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24. El MANEJO DEL VENADOCOLA BLANCA: LA EXPERIENCIA DE UNA COMUNIDAD INÍGENA PARA EL MANEJO Y USO SUSTENTABLE DE LA VIDA SILVESTRE

A. González, J. Lobato, A. Velazquez y A. Torres

 
INTRODUCCIÓN

Actualmente, la preocupación de diferentes sectores sociales ante la crisis ambiental por la que atraviesa la humanidad hace necesaria la búsqueda de alternativas que favorezcan la protección, conservación y uso sustentable de los recursos naturales, en especial en regiones con fuertes presiones ambientales, sociales y económicas. Este es el caso de países intertropicales como México, cuya diversidad biológica se manifiesta por la presencia de una gran riqueza de ecosistemas y por un gran número de especies, más del 12% de la biota mundial (Toledo y Ordóñez 1998). Esta formidable biodiversidad, casi la décima parte del total mundial, llevó a Mittermeier (1988) a considerarlo entre los siete países con mayor diversidad biológica del mundo, después de Brasil y Colombia, y precediendo a Indonesia, Madagascar, Zaire y Australia.

La primera aproximación hacia la conservación de los ecosistemas se dio a través de la creación de las Áreas Naturales Protegidas (ANP). Las primeras de nuestro país se decretaron a finales del siglo XIX ( 1876), y durante el mandato de Cárdenas, en los años treintas, se decretaron más del 30% de las mismas . El objetivo fundamental de las ANP es la conservación de la diversidad biológica que albergan y de acuerdo con Bocco et al (2000) las comunidades indígenas y campesinas, en el marco de las estrategias de conservación y manejo de los sistemas naturales, pueden y deben operar como aliadas de la protección biológica y ser fundamentales para preservar los agro ecosistemas tradicionales y la diversidad genética in situ . Un hecho incuestionable es que gran parte de la riqueza natural del país esta manejada por campesinos e indígenas, lo que implica que el manejo de los recursos por parte de estas comunidades rurales definirá en buena medida la conservación de los ecosistemas forestales en México (Carabias et al , 1994).

La Comunidad indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro (CINSJP) en la búsqueda de alternativas para el manejo sustentable de sus recursos en 1994 firmo un convenio de colaboración con el Instituto de Ecología UNAM, con el fin de realizar trabajos científicos que aportaran las bases para un manejo planificado de los recursos naturales que fuera compatible con el aprovechamiento forestal que realiza la comunidad desde hace algunos años y además ofreciera la oportunidad de generar un programa de conservación de la diversidad biológica de la región. Bajo este esquema la comunidad implemento un criadero de venado cola blanca (VCB) con fines de reproducción e investigación de la especie y su posterior reintroducción en áreas de la comunidad. Este criadero de venado marcó el inicio del manejo de un recurso por ellos subestimado, el de la fauna silvestre.

El venado cola blanca ( Odocoileus virginianus ) es un mamífero herbívoro de gran tamaño y hábitos diurnos. Su longitud total es de 0.85 -1.5 m, su cola mide entre 10 y 15 cm (Ceballos et al . 1984), y tienen un peso que varía de 25 a 60 kg (Coates-Estrada y Estrada, 1986). Los machos son aproximadamente 20 a 30% más grandes que las hembras y presentan astas con un eje principal del que salen varias puntas (6-10), muy simétricas en su curvatura y en el desarrollo de las puntas, formando una canasta cerrada y regularmente pequeña (Estrada y Coates-Estrada, op cit. ; Smith, 1991). La coloración varía de café rojizo a café grisáceo dependiendo de la región en donde habita y la época del año, y blanco en las regiones ventrales del cuerpo y de la cola. El período de gestación es de 195 a 212 días y su reproducción es anual, de 1 a 3 crías por parto. Las crías recién nacidas presentan una coloración café oscura con manchas blancuzcas a los costados y en la espalda (Galindo y Weber 1998).

El rango de distribución del VCB se extiende hacia el norte en la franja semiárida de Estados Unidos, y hacia el sur en bosques lluviosos y otras asociaciones ecuatoriales de Centro y Sudamérica. (McCabe y McCabe, 1984). En México abarcaba toda la República (Leopold 1959; Tinker 1978), desde las regiones subtropicales del sur hasta el norte semiárido, ocupando una enorme variedad de ecosistemas, con la única posible excepción de los climas xéricos de Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila y Baja California, ocupados principalmente por el venado bura ( Odocoileus hemionus ) (Galindo y Weber, op cit. ).

El VCB juega un papel importante en las comunidades campesinas e indígenas como fuente complementaria de alimento y como parte clave de sus tradiciones. Ecológicamente representa la fuente de alimento para diversos depredadores, además interviene como dispersor de semillas (Villareal, 1996; Villareal, 1997; Rodríguez-Soto et al., 1998). Entre otras razones y por su gran adaptabilidad, tamaño, amplia distribución, la aceptación de su carne para consumo humano y que sus astas son consideradas como trofeo cinegético, el VCB es una de las especies que más intensamente se han manejado, tanto en criaderos como en vida silvestre (Reyna, 1997).

En 1995 con el inicio del proyecto denominado “ Implementación de un criadero de Venado Cola Blanca ( Odocoileus virginianus) con fines de repoblamiento en la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro” se logró darle un enfoque biológico al manejo en cautiverio de la especie y su aprovechamiento como pie de cría, con todas las características biológicas apropiadas para liberarse y repoblar áreas protegidas dentro de los terrenos de la comunidad . La subespecie Odocoileus virginianus sinaloe presente en la región de estudio esta catalogada como una de las subespecies con pocas posibilidades para su conservación, recuperación e incremento debido a que en el área que habita existe alta densidad de población, una macada destrucción del hábitat y cambios de uso del suelo, además de la cacería de subsistencia (Reyna, op cit. ). Ante esta situación se hace necesaria una estrategia de conservación y manejo de las poblaciones de venado. El primer paso para llevar a cabo esta estrategia fue la elaboración del proyecto para implementar un criadero de venado con fines de repoblamiento.

 

Metodos

Para la formación del píe de cría se eligieron animales de la región con la finalidad de asegurar la conservación de la subespecie y su variabilidad genética. El criadero tipo que se manejaría sería “semi-intensivo”, dado que se controlarían algunas variables y se les proporcionaría un complemento alimenticio. Para conseguir el pie de cría se recorrieron los municipios aledaños a la región y mediante la elaboración de un cuestionario que se les aplicó a los poseedores de venado , se indagó el desarrollo del hato y la pureza del mismo. Posteriormente se elaboró un programa reproductivo para un período de cuatro años a partir de la fecha en que ingresaron al criadero, siendo prioritario de este programa un plan de cruzas para evitar el entrecruzamiento de parentela (Legates y Warwick, 1992). Esto se logro llevando un estricto registro del origen de todos y cada uno de los ejemplares, con la finalidad de tener una población genéticamente pura. Para el diseño de los corrales y material a utilizar se consultó bibliografía y se tomó en cuenta la conducta del venado en vida silvestre, el uso del hábitat como refugio, las relaciones sociales entre machos en época de celo, de hembras en época de crianza y actividad diurna del animal.

Se realizó un listado florístico de las especies consumidas por el venado mediante la revisión bibliografica y se llevó a cabo pruebas de palatabilidad y distribución de las especies dentro del criadero. Para el trasporte de los ejemplares a los corrales se utilizó un equipo de sujeción física, redes manuales, cajas de transporte y un corral de manejo para recluir a los ejemplares, también se utilizó con la mayoría de los ejemplares un equipo de sujeción química (Teleinject Inc.) más confiable, accesible y menos traumático para el venado. Se elaboró un formato para determinar el comportamiento (etología) de los ejemplares. El método elegido para determinar su comportamiento fue “Muestreo de todas las ocurrencias de algunos comportamientos” (Washington Park Zoo and Minnesota Zoo, 1983). Este método permitió visualizar las relaciones entre los venados fundadores y el nuevo pie de cría.

Con respecto a la reproducción, todos los eventos reproductivos se registraron en una tabla reproductiva que permitió determinar época del año en que ocurren y compararlos además con datos recabados de la población silvestre por medio de registros que se obtuvieron a través de los cazadores y campesinos. El monitoreo de la alimentación se llevo a cabo mediante un formato y se registró el alimento concentrado comercial consumido por días y meses del año, así como los registros visuales del ramoneo. Se llevó a cabo un registro con la historia clínica de cada animal.

Para el seguimiento del programa de repoblamiento es importante destacar que la evaluación cuantitativa del hábitat de la vida silvestre ha surgido como un importante componente en la planeación del manejo de la tierra. Como resultado de esto se han desarrollado varios modelos para la evaluación del hábitat. Uno de estos modelos es el “Método de Evaluación del Hábitat del Venado Cola Blanca” modificado por Mandujano (1994). Éste método consiste en evaluar las unidades espaciales elegidas mediante siete atributos, entre otros, que se consideran como los mas importantes para el venado.

Las unidades espaciales utilizadas fueron comunidades vegetales descritas para la zona por Fregoso (2000). A cada una de estas comunidades se les calificó de acuerdo a los valores propuestos por Mandujano (1994). Se les aplicó un índice de calidad de hábitat (ICH) según el método y para ello se tomaron en cuenta los siguientes elementos:

I. Riqueza de especies en la dieta del venado. Número de especies que son alimento del venado del total de especies vegetales en el área de estudio. En un primer paso se estableció qué especies constituían la dieta del venado a partir de la revisión del trabajo realizado por Reyna (1997). Posteriormente, trabajando sobre el listado florístico de especies por comunidades que reporta Fregoso (2000) se determinó qué especies están presentes en las comunidades vegetales y obtener el número de especies comestibles por comunidad. Finalmente los valores de riqueza se agruparon en tres clases y fueron ponderados según los criterios establecidos por Mandujano (1994).

a. 1-6 = 2

b. 7-13 = 6

c. > 13 = 10

II. Cobertura foliar de las especies que consume el venado . Se utilizó la cobertura foliar de las plantas que forrajea el venado como un indicador de la cantidad del alimento. Se estableció la cobertura foliar para cada una de las comunidades a partir de la descripción de éstas realizadas en el trabajo de Fregoso (2000).

Finalmente los porcentajes se clasifican en tres intervalos y se ponderan siguiendo el método de Mandujano (1994).

a.   < del 5% = 2

b.   entre 5% y 50 % = 6

c. > 50% = 10

III. Accesibilidad de las especies que consume el venado . Existe un rango de altura donde el venado puede forrajear con mayor facilidad. Este rango está determinado por las capacidades físicas del animal. Excedido este rango habrá un estrato donde el alimento será inalcanzable para el venado (más arriba de los 2 m de altura), por debajo de éste hay un rango óptimo, alturas menores a 1.5 m, y un subóptimo, entre 1.5 y 2 m. Estas tres categorías fueron ponderadas igualmente.

a.   > de 2.00 m = 2

b.   entre 1.5 y 2.00 m = 6

c.   < de 1.5 m = 10

IV. Áreas de reproducción y crianza . Para esta evaluación se tomó en cuenta la descripción de Fregoso y se consideró igualmente la participación en cobertura de cada uno de los estratos, dándole vital importancia al estrato arbustivo (Fregoso, op cit. ).

a.  Sitios sin cobertura arbórea, sotobosque muy bajo (< 0.5 m) y poco denso = 1

b.  Sitios con cobertura arbórea escasa, sotobosque desarrollado, alimento escaso y poca protección

= 3

c.   Sitios con cobertura arbórea y arbustiva densa, alimento abundante y disponible, protección contra el clima y depredadores, disponibilidad de agua = 5

V. Disponibilidad de fuentes de agua . Por la dificultad de adjudicar un valor de este atributo para cada comunidad debido a la naturaleza de información de que se disponía, se optó por contemplar tres escenarios siguiendo las tres categorías que establece Mandujano (1994): ninguna fuente de agua, fuentes de agua temporales y fuentes de agua permanentes, con un valor de 1, 3 y 5 respectivamente.

VI. Heterogeneidad del hábitat . Se mide la heterogeneidad combinando dos características de su estructura: número de estratos presentes y nivel de cobertura del bosque. La información se obtuvo a partir de la descripción de Fregoso (2000) y se establecieron tres clases con su respectiva valoración. Se consideró que a mayor cobertura y número de estratos presentes mayor es la heterogeneidad, y a su vez mayor es el beneficio para el venado.

  1. Bosque abierto, cobertura escasa, estrato principalmente herbáceo y rasante = 1
  2. Bosque cerrado o muy cerrado con 3 estratos = 3
  3. Bosque cerrado o muy cerrado con 4 estratos bien definidos = 5.

VII. Factores antropogénicos . Debido a que la región es de uso forestal y agrícola, aguacatales y frutales entre otros, el factor antropogénico es permanente, por lo mismo se consideró presente de una manera u otra en todas las comunidades y se adjudicó un valor de 1 para todas ellas, siguiendo el criterio de Mandujano (1994).

Para todos los atributos se establecieron tres clases. Los primeros tres atributos se calificaron con valores del 2 al 10, mientras que los siguientes cuatro se estimaron del 1 al 5, esto con la finalidad de darle más peso al alimento (60%), con respecto de los otros atributos (Mandujano, 1994). Cabe destacar que en el caso de la evaluación del atributo II y III fue necesario sacar un valor promedio por cada comunidad a partir de los valores de los atributos de las especies presentes en cada comunidad.

Una vez en este punto, y siguiendo las directrices de Mandujano (1994), se calcularon dos subvalores utilizando dos grupos de atributos. El valor 1 es el promedio de los tres primeros atributos, y el valor 2 de los cuatro restantes.

Valor 1 = I+II+III / 3

Valor 2 = IV+V+VI+VII / 4

El índice de calidad de hábitat (ICH) se obtiene del multiplicar la suma de los valores 1 y 2 por 2/3 para obtener valores entre 1 y 10.

(Valor 1 + Valor 2) * 2/3

Posteriormente el valor del IC obtenido para cada comunidad se asignó a alguna clase de la calidad de hábitat (alta, media o baja), las clases sirvieron para visualizar el numero de requerimientos del venado que son satisfechos en la comunidad vegetal analizada.

 

RESULTADOS

El pié de cría se eligió de entre diez productores de VCB cuyos ejemplares no hubieran presentado problemas de consanguinidad. Se eligieron dos de la ciudad de Uruapan. El origen de los ejemplares fueron los bosques de la región. El hato consistió en 22 ejemplares. Se construyeron tres corrales de reproducción en un área de 3 ha aproximadamente, con vegetación típica de un bosque de Pino-Encino.

Corral 1: con una extensión de 1 ha con dos cañadas, escurrimientos de agua hacia la parte suroeste, se respetó la vegetación original y se le agregaron dos comederos de madera uno de ellos con un cobertizo, además se construyeron dos bebederos de cemento.

Se delimitaron con malla ciclónica con un abertura de 2 pulgadas de ancho y con una altura de 2.5 metros.

Corral 2: su extensión es de 1.25 ha, y al igual que el anterior se respetó la vegetación original, se comunica con el corral 1 al lado oeste y con el 3 al lado este. También costa de dos comederos y dos bebederos.

Corral 3: tiene una superficie aproximada de 0.75 ha, el terreno es irregular y el sotobosque es denso. Dentro de este corral fueron construidos los corrales de adaptación. En estos tres corrales se encuentran separados los venados por grupos de reproducción.

El resultado es satisfactorio ya que se alimentan de la vegetación original, consumiendo concentrado comercial como complemento alimenticio. Asimismo se ven favorecidos por las condiciones del terreno proporcionándoles así áreas de refugio y alimento.

Se construyó un corral de manejo con la finalidad de facilitar la manipulación de los ejemplares tanto física como química, consta de una superficie de 200 m 2 y se encuentra entre el 1 y el 2. En un principio el uso de este corral causaba nerviosismo en los ejemplares, cuando los ejemplares se acostumbraron a entrar y salir de este corral se facilitó su manejo dentro de el.

El plan de cruzas se elaboró de manera que se evitará la cruza entre parientes, separando a los ejemplares en grupos reproductivos. Un macho con cuatro hembras en un corral y un macho con cinco hembras en otro corral. En tanto que dos ejemplares juveniles sobrantes y aquellos cervatos que cumplieran 15 meses de nacidos deberían separarse para evitar la cruza entre parientes.

Se estimó la taza de natalidad anual promedio, considerando que las hembras primerizas dan a luz un solo cervato y que los eventos gemelares suceden hasta la segunda temporada reproductiva en adelante siendo rara la hembra que da a luz tres cervatillos (Leopold, 1959).

El programa de monitoreo se lleva a cabo por parte de la comunidad para dar seguimiento a los aspectos de conducta, historia clínica, alimentación y reproducción.

Con respecto a la reproducción se observó que las hembras entran en celo en el mes de diciembre, los apareamientos ocurren en los meses de enero y febrero y tras un período de gestación de 198 días en promedio los partos suceden en los meses de julio y agosto, esto coincide con las fechas de apareamiento de las poblaciones silvestres observadas en la zona.

En cuanto a la alimentación los ejemplares hicieron uso del forraje natural complementando su dieta con el complemento alimenticio (alimento comercial) suministrado. Se verificó que el concentrado aportara un 17% de proteína, requerimiento ideal para esta especie (Clemente, 1995).

Una de las alternativas viables para mantener la pureza genética del hato original consiste en establecer un programa de liberación y repoblamiento de los venados producidos en el criadero. Para este fin se propuso extraer machos reproductores para mantener el control de la población dentro del criadero de lo contrario se podría ocasionar conducir a la alteración de conductas naturales como lo son el forrajeo y el comportamiento críptico de las crías.

 

Riqueza de especies (I)

De las ocho comunidades, una presentan el valor intermedio (7-13 especies) ( Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa ), y las siete restantes manifestaron el valor alto ( > 13 especies) ( Carpinus carolineana-Asplenium praemosum, Pinus hartwegii-Calamagrostis tolucensis, Abies religiosa-Asplenium castaneum, Pinus montezumae-Dryopteris sp, Pinus montezumae-Cestrum nitidum, Pinus pseudostrobus- Ternostroemia pringlei, Abies religiosa-Galium mexicanum, Pinus leyophylla-Piptochaetium virescens y Stevia rombifolia-Aegopogon cenchroides ). Ninguna presentó valor más bajo (1-6 especies). En apariencia la causa del menor valor de la comunidad es el grado de perturbación debido a las actividades antrópicas . Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa es una comunidad sujeta a intensos usos antrópicos como la tala, la ganadería y plantaciones de aguacate.

 

Cobertura foliar (II)

La evaluación de este atributo mostró que todas las comunidades presentan una cobertura foliar de entre el 5% y el 50%, esto significa que la cantidad de alimento se presenta en forma moderada alta.

 

Accesibilidad promedio de las especies que consume (III)

En este caso dos comunidades presentan los valores más altos (< 1.5 m altura ) ( Abies religiosa-Galium mexicanum y Abies religiosa-Asplenium castaneum ) y las seis restantes todas ellas tienen el valor más bajo ( > 2 m altura) . Ninguna de las comunidades presenta valor intermedio (1.5 – 2 m altura).

 

Áreas de reproducción y crianza (IV)

Cuatro comunidades presentan el valor más alto ( Pinus montezumae-Dryopteris sp, Pinus montezumae-Cestrum nitidum, Abies religiosa-Galium mexicanum, Carpinus carolineana-Asplenium praemosum ), lo cual es causado por la abundancia del estrato arbustivo. Tres comunidades tienen valor intermedio ( Abies religiosa-Asplenium castaneum, Pinus pseudostrobus- Ternostroemia pringlei y Pinus leyophylla-Piptochaetium virescens ), debido al dominio de la cobertura del estrato herbáceo sobre los dos restantes. Finalmente una comunidad ( Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa ), muestra el valor más bajo, causado por el porcentaje alto de estrato herbáceo y muy bajo y en ocasiones ausentes, de estratos arbóreo y arbustivo.

 

Disponibilidad de fuentes de agua (V)

Los polígonos de la comunidad de Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa presenta el valor mínimo, independientemente de donde se encuentren, porque dado el carácter de la comunidad se supone asociada a substratos de escasa disponibilidad hídrica, que en nuestro caso se considera nula disponibilidad para el venado.

 

Heterogeneidad del hábitat (VI)

Tres comunidades presentan valores altos ( Abies religiosa-Asplenium castaneum, Pinus pseudostrobus-Ternostroemia pringlei y Pinus leyophylla-Piptochaetium virescens) , porque son descritas como bosques cerrados con cuatro estratos bien definidos. Otras cuatro manifestaron valores intermedios ( Pinus montezumae-Dryopteris sp, Pinus montezumae-Cestrum nitidum, Abies religiosa-Galium mexicanum y Carpinus carolineana-Asplenium praemosum ), son caracterizadas como bosques cerrados, pero con tres estratos. Finalmente, la comunidad restante ( Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa ), presenta el valor más bajo debido a que esta categorizada como un bosque abierto, con dos estratos y de baja cobertura. (Fregoso op cit ).

 

Factores antropogénicos (VII)

Todos de los polígonos de todas las comunidades vegetales presentan algún tipo de perturbación de carácter antrópico, por lo que todo el área presenta un valor uniforme.

 

Indice de calidad de hábitat

Es de destacar que los distintos valores otorgados al agua, según los tres escenarios considerados, no provocan ningún cambio en los valores finales del índice de calidad de hábitat (ICH).

En cuanto a las categorías resultantes de calidad de hábitat (Cuadro 1), dos comunidades presentaron un ICH alto, las dos dominadas por abetos (Abies religiosa-Asplenium castaneum y Abies religiosa-Galium mexicanum) con idéntico valor numérico de ICH. Pero en cuanto a la extensión que ocupan presentan una gran diferencia, pues la primera apenas ocupa 7 ha (0.06% de la superficie forestal), en tanto que la segunda se extiende por 2,820 ha (26%).

Cinco comunidades mostraron un valor medio de ICH, las cuatro caracterizadas por el género Pinus y una de Carpinus ( Pinus montezumae-Dryopteris sp. (160 ha, 1.5%), Pinus montezumae-Cestrum nitidum (2,046 ha, 18.8%), Pinus pseudostrobus- Ternostroemia pringlei (1,369ha, 12.6%), Pinus leyophylla-Piptochaetium virescens ((), (3,533 ha, 32.5%) y Carpinus carolineana-Asplenium praemorsum (569 ha, 5.2%) ), las cuatro primeras con valor numérico de ICH idéntico, y la última de éstas fue la única que obtuvo un valor numérico de ICH distinto. Las comunidades con índice de valor medio correspondieron con las caracterizadas por las especies de Pinus y por Carpinus . En el caso de los pinares todos obtuvieron la misma calificación numérica del ICH (6.33). Comparten el mismo valor para los atributos de riqueza (alto) y accesibilidad (bajo). Presentan diferentes valoraciones en áreas de reproducción y crianza y heterogeneidad, de forma que se compensa para cada comunidad, pues cuando el valor de uno de estos atributos es alto el de el otro es bajo. Finalmente una única comunidad, Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa, presentó un valor bajo de ICH, y su extensión es de 364 ha (3.4%).

 

El número de necesidades satisfechas para cada categoría de ICH coincide con lo establecido por Mandujano (1994): 6 en las de categoría alta, 5 para las de categoría media y 3 para la categoría baja. El tipo de necesidades satisfechas coincide por categorías de ICH, para el valor alto los atributos del I al VI (riqueza de especies, cobertura foliar, accesibilidad, áreas de reproducción y crianza, fuentes de agua y heterogeneidad), el valor medio es satisfecho para los atributos I, II, IV y VI, (riqueza de especies, cobertura foliar, áreas de reproducción y crianza, y heterogeneidad) y finalmente el valor de ICH bajo sólo es satisfecho para los atributos I, II y V (riqueza de especies, cobertura foliar y fuentes de agua). Cabe señalar que el atributo III, accesibilidad promedio sólo es satisfecho en las comunidades de calidad alta. Finalmente, el atributo VII (factores antropogénicos) al considerarse presente en todo el área de estudio obviamente no tiene carácter satisfactorio para ninguna comunidad .

 

DISCUSIÓN

El manejo de esta especie con fines de recreación, de educación o de producción involucra recientemente a comunidades indígenas y poblaciones rurales del país (Reyna, op cit ). El estudio y manejo de las poblaciones de venado cola blanca ( Odocoileus virginianus ) en México, son actividades que se han incrementado en las últimas décadas como resultado del interés por el aprovechamiento sostenido y la conservación (Mandujano, 1998). Es interesante hacer notar que el presente trabajo surge como respuesta a una demanda expresada por la propia comunidad (CINSJP), lo que le otorga un carácter peculiar por diversas razones. Más allá de su naturaleza académica es una respuesta a una necesidad y una iniciativa proveniente de la CINSJP, y al mismo tiempo es la manifestación de la imprescindible interacción (bidireccional) entre academia y sociedad, potenciando una estrategia de manejo fundamentada en la participación de todos los actores involucrados.

Las dos comunidades que obtuvieron una valoración alta en la calidad de hábitat fueron aquellas dominadas por Abies religiosa . Las comunidades de Abies religiosa-Asplenium castaneum y Abies religiosa-Galium mexicanum representan los sitios que por sus características son capaces de soportar en mejores condiciones una población de venado. Estas comunidades le brindan al venado los requerimientos necesarios para su sobre vivencia. S e desarrollan en condiciones de elevada humedad en laderas o cañadas umbrías con alta inclinación (10°-45°) que brindan protección de la acción de vientos fuertes, de la insolación intensa y de la fluctuación en la temperatura, condiciones que Sanchez-Rojas y colaboradores (1997) reportan como preferidas por el venado. Además, el valor obtenido de la riqueza de especies muestra que casi el total de las especies consumidas por el venado están presentes en estas comunidades, de esta manera las hembras pueden realizar un uso selectivo de las plantas susceptibles de servir de alimento, adecuando dicha selección a la distribución y abundancia temporal de las plantas.

Esto le permite satisfacer sus requerimientos energéticos y diversificar su dieta, en caso de tener cervatos (Soto-Werschitz, 2000). Además, observamos que el valor de accesibilidad para ambas comunidades es alto, siendo las dos únicas comunidades que presentan esta valoración. En cuanto a su extensión la comunidad de Abies religiosa-Asplenium castaneum es apenas apreciable (0.06% del total forestal), en tanto que la segunda comunidad, Abies religiosa-Galium mexicanum , representa el 26%. Por lo que para fines prácticos parecería que el área de esta comunidad por calidad y extensión total es la más idónea para el repoblamiento del venado.

Las comunidades con ICH medio son las comunidades de las distintas especies de Pinus y los de Carpinus . En el caso de las comunidades de pino parece ser en nuestro caso concreto, que el atributo que marca la diferencia entre valoración alta y media, es la accesibilidad promedio del alimento. En el caso de la comunidad de Carpinus lo que establece la diferencia de calidad con la clase alta de los abetos, es la accesibilidad promedio.

La comunidad de Baccharis heterophylla-Phacelia platycarpa fue la única en presentar una calidad de hábitat baja. Este resultado es debido a que esta comunidad presenta los valores, en comparación con las otras comunidades, más bajos para cada uno de los atributos, aunque presenta valores medios para la riqueza de especies y cobertura. Además, hay que destacar que ecológicamente esta comunidad está asociada a lugares de escasa disponibilidad hídrica (Velázquez com. pers.), por lo que, inicialmente, la disponibilidad de agua por parte del venado es menor. Es una comunidad que no siempre presenta estrato arbóreo, y cuando lo hace muestra coberturas bajas, del orden del 20% (Fregoso 2000). Así mismo, esta comunidad tiene una extensa actividad antrópica de diversos tipos, tala, ganadería, agricultura, etc. Aquí, lo limitado de los recursos induciría a pensar que el venado empleara mecanismos para regular el crecimiento poblacional, algunos de estos mecanismos han sido reportados por Mandujano y colaboradores (1995) para poblaciones de esta especie en otras localidades y son una alta mortandad de cervatillos durante la época mas crítica del año, mayor mortandad de machos juveniles, y que no todas las hembras tienen cervatillos todos los años .

Por todo lo dicho anteriormente esta comunidad sería la menos apta y recomendable para el repoblamiento. No obstante se ha comprobado la existencia de ramoneo de forma regular en esta comunidad (Fregoso, 2000), lo que nos indica que el venado la utiliza al menos como fuente de alimento si tiene necesidad.

Con base en el modelo de hábitat óptimo, se esperaría que esta especie realice un mayor uso de las comunidades con un ICH alto, un menor uso en aquellas con un ICH bajo y un uso intermedio en aquellas con un índice ICH medio. Observaciones realizadas en la zona (Fregoso 2000), nos indican que la distribución del venado no se limita a los hábitat con una calidad alta sino que su actividad se extiende en alguna medida a todas las comunidades independientemente de la valoración que nosotros le hemos otorgado. Esto se explicaría por la naturaleza altamente fragmentada de las comunidades en nuestra área de estudio, lo que obliga al venado a utilizar espacialmente diversas comunidades de manera complementaria y de acuerdo al beneficio que obtenga de cada una de ellas (Bello et al . 2000).

En el caso de los tres escenarios distintos considerados de la disponibilidad de agua, no hubo variación de calidad para ninguna de las comunidades. Este resultado parece contradictorio con el hecho de que la disponibilidad de agua es un factor determinante para la presencia de poblaciones de venado. Esto nos sugiere que quizá se podría adjudicar un mayor peso al atributo agua en el cálculo del índice. Otra alternativa, que de manera indirecta adjudicaría una mayor capacidad al agua, y también al resto de atributos, para determinar más finamente los tipos de calidad, consistiría en aumentar de tres a cuatro los intervalos de valoración para cada atributo. Respetando los límites mínimos y máximos para así mantener el significado y estructura algorítmica del índice.

En nuestro caso concreto, el ICH parece discriminar bien las comunidades claramente altas y bajas de calidad, pero quizá agrupa de manera más grosera para el caso de valores medios. Quizá bajo el esquema propuesto de aumento de los intervalos de valoración se desagregaran las comunidades de valor medio en dos de valor medio-alto, medio-bajo. La falta de información suficientemente detallada nos ha impedido realizar el cálculo del ICH bajo estas sugerencias.

 

CONCLUSIONES

Los venados del criadero de Nuevo San Juan Parangaricutiro cumplen con la mayoría de los requisitos necesarios para ser usados como fuente de ejemplares para iniciar un programa de repoblamiento en zonas naturales de la región. La ausencia de depredadores naturales es uno de los principales defectos que presenta este modelo de criadero y es uno de los mas grandes problemas conductuales que enfrentaran los venados en un futuro programa de liberación. La formación de grupos reproductivos es de vital importancia para evitar la consanguinidad y mantener mayor la variabilidad genética en el hato del criadero.

El respeto de la vegetación original de los encierros es esencial para un buen desarrollo conductual de los venados. La combinación de las especies vegetales nativas en los corrales con el complemento alimenticio da buenos resultados ya que el espacio reducido con el que se contó no provee de alimento vegetal suficiente mas sin embargo les permite manifestar conductas alimenticias naturales y transmitirlas a sus crías.

Los venados siguen un comportamiento grupal en su mayoría, existiendo sobre todo grupos familiares que se prolongan por mas tiempo que en los grupos de venados silvestres. El mínimo manejo físico así como el menor contacto posible con las actividades humanas produce en los venados conductas naturales que les serán fundamentales para sobrevivir en el medio silvestre y éstas a su vez serán transmitidas a su descendencia.

El análisis de la calidad de hábitat mostró que únicamente una comunidad vegetal presenta una calidad baja o no apta para el repoblamiento del venado. Las comunidades vegetales dominadas por abetos mostraron una calidad alta. Las comunidades dominadas por pinos mostraron una calidad Media.

Metodológicamente el índice parece dar una buena valoración, pero quizá en comunidades como nuestro caso que comparten gran número de los atributos, sea procedente afinar algo más mediante la creación de un nivel más de valoración en los atributos, siempre que la información disponible lo permitiera.

Este estudio, así como otros de esta naturaleza, tienen un gran valor de aplicabilidad en la toma de decisiones para manejo de recursos porque ofrece respuestas operativas y trasladables a la realidad. Se identificaron áreas que agrupan una serie de atributos que representan las “áreas prioritarias” para la liberación del venado. Estas, cumplen con tres condiciones: una comunidad categorizada como ALTA para el índice de calidad; rodales forestales con manantiales, y que no estén contempladas en ningún tipo de aprovechamiento forestal en los próximos diez años.

Con este estudio la CINSJP tiene la opción de liberar venados procedentes del criadero en áreas prioritarias y así dar pie al uso sostenible de la fauna. La crianza de fauna silvestre es una alternativa de aprovechamiento que bien manejada produce beneficios tanto económicos como ecológicos a una población y región determinada .

 

REFERENCIAS

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Última Actualización: 15/11/2007