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LOS RESIDUOS EN LA MINERIA MEXICANA

M. en C. Margarita Eugenia Gutiérrez Ruiz

Ing. Manuel Moreno Turrent

 

Resumen

Los autores describen el desarrollo de la industria minera en México, la cual es una de las más antiguas y de mayor impacto ambiental. Relatan en detalle los principales residuos que genera la minería. Los elementos potencialmente tóxicos comúnmente presentes en los jales de las minas mexicanas son el plomo, cadmio, zinc, arsénico, selenio y mercurio. Se comenta que no se cumplen las normas porque fueron conceptualizadas para el manejo de residuos de bajo volumen de generación y diferente composición. Por otra parte, en la mayoría de los casos las normas controlan el efecto, más no la causa. Los autores recomiendan manejar el residuo minero de manera integral y sugieren la manera de administrarlo racionalmente. Proponen que se formulen compromisos para que las empresas desarrollen programas que se fundamenten en el estudio integral del daño que causan los residuos al ambiente y a la salud y que como resultado de los estudios se propongan opciones de solución, se desarrollen investigaciones y se fijen políticas para evitarlos. Finalmente, los autores plantean que se realice una evaluación nacional de la peligrosidad de los jales y se establezca una estrategia que estudie y resuelva los problemas más ingentes, ya que en el corto plazo se pueden tomar medidas que mejoren el manejo de los residuos y abatan la contaminación.

 

 

Introducción

Todo proceso natural que se realiza en la tierra afecta al entorno, sin embargo, existe una dinámica que permite reducir ciertos impactos negativos a un nivel tal, que no se ponga en entredicho la vida futura de nuestro planeta, al menos en lapsos con sentido para el hombre. En más de una ocasión, estos cambios han servido como instrumentos naturales para que sobrevivan las especies más adaptables.

Los sistemas en la naturaleza son cíclicos, de suerte que la basura como tal no existe. En realidad todo residuo de un proceso se convierte en un insumo de otro. Los procesos naturales son muy eficientes, dado que involucran reacciones catalíticas, en las que el gasto de energía es mínimo.

Para asegurar su supervivencia, la especie humana ha desarrollado sistemas que le permiten aumentar la producción de alimentos, generar insumos y defenderse eficazmente de sus enemigos, para lo cual ha conceptualizado e instrumentado procesos antrópicos lineales, que requieren de un alto gasto de energía y agua, que, como consecuencia, generan gran cantidad de desechos y afectan seriamente el equilibrio natural. El crecimiento vertiginoso de la población y los patrones de consumo generalizado han multiplicado el problema de los desechos a niveles nunca antes pensados.

 

 

1. Antecedentes

La industria minera3 , una de las más antiguas y de mayor utilidad para el hombre, tiene un alto impacto, en virtud de que afecta el ambiente desde el subsuelo hasta la atmósfera, incluyendo suelos y cuerpos de agua superficiales y subsuperficiales. Genera una gran cantidad de desechos sólidos, líquidos y gaseosos, principalmente en forma de gases, humos, partículas, aguas residuales y jales -colas y escorias-, además de aceites, llantas, plásticos, etcétera.

A pesar de que no existe suficiente información para apreciar el costo del impacto ambiental que ha causado la minería en México, sí se reconoce que es significativo y mayor que el de otras ramas industriales. La actividad minera, que ha sido uno de los pilares del desarrollo de México, se inicio en la época prehispánica. De dicha época datan los trabajos mineros subterráneos realizados en las zonas de Taxco, Pachuca, Guanajuato y la Sierra Gorda de Querétaro. Fue en la época colonial cuando la minería se desarrolló con mayor intensidad y de hecho se constituyó en un motor importante de la colonización del territorio de la Nueva España. Gracias a la minería se fundaron la mayoría de las ciudades coloniales y se construyeron carreteras, además de que estimuló la investigación. La mayor parte de los distritos mineros se ubicaron en zonas montañosas, áridas y apartadas. No se explotaron yacimientos de importancia en las llanuras costeras, ni en Chiapas y tampoco en la península de Yucatán.

Durante la época de la Independencia muchas minas se cerraron, para ser reabiertas posteriormente con apoyo del capital extranjero. La estabilidad política lograda por el Porfiriato permitió una segunda etapa de actividad intensa de la minería. Se trabajaron minas existentes y se abrieron nuevas, para satisfacer mercados crecientes, como el de EE.UU. En esa época México logró desarrollar una integración vertical de la minería, al construir grandes plantas metalúrgicas.

Básicamente, la estructura industrial minera de la época porfiriana siguió vigente después de la Revolución y a partir de la primera guerra mundial creció aceleradamente. Actualmente, el desarrollo de la industria minera se ha visto afectado por los bajos precios internacionales de los metales, situación que se explica por una mayor participación productiva de otros países, el desarrollo de nuevos materiales que evitan el uso de metales tradicionales y el reciclaje de metales. No obstante, la minería sigue siendo una actividad económica relevante, ya que fomenta el desarrollo de muchas regiones del país, que no tienen otras alternativas de crecimiento económico.

El concepto de sostenibilidad -sustentabilidad-4, en relación con la minería, obliga a reconocer la importancia de este sector en la economía de México, pero también a analizar las afectaciones más importantes, como son la contaminación de cuerpos de agua, la sobreexplotación de acuíferos, la destrucción del paisaje -incluidas flora y fauna-, la contaminación del aire, la afectación del suelo y agua subterránea por los depósitos de jales, y algunos efectos colaterales sobre turismo y cultura regional. La generación de residuos peligrosos en la minería constituye un problema difícil de resolver.

 

 

Los problemas ambientales y los riesgos de la industria minera no son nuevos, como muestran las evidencias de las minas prehispánicas de cinabrio -sulfuro de mercurio- de la Sierra Gorda, los jales de la época colonial de Pachuca, Taxco, Guanajuato, Zacatecas, etcétera. A algunos patios se les dio uso urbano, pero no es hasta nuestros días, que el aumento de la población y la explotación generalizada de los recursos naturales, pone en evidencia el daño ambiental que hace necesario su control.

La minería en México explota depósitos a cielo abierto o subterráneos, más no aprovecha el mineral presente en la plataforma marina. Para separar el mineral de todos aquellos materiales sin valor se utilizan básicamente dos métodos: la flotación y la hidrometalurgia. Las afectaciones al ambiente, incluida la generación de residuos peligrosos, se relacionan con todos o alguno de los siguientes fenómenos:

  • Destrucción de la capa de suelo, flora y fauna durante el descapote5.
  • Formación de terreros6 y movimientos de sedimentos hacia cuencas del área.
  • Oxidación de los minerales insolubles y formación de sustancias solubles ácidas con alto contenido de metales -drenaje ácido-7.
  • Alto consumo de agua.
  • Descarga de lixiviados con presencia de iones metálicos y reactivos tóxicos. En el caso de la hidrometalurgia el pH es muy ácido y la toxicidad mucho más elevada que en la flotación.
  • Generación de jales8 como remanente del beneficio.
  • Generación de aceites gastados, llantas, disolventes, polímeros, etcétera.
  • Generación de ruido y emisiones -polvos, gases y humos-.
  • Generación de basura doméstica.
  • Lodos de plantas de tratamiento de agua doméstica.

El volumen de descapote que se produce varía mucho, de una relación de desperdicio a mineral de 1:1 hasta 6:1. En el caso de minas no metálicas, como las de sal de Guerrero Negro o yeso de Baja California, existen diferencias notables con respecto a las minas en las que se extraen metales. La peligrosidad de los residuos en las minas no metálicas se debe más a los grandes volúmenes que se manejan y a la dispersión de los mismos, que a la toxicidad de sus componentes.

Durante el proceso de flotación, el mineral se muele y se separa de la ganga al hacerlo reaccionar con diferentes reactivos para que aumente su hidrofobicidad -rechazo al agua- lo que le permite flotar. También se moja la superficie de los minerales sin valor, de suerte que no floten. A continuación se listan los reactivos que se utilizan en el proceso de beneficio y que comúnmente forman parte de los jales:

 

 

  • Ácidos: ácidos sulfúrico.
  • Álcalis: cal, carbonato de sodio e hidróxido de sodio.
  • Selectores (modificadores de la superficie de la partícula mineral): sulfato de cobre; cianuro de sodio, sulfuro de zinc, sulfuro de sodio, silicato de sodio, bióxido de azufre y almidón.
  • Colectores: xantatos de potasio o sodio, aminas y derivadas de la anilinas y aceites.
  • Espumantes: aceite de pino, alcohol hexílico, poliglicoles, y orto-isobutil ditiocarbonato de sodio.

1.2 Carácter específico de cada mina

Las características de los residuos depende de las especies minerales presentes en los yacimientos, del proceso a que se les sujeta y de la manera que se disponen, por lo que cada caso se convierte en un problema particular. A medida que avanza la explotación de una mina puede cambiar la composición del mineral y generar diferente cantidad de residuos.

2. Situación actual

2.1 Generalidades de la minería

La industria minera de México agrupa una diversidad de empresas, desde el minero que explota individualmente yacimientos, hasta empresas de gran envergadura. Los procesos de beneficio son generalmente realizados por empresas de tamaño mediano o grande. Aún cuando se supone que todas las minas cuentan con presa de jales, es posible que se presenten casos de minas pequeñas que no las tienen, y que envíen las colas directamente a los cuerpos de agua cercanos. Hay otras minas en las que sus presas de jales no están preparadas para manejar volúmenes grandes, regímenes de lluvia extremos o eventos sísmicos.

Por lo tanto, el sector minero se preocupa especialmente en mejorar las condiciones en que se encuentran las presas de jales, para lo cual ha propuesto la normatividad que regulará el diseño, construcción y operación, con base en la topografía del terreno, la hidrología de la zona y la sismicidad de la región.

La disposición del resto de los residuos, como son disolventes, aceites, drenes ácidos, etcétera, no ha sido resuelto satisfactoriamente. En regiones que gozan de infraestructura, los aceites gastados se entregan a recolectores regionales que se encargan de reutilizarlos.

2.2. Concepto de toxicidad potencial

Los elementos potencialmente tóxicos más comúnmente presentes en los jales de las minas mexicanas son: plomo, cadmio, zinc, arsénico, selenio y mercurio.

De acuerdo a la normatividad vigente, se considera como residuo peligroso a los jales, a los aceites gastados y a los disolventes residuales. No se clasifican como peligrosos los terreros, los drenes ácidos que desprenden los terrenos, las llantas, los plásticos y la chatarra. A excepción de la chatarra que se vende, el resto de los residuos generan múltiples problemas al no ser dispuestos adecuadamente.

La peligrosidad de acuerdo al criterio CRETIB comprende conceptos de corrosividad -acidez y basicidad extremas-, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad y actividad biológica infecciosa.

En el caso de los residuos de una mina, la peligrosidad está relacionada básicamente con la toxicidad potencial, la cual se debe a la presencia de elementos dañinos, que en su mayoría son metales o elementos no metálicos de frontera, como arsénico y selenio. Su efecto en los organismos se debe a que sustituyen al elemento central de una biomolécula, bloquean el sitio activo, descoordinan a los ligantes, o los precipitan, lo cual evita su funcionamiento normal. La peligrosidad de los residuos puede deberse también a la presencia de compuestos, cuya toxicidad no está relacionada con la del elemento pesado que lo conforma, sino con las propiedades del compuesto. Por ejemplo los cianuros que están formados por carbono y nitrógeno, componentes esenciales para la vida, forman un compuesto altamente tóxico, que por tener un par de electrones libres, puede sustituir a ligantes esenciales de una biomolécula. Tal es el caso del principal componente de la sangre, la hemoglobina, ya que el cianuro forma hexacianoferratos con el hierro, que es el elemento central de este compuesto, afectando el transporte de oxígeno a todo el cuerpo (muerte por asfixia).

3. Un modelo alternativo

3.1 Una nueva visión de los residuos

Al evaluar el resultado del gigantesco esfuerzo que han realizado países industrializados para controlar los residuos peligrosos, se observa que el dedicado a cubrir los aspectos legales, a realizar análisis químicos y físicos de los residuos, a desarrollar modelos para predecir el comportamiento de los contaminantes y para administrar los sitios de confinamiento, han dado como resultado el establecimiento de una burocracia ambiental costosa y la creación de muchas empresas que satisfagan los requerimientos legales.

Los resultados no son muy diferentes para el caso de la minería. Las experiencias internacionales, especialmente de aquellos países mineros en vías de desarrollo, indican que existen demasiadas normas, muchas de las cuales no cumplen por ser demasiado estrictas.

La mayoría de las normas están dirigidas al control de los efectos y no a la corrección de las causas. Además, por tratarse de lineamientos de carácter general, no consideran las condiciones específicas de los procesos, que son determinantes en todos los casos, pero especialmente en los procesos mineros.

La única opción para encontrar una solución la constituye un cambio de filosofía actual de desarrollo industrial, de manera que se desarrollen y usen procesos cíclicos catalíticos de bajo consumo de energía, que no generen basura.

El remedio no es fácil de aplicar en México, pero tenemos que encontrar caminos para cambiar los procesos en etapas y gradualmente, de suerte que se reduzcan el impacto, se generen nuevos conocimientos y eventualmente se establezcan procesos limpios.

Se han logrado experiencias alentadoras cuando se buscan soluciones específicas y cuando se aplica el criterio de la mejor tecnología disponible, que no involucre costos excesivos, con lo cual se obliga a incorporar el mejor proceso existente: aquel que reduce el impacto a un costo mínimo aceptable.

Conviene manejar los residuos de manera integral, de forma que se evalúen conjuntamente todos los problemas ambientales de la mina. La administración del residuo debe descansar en:

 

  • Evitar la generación de residuos peligrosos mediante cambios en los reactivos o en los procesos de beneficio utilizados.
  • Modificar los procesos mineros para reducir su peligrosidad y volumen de residuo, cuando no sea posible evitar su generación.
  • Establecer modificaciones en los procesos para recircular y reutilizar al máximo los residuos, con lo cual se reduce su generación.

 

 

  • Estabilizar los residuos para que se transformen a especies similares a las que existen en la naturaleza con alta estabilidad termodinámica. Los compuestos orgánicos pueden eliminarse previamente al tratamiento químico, mediante pirólisis en medio reductor.
  • Confinar en presas a los residuos inorgánicos para los cuales no exista tecnología de estabilidad o reuso, o para aquellos cuyos volúmenes limitan su aplicación. Se recomienda en estos casos que las empresas realicen estudios específicos con apoyo de las universidades y centros de investigación, con el propósito de encontrar técnicas adecuadas de confinamiento, que favorezcan la estabilización microbiológica in situ -bioremediación-.

3.2 Compromisos de programas

El procedimiento tradicional para prevenir y controlar el daño al ambiente de los diferentes sectores industriales, consiste en que las empresas firma un convenio con la autoridad, mediante el cual se compromete alcanzar ciertas metas industriales en un tiempo determinado. El convenio parte de un análisis de la situación de la planta respecto al cumplimiento de las normas nacionales. Este tipo de compromiso es incompleto, ya que su alcance se ve limitado por las deficiencias normativas. Una mejor opción la conforma el establecimiento de un compromiso para desarrollar programas, que se fundamente en estudio integral de los daños al ambiente y a la salud que ocasiona la operación de la planta y en el que se propongan opciones y políticas específicas para evitarlos. La investigación se llevaría acabo con la participación de especialistas y en su desarrollo se tomaría en cuenta el entorno geográfico, las preferencias sociales, la capacidad de inversión y las características propias del sector industrial.

La estrategia general se basa en las siguientes actividades:

  • Definir la situación actual de la industria, que incluya la evaluación de las afectaciones al ambiente y a la salud de la población expuesta, así como el análisis del impacto futuro.
  • Investigar la mejor opción disponible para el abatimiento y control de las principales afectaciones detectadas.
  • Definir la situación óptima para un período de tiempo no mayor a cinco años, al valorar un costo ecológico aceptable y la velocidad de cambio.

El aspecto más difícil de tratar de consiste en determinar la situación óptima. Lo ideal de acuerdo a ciertas tendencias actuales sería poder llevar a cabo a un análisis de costo-beneficio, en particular cuando se cuente con información que permita estimar el costo incremental por unidad de contaminación abatida -$/uca- de cada una de las estrategias de solución tecnológica, con respecto al beneficio incremental, que es valor que la sociedad otorga a cada unidad adicional de contaminación abatida. Cuando en la práctica no se puede realizar un análisis de costo-beneficio, se recomienda reducir al mínimo el costo ambiental, de suerte que la situación óptima coincida con la instrumentación de la mejor tecnología disponible.

Es esencial llevar a cabo un estudio integral de las afectaciones que cause la empresa minera, que contemple un balance de materia y energía del proceso y una especiación y análisis del destino de los elementos o compuestos tóxicos -auditoría ambiental 9- una evaluación de la salud ambiental y un análisis especial que ubique los puntos de riesgo. Se deben definir los impactos futuros y las medidas de mitigación y reparación posible, además de estimar los daños ambientales producidos, para que finalmente se establezcan la estrategia de prevención y control y se concerte el programa de cumplimiento.

3.3 Opciones tecnológicas

Los vólumenes enormes de residuos que se manejan limitan las opciones. No obstante, se recomienda aplicar los siguientes criterios:

  • Reducir al mínimo el gasto de agua, para lo cual habrá que recircularla.
  • Considerar conjuntamente los residuos generados durante la explotación, el beneficio y aquellos peligrosos y no peligrosos relacionados con los servicios industriales y los de origen doméstico.
  • Clasificar los residuos en compuestos orgánicos -de red y moleculares-, compuestos inorgánicos -solubles y no solubles- y metales.
  • Los compuestos orgánicos de alto valor calorífico que incluyen a aceites, disolventes, llantas, plásticos, etcétera, deberá transformarse en un ambiente reductor en energéticos limpios -hidrocarburos ligeros-, que sirvan para generar energía eléctrica o vapor.
  • Los compuestos orgánicos biodegradables y de bajo valor calorífico pueden mezclarse con los compuestos de alto valor calorífico, para sujetarse al mismo tratamiento térmico reductor descrito en el párrafo anterior o compostearse, en caso de que sirvan como mejoradores de suelos o en programas de forestación con especies pioneras.
  • La forestación de las zonas afectadas por el descapote, depósito de terreros o de jales, debe condicionarse a un estudio previo de estabilidad física. Una vez seleccionados los sitios estables, se debe adicionar materia orgánica (fuente de nutrientes) y material fino que aumente la capacidad de intercambio del material, cuidando de seleccionar especies pioneras del sitio.
  • Determinar las especies presentes en los jales.
  • Los compuestos inorgánicos que conforman los jales deben de enviarse a la presa de jales. Conviene estabilizarlos termodinámicamente o estimular condiciones tales en la presa de jales que se favorezca la estabilización microbiana in situ. De no ser posible la estabilización, por consideraciones económicas, se deberán tomar las medidas que garanticen la mejor movilidad y disponibilidad física de los contaminantes potenciales. La presa de jales debe cumplir con los requerimientos que aparecen en la propuesta de norma para la construcción de presas de jales.
  • Los compuestos inorgánicos muy estables -redes covalentes- que no sean reactivos, podrán enviarse a rellenos sanitarios.

La estabilización termodinámica se refiere al proceso que transforma las especies que contienen los elementos peligrosos a sus formas químicas más estables que aseguren un mínimo de intemperismo y muy baja solubilidad. Las formas químicas más estables, generalmente, se refieren a aquellas especies y condiciones que prevalecen en la naturaleza. Por ejemplo, conviene disponer el cromo como cromita, y el arsénico como arsenopirita en medio reductor. Esta propuesta va en contra de muchas tendencias internacionales, ya que en el caso del arsénico, se recomienda mantenerlo como arseniato insoluble en medio ácido. Al analizar las condiciones ambientales básicas y reductoras, que ácidas y oxidantes. También hay que cuidar que no se den condiciones de disponibilidad física, ya que el viento puede transportar los polvos, como es el caso de los ferrocianuros férricos que son insolubles, pero que al respirarse causan problemas diversos.

Las técnicas que se empleen tienen que adaptarse a las necesidades específicas de cada mina. En muchas ocasiones habrá que desarrollar investigación básica, por ejemplo para bioremediar el terreno. Se debe explorar si es factible utilizar microorganismos en condiciones análogas a las naturales.

 

 

También deben evaluarse las posibilidades reales de extraer otros elementos presentes en los jales que tengan valor en el mercado, antes de depositarlos. Asimismo, conviene realizar estudios para desarrollar aplicaciones que permitan utilizar los elementos que actualmente no tienen mercados.

En el caso de minas de especies no metálicas, los problemas ambientales se derivan de la disponibilidad física de las sustancias que se dispersan como polvos, que afectan suelos y cuerpos de agua y que no son fáciles de estabilizar. Por ejemplo, entre los efectos más dañinos de las minas de sal se encuentra la salinización de las arcillas y del material orgánico de suelos y sedimentos.

4. Estrategia Nacional

4.1 Diagnóstico

La toxicidad de los jales se determina de acuerdo a la técnica descrita en la norma oficial mexicana NOM-CRP-002-ECOL/93, que consiste en extraer y cuantificar los iones tóxicos con una solución amortiguadora de ácido acético, a pH ligeramente ácido. Esta prueba no es suficiente, ni eficiente y no representa las condiciones ambientales reales a que está sujeto un residuo de mina. Por ejemplo, existen presas de jales que contienen manganeso, el cual no aparece en la lista de los elementos tóxicos de la citada norma y que de acuerdo a las condiciones óxido-reductoras variantes en el año, puede ser soluble o insoluble, lo cual modifica las posibilidades de lixiviación de dicho elemento, que en ciertas concentraciones daña la vida acuática y vegetal. Elementos que se solubilizan en ácido acético no lo hacen bajo condiciones naturales, como es el caso del plomo. Además esta prueba queda sujeta a la calidad del muestreo y al manejo de la muestra en los laboratorios que realizan los análisis, la mayoría de los cuales no están controlados por un sistema de intercalibración internacional. Estos problemas se deben a que la prueba fue diseñada para simular las condiciones a que estaba sujeto una mezcla de desechos compuesta por un 5% de residuo industrial y 95% de basura doméstica.

Por lo anterior, el alcance de la prueba CRETIB es limitado en la minería y desde hace muchos años se ha considerado esencial realizar una evaluación, a nivel nacional que utilice métodos para medir la peligrosidad de los jales activos y no activos. Con esta información se podrá establecer una estrategia que permita estudiar y resolver los problemas más ingentes en regiones seleccionadas y crear el acervo de información científica y técnica aplicable al resto del país. El estudio permitirá clasificar los jales de todo el territorio en tres categorías: alto impacto, impacto potencial y bajo impacto.

Los factores que se considerarían en este estudio son:

  • Composición de los jales o líquidos contenidos en las presas.
  • Características de la presa de jales.
  • Efectos de los jales sobre la vegetación.
  • Comportamiento físico de los jales.

La primera actividad que se propone para obtener una visión general del problema de los jales, se refiere a crear una base de datos con la información recabada sobre la minería para el Atlas Nacional y aquella que puedan proporcionar en forma particular las diferentes minas. Con esta base se clasificarían las empresas por composición mineral y tipo de proceso utilizado. Se señalarán aquellas minas que todavía no tengan presa de jales. La información consistiría en:

1. composición mineral:

1.1 elementos tóxicos.

1.2 elementos no tóxicos.

 

 

2. métodos químicos utilizados:

2.1 hidrometalurgia.

2.1.1 in situ.

2.1.2 en montones.

2.2 flotación.

2.2.1 uso de reactivos tóxicos.

2.2.2 uso de reactivos no tóxicos.

3. métodos físicos

3.1 gravimétricos.

3.2 magnéticos.

Por ejemplo, se considerarán de alto impacto los residuos que provienen de minerales que contienen elementos potencialmente tóxicos, que se manejan por hidrometalurgia y que son el resultado de utilizar reactivos tóxicos -ácido sulfúrico y extrayentes orgánicos-, así como los provenientes de la flotación de minerales, que contienen elementos tóxicos y que utilizan reactivos tóxicos.

La segunda actividad correspondería a la toma de videos para hacer un análisis espacial y determinar el comportamiento de la vegetación. Se considerará que la presencia de elementos potencialmente tóxicos ocasionan daños inmediatos a la flora y a la presencia de ecotonos. Se complementaría con algunas visitas de campo a sitios seleccionados a juicio, para confirmar algunos datos y evaluar los aspectos de comportamiento físico de los jales.

4.2 Regionalización

Con la información de la evaluación a nivel nacional se configurarían regiones. Se plantearían compromisos de llevar a cabo programas y se seleccionarían estudios de casos para realizar la investigación necesaria. México puede desarrollar la tecnología prototipo que se adapte a las necesidades de los países en desarrollo y que pueda transferirse al mercado internacional. Los grupos de investigación deben ser interdisciplinarios y contar con la participación de personal de la mina, investigadores con experiencia en el campo, ya sean nacionales e internacionales y apoyo de las universidades regionales.

4.3 Soluciones específicas

De manera paralela se puede iniciar dentro del programa una serie de medidas a corto plazo, para mejorar el manejo de los residuos y en general para abatir la contaminación. Por ejemplo, se podrían establecer medidas preventivas que:

  • Mejoren las condiciones de las presas de jales.
  • Recirculen el agua de jales hacia el proceso de flotación.
  • Controlen la calidad del agua subterránea mediante análisis frecuente.
  • Determinen con periodicidad la composición de los polvos que inciden en zonas donde la población esté expuesta.

Además, se podrían instituir medidas de control que:

  • Sujeten a termólisis los residuos orgánicos de alto valor calorífico, incluidos los plásticos, aceites, llantas, etcétera.

 

 

  • Traten aguas residuales y utilicen los lodos de las plantas, que adicionados de materiales básicos -cal- ayuden a la formación de suelos en terreros, eviten los drenajes ácidos, e induzcan la presencia de especies pioneras sobre las zonas recuperadas.
  • Cubran los taludes de las presas de jales con material de préstamo -material inerte- para evitar la formación de polvos.

Utilicen aditivos que reduzcan la fricción, el consumo de energía y, en consecuencia, el consumo de aceites, de manera que se disminuyan los volúmenes de aceite residual

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007