta conforme crece el ingreso, pero menos que proporcionalmente.

La elasticidad precio de la demanda de la energía corresponde al valor promedio sugerido por otros estudios para los países desarrollados. Debe, sin embargo, considerarse que las elasticidades precio cruzadas de la demanda para el caso de la energía pueden ser incluso superiores a las propias elasticidades precio (Martin 2000). Este resultado implica que un alza en los precios no necesariamente conduce a una reducción lineal en los contaminantes, ya que ello depende de las sustituciones de combustibles que se presenten. En el extremo, un alza en el precio de un combustible limpio puede traducirse en un aumento de combustibles más intensivos en emisiones contaminantes, no obstante que el total de la demanda se reduzca. Asimismo, deben de considerarse los efectos contrarios que ocasionan los movimientos en los precios de la oferta (Martin 2000). Estimaciones recientes (Manne y Richels 1993) sugieren que la elasticidad precio de la demanda oscila entre -0.2 y -0.6, y la de la oferta7 es de alrededor de 0.5. Debe considerarse también que el efecto de la elasticidad precio de la demanda sobre la contaminación no es lineal, tanto por el efecto de las mejoras en los combustibles como por los efectos de las elasticidades cruzadas. Esto es, puede suceder que un aumento del precio de determinados energéticos se traduzca en un incremento, por ejemplo, de la demanda de combustibles sintéticos con mayor contenido de emisiones por unidad de energía. Asimismo debe considerarse que los agentes económicos tratan de minimizar los costos generales y no exclusivamente aquellos asociados con la energía, de modo que pueden presentarse ajustes negativos al medio ambiente en el largo plazo, tales como una reducción en el empleo. En este sentido pueden presentarse efectos colaterales, en donde el aumento de precios puede traducirse en una reducción en el crecimiento económico.

(8) ln(Et) = 0.63 ln(Yt) – 0.39ln(PRt)

 

CUADRO 1: ESTADÍSTICOS DEL PROCEDIMIENTO DE JOHANSEN INCLUYENDO LA DEMANDA DE ENERGÍA, EL INGRESO Y LOS PRECIOS RELATIVOS

 

HO:RANGO=P
-TLOG(1-\MU)
T-NM
95%
-T/SUMLOG (.)
T-NM
95%
P==0
20.14*
15.83
17.9
22.6
17.76
24.3
P<=1
2.18
1.71
11.4
2.45
1.93
12.5
P<=2
0.27
0.21
3.8
0.27
0.21
3.8

Notas: -Tlog (1-\mu) = prueba de la raíz característica máxima.
-T/sumlog (.) = Prueba de la traza.

 

Periodo: 1965-1995

El modelo estimado permite entonces elaborar diversos escenarios de crecimiento económico, consumo de energía y emisiones para México hasta el año 2010. Estos escenarios permiten evaluar las posibles trayectorias y líneas base para México. Inicialmente se realizaron diversas simulaciones con distintas alzas en los precios relativos, pero suponiendo, en todos los casos, un crecimiento económico contínuo de 5% anual de la economía mexicana. Todos estos escenarios están sintetizados en la gráfica 2. El primer escenario, representado por la línea más elevada, muestra el aumento del consumo de energía sólo extrapolando la situación actual. Esto es, manteniendo fijos los precios relativos y un ritmo de expansión de 5% del PIB. En este caso, el ritmo de expansión del consumo de energía y emisiones parece incompatible con un crecimiento económico sustentable.

 

GRÁFICA 2. SIMULACIONES CON DIFERENTES ALZAS DE PRECIOS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE 5%

 

 

Los dos siguientes escenarios, que corresponden a un aumento del 5% de producto y a alzas de los precios relativos de 10 y 9% anual, son representados por las dos líneas más bajas de la gráfica 2, respectivamente. En este caso se observa que es posible contener el consumo de energía; sin embargo, ello implica optar por una estrategia donde el precio de la energía se duplica en menos de diez años. Las consecuencias de no elevar el precio en esta magnitud pueden observarse en la segunda línea de arriba hacia abajo (gráfica 2), donde se considera un aumento de precios de 5% con una expansión del producto de 5% anual. En este caso es evidente que el aumento del precio del 5% es claramente insuficiente para contener el aumento de la energía. Esto indica que no obstante que los precios estén incidiendo negativamente sobre la demanda, el efecto del ingreso es superior. Por el contrario, en un escenario donde el ritmo de crecimiento económico se reduzca a 3% puede observarse que es posible entonces contener relativamente el consumo energético. En efecto, la gráfica 3 muestra dos escenarios: el primero con un precio fijo y un aumento del PIB de 3% representado por la línea superior, y el segundo, con el mismo ritmo de expansión económica pero con un aumento de precios de 5% anual.

Estas simulaciones indican la fuerte dependencia del consumo energético respecto al crecimiento económico y las dificultades de instrumentar una política de precios como mecanismo de control y, en todo caso, el alto costo de una política de este tipo. La alta correlación entre crecimiento y consumo de energía es uno de los retos a resolver en los próximos años.

Las simulaciones realizadas con reducciones de la intensidad energética se presentan en la gráfica 3. El escenario elegido implica una reducción paulatina de la intensidad energética de alrededor de 25% durante los próximos diez años en el coeficiente a0t.

 

GRÁFICA 3. SIMULACIONES CON DIFERENTES ALZAS DE PRECIOS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE 3%

 

 

Este ritmo de reducción es ciertamente superior a la evolución histórica, por lo que ello sólo sería posible en caso de aplicarse políticas específicas fuertemente activas. Esta reducción del coeficiente tiene un efecto inicial significativo que se pierde a lo largo del periodo de análisis, de modo que para el año 2010 se observa una clara tendencia ascendente del consumo de energía. Este resultado sugiere que un proceso de innovación tecnológica que se traduzca en una menor intensidad energética no es suficiente para controlar el consumo de energía.

Estos resultados confirman la estrecha asociación entre la evolución del producto y el consumo energético. A ello contribuye el que la intensidad energética muestre un comportamiento relativamente cíclico. De este modo, de mantenerse un elevado ritmo de crecimiento económico en México en los próximos diez años, el aumento del consumo de energía y sus emisiones asociadas serán incompatibles con un desarrollo sustentable. Los incrementos en los precios relativos y las reducciones en la intensidad energética contribuyen a reducir el consumo de energía, pero cada uno por separado son insuficientes para controlarlo. En este sentido, deberán de instrumentarse medidas más drásticas y utilizarse simultáneamente estrategias de precios y de innovación tecnológica para separar el consumo de energía y el crecimiento económico, en particular en el caso donde se observe una expansión económica de alrededor de 5% anual.

 

GRÁFICA 4. SIMULACIONES CON DIFERENTES INTENSIDADES ENERGÉTICAS

 

 

La gráfica 5 sintetiza tres escenarios de emisiones tomando como base el inventario de emisiones de 1990. En los tres casos se supone un ritmo de expansión del producto de 5%, una intensidad energética constante y una relación de emisiones a energía también constante, y sólo se modifican los precios relativos de la energía en 10, 9 y 5%, respectivamente. Las simulaciones realizadas confirman que con un crecimiento económico vigoroso sólo es posible reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera doblando el precio cada diez años, lo que no parece ni económica ni socialmente viable. Así, esta situación es incompatible con un crecimiento económico sustentable.

 

GRÁFICA 5. ESCENARIOS DE EMISIONES DE CO2 CON DIFERENTES AUMENTOS DE PRECIOS

 

 

La gráfica 6 presenta una simulación considerando un crecimiento de 5%, precios fijos y una reducción paulatina de la intensidad energética de 0.004 a 0.003 que se manifiesta en el comportamiento de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Estas simulaciones muestran también que esta reducción en el coeficiente es insuficiente para contener el aumento del consumo de energía. Estos resultados muestran que en el escenario más probable de un crecimiento económico continuo con una intensidad energética similar al comportamiento histórico, entonces las emisiones a la atmósfera en los próximos años tenderán a crecer aceleradamente. Esto indica que es necesario instrumentar una estrategia que incluya medidas sustanciales para separar el crecimiento económico de las emisiones a la atmósfera antes de adquirir compromisos específicos de reducciones. De lo contrario, México puede verse en el dilema de incumplir los compromisos adquiridos o tener que reducir su ritmo de crecimiento económico.

Asimismo debe destacarse que de mantenerse la situación actual, la estimación de la línea base para México resulta bastante elevada, lo que sugiere que existe una gran variedad de proyectos que pueden ser aprobados. Esto es, el comportamiento histórico sugiere que la intensidad energética no va a disminuir y que, por tanto, ganancias en este sentido deben de considerarse sujetas a incluirse dentro del marco del mecanismo de desarrollo limpio. A este respecto, sin embargo, debe reconocerse que el comportamiento agregado de la intensidad energética no permite diferenciar entre lo que se origina por cambios en la eficiencia energética o por modificaciones en la estructura sectorial.

 

GRÁFICA 6. ESCENARIOS DE EMISIONES DE CO2 CON DIFERENTES INTENSIDADES ENERGÉTICAS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE 3%

 

 

CONCLUSIONES Y COMENTARIOS GENERALES

 

México debe de avanzar en la definición de su estrategia sobre cambio climático a fin de reducir los efectos negativos irreversibles y obtener las mayores ventajas de las estrategias internacionales a instrumentarse gracias a la participación en su diseño y a las ventajas que otorga el incorporarse desde el inicio a estos procesos. La definición adecuada de una estrategia para México requiere de un conocimiento de las diversas trayectorias de emisiones y simulaciones sobre los posibles escenarios de mitigación.

La evidencia disponible para México sugiere que la relación entre el consumo de energía y el producto es compleja. En efecto, al descomponer la relación del consumo de energía con el producto entre un componente constante y un efecto que captura los cambios en la eficiencia energética, se observa que la eficiencia energética no se mantiene constante, mostrando un comportamiento cíclico con una ligera tendencia a elevar el consumo por unidad de producto. Este comportamiento de la energía por unidad de producto puede asociarse, en alguna medida, a la evolución de los precios relativos y al proceso de innovación y difusión tecnológica y a los cambios en la composición del producto.

La estimación de una función de demanda de energía permite identificar la existencia de una relación estable de largo plazo entre la demanda de energía, el ingreso y los precios relativos. Este vector de cointegración puede interpretarse como una función de demanda con una elasticidad ingreso de alrededor de 0.6 y una elasticidad precio negativa de 0.4. Estos resultados son relativamente consistentes con los obtenidos para otros países. Esta elasticidad precio puede entonces utilizarse para estimar diversas trayectorias de mitigación con base en movimientos en los precios relativos. Debe asi- mismo mencionarse que el procedimiento de Johansen no muestra que exista una relación estable únicamente entre el consumo y el producto, lo que confirma la importancia de los precios relativos y la innovación tecnológica para establecer una relación de largo plazo.

Las simulaciones realizadas de acuerdo con diversos escenarios de crecimiento económico y alzas de precios de los energéticos indican que una trayectoria de crecimiento acelerado, con la actual intensidad energética y en emisiones, es insostenible en el largo plazo. En este caso, incluso aumentos de precios que doblen el actual son insuficientes para controlar el consumo de energía y, por tanto, las emisiones para la próxima década. Sólo en un escenario de crecimiento económico moderado puede contenerse la demanda de energía con un aumento de precios de 5% anual. Sin embargo, la magnitud de los aumentos los hacen inviables tanto política como económicamente. Asimismo, las simulaciones realizadas considerando cambios paulatinos en las intensidades energéticas indican que transformaciones favorables en este sentido son también insuficientes.

En conjunto, las diversas trayectorias de crecimiento indican que los aumentos de precios y la innovación tecnológica contribuyen al proceso de mitigación, pero son insuficientes por separado. En ese sentido, la línea base para México es ciertamente elevada, por lo que pueden financiarse una cantidad importante de proyectos.

De este modo, es necesario que en México se instrumenten diversas medidas para buscar separar el crecimiento económico del consumo de energía y de las emisiones de gases asociadas. Esto no parece posible concentrando la estrategia en una sola medida. Por el contrario, las simulaciones realizadas sugieren que ello sólo es posible realizando simultáneamente ajustes en los precios relativos, en la innovación tecnológica y en la composición del producto.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Varian, H. R. 1984. Microeconomic analysis. Norton International Edition.


Notas

* Catedrático extraordinario Narciso Bassols, Facultad de Economía, UNAM. Agradezco los comentarios de Francisco Giner, Julia Martínez y Walter Vergara. Este trabajo incluye algunos de los resultados incluidos en el proyecto sobre “Cambio Climático y fundamentos económicos: el caso de México”, financiado por el Banco Mundial. Desde luego se aplica el descargo usual de los errores. Asimismo, los comentarios o juicios presentados no representan el punto de vista del Banco Mundial y corresponden sólo a la opinión del autor.

1. Véase Gerelli (1993) y Michaelowa y Dutschke (1998) para una síntesis de este debate.
2. Rotty y Marland (1989) estiman que las emisiones anuales son de aproximada- mente 6000 millones de toneladas de carbono, de las cuales la mitad permanecen en la atmósfera.
3. Las proyecciones realizadas (Schelling 1993 y Cline 1993) sugieren que para el año 2025 se habrán doblado las emisiones de gases de efecto invernadero con un impacto retardado en el clima.
4. Véase, por ejemplo, Nordhaus (1993, 38).
5. Para Manne y Richels (1993, 34) existe un efecto adicional dado por el precio absoluto del petróleo como consecuencia de su importancia en la generación de energía.
6. Las pruebas están disponibles con el autor.
7. La elasticidad de la oferta es relevante en el caso en que se considere un aumento sustancial del precio.

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007