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Un sistema de cuentas ambientales : ¿Para qué?.

Eduardo Vega-López*

Analiza la utilidad de construir un sistema integral de cuentas ambientales para ponderar o calificar la dinámica económica de los diferentes sectores y ramas de actividad económica con criterios de sustentabilidad, señalando, también, la necesidad de mejorar las técnicas aplicadas de valoración económica de los ecosistemas, de los recursos naturales y de los servicios ambientales.

I. Introducción
La magnitud y los ritmos del agotamiento de los recursos naturales y del deterioro ambiental son tan graves que, en diversos países, se han difundido esfuerzos institucionales asociados a la construcción de mejores indicadores y modelos económico-ambientales. La pretensión es que éstos constituyan la base para la elaboración de diagnósticos y escenarios dinámicos más comprehensivos e informados sobre la situación ambiental nacional y global. Igualmente, se pretende que sean de utilidad para discutir políticas públicas y alternativas de desarrollo económico que consideren, crecientemente, diferentes criterios y grados de sustentabilidad.


Para que así sea, los indicadores y modelos aludidos deben ser eficaces, complementarios entre sí y, cuando se trate de un mismo fenómeno, comparables internacionalmente. Es decir, deben constituir un sistema integral de información acerca de las magnitudes y tendencias de los principales procesos de degradación ecológica y de deterioro ambiental que, además, identifique sus causas estructurales, el carácter reversible o no de los mismos, a los agentes involucrados y que oriente acerca de las actividades y políticas que pudieran frenar y/o revertir tales procesos.
Vinculada a este esfuerzo de elaboración de sistemas más comprensivos y eficaces de información ambiental, la discusión internacional acerca de las cuentas ambientales ha girado básicamente en torno a tres enfoques que, lejos de ser per se excluyentes, pueden utilizarse en forma modular y complementaria. El «ajuste ambiental» que el conjunto de estas «cuentas satélite» realiza sobre las diversas variables agregadas o sectoriales del producto y del ingreso, brindaría información acerca del carácter sustentable o no de algunas o de todas las actividades económicas.
Los tres enfoques principales para elaborar tales cuentas ambientales son los siguientes :

 

  • Construir un sistema integrado de cuentas económicas y ecológicas nacionales que permitan estimar el producto interno neto ecológico (PINE), mediante la deducción de los gastos efectuados por diferentes agentes en protección ecológica y en prevención y restauración ambiental («gastos defensivos» o GD) con respecto del producto interno bruto (PIB), así como mediante la deducción de los costos derivados del agotamiento neto de los recursos naturales (ANRN) y del deterioro ambiental neto (DAN). De hecho, partiendo de las variables macroeconómicas convencionales puede estimarse el producto nacional neto ecológico (PNNE) para acercarse más a la definición hicksiana de ingreso :


 

    VBP - CI = PIB
    PIB - CKf - TNX = PNN
    PNN - GD - ANRN - DAN = PNNE
    VBP = Valor bruto de la producción
    CI = Consumo intermedio
    PIB = Producto interno bruto
    CKf = Consumo de capital fijo
    TNX = Transacciones netas con el exterior
    PNN =Producto nacional neto
    GD =Gastos defencivos
    ANRN =Agotamiento de los recursos naturales
    DAN =Deterioro ambiental neto
    PNNE =Producto nacional neto ecológico

 

  • Construir un sistema de matrices económico-ambientales que complementen el «ajuste ambiental» del enfoque anterior o que, en forma sectorial informen acerca del carácter depredatorio o sustentable de ciertas actividades económicas. Aprovechando las novedades conceptuales y contables de la versión 1993 del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN), pueden elaborarse modelos económico-ambientales inspirados en las Social Accounting Matrices (SAM), utilizando mediciones tanto físicas como monetarias que, precisamente vinculen sectores y ramas de actividad con procesos de agotamiento de recursos naturales o de deterioro ambiental.

 

  • Construir un sistema de indicadores ambientales y de cuentas patrimoniales nacionales que informen, en hojas de balance físico y/o monetario, sobre los acervos de recursos naturales existentes tanto como sobre los flujos y ritmos de su uso, agotamiento y deterioro. Aprovechando las cuentas de apertura y de cierre de la versión 1993 del SCN, pueden vincularse los acervos o existencias con los flujos o corrientes de uso y explotación de diferentes recursos naturales (renovables y no renovables).


 

Adicionalmente, a la ausencia de un consenso internacional entre los especialistas en relación a la preferencia por uno u otro enfoque (aunque aquí se insiste en la posibilidad de su complementariedad), existen posturas que consideran innecesaria, e incluso perniciosa, la valoración económica de los ecosistemas, de los recursos naturales y de sus servicios ambientales. En contraste, existen posturas que, considerando dicha valoración como imprescindible, centran su discusión en relación a los diferentes métodos de valoración económica, dependiendo del ecosistema, recurso, servicio y región de que se trate. Muy agregadamente, pueden distinguirse dos grandes líneas de discusión teórica e investigación aplicada en relación a tales métodos:

 

  • La valoración económica de aquellos recursos naturales que participan en transacciones regulares de mercado y cuyos precios monetarios no consideran: los costos de su agotamiento o degradación; los costos correspondientes a los servicios ambientales que ofrecen; los costos referidos a su protección y conservación («valores de no-uso»). Por ejemplo: el precio de mercado de los recursos y productos forestales maderables y no maderables no incluye los servicios de captura de carbono, los de regulación climática o recarga de acuíferos, ni los de hábitat de fauna silvestre que realizan los bosques y selvas.

 

  • La valoración económica de aquellos recursos naturales y de sus servicios ambientales que, por tener el carácter de «bienes públicos» y por suponerse inagotables o abundantes, no participan en mercado alguno y son profusamente utilizados, degradados y/o contaminados. Por ejemplo: las cuencas atmosféricas y el aire que respiramos, su «capacidad de carga» o de dispersión y transportación de contaminantes y su uso regularmente gratuito y excesivo como «tiradero de emisiones y descargas».


II. Por un sistema integral de cuentas ambientales

 

Es sabido que el SCN es una herramienta sumamente útil para el análisis económico, el diseño de política económica y para la gestión de corto plazo de la demanda agregada. Ya se trate del conjunto de cuentas corrientes de cada uno de los agentes económicos, de las cuentas por grandes divisiones o ramas de actividad y de las cuentas consolidadas de la nación, en él se registra el nivel y ritmo del producto, del gasto, del ingreso, de la formación bruta y neta de capital fijo, así como de las transacciones realizadas con el exterior. La versión de 1993 del SCN incluye algunas novedades conceptuales y contables que le permiten registrar transacciones antes ignoradas y que lo dotan de mayor flexibilidad y capacidad heurística. De hecho, posibilita ya la inclusión de las «cuentas satélites» de carácter ambiental. No obstante, es necesario reconocer que, desde una perspectiva ecológica, las limitaciones principales del núcleo del SCN y la necesidad de contar con indicadores y modelos de sustentabilidad constituyen los principales argumentos para construir un sistema integral de cuentas ambientales. Desde esa perspectiva, el SCN tiene las siguientes 5 limitaciones básicas:

 

  • Registra la extracción y venta de los recursos naturales, así como los gastos en conservación y restauración exclusivamente como ingreso.

  • No registra el agotamiento de los ecosistemas ni de los recursos naturales.

  • No registra el deterioro de los servicios ambientales.

  • No registra las externalidades.

  • Debido a todo lo anterior, no registra el carácter sustentable o no de la dinámica económica


 

Por sistema integral de cuentas ambientales se entiende el conjunto de registros económicos de demanda intermedia y final que, considerando los ajustes ambientales derivados de la utilización de los tres enfoques señalados, permitan calificar de sustentable o no una rama de actividad en particular o toda la dinámica económica nacional.
Por ejemplo, siguiendo la gráfica anexa pueden identificarse 4 puntos hipotéticos:

 

  • Situación ideal u óptima:

    donde el mayor crecimiento económico ajustado ambientalmente mediante la deducción de los gastos en conservación ecológica y en restauración ambiental (PNNa' +) se ubica en un nivel correspondiente a un menor agotamiento neto de los recursos naturales (ANRN) y a un menor deterioro ambiental neto (DAN). Lo cual puede interpretarse como crecimiento económico sustentable o como crecimiento del producto nacional neto ecológico. Y se escribe como sigue:


> PNNa' con < (ANRN+DAN) = > PNNE'

 

  • Situación completamente indeseable:

    donde la recesión económica (PNNa -) se corresponde con mayores grados de agotamiento neto de los recursos naturales (ANRN) y con mayor deterioro ambiental neto (DAN). Lo cual, puede interpretarse como recesión económica depredadora o como decremento del producto nacional neto ecológico. Puede escribirse como sigue:


< PNNa' con > (ANRN+DAN) = < PNNE'

 

  • Situación intermedia

    "A" ó «histórica»: donde el crecimiento económico, tal como sucedió en una gran cantidad de países durante el periodo 1950-1973, se caracteriza por basarse, en buena medida, en mayores grados de agotamiento neto de los recursos naturales (ANRN) y de deterioro ambiental neto (DAN). Lo cual puede interpretarse como crecimiento económico insostenible y puede escribirse como sigue:


> PNNa' con >(ANRN+DAN)

 

  • Situación intermedia "B" ó «ecologismo estacionario»: donde se suponen como excluyentes la conservación ecológica y la calidad ambiental frente al crecimiento económico, dando como resultado posible el que se priorice una visión conservacionista a tal extremo, que haga inviable cualquier actividad económica. Lo cual puede interpretarse como paralización económica ilusoriamente sustentable y puede escribirse como sigue:


< PNNa' con < (ANRN+DAN)


 

Tan sólo como hipótesis básicas, esos 4 puntos son una referencia para insistir en la necesidad de registrar y medir (en unidades físicas y/o monetarias) los llamados «gastos defensivos», los procesos económicos que degradan o agotan los ecosistemas y los recursos naturales y que, consecuentemente, dañan en formas diversas y significativas la calidad de los servicios ambientales ofrecidos por los mismos. Llegados a este punto, es imposible dejar de considerar lo crucial que es la valoración económica de los ecosistemas, de los recursos naturales y de los servicios ambientales. O bien, su registro y medición en unidades físicas (mediante indicadores ambientales u hojas de balance con acervos de apertura y de cierre) de cara a los procesos de producción y comercialización recurrentes de bienes y servicios.


El carácter sustentable o no de diferentes procesos de crecimiento económico podría dotar de criterios de largo plazo (estructurales) al diseño e instrumentación de la política económica, la cual, crecientemente tendría que tomar en cuenta las bases naturales y antropogénicas (ecológicas y ambientales) de las distintas opciones de asignación de recursos escasos. A partir de ahí, podría discutirse la necesidad de un volumen crítico de ecosistemas y recursos naturales para cada uno de los rubros de actividad económica y humana, en lugar de aspirar a una tasa cualquiera de crecimiento general del producto nacional neto ecológico (restricción de sustentabilidad fuerte). O bien, podría discutirse acerca de un nivel global de acervos y flujos naturales para el proceso económico en general, en donde se suponen sustitutos de los otros tipos de capital (restricción de sustentabilidad débil).


Podría decirse que de lo que se trata es de construir un sistema de cuentas ambientales que, manteniendo la lógica de registro y medición convencional del SCN, incorpore las deducciones mencionadas, tales como GD, ANRN y DAN. La integración de estas cuentas ambientales con los indicadores ambientales, las cuentas patrimoniales, las matrices insumo-producto y algunos modelos de equilibrio general o sectorial que relacionen variables económicas y ambientales, permitirían arribar a versiones más cercanas a un sistema integral de cuentas ambientales y a mediciones más robustas de la sustentabilidad del crecimiento económico. Esquemáticamente podría ponerse en los siguientes términos:


III. Conclusión
Si se logró alcanzar el doble propósito de este artículo, queda claro que resulta sumamente útil construir un sistema integral de cuentas ambientales para ponderar o calificar la dinámica económica de los diferentes sectores y ramas de actividad económica con criterios de sustentabilidad, y que para ello, es necesario mejorar las técnicas aplicadas de valoración económica de los ecosistemas, de los recursos naturales y de los servicios ambientales.


El avance gradual hacia la construcción de un sistema integral de cuentas ambientales, utilizando los tres enfoques complementarios presentados aquí y atendiendo a las dos líneas principales de valoración económica aludidas, es una de las prioridades en el empeño por contar con herramientas que permitan apoyar formas sustentables de aprovechamiento de nuestros recursos económicos, sociales y naturales. En ese empeño, es crucial elaborar y desarrollar criterios e indicadores aplicados de sustentabilidad. Lo cual, pasa por discutir teórica y empíricamente el concepto de capital natural y los supuestos de su perfecta, imperfecta o nula sustitución con otras formas del capital: fijo y humano, por ejemplo. La forma como se defina y se mida el carácter débil o fuerte de la sustentabilidad, modificará las 4 hipótesis básicas del crecimiento económico aquí presentadas e influirá en el diseño del sistema integral de cuentas ambientales propuesto.
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* Director de Economía Ambiental,
Dirección General de Regulación Ambiental,
Instituto Nacional de Ecología. Correo electrónico: evega@tonatiuh.uam.mx

 

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Última Actualización: 27/08/2007