Parte I. Contexto General

 

Cristina Cortinas de Nava*

 

 

Evolución de la Situación en el Mundo

 

Aún cuando no se cuenta con inventarios precisos al respecto, se calcula que en el mundo se generan anualmente alrededor de 350 a 400 millones de ton de residuos peligrosos. Una gran parte de ellos proviene de industrias que contribuyen en forma importante con la economía de las sociedades industriales. Entre ellas están las industrias metalúrgicas del hierro y del acero o de metales no ferrosos y la industria química. Se suman otras fuentes, como las actividades agrícolas --generadoras de residuos de plaguicidas--, las extractivas (por ejemplo mineras y petroleras) y las de servicios (como los talleres automotrices que desechan aceites gastados).

La peligrosidad de tales residuos depende de su composición, ya que en la mayor parte de los casos se trata de mezclas complejas que contienen diversos tipos de sustancias. De ahí la importancia de contar con métodos analíticos que permitan realizar su caracterización.

Cabe señalar que en el comercio existen más de 100 000 sustancias, y que sólo para un número reducido de ellas se cuenta con información acerca de sus propiedades físico-químicas, su toxicidad y biodegradabilidad, aspectos que definen su peligrosidad para la salud humana y el ambiente.

Es en función de esas propiedades y de la forma en que se presentan los residuos, que se puede determinar su peligrosidad. Así por ejemplo, residuos peligrosos en forma líquida pueden constituir un riesgo para los mantos freáticos si penetran a través de los suelos, en tanto que residuos particulados de pequeñas dimensiones pueden ser diseminados por el viento. En uno u otro caso, los residuos peligrosos pueden dar lugar a problemas transfronterizos si son arrastrados por agua o aire hacia países vecinos de los que los generaron.

Las implicaciones de la disposición inadecuada de los residuos peligrosos para la salud y el bienestar público, así como para el ambiente, han quedado ampliamente evidenciadas por sucesos que pusieron de relieve que es más costoso remediar que prevenir. Tal es el caso de los episodios de intoxicación por mercurio y cadmio acaecidos en Japón, en los que grupos de individuos que ingirieron alimentos contaminados con residuos industriales y mineros sufrieron graves problemas de salud que llevaron a algunos a la muerte (Cuadro 1).

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* Asesora de Proyectos Especiales. Dirección General de Investigación y Desarrollo Tecnológico. INE.

 

Cuadro 1

Exposición de poblaciones humanas a metales por la
disposición inadecuada de residuos industriales

Año

Lugar

Causa

Metal

Consecuencias

1953

Japón

Descargas de Hg en la Bahía de Minamata.

Metilmercurio

En 83 adultos y 40 recién nacidos de la población que ingirió pescado contaminado se desarrolló una intoxicación crónica que afectó principalmente su sistema nervioso central.

1960

Japón

Descargas de Cd, Pb y Zn en un río cercano

Cd

La población que utilizaba el agua para bebida e irrigación desarrolló una intoxicación crónica por Cd (enfermedad de Itai-Itai)

Cd = Cadmio, Pb = Plomo, Zn = Cinc, Hg = Mercurio

Fuente: Ortiz Monasterio F., Cortinas de Nava C., Maffey García L., Manejo de los desechos industriales en México. Fundación Universo XXI, 1987.

También son conocidos los impactos económicos que ocasionó la evacuación e indemnización de residentes de dos comunidades asentadas en áreas en las que se contruyeron y abandonaron entierros de residuos químicos industriales. En Love Canal, Nueva York, Estados Unidos, el presupuesto asignado por el gobierno para la limpieza del lugar ascendió aproximadamente a 500 millones de dólares; mientras que en Lekkekerk, Países Bajos, se estima que se gastaron cerca de 70 millones de dólares para limpiar el sitio afectado (Cuadro 2).

Cuadro 2

Ejemplos de exposición de poblaciones a confinamientos
no controlados de residuos industriales

Periodo de operación

Sitio

Residuos

Año del estudio

Hallazgos en la población expuesta

1920-1953

Love Canal, New York, E.U.

Compuestos Orgánicos

1978

Bajo peso al nacer y menor desarrollo físico

1940-1977

New Bedford, Massachusetts, E.U.

Bifenilos policlorados BPC's

1983

Niveles sanguíneos de BPC's

1947-1971

Triana, Alabama, E.U.

Plaguicidas

1983

Hipertensión arterial

1964-1972

Hardeman County, Tennessee, E.U.

Tetracloruro de carbono

Hexacloro

Pentadieno

Hexacloro

Heptadieno

1978

Lesiones Hepáticas transitorias

1970-1976

Lekkekerk, Países Bajos

Solventes orgánicos, metales

1980

Niveles sanguíneos de hidrocarburos aromáticos

Fuente: Ortiz Monasterio F., Cortinas de Nava C., Maffey García L., Manejo de los desechos industriales en México. Fundación Universo XXI, 1987.

Dichos sucesos fueron ampliamente difundidos por los medios de comunicación y, junto con los accidentes químicos acaecidos en Seveso, Italia, y Bophal, India, contribuyeron a desarrollar una actitud negativa por parte de las comunidades hacia el establecimiento y operación de instalaciones peligrosas en sus localidades (Cuadro 3).

Esta posición --conocida como el síndrome de "no en mi patio trasero" (Nimby)-- ha tenido su equivalente en la actitud de funcionarios públicos temerosos de las repercusiones de sus decisiones, quienes se niegan a firmar autorizaciones para construir u operar tales instalaciones o plantas para el tratamiento y disposición final de residuos peligrosos.

Cuadro 3

Los accidentes químicos más publicitados

Año

Lugar

Sustancias involucradas

Consecuencias

1977

Seveso, Italia

Dioxinas

193 personas con efectos adversos en la piel (cloroacné)

733 personas evacuadas.

100 000 animales muertos.

1984

Bophal, India

Isocianato de metilo

2 000 muertes; 10 000 personas con efectos agudos;

100 000 personas afectadas en su bienestar.

1986

Basilea, Suiza

Plaguicidas, mercurio, etcétera.

Contaminación del río Rhín

 

Fuente: Ortiz Monasterio F., Cortinas de Nava C., Maffey García L., Manejo de los desechos industriales en México. Fundación Universo XXI, 1987.

Las actitudes antes descritas no sólo están consideradas como contrarias al desarrollo de las economías nacionales, sino que además son peligrosas, en la medida en que impiden establecer la infraestructura necesaria para dar un manejo ambientalmente seguro a los residuos y conducen a una disposición final inadecuada de éstos, lo que incrementa los riesgos.

Se ha respondido al problema citado con la elaboración y desarrollo de legislaciones y estrategias que permitan dar acceso a la información a las comunidades, en forma tal que éstas puedan establecer juicios fundamentados y tomar parte en la planeación sobre el sitio de asentamiento de las instalaciones de tratamiento de residuos, así como estar al tanto de las medidas de seguridad y emergencia implantadas en dichas instalaciones.

Un problema adicional y de amplias repercusiones fue el descubrimiento en Francia, de residuos peligrosos provenientes de la limpieza del sitio en el que ocurrió el accidente químico en Seveso, Italia. Asimismo, causaron impacto las noticias divulgadas por los periódicos acerca de barcos que zarparon de Estados Unidos y de Europa, buscando desembarcar residuos peligrosos en países en desarrollo, y que tuvieron que retornar su carga al lugar de origen ante el rechazo generalizado de los países con los que habían establecido contacto para solicitar su admisión en su territorio.

Es en respuesta a tales prácticas que se han establecido convenios binacionales y multinacionales diversos para regular el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos, entre los que destaca el Convenio de Basilea, y que alrededor de 90 países han determinado prohibir la importación de tales residuos (Cuadro 4).

Cuadro 4

Países que prohiben la importación de residuos peligrosos (RP)

Angola

Antigua

Argentina

Argel

Bahamas

Barbados

Belice

Benín

Botswana

Burkina Faso

Burundi

Camerún

Cabo Verde

Colombia

Comoras

Congo

Costa Rica

Costa de Marfil

Chad

Chile

Djibuti

Dominica

Ecuador

Egipto

Etiopía

Filipinas

Gabón

Gambia

Ghana

Granada

 

Guatemala

Guinea

Guinea Bossau

Guinea Ecuatorial

Guyana

Haití

Indonesia

Islas Fidji

Islas Salomón

Jamaica

Kenya

Kiribati

Lesoto

Líbano

Liberia

Libia

Lituania

Madagascar

Malawi

Mali

Mauritania

Mauricio

Mozambique

Namibia

Níger

Panamá

Papua Nueva Guinea

Perú

Polonia

Portugal

República Centroafricana

República Dominicana

Rumania

Rwanda

Samoa Oriental

San Kitts y Nevis

Santa Lucía

San Vicente y Granadinas

Santo Tomás y Príncipe

Senegal

Seychelles

Sierra Leona

Siria

Somalia

Sudán

Surinam

Swazilandia

Tanzania

Togo

Tonga

Trinidad y Tobago

Túnez

Tuvalú

Uganda

Vanuatu

Venezuela

Zaire

Zambia

Zimbawe

 

Fuente: Greenpeace International, Annotation by Greenpeace International on the Agenda of the Meeting; First Conference of Parties to the Basel Convention. Uruguay 1992.

Todo lo expuesto llevó a incluir en la Agenda 21 --documento que plantea el marco para la instrumentación de programas que permitan el desarrollo sustentable, surgido de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo (Cuadro 5)-- un capítulo sobre el manejo ambientalmente idóneo de los residuos peligrosos.

Cuadro 5

Objetivos de las áreas programáticas del capítulo

de la Agenda 21 sobre el manejo ambientalmente idóneo de los RP

 

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1. Promover la prevención y reducción al mínimo de la generación de RP a través de métodos limpios de producción; evitar el uso de sustancias peligrosas cuando existan sustitutos; recuperar materiales, reciclarlos, reusarlos de modo directo o mediante usos alternativos.

2. Mejorar el conocimiento y la información sobre los aspectos económicos de la prevención y administración de los RP.

3. Aumentar el conocimiento acerca de los impactos de los RP en la salud y el ambiente.

4. Promover y fortalecer las capacidades institucionales para prevenir, minimizar y administrar los riesgos asociados con los RP.

5. Promover y fortalecer la cooperación internacional en el manejo de los movimientos transfronterizos de RP, incluyendo el control y monitoreo, consistente con los instrumentos legales regionales e internacionales.

 

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Fuente: Agenda 21, Capítulo 20. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo. 1992.

 

 

 

Principales tipos de residuos peligrosos

Dentro de las clasificaciones internacionales de residuos peligrosos se incluyen a los residuos aislados, mezclados o en solución; a los sólidos, líquidos o lodos generados como subproductos de procesos; y a los aceites gastados, resultantes de la limpieza de maquinarias e instalaciones. Estos residuos están considerados como un peligro potencial para la salud humana, los bienes o el ambiente, en virtud de sus propiedades físico-químicas y toxicológicas.

Asimismo, se consideran residuos peligrosos aquellas materias primas y productos químicos que caducan, se deterioran, se retiran del comercio o dejan de utilizarse; lo cual plantea la existencia de múltiples fuentes generadoras de residuos, eventualmente sujetas a regulación y control (por ejemplo, los residuos peligrosos que se generan en el hogar no son normados).

Distintos países y organismos internacionales han establecido clasificaciones y listados diferentes de residuos peligrosos. Sin embargo, hay cierta coincidencia en aquellos de elevada peligrosidad para la salud o el ambiente (Cuadro 6) (Ver Anexos).

Cuadro 6

Ejemplos de RP

Acidos y álcalis: comprenden una gran variedad de sustancias, las más comunes de las cuales se producen y emplean en grandes cantidades; tal es el caso de las mezclas crómica y sulfonítrica, del agua regia, las soluciones residuales de procesos electroquímicos, las soluciones alcalinas de lavado y fabricación de papel y celulosa. Estas soluciones acuosas pueden disolver y movilizar metales en los suelos y contaminar cuerpos de agua.

Asbestos: bajo esta denominación se incluye un grupo de fibras minerales naturales empleadas en la generación de gran cantidad de productos, prácticamente indestructibles y no flamables; sin embargo, los asbestos ocasionan problemas respiratorios en los trabajadores expuestos a ellos en el ambiente laboral. Se considera a la crocidolita, un tipo especial de asbesto, la principal forma de asbesto involucrada en el desarrollo del cáncer del pulmón y de la pleura.

Cianuros: son ampliamente utilizados, particularmente en el beneficio de metales y en la síntesis de productos químicos tales como plaguicidas y polímeros. Los cianuros se caracterizan por su gran toxicidad.

Fenoles: son sustancias altamente corrosivas y peligrosas en su manejo; empleadas para producir resinas, herbicidas, desinfectantes y otros.

Plaguicidas (herbicidas e insecticidas): son en sí productos peligrosos pero, además, durante su síntesis se pueden generar sustancias intermedias con propiedades que las hacen tan peligrosas como los residuos de los propios plaguicidas; es el caso de las dioxinas que estuvieron involucradas en el accidente ocurrido en Seveso, Italia.

Bifenilos policlorados (BPC's): al igual que los bifenilos polibromados (BPB's), han tenido un amplio uso como aislantes eléctricos y plastificantes (fabricación de películas plásticas aplicadas a utensilios de cocina), así como antisecantes. Por su gran persistencia y sus efectos tóxicos, se ha buscado a nivel mundial prohibir su producción y sustituirlos por sustancias menos peligrosas.

Metales pesados: la toxicidad de un gran número de ellos es bien conocida, así como su persistencia y capacidad de bioacumulación, razones por las cuales su manejo está sujeto a regulación y control.

Residuos de pinturas: los procesos de producción de pinturas, barnices y lacas se caracterizan por generar grandes cantidades de RP que incluyen: mezclas de solventes orgánicos --hidrocarburos aromáticos, derivados halogenados, cetonas y aldehidos-- resinas vinílicas, acrílicas, y epóxicas; pigmentos y colorantes diversos, algunos a base de metales pesados.

Residuos de gases combustibles del petróleo: en los procesos de extracción del petróleo se genera gas natural y gas de petróleo, considerados ambos como RP si no se utilizan integralmente.

Residuos de petróleo: los procesos de extracción, destilación y cracking generan mezclas de sustancias que pueden convertirse en RP, tales como: hidrocarburos aromáticos policíclicos, asfaltenos, azufre y metales pesados.

Solventes orgánicos: en este grupo se incluyen hidrocarburos alifáticos y aromáticos, sus derivados halogenados, cetonas, aldehidos, ésteres, éteres y otras sustancias. Se emplean en gran diversidad de procesos, en particular en la limpieza de equipos y motores y en la industria electrónica.

 

 

 

Bases para el establecimiento de la normatividad

En este campo, al igual que en otros relativos al ambiente y la salud humana, el proceso que se sigue para establecer normas consiste en fijar límites y condiciones considerados como aceptables, para lo cual es necesario:

.Identificar si existe un peligro y si es necesario desarrollar medidas para proteger la salud o el ambiente de tal peligro.

.Conocer los posibles efectos dañinos asociados con el peligro detectado; tener conocimiento de lo que se quiere proteger (la salud, el ambiente o ambos) y de cuáles son las poblaciones, grupos y recursos naturales más sensibles a sus efectos.

.Calcular el riesgo, es decir, la probabilidad de que la existencia del peligro ocasione daños a la salud o al ambiente.

La distinción entre peligro y riesgo es sumamente importante. Un peligro está directamente relacionado con las propiedades del residuo peligroso, ya sea físico-químicas o toxicológicas. En el primer caso, si se trata de una sustancia química o de una mezcla de varias sustancias. En el segundo, de tipo infeccioso, si se trata de residuos biológicos.

El riesgo depende del grado de daño que podría ocasionar el residuo peligroso, en función de la exposición humana a él, de su difusión en el ambiente o de la magnitud de los siniestros que pueda ocasionar.

Al evaluar un peligro se pretende cuantificar la potencia (corrosiva, reactiva, explosiva, tóxica, inflamable e infecciosa) de los residuos; en tanto que al evaluar sus riesgos se intenta calcular o estimar la magnitud de sus impactos (número de individuos posiblemente afectados o dimensión del área que puede ser dañada).

Como no existe un grado de riesgo cero --en la naturaleza nos enfrentamos cotidianamente con diversos riesgos-- y como disminuir todo tipo de riesgos es una acción que involucra costos y recursos, para establecer una norma se hace necesario definir el grado de riesgo aceptable.

Así por ejemplo, si se quiere establecer una normatividad respecto de las emisiones de un incinerador de residuos peligrosos, la situación es diferente si lo que se quiere hacer es evitar que ocurran muertes como resultado de la exposición a tales emisiones, que si se desea evitar molestias ocasionadas por olores desagradables. En el primer caso, a pesar de que la probabilidad de que se produzcan defunciones es remota, el riesgo aceptable es bajo; en el segundo, es posible que este tipo de riesgo sea muy superior.

En el ejemplo citado se percibe otra característica de las normas ambientales, ocupacionales y de salud pública; el que pueden referirse a aspectos cuantificables o solamente cualitativos.

En el caso de daños cuantificables (como número de muertes o individuos enfermos) el establecimiento de las normas --es decir, de límites aceptables-- es más fácil. No ocurre lo mismo en el caso de aspectos subjetivos, como las molestias provocadas por olores, en los cuales los individuos difieren en su capacidad de percibirlos y tolerarlos; las sociedades también pueden diferir en la atención que desean prestar a tales problemas.

El establecimiento de este tipo de normas conlleva elementos políticos y éticos, los cuales conducen a definir riesgos aceptables de diferente magnitud por parte de distintas sociedades.

Se considera que existe una relación directa entre seguridad y riesgo, y que un alto grado de seguridad es, por tanto, sinónimo de un bajo grado de riesgo.

Se admite también que existe una relación directa entre el grado de seguridad que se busca alcanzar y los costos y requerimientos tecnológicos para lograrlo. De ahí que se apliquen análisis costo-beneficio para determinar las normas y que se busque definir previamente el riesgo socialmente aceptable.

De lo anterior se desprende que al elaborar normas de seguridad sobre los residuos peligrosos es preciso tener al alcance información relativa a las propiedades de las sustancias que los conforman y conocer las condiciones posibles de exposición que puedan generar un riesgo inaceptable.

 

Las normas y controles son particularmente necesarios en el caso de que exista una amenaza seria para la salud

la seguridad o el ambiente.

 

Propiedades físicas y químicas

Los materiales y sustancias que constituyen a los residuos peligrosos están caracterizados de acuerdo con sus propiedades físico-químicas.

Propiedades físicas

Las propiedades físicas comprenden aquellas que pueden ser determinadas sin alterar la composición química de la materia; son típicas de cada sustancia o compuesto, y aunque muchas son comunes para varias sustancias, no todas son las mismas para dos compuestos diferentes (Cuadro 7).

Cuadro 7

Propiedades físicas

* Forma: líquida, sólida o gaseosa

* Color

* Olor

* Sabor

* Densidad o peso específico

* Solubilidad

* Coeficiente de partición lípido-agua

* Presión de vapor

* Temperatura de ebullición

* Temperatura de solidificación

* Disociación e ionización

Fuente: Modificado de Vega, Silvia, Cinética y efectos tóxicos en el ambiente. Toxicología I. Evaluación epidemiológica de riesgos causados por agentes químicos ambientales. Centro Panamericano de Ecología Humana y Salud, OPS/OMS, México, 1985, 130 pp.

 

A continuación se describen algunas de estas propiedades:

Peso específico:

Se refiere a la masa o peso del volumen dado de una sustancia, comparada con la masa o peso de un volumen igual de agua; se trata de saber si esa sustancia es más o menos pesada que el agua.

Solubilidad en agua:

Esta propiedad se expresa como la cantidad o el porcentaje de un material (en peso) que se disuelve en agua a temperatura ambiente.

La movilidad de los residuos peligrosos en los suelos se ve favorecida por su solubilidad en agua. Cuando ésta es mayor a 500 ppm (partes por millón), los residuos alcanzan una gran movilidad y una mayor concentración en los medios acuáticos --como ocurre con el aluminio y el cadmio. Si las sustancias que componen los residuos tienen una solubilidad acuosa mayor a 25 ppm, no son persistentes en los organismos vivos. Y si su solubilidad es menor, pueden quedar inmovilizadas en los suelos y acumularse en los seres vivos --como sucede con el arsénico y el plomo.

Coeficiente de partición lípido-agua:

Es la relación entre la solubilidad en agua de un material y su solubilidad en un aceite.

A través de este coeficiente se puede determinar la capacidad que tienen las sustancias que conforman los residuos para disolverse en agua y en lípidos (por ejemplo, los que conforman las membranas de los seres vivos). Sustancias con coeficientes mayores a 1 son liposolubles y de fácil absorción a través de las membranas y acumulación en el tejido graso (por ejemplo, los hidrocarburos aromáticos y los plaguicidas).

Presión de vapor:

Mide indirectamente la cantidad de una sustancia que se vaporiza a una temperatura dada. A mayor presión de vapor la sustancia desprende una mayor cantidad de vapores a esa temperatura, la cual generalmente corresponde a la temperatura ambiental.

La volatilidad de las sustancias depende de su presión de vapor. Aquellas con presiones superiores a los 10-3 mm de mercurio (Hg), a 25oC, son muy volátiles y se movilizan fácilmente, dispersándose en el ambiente (acetona, éter etílico y metil-isocianato). Las que tienen presiones de vapor entre 10-4 y 10-6 mm de Hg son ligeramente volátiles y menos móviles; en tanto que las que tienen una presión menor a los 10-7 mm de Hg pueden considerarse como no volátiles (aceites minerales y metales pesados).

Disociación e ionización:

Al solubilizarse, las sustancias iónicas se disocian; esto quiere decir que un átomo o un grupo de átomos se separan un poco de la sustancia original y adquieren una carga positiva (catión) o una negativa (anión). Las sustancias que no se disocian se denominan no-iónicas. Esta característica es importante para determinar su movilidad en los suelos. Las sustancias aniónicas y no-iónicas son móviles en los suelos, mientras que las catiónicas se adsorben fuertemente a las partículas del suelo y quedan inmovilizadas.

pH:

Es el potencial de hidrogeniones de una sustancia y se refiere al cambio en la concentración de iones de hidrógeno (H+)(hidrogeniones) que se produce cuando esa sustancia se disuelve en agua. Si los hidrogeniones aumentan, la sustancia es ácida y el pH es menor a 7; por el contrario, si disminuyen, la sustancia es alcalina y su pH es mayor a 7.

Propiedades químicas:

Son aquellas que pueden ser determinadas cuando la sustancia sufre cambios en su composición básica; y las que al manifestarse, en general se acompañan de cambios en una o varias de sus propiedades físicas. Entre ellas destacan las enlistadas en el Cuadro 8.

Cuadro 8

Propiedades químicas

* Corrosividad * Descomposición térmica

* Reactividad * Compatibilidad

* Flamabilidad * Polimerización

* Temperatura de ignición * Oxidación

* Temperatura de * Explosividad

autoignición * Degradabilidad

Fuente: Modificado de Pablo Adrián Bustos y Carlos Béjar L., Identificación de campo de materiales peligrosos. P.O. Box 86837, San Diego, CA, 92138, EU.

 

Corrosividad:

Se considera que una sustancia es corrosiva cuando es capaz de descomponer a otras. En función de la liberación de hidrógeno, degrada químicamente a los materiales con los cuales entra en contacto. Se considera peligrosa una sustancia corrosiva si tiene la capacidad de penetrar el acero con una densidad de 1 cm en un periodo de 24 horas. Para efectos de derrames de materiales peligrosos, es corrosiva cualquier sustancia que exhiba un pH menor de 2 o mayor de 12.

Reactividad:

Una sustancia reactiva es aquella que al entrar en contacto con aire o agua, o a causa de un movimiento, sufre cambios químicos y físicos que pueden estar acompañados por la liberación repentina de energía. Esta liberación puede ir desde la efervescencia hasta una explosión violenta.

Flamabilidad:

La flamabilidad de un material tiene que ver con su grado de susceptibilidad para arder, al aumentar su temperatura. Las sustancias más flamables son líquidos con punto de ignición por debajo de 60oCentígrados.

Temperatura de ignición:

Es la temperatura más baja en la cual un material emite vapores flamables en cantidad suficiente para incendiarse en presencia del aire, ante cualquier fuente de ignición.

Temperatura de autoignición:

Es la temperatura más baja en la cual un material flamable, al mezclarse con el aire, se incendia por sí sólo, sin la presencia de una flama o chispa. En una atmósfera enriquecida con oxígeno puede ocurrir que una mezcla flamable se incendie espontáneamente, a temperaturas más bajas que las normales.

Capacidad oxidante o comburente:

Se define así a la capacidad de liberar oxígeno para auxiliar en la combustión de materiales orgánicos y en la descomposición o degradación de materiales inorgánicos.

Explosividad:

Las sustancias explosivas son aquellas que de manera espontánea o por una reacción química pueden desprender gases a una temperatura, presión y velocidad tales que causen daño a los alrededores.

Límites de explosividad en el aire:

Los límites de explosividad son dos: el límite bajo (Lower Explosive Level) (LEL) y el superior (Upper Explosive Level) (UEL). El primero se refiere a la concentración mínima de vapores de una sustancia, mismos que pueden explotar si se calientan. Se expresa como porcentaje de vapor en el aire. El segundo se refiere a la concentración más alta, la cual, en presencia de calor, explotará. Se expresa como porcentaje de vapor en el aire.

Polimerización:

Consiste en una reacción química en la cual un gran número de moléculas relativamente simples se combinan para formar una gran cadena de moléculas. Una polimerización peligrosa será una reacción en la que se liberen grandes cantidades de energía.

Degradabilidad:

Las sustancias pueden ser degradadas de tres maneras: se les puede disminuir su actividad a través del tiempo, mediante procesos químicos (quimiodegradabilidad), tal como ocurre con los ácidos y las bases; por la acción de la luz (fotodegradabilidad), como sucede con las piretrinas y con el toxafén; o mediante la acción de microorganismos (biodegradabilidad), como es el caso de la celulosa, los peróxidos y algunos hidrocarburos.

Aspectos toxicológicos y efectos en la salud

Se define como tóxico a toda sustancia o residuo para el cual se ha encontrado que la exposición de seres humanos incluso a dosis bajas es fatal, o bien que al ser inhalado, ingerido o al ingresar al organismo a través de la piel puede provocar efectos agudos o crónicos, incluyendo cáncer.

a)Etapas de la interacción de los residuos peligrosos con el organismo humano

Exposición: se considera que un individuo está expuesto cuando el residuo peligroso se encuentra en la vecindad inmediata de las vías de ingreso al organismo: respiratoria (inhalación); tegumentaria (absorción a través de la piel y las mucosas) y gastrointestinal (ingestión).

Absorción: consiste en el paso del residuo peligroso, a través de las membranas biológicas correspondientes, a la circulación sistémica. En la sangre las sustancias que lo componen se solubilizan en el plasma y/o se unen a las proteínas plasmáticas o a los glóbulos rojos.

Distribución: corresponde a la fase en la cual el residuo peligroso o las sustancias que lo componen son distribuidos por la sangre a los tejidos corporales para luego ser metabolizados, retenidos o excretados.

Eliminación: ocurre ya sea por excreción urinaria y/o intestinal y por biotransformación (sinónimo de metabolismo). En términos globales, el metabolismo tiende a generar sustancias menos activas y fácilmente excretables.

Acumulación: de acuerdo con las características físico-químicas del residuo peligroso, o de las sustancias que lo componen, puede llegar a fijarse en ciertos tejidos y acumularse en ellos e interaccionar con las macromoléculas celulares.

b)Determinación de la exposición

La evaluación de la exposición corresponde a la estimación

--cualitativa o cuantitativa-- de la dosis (cantidad de sustancia que ingresa al organismo), frecuencia, duración y ruta a través de la cual se produce la exposición.

En el caso de los residuos peligrosos, una dificultad mayor que enfrenta la determinación de la exposición es que frecuentemente se trata de mezclas complejas de sustancias químicas en concentración variada y cuyos efectos pueden diferir en esas condiciones, ya que las sustancias entre sí pueden antagonizarse o potenciarse.

 

Para determinar la exposición potencial es preciso conocer:

 

1.El número, tipo y volumen de los agentes químicos desechados; el periodo de tiempo de las operaciones de manejo de los residuos peligrosos y las cantidades de los agentes particulares que los componen en un momento dado.

2.Las rutas más probables de movilización de los residuos peligrosos hasta entrar en contacto con las personas (Cuadro 9).

3.La integridad y estructura de los depósitos de residuos químicos.

4.Los métodos de contención de los mismos.

5.La persistencia de los agentes químicos.

6.Las características meteorológicas y geológicas del sitio de desecho.

7.Las fuentes de abastecimiento de agua de las poblaciones vecinas.

Cuadro 9
Rutas posibles de exposición a través de distintos medios

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Medio Rutas de exposición

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Agua: 1.Ingestión directa.

2.Contacto dérmico y/o reacción.

subterránea Contacto ocular y/o reacción.

superficial 3.Inhalación secundaria debido a usos domésticos.

Suelo: 1.Ingestión directa (principalmente por niños de 9 meses a 5 años de edad).

2.Absorción dérmica.

Contacto ocular y/o reacción.

3.Inhalación de sustancias volatilizadas del suelo.

4.Inhalación de polvo arrastrado.

5.Ingestión de contaminantes inhalados; capturados por macrófagos pulmonares barridos por las células mucociliares.

Aire: 1.Inhalación.

intramuros 2.Diseminación de contaminantes extramuros

extramuros inhalados capturados por los macrófagos pulmonares.

Alimentos: 1.Ingestión de plantas, animales o productos contaminados, secundaria a la ingesta de agua contaminada.

2.Ingestión de plantas, animales o productos contaminados, secundaria a la ingesta de tierra, polvo o aire contaminados.

3.Ingestión de plantas, animales o productos contaminados, secundaria a la inhalación, evaporación y transpiración de aire contaminado.

4.Contacto dérmico con y/o reacción a plantas, animales y productos contaminados; contacto ocular y/o reacción.

Medios diversos, 1.Ingestión directa.

lodos, sedimentos, 2.Contacto dérmico; contacto ocular y/o reacciones.

etcétera. 3.Inhalación secundaria a la volatilización o arrastre de medios diversos.

4.Ingestión de plantas, animales y productos contaminados; ingestión secundaria al contacto con medios diversos contaminados (exposición a desechos de materiales de construcción, etcétera).

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Fuente: Health Assessment Format, Guidelines and Methodology. U.S. Public Health Services Agency for Toxic Substances and Disease Registry. 1989.

 

En general, se considera que la exposición humana potencial es mayor en los sitios activos en los que se manejan residuos peligrosos, que en aquellos que han sido abandonados, salvo que en ellos se encuentren sustancias persistentes y bioacumulables.

La forma más directa de determinar la exposición es por medio del análisis de la concentración alcanzada por las sustancias que componen los residuos peligrosos, en muestras de tejidos o en fluídos biológicos de las personas expuestas.

Los agentes químicos difieren en su potencia, ya que para producir un mismo efecto se requieren dosis diferentes, siendo más potente el que en una cantidad menor produce primero el efecto. Para dar un ejemplo de ello, en el cuadro 10 se indican las dosis de distintas sustancias tóxicas requeridas para provocar la muerte en 50% de

los animales expuestos (Ver Dosis letal 50) (Cuadro 10).

 

 

 

Cuadro 10
Dosis tóxicas de referencia de algunas sustancias
que se pueden encontrar en los RP

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Agente químico Dosis letal 50 para ratas

(mg/kg)

Cianuro 3

Acetato de fenil mercurio 30

Dieldrín 46

Pentaclorofenol 50

DDT 113

Naftaleno 1780

Tolueno 5000

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Fuente: Managing the Risks of Hazardous Waste. Congress of the United States. Office of Technology Assessment. EUA. 1983.

c)Posibles efectos en la salud de los residuos peligrosos

La información acerca de los efectos potenciales en la salud de los residuos peligrosos ha sido obtenida a partir de:

*Estudios realizados en animales de experimentación expuestos en forma controlada a las sustancias que hacen peligroso a un residuo (Cuadro 10).

*La evaluación clínica de trabajadores expuestos a dichas sustancias en el ambiente laboral.

* El examen de personas que accidentalmente entraron en contacto con residuos peligrosos o residentes de lugares empleados previamente como depósito de dichos residuos (Cuadros 10 y 11).

Afecciones del aparato respiratorio:

La inhalación de sustancias presentes en los residuos peligrosos puede producir diferentes problemas respiratorios que varían en función de las características de dichas sustancias y de la forma y severidad de la exposición.

Sustancias como ácidos o bases y agentes corrosivos o altamente reactivos (amoníaco, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y cloro) pueden provocar quemaduras y dar lugar a edemas pulmonares si la exposición es muy alta; en tanto que exposiciones continuas a bajas concentraciones producen irritación de las vías aéreas y favorecen la aparición de infecciones respiratorias en el corto plazo, así como bronquitis o enfisema pulmonar en el mediano y largo plazos. La exposición a fibras como el asbesto puede desarrollar procesos de cicatrización pulmonar y, como consecuencia, una fibrosis pulmonar.

Afecciones del sistema cardiovascular:

Se sospecha que sustancias como el disulfuro de carbono y el plomo pueden provocar depósitos de colesterol en los vasos sanguíneos pequeños, lo que dificulta la circulación sanguínea y aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos.

Afecciones sanguíneas:

Sustancias como el monóxido de carbono, las anilinas, el tolueno y el trinitrotolueno, el benceno, el cloruro de vinilo, el cloruro de metilo, la arsina y el plomo pueden interferir con la habilidad de la hemoglobina para fijar y liberar oxígeno; o dañar la membrana de los glóbulos rojos, con la consecuente liberación de hemoglobina, lo cual puede causar daño renal. De acuerdo con el tipo de exposición, puede producirse anemia aguda o crónica y en algunos casos --como ocurre con la exposición al benceno-- leucemia.

Afecciones hepáticas:

Agentes químicos como el tetracloruro de carbono, el tetracloroetano y otros derivados halogenados; metales como el antimonio, el berilio, el cadmio, el manganeso o el selenio; sustancias como el dioxano, el fenol, el naftaleno, el dimetil sulfato, la hidracina o el nitrobenceno, pueden ocasionar daño hepático y ser causa de hepatitis o de fibrosis hepática (cirrosis).

Afecciones renales:

El bloqueo de la circulación o del transporte de oxígeno en el riñón puede dar lugar a afecciones renales agudas, como ocurre tras la exposición a agentes como el disulfuro de carbono y el plomo. Sustancias tales como el mercurio, el cromo, el arsénico, el ácido oxálico y el etilenglicol pueden dañar los tubos renales.

Afecciones del sistema nervioso:

Los acetatos, los alcoholes, los éteres, las cetonas y derivados bromados pueden provocar alteraciones en el sistema nervioso, en tanto que los gases asfixiantes y el monóxido de carbono pueden ocasionar daños por privación de oxígeno al cerebro. También afectan la función nerviosa los plaguicidas, los plastificantes, el mercurio, el plomo, el manganeso y el arsénico.

Afecciones de la piel:

Un gran número de sustancias están consideradas como irritantes primarios de la piel. Entre ellas están: ácidos y bases fuertes; algunas sales metálicas o metales simples, y diversos compuestos orgánicos que pueden penetrar las barreras externas de la piel y dañar las capas internas. Otras más son capaces de provocar reacciones alérgicas descritas como dermatitis de contacto. Entre ellas están los dicromatos, las resinas epóxicas, los aceleradores de caucho, el hexaclorofeno, el biotinol, las salicilamidas y la formalina. Algunas sustancias contenidas en los combustibles fósiles y los aceites vegetales pueden llegar a ocasionar cáncer de piel.

Afecciones reproductivas:

Problemas en la reproducción, como es el caso de la impotencia, la esterilidad, la pérdida fetal, la muerte perinatal y algunos defectos congénitos pueden asociarse con la exposición a diversos agentes químicos --aunque también pueden ser ocasionados por factores de otra índole. Sustancias como el cloruro de vinilo; plaguicidas como el DDT, el aldrín y el malation; los bifenilos policlorados; el cloropreno, la epiclorhidrina; el benceno y el plomo han estado asociados con mutación de las células germinales, infertilidad y teratogénesis.

Desarrollo de cáncer:

Estudios epidemiológicos han permitido identificar cerca de treinta agentes capaces de inducir cáncer, de los cuales veinte se han detectado en el ambiente laboral (entre ellos aminas, arsénico, asbesto, bicloro-metil-éter, benceno, cadmio, cromo, isopropilos, gas mostaza, níquel, hidrocarburos policíclicos aromáticos, cloruro de vinilo, radiaciones ionizantes y luz ultravioleta). Estudios experimentales en animales indican que más de 700 compuestos químicos son carcinógenos potenciales. Cabe resaltar que uno de los factores de riesgo de cáncer más importantes es el tabaco.

Efectos genotóxicos:

Diversas sustancias han mostrado tener capacidad de interactuar con el material genético de las células, provocando cambios (mutaciones) que pueden favorecer el desarrollo de cáncer, padecimientos hereditarios y probablemente envejecimiento prematuro.

 

 

Cuadro 11

Desarrollo de cánceres y exposición
a sitios contaminados por RP

Lugar

Tipo de cáncer

Observaciones

New Jersey

Gastrointestinal

Mamario

 

Leucemia

Elevación del riesgo en la población con residencia cercana a sitios contaminados.

Elevación del riesgo en mujeres expuestas por ingestión de agua contaminada con tricloroetileno y tetracloroetileno, provenientes de RP.

Woburn, Massachusetts

Leucemia

Elevación del riesgo en niños expuestos por ingestión del agua contaminada con tricloroetileno y tetracloroetileno,

provenientes de RP.

Winnebago, Illinois

Vejiga

Agrupamiento de cánceres en la población que se abastece de agua contaminada por residuos de solventes.

Gassim, Arabia Saudita

Esofágico

Elevación del riesgo entre la población que ingiere agua contaminada con hidrocarburos.

Fuente: National Research Council, Environmental Epidemiology: Public Health and Hazardous Wastes, National Academy Press, Washington, D.C., 1991.

Cuadro 12

Efectos reproductivos y
exposición a RP

Sitio

Efectos reproductivos

Observaciones

Woburn, Massachusetts

Muertes perinatales

Malformaciones congénitas

Asociación positiva entre los casos y la residencia en lugares con pozos contaminados por RP.

Santa Clara, California

Abortos espontáneos

Bajo peso al nacer

Malformaciones congénitas

Agrupamiento de casos entre la población que consumió agua contaminada por desechos de solventes.

Tucson, Arizona

Anomalías cardíacas congénitas

Asociación positiva entre los casos y el consumo de agua contaminada con tricloroetileno.

Fuente: National Research Council, Environmental Epidemiology: Public Health and Hazardous Wastes, National Academy Press, Washington, D.C., 1991.Peligros de infección:

Los residuos generados como consecuencia de la elaboración de diagnósticos, tratamientos o inmunizaciones a los seres humanos y animales, así como los provenientes de investigaciones relacionadas o aquellos derivados de la producción y prueba de reactivos biológicos son actualmente objeto de regulación y control para prevenir riesgos a la salud, en particular los de tipo infeccioso (Cuadro 13).

Las regulaciones cubren aspectos relacionados con el manejo de tales desechos intramuros en los lugares donde se generan y, en su caso, durante su transporte a los sitios donde reciben tratamiento y en los que se confinan una vez tratados, lo que implica la intervención de tres tipos de autoridad: sanitaria, del transporte y del ambiente.

Ante todo, debe prohibirse y vigilarse que no se disponga de los residuos infecciosos inadecuadamente, para evitar que éstos se difundan en el ambiente y puedan ocasionar graves problemas de salud.

Cuadro 13

Residuos biológicos infecciosos

-------------------------------------------------------------

Tipo de residuo Descripción

------------------------------------------------------------

Cultivos y cepas Comprenden los cultivos y cepas de agentes infecciosos desechados por laboratorios médicos y patológicos, de investigación o industriales; vacunas vivas atenuadas; y cajas de cultivo o materiales empleados para transferir o inocular cultivos.

Desechos patológicos Organos o tejidos de pacientes.

Sangre humana o

productos sanguíneos Incluye sangre líquida desechada o subproductos, así como cualquier elemento saturado o embebido de sangre y sus contenedores.

Objetos punzocortantes Utilizados en el cuidado o tratamiento médico de pacientes o de animales enfermos, en investigación o en laboratorios industriales. Incluye objetos de vidrio que hayan estado en contacto con agentes infecciosos.

Desechos animales Cadáveres, órganos o tejidos de animales expuestos a agentes infecciosos o empleados en evaluaciones toxicológicas.

Desechos aislados Desechos biológicos y materiales contaminados con sangre, excreciones, exudados o secreciones de seres humanos aislados por padecer enfermedades contagiosas o animales infectados.

-------------------------------------------------------------

Fuente: Modificado de NTCC. Cargo Tank Hazardous Material Regulations. C. J. Harvison, J. L. Conley y L. Metcalfe Eds., pp 155. 1992

Las enfermedades infecciosas se propagan debido a la interacción entre los agentes infecciosos patógenos y los individuos susceptibles (Cuadro 14).

Cuadro 14

Etapas del proceso infeccioso

(a) Además de la Ley Federal, muchos estados tienen leyes y regulaciones separadas, por lo que los criterios se aplican de acuerdo con la localidad y situación.

(b) Una categoría es designada "corrosivos".

(c) Los explosivos se enlistan como un grupo.

(d) Los alquitranes de la refinación y destilación forman una de las 31 clases.

(e) Se proporcionan criterios que especifican "peligroso a la vida"; son aplicables a las 31 clases de la lista.

(f) Dos tipos de tecnologías específicas (tratamiento superficial e imprenta/fotografía) forman la base de clases individuales.

Fuente: Modificado de Harvey Yakowitz. Harmonization of specific descriptors of special wastes subject to national controls for eleven OECD countries. Transfrontier Movements of Hazardous Wastes. OECD, 1984, pp. 50-69.

En virtud de lo expuesto, surgió la propuesta de regular y controlar el movimiento transfronterizo y de armonizar, en lo posible, las definiciones y clasificaciones de los residuos peligrosos. Sin embargo, se identificaron diversos problemas en la conformación de un "listado universal" de residuos peligrosos, como los citados en el Cuadro 39, que dificultan su integración y puesta en práctica, y hacen más operativo el limitarse a cotejar los listados de los países involucrados en los movimientos transfronterizos para identificar residuos considerados como peligrosos en unos países pero no en otros.

Cuadro 39

Limitaciones para integrar un listado universal de RP

------------------------------------------------------------------

* La inclusión o exclusión de una substancia de esa lista no debe requerir de análisis químicos cualitativos o cuantitativos, ya que los pequeños generadores tendrían dificultades en cumplir con las regulaciones.

* Los cambios en la composición de la lista requerirán la notificación y el acuerdo internacionales.

* Las formas de tratamiento, almacenamiento y/o disposición, deben ser independientes del listado. Si no, los países enfrentarán la necesidad de revisar sus leyes/regulaciones en la materia.

* Se dificulta la realización de análisis costo-beneficio sobre la adopción de una lista específica. Lo cual pone en duda la equitabilidad de la lista.

* Se necesitará establecer un mecanismo para regular el movimiento de residuos entre países que no adopten la lista.

------------------------------------------------------------------

Fuente: Modificado de Harvey Yakowitz. Harmonization of specific descriptors of special wastes subject to national controls for eleven OECD countries. Transfrontier Movements of Hazardous Wastes. OECD, 1984, pp. 50-69.

Un aspecto a tomar en consideración es el relativo a los convenios internacionales que regulan el transporte, la eliminación en el mar o el movimiento transfronterizo de materiales y residuos peligrosos, ya que éstos se acompañan de listados que es preciso conocer (Cuadro 40).

Cuadro 40

Convenios internacionales relacionados con el vertimiento

en el mar o el movimiento transfronterizo de sustancias o RP

------------------------------------------------------------------

Protección del medio marino:

* Oslo, 1972

* Londres 1972

* Helsiniki, 1974

* Paris, 1974

* Barcelona 1976

Transporte internacional de mercancías peligrosas

* Acuerdo Europeo concerniente al transporte de mercancías peligrosas por carretera.

* Regulaciones internacionales concernientes al transporte de mercancías por ferrocarril.

* Código internacional marítimo de mercancías peligrosas.

* Recomendaciones de las Naciones Unidas para el transporte de mercancías peligrosas.

------------------------------------------------------------------

Fuente: Transfrontier Movement of Hazardous Wastes, OCDE, 1984.

Además, en el curso del Seminario se resaltaron las diversas responsabilidades que los gobiernos deben asumir para lograr prevenir riesgos a la salud y al ambiente relacionados con la importación de residuos peligrosos, las cuales se enlistan en el Cuadro 41.

Cuadro 41

Responsabilidades de las autoridades involucradas

en los movimientos transfronterizos de RP

------------------------------------------------------------------

* Recolección de información sobre los movimientos.

* Ejercicio del derecho de negar un movimiento.

* Emisión de licencias que autoricen los movimientos.

* Desarrollo e instrumentación de métodos de inspección.

* Adopción de medidas de emergencia en caso de accidente.

* Sanción de las violaciones.

* Compensación de daños, de ser el caso.

------------------------------------------------------------------

Fuente: Transfrontier Movement of Hazardous Wastes, OCDE, 1984.

Se hizo notar, además, que el control gubernamental efectivo de los movimientos transfronterizos de residuos peligrosos presupone la designación de autoridades competentes y capacitadas para poder asumir las responsabilidades antes referidas.

Entre otras cuestiones, se señaló que los requerimientos comunes de información en los que se sustenta la autorización de tales movimientos, incluyen:

.El origen, naturaleza, composición, características y cantidades de los residuos involucrados.

.La naturaleza de los riesgos ambientales potenciales.

.La identidad de quienes estén involucrados en la transacción.

.Las condiciones relativas a su transporte.

.El destinatario final de los residuos y el tipo de disposición.

En tanto que la emisión de licencias de importación suele requerir:

.Un certificado de la capacidad de manejar los residuos, por parte de la empresa que dispondrá de ellos.

.Una licencia de transporte.

.Evidencia de la adopción de un seguro.

 

La distribución de competencias entre los diferentes niveles de gobierno para autorizar los movimientos transfronterizos suele variar de un país a otro y no necesariamente estar legislados los límites de competencia, sobre todo en lo que respecta a la discrecionalidad para rechazar una autorización.

A ese último respecto, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha propuesto directrices sobre el manejo ambientalmente seguro de los residuos peligrosos; en ellas se considera indisputable el derecho de rechazar su importación. En el marco de la Decisión-Recomendación de la OCDE en la materia, las autoridades competentes pueden objetar la entrada de residuos peligrosos si la información proporcionada es insuficiente o imprecisa o si las condiciones del transporte o disposición de estos residuos no se realizan conforme a su legislación.

La supervisión de los movimientos transfronterizos depende en gran parte de la información documentada de éstos, lo cual requiere que estén legislados y, en la medida de lo posible, en armonía con las disposiciones internacionales en la materia.

Un punto natural de control de los movimientos fronterizos son las aduanas, lo cual implica que, de preferencia, se limiten los ingresos de residuos peligrosos a algunos cuantos puntos específicos en las fronteras y que se involucre a las autoridades aduaneras en el proceso de control. Lo mismo se aplica a las carreteras por las que transitan los residuos peligrosos importados hacia su destino final, pues contar con rutas establecidas permite desarrollar programas de prevención y respuesta oportuna en caso de accidentes.

Ya que es imposible impedir que ocurran tales accidentes, se percibe la relevancia de contar con los programas citados, en los cuales se describan claramente las autoridades federales, estatales y municipales responsables de su prevención y control. De suma importancia es, también, requerir que todo cargamento de residuos peligrosos vaya acompañado de instrucciones a seguir en caso de que ocurra un accidente o cualquier otro evento que lo requiera.

Ya que todo accidente es susceptible de ocasionar daños sujetos a responsabilidad civil, los gobiernos precisan definir las bases normativas de dicha responsabilidad y describir los mecanismos financieros para compensar los daños. A este respecto, se describieron diversos mecanismos adoptados en diferentes países, tales como el establecimiento de:

.La "responsabilidad estricta", basada en la evaluación de riesgos.

.La "responsabilidad concentrada en el generador".

.Seguros obligatorios que garanticen la disposición de fondos, en caso necesario.

 

Así pues, los generadores de residuos peligrosos involucrados en movimientos transfronterizos deben estar al corriente de la legislación en la materia y conocer a fondo tanto la normatividad de los países involucrados en el tránsito como la de los receptores finales.

Al mismo tiempo, conviene que los países que participan en tales movimientos suscriban convenios bilaterales o multilaterales que requieran la aprobación explícita de los movimientos transfronterizos por parte de las autoridades respectivas. Se recomienda que tales tratados establezcan reglas de responsabilidad y definan qué Cortes tienen jurisdicción en caso de accidentes.

Formas adicionales para el manejo y transporte seguros de los residuos peligrosos son: a) la integración de un documento que acompañe la carga de residuos peligrosos y en el que se proporcionen los datos señalados en el Cuadro 42 y b) la identificación de los cargamentos con las etiquetas correspondientes y que éstos vayan envasados de manera segura, de acuerdo con los requerimientos de las legislaciones nacionales e internacionales.

Cuadro 42

Datos relevantes que deben acompañar los cargamentos

de residuos peligrosos en movimientos transfronterizos

------------------------------------------------------------------

* Dirección del exportador.

* Nombre y tipo de transportista.

* Fecha del embarque.

* Dirección del destinatario.

* Número de artículos: por ejemplo cajas, tambos, etcétera.

* Pesos brutos y netos en kg.

* Descripción de los artículos del cargamento.

* Firma del representante del transportista, que atestigüe la veracidad de la información.

------------------------------------------------------------------

 

Puesto que el transporte de cualquier sustancia peligrosa --ya sea producto o desecho-- se regula con objeto de reducir riesgos para el ser humano y el ambiente, se hacen necesarias todas las medidas antes descritas, y otras más, para minimizar los riesgos y no impedir actividades de transporte consideradas como económicamente útiles. De ahí la necesidad de contar con sistemas de intercambio y control de información, rápidos, claros, transparentes, de bajo costo y de fácil manejo administrativo.

Entre las razones que se esbozan para resaltar la importancia de designar en cada país una autoridad competente para notificar y autorizar movimientos transfronterizos, está la relativa a poder establecer contacto fácilmente con sus contrapartes de otro país para repatriar residuos cuyo movimiento no haya sido adecuado. El no designar tal autoridad tiene como inconveniente la pérdida de control sobre esos movimientos.

A continuación se describen los elementos esenciales contenidos en las Decisiones y Recomendaciones del Consejo de Ministros de la OCDE, así como en el Convenio de Basilea.

 

Políticas de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)

La OCDE es un organismo internacional constituido por 24 países: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza y Turquía, del cual México está interesado en formar parte y cuyo ingreso se decidirá en 1994.

A través de Decisiones consideradas como vinculantes, el Consejo de Ministros de la OCDE promueve la adopción de políticas, regulaciones y otro tipo de acciones relacionadas con el desarrollo económico y el ambiente.

En el caso específico de los residuos peligrosos se han adoptado cinco Decisiones, lo cual muestra la importancia que se les confiere, ya que en el área ambiental se han emitido a la fecha un total de 13 Decisiones.

Un aspecto central de esas Decisiones es el control del movimiento transfronterizo de residuos peligrosos, al cual se obligan los países miembros a través de asegurar que se proporcione a las autoridades competentes de los países involucrados información oportuna y adecuada, concerniente a tales movimientos.

Para instrumentar tal Decisión, se recomienda que los residuos peligrosos sean manejados de tal manera que se proteja a los seres humanos y al ambiente, lo cual implica establecer instalaciones apropiadas para disponer de ellos. Asimismo, se recomienda adoptar las medidas necesarias para que las autoridades controlen la generación, el transporte y la disposición final, así como que hagan cumplir las leyes y regulaciones en la materia.

Se pone énfasis en la necesidad de evitar movimientos transfronterizos que no cumplan con las leyes y regulaciones aplicables en los países receptores y de requerir que las instancias involucradas en el transporte y disposición final de los residuos peligrosos estén autorizadas para ello.

Los generadores de residuos peligrosos que sean objeto de movimientos transfronterizos deben asegurarse de que el transporte y la disposición de sus desechos sean acordes con las leyes y regulaciones de los países a los que se destinan. También deben verificar que las instancias que participen en el movimiento estén autorizadas y asuman las responsabilidades del manejo adecuado de sus residuos, así como de su repatriación en caso de que no se complete el procedimiento hasta su disposición final segura.

Los países de la OCDE deben aplicar tan estrechamente sus leyes y regulaciones a los residuos peligrosos que se exporten como a los que se manejen en sus territorios. Además, deben vigilar y controlar los movimientos de esos residuos hacia destinos fuera del área de la OCDE, asegurando que las autoridades involucradas tengan competencia para prohibir su exportación en los casos que así se requiera. Los controles deben ser igualmente estrictos si se movilizan los residuos dentro de la región de la OCDE como fuera de ella; y deben prohibirse tales movimientos si no se cuenta con el consentimiento del país receptor y no se ha notificado a los países por los que transiten, así como si el país receptor no cuenta con instalaciones adecuadas para su disposición.

En apoyo a lo anterior, se recomienda establecer convenios bilaterales o multilaterales con países no miembros de la OCDE, hacia los cuales se envían exportaciones frecuentes de residuos peligrosos.

La definición de "residuos" y "disposición" y los listados de residuos peligrosos establecidos por la OCDE se incluyen en los Anexos.

Cabe señalar que la OCDE considera como residuos peligrosos para fines de control del movimiento transfronterizo, a aquellos incluidos en sus listas o los que se hayan definido legalmente como tales en los países exportadores o importadores.

La Decisión al respecto especifica que los países miembros deben asegurarse de que los residuos sujetos a exportación se clasifiquen de acuerdo con los criterios de la OCDE, a menos que el movimiento transfronterizo se realice entre partes signatarias de convenios bilaterales o multilaterales en los que se especifique una forma diferente de clasificación.

Respecto de los residuos peligrosos no sujetos a proceso de recuperación, el Consejo de la OCDE decidió que --en la medida de lo posible-- tales residuos se dispongan dentro del propio territorio nacional en el que se generen. En caso de que sea necesario realizar movimientos transfronterizos, éstos deben reducirse al mínimo y efectuarse en forma ambientalmente idónea.

De manera continua, los países de la OCDE deben identificar los residuos que no puedan manejarse de manera respetuosa del ambiente en su territorio e impulsar el establecimiento de infraestructura adicional y apropiada para su manejo y disposición final. En caso de requerirse, deberán cooperar mediante planes bilaterales o regionales --acordados a nivel gubernamental, para asegurar el manejo ambientalmente racional de los residuos peligros.

En lo referente al movimiento transfronterizo de residuos para operaciones de recuperación, el Consejo decidió que éstos deben destinarse a instalaciones autorizadas para operar de acuerdo con la legislación doméstica del país importador. Además, su transporte deberá ser acorde con los acuerdos internacionales en la materia (resumidos en el Anexo). El tránsito a través de los países debe ser armónico con las leyes correspondientes.

 

Convenio de Basilea

Como ya se mencionó, la preocupación por el movimiento transfronterizo y la disposición final de los residuos peligrosos llevó a establecer el Convenio de Basilea en 1989, el cual persigue los siguientes objetivos:

*Asegurar que la generación de residuos peligrosos se reduzca al mínimo.

*Disponer de los residuos peligrosos en el país en el que se generan, en la medida de lo posible.

*Establecer mejores controles de las importaciones y exportaciones.

*Prohibir los embarques de residuos peligrosos hacia países que carezcan de capacidad legal, administrativa y técnica para manejar y disponer de ellos de manera ambientalmente idónea.

*Cooperar en el intercambio de información, transferencia tecnológica y armonización de normas, códigos y lineamientos.

El Convenio de Basilea fue ratificado por veinte países (Arabia Saudita, Argentina, Australia, China, Checoslovaquia, El Salvador, Finlandia, Francia, Hungría, Jordania, Liechtenstein, México, Nigeria, Noruega, Panamá, Rumania, Siria, Suecia, Suiza y Uruguay) y entró en vigor el 5 de mayo de 1992.

Los países que lo ratificaron sólo pueden negociar sus residuos peligrosos con otras de las Partes del Convenio. La única excepción se aplica al caso de los acuerdos bilaterales establecidos con socios comerciales que incluyen esta materia. El artículo 11 del Convenio permite a las Partes establecer tales convenios bilaterales en la medida en que éstas especifiquen el manejo ambientalmente respetuoso de los residuos peligrosos.

 

Empleo de medidas comerciales con fines ambientales

El desarrollo económico que trajo consigo la revolución industrial iniciada hace más de doscientos años llevó a considerar a las industrias como signo de prosperidad. No fue sino hasta después del descubrimiento de sus impactos adversos en la salud humana, el ambiente y las propiedades, que se tomó conciencia de que el crecimiento económico puede, también, traer consigo efectos indeseables que es necesario prever, prevenir y controlar.

Lo mismo puede decirse de multitud de productos químicos comerciales, que han tenido beneficios incontestables para la sociedad moderna pero que mostraron tener efectos potencialmente tóxicos o propiedades que los hacen peligrosos para el ambiente y la salud humana; lo cual llevó a establecer regulaciones para su manejo seguro.

Así pues, los daños ocasionados a los ecosistemas y la alteración de la calidad del aire, el agua y los suelos, derivados de la contaminación generada por una gran variedad de actividades industriales y productos de consumo, implican costos elevados, los cuales se reflejan --entre otros-- en pérdida de productividad, gastos médicos y destrucción de materiales.

A su vez, las situaciones de extrema pobreza suelen acompañarse de impactos adversos al ambiente por prácticas de explotación no-sustentable de recursos naturales.

Los cambios habidos en la percepción pública del problema y las modificaciones introducidas en las actividades industriales y productos para responder a las demandas de la sociedad y a las regulaciones, han puesto en evidencia que el desarrollo económico es compatible con la protección del ambiente y con la conservación de los recursos naturales.

Se ha constatado, además, que en la medida en que se logra un progreso económico y un incremento en el ingreso per cápita, se invierte más en la protección ambiental y se hace manifiesta la mejoría de las condiciones ambientales.

En virtud de lo expuesto, se han señalado tres factores que es necesario corregir para lograr el desarrollo sustentable: las fallas de mercado (falta de incorporación de las externalidades de las actividades productivas que impactan negativamente al ambiente); las fallas de política (deficiencias en la intervención gubernamental: normatividad, instrumentos económicos, política macroeconómica, reforma institucional, etcétera) y la pobreza.

Las anteriores, son algunas de las consideraciones que han influido en diversos foros y convenios internacionales en relación con la propuesta de integración de las preocupaciones ambientales en la planeación del desarrollo económico y comercial y de programas específicos tendentes a corregir las fallas señaladas.

Sin embargo, para diversos grupos no-gubernamentales preocupados por las cuestiones ambientales, los convenios internacionales relativos a promover la protección al ambiente y la prevención y control de la contaminación no tienen la fuerza suficiente como para impulsar el cambio de las tendencias actuales, al no estar apoyados en un marco de sanciones. De ahí surge la idea de utilizar medidas comerciales para imponer el cumplimiento de las metas ambientales.

Tales iniciativas han sido consideradas preocupantes, sobre todo en ausencia de un marco de principios que evite que las medidas comerciales se utilicen con fines meramente proteccionistas; al mismo tiempo, se piensa que son contrarias a las actuales políticas de desregulación tendentes a evitar barreras al comercio.

Un caso particular de aplicación de tales medidas --ampliamente discutido en los foros internacionales-- ha sido el embargo atunero relacionado con la muerte incidental de delfines durante su captura; embargo que fue considerado como contrario a las políticas y principios establecidos por el GATT y criticado en el seno de diversas organizaciones. Empero, tal tipo de embargos ahora pueden ampliarse y cubrir los métodos de proceso y producción con el fin de evitar procesos productivos contaminantes o no sustentables.

Cabe señalar que en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) aún no se ha adoptado una decisión relativa al empleo de medidas comerciales con fines ambientales y se busca a establecer mecanismos para evitar que se conviertan

--como ya se dijo-- en instrumentos que obedezcan sólo a intereses proteccionistas enmascarados.

En virtud de la carencia de estudios sistemáticos en los que se evalúe la relación entre comercio y ambiente, la OCDE desarrolla en la actualidad un estudio al respecto en tres países de América Latina, incluyendo México, y en tres países del sudeste asiático.

 

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1. Introducción del agente patógeno al organismo.

2. Aprovechamiento del metabolismo de los tejidos del organismo por el agente infeccioso.

3. Resistencia del agente patógeno a los sistemas de defensa del organismo.

4. Producción de daño al organismo afectado.

 

El resultado del proceso infeccioso depende, por tanto, de:

* La virulencia del agente patógeno.

* El número de agentes patógenos.

* La vía de entrada al organismo.

* La susceptibilidad del organismo.

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 31/03/2005