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La representatividad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP)

 

JEAN FRANCOIS MAS Y BLANCA AZUCENA PÉREZ-VEGA


Introducción

 

Debido a su extensa superficie, su variedad en climas y características edafológicas, su relieve accidentado y su posición geográfica, México presenta una importante diversidad biológica y es considerado uno de los países megadiversos junto con Colombia, Indonesia, Brasil, Congo, Madagascar y Australia (Miranda y Hernández X., 1963; Groombridge y Jenkings, 2000; Delgadillo y Orozco, 2001). Una de las principales estrategias para conservar esta biodiversidad ha sido el establecimiento de Áreas Naturales Protegidas (ANP) (Melo Gallegos, 2002). En la actualidad existe 148 ANP integradas en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SINAP), que cubren casi 7% del territorio nacional (CONANP, 2003). Sin embargo, dada la complejidad del territorio nacional, es importante evaluar si el SINAP refleja acertadamente toda esta diversidad. En este trabajo, analizamos la representatividad físico-geográfica y biológica, con énfasis en la vegetación, del SINAP. Además, examinamos la accesibilidad y el aislamiento de las ANP del SINAP en comparación con el resto del territorio nacional.

 

Métodos

 

Utilizamos mapas digitales integrados en un Sistema de Información Geográfica (SIG) para comparar el SINAP y variables que permiten caracterizar algunos aspectos de la variabilidad del territorio nacional. Se empleó un mapa digital de los límites de las ANP integradas en el SINAP en 2000. Para la caracterización físico-geográfica utilizamos (1) el mapa de los diferentes tipos de climas de la República Mexicana, escala 1:1,000,000 de acuerdo a la clasificación de Köppen modificada por García (García, 1998), (2) el mapa de regiones naturales, escala 1:4,000,000 de Cervantes-Zamora et al. (1990) que se elaboró tomando en cuenta las principales zonas climáticas y las formas del relieve y, (3) un modelo digital de elevación, derivado de curvas de nivel de los mapas topográficos, escala 1:250,000 del Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática (INEGI).

Para evaluar la distribución de la biodiversidad, utilizamos (1) el mapa de las provincias biogeográficas, escala 1:4,000,000, resultado de la síntesis entre tres sistemas de clasificación biogeográficas [a) plantas vasculares, b) anfibios y reptiles y c) mamíferos] combinados con los principales rasgos morfotectónicos (CONABIO, 1997), (2) el mapa de divisiones florísticas, escala 1:8,000,000, de Rzedowski y Reyna-Trujillo (1990) que fue obtenido a través de una regionalización basada en el análisis de afinidades geográficas de la flora y (3) el mapa del Inventario Forestal Nacional 2000, escala 1:250,000, que nos brindó información sobre la distribución actual de los diferentes tipos de vegetación (Palacio et al., 2000; Mas et al., 2002).

Finalmente, con el fin de caracterizar el aislamiento, elaboramos mapas de la distancia mínima a las carreteras y a las poblaciones utilizando respectivamente la información de los mapas topográficos del INEGI escala 250,000 y los datos del Censo de Población y Vivienda del 2000 (INEGI, 2002).

Para cada una de estas variables, caracterizamos la representatividad del SINAP calculando a) la superficie de cada categoría y b) la proporción de la superficie total de cada categoría localizada dentro de las ANP.

 

Resultados

 

Este estudio tomó en cuenta un total de 116 ANP decretadas entre 1917 y 2000 que suman una área total de aproximadamente 130,500 km2. Se excluyeron del estudio siete ANP ubicadas en islas o arrecifes por no contar con la cartografía correspondiente para caracterizarlas y tres por su superficie muy reducida (< 40 ha). La repartición entre las diferentes categorías de ANP para el año 2000 se indica en la tabla a continuación.

 

Tabla 1 - Categorías, número y superficie terrestre de las ANP incluidas en el estudio

 

Representabilidad físico-geográfica

 

La tabla 2 muestra la representación de los diferentes tipos de clima dentro del SINAP. Los climas de tipo fríos (Efw y ET) presentan superficies muy pequeñas, sin embargo la totalidad de su área pertenece al SINAP con 100% y 99.4% respectivamente. Por otro lado los climas desérticos (BWs, BWw y BWx) que suman la mayor superficie del país, solo el primero se encuentra representado en un 78.4%, mientras que para los dos restantes (BWw y BWx) solo tienen un 4.0% y 17.0% de su superficie en el SINAP.

Otros climas importantes son el tropical (Aw) representado solo con un 5 % y el templado (Cw) con un 2.9%.

 

La representación de las regiones naturales en el SINAP es muy desigual. Dos provincias (El Pinacate e Islas María) están totalmente incluidas dentro de ANP, otras seis presentan más de 30% de su área bajo protección (Costa baja de Quintana Roo, Desierto de San Sebastián Vizcaíno, Desierto del Altar, Sierra de Los Tuxtlas, Sierras Centrales de Oaxaca y Sierra de Baja California Norte) mientras 26 presentan una tasa de protección entre 1 y 10% y 26 una inferior a 1% (Figura 1).

Figura 1 – Representación del SINAP en las regiones naturales de Cervantes-Zamora et al. (1990).

 

1 Sierras de Baja California Norte; 2 Desierto de San Sebastian Vizcaíno; 3 Sierra La Giganta; 4 Llanos de La Magdalena; 5 El Cabo; 6 Desierto del Altar; 7 El Pinacate; 8 Sierras y Llanuras Sonorenses; 9 Sierras y Valle del Norte; 10 Sierras y Cañada del Norte; 11 Sierras y Llanuras Tarahumaras; 12 Pie de La Sierra; 13 Gran Meseta y Cañones Chihuahuenses; 14 Sierras y Llanuras de Durango; 15 Gran Meseta y Cañones Duranguenses; 16 Mesetas y Cañadas del Sur; 17 Sierras y Valles Zacatecanos; 18 Llanuras y Medanos del Norte; 19 Sierras Plegadas del Norte; 20 Bolsón de Mapimi; 21 Llanuras y Sierras Volcánicas; 22 Laguna de Mayran; 23 Sierras y Llanuras Coahuilenses; 24 Serranía de El Burro; 25 Sierra de La Paila; 26 Pliegues Saltillo-Parras; 27 Sierras Transversales; 28 Gran Sierra Plegada; 29 Sierras y Llanuras Occidentales; 30 Karst Huasteco; 31 Llanuras de Coahuila y Nuevo León; 32 Llanura Costera y deltas de Sonora y Sinaloa; 33 Llanura Costera de Mazatlán; 34 Delta del Río Grande de Santiago; 35 Islas Marías; 36 Lomeríos de La Costa Golfo Norte; 37 Llanura Costera Tamaulipeca; 38 Sierra de San Carlos; 39 Sierra de Tamaulipas; 40 Sierras y Lomerios de Aldama y Río Grande; 41 Sierras y Llanuras del Norte; 42 Llanuras y Sierras Potosino-Zacatecanas; 43 Llanuras de Ojuelos-Aguascalientes; 44 Sierras y Llanuras del Norte de Guanajuato; 46 Sierra de Guanajuato; 47 Sierras Neovolcánicas Nayaritas; 48 Altos de Jalisco; 49 Sierra de Jalisco; 50 Guadalajara; 51 Bajío Guanajuatense; 52 Llanuras y Sierras de Querétaro E Hidalgo; 53 Chapala; 54 Sierras y Bajíos Michoacanos; 55 Mil Cumbres; 56 Chiconquiaco; 57 Lagos y Volcanes del Anahuac; 58 Neovolcanica Tarasca; 59 Volcanes de Colima; 61 Sur de Puebla; 62 Karst yucateco; 63 Karst y Lomerios de Campeche; 64 Costa Baja de Quintana Roo; 65 Sierras de La Costa de Jalisco y Colima; 66 Cordillera Costera del Sur; 67 Depresión del Balsas; 68 Depresión del Tepalcatepec; 69 Sierras y Valles Guerrerenses; 70 Sierras Orientales; 71 Sierras Centrales de Oaxaca; 72 Mixteca Alta; 73 Costas del Sur; 74 Sierras y Valles de Oaxaca; 75 Llanura Costera Veracruzana; 76 Llanura y Pantanos Tabasqueños; 77 Sierra de Los Tuxtlas; 78 Sierras del Norte de Chiapas; 79 Sierra Lacandona; 80 Sierras Bajas del Petén; 81 Altos de Chiapas; 82 Depresión Central de Chiapas; 83 Sierras del Sur de Chiapas; 84 Llanuras del Istmo; 85 Llanura Costera de Chiapas y Guatemala; 86 Volcanes de La Costa Golfo Norte; 88 Llanuras y Lomerios

Las ANP tienen una representación muy variable según el rango de elevación, como se puede observar en la figura 2. Están particularmente poco representadas entre 1,000 y 2,500 m.s.n.m donde se concentra 60% de la población (para 48% del territorio).

Figura 2 – Porcentaje del territorio dentro del SINAP en función de la elevación

 

Representatividad biológica

 

La representación de las diferentes provincias biogeográficas en el SINAP es también heterogénea. Ciertas provincias como Baja California, Soconusco, Oaxaca y Petén están bien representadas mientras otras tienen una representación moderada o muy débil (del orden de 1%) como las provincias Tamaulipeca, Altiplano Sur (Zacatecano-Potosino), Los Altos de Chiapas, Depresión del Balsas y Sierra Madre Occidental (Figura 3). En la figura 4, se observa una tendencia similar con las regiones florísticas de Rzedowski y Reyna-Trujillo (1990).

Figura 3 - Representación del SINAP en las provincias biogeográficas de CONABIO (1997).

 

1 Planicie Costera del Noroeste; 2 California; 3 Baja California; 4 Altiplanicie; 5 Sierra Madre Occidental; 6 Costa Pacifica; 7 Isla Guadalupe; 8 Planicie Costera del Noreste; 9 Sierra Madre Oriental; 10 Costa del Golfo de México; 11 Península de Yucatán; 12 Serranías Meridionales; 13 Depresión del Balsas; 14 Valle de Tehuacan; 15 Serranías Transísmicas; 16 Soconusco.

Figura 4 - Representación del SINAP en las diferentes regiones florísticas de Rzedowski y Reyna-Trujillo (1990).

1 Planicie Costera del Noroeste; 2 California; 3 Baja California; 4 Altiplanicie; 5 Sierra Madre Occidental ; 6 Costa Pacifica; 7 Isla Guadalupe; 8 Planicie Costera del Noreste; 9 Sierra Madre Oriental; 10 Costa del Golfo de México; 11 Península de Yucatán; 12 Serranías Meridionales; 13 Depresión del Balsas; 14 Valle de Tehuacan; 15 Serranías Transísmicas; 16 Soconusco.

La tabla a continuación indica la superficie y el porcentaje de los principales tipos de coberturas vegetales que se encuentran dentro de SINAP con base en dos niveles del sistema clasificatorio del IFN 2000 (Tipos y comunidades). Para las comunidades que presentan una superficie reducida, los resultados son muy sensible a la calidad y la generalización inherente a la escala de representación de la cartografía y deben por lo tanto tomarse con cautela. Se puede observar que ciertas comunidades vegetales como el manglar, el popal-tular o el matorral sarcocrasicaule están muy bien representados en el SINAP mientras otros presentan une representación muy baja como es el caso del matorral tamaulipeco espinoso, la selva baja espinosa, el mezquital entre otros, los cuales están representados en el SINAP en menos de 3% de su superficie.

Tabla 3 – Representación de los principales tipos y comunidades de vegetación en el SINAP. El porcentaje se calculó con respeto a la superficie total de cada categoría de cobertura vegetal.

 

Aislamiento

 

Las figuras 5 y 6 permiten apreciar que la mayoría de las ANP están ubicadas en lugares remotos. Cerca de una tercera parte de las regiones ubicadas a más de 10 kilómetros de localidades se encuentra bajo protección mientras esta proporción se reduce a menos de 3% para las distancias inferiores a dos kilómetros. Este resultado es esperable ya que se buscan proteger, a través de la creación de ANP, regiones aun bien conservadas que generalmente se encuentran aisladas. Margules y Pressey (2000) y Pressey et al. (2002) encuentran la misma tendencia en Australia, donde la representación de las ANP está también fuertemente sesgada hacia lugares remotos y/o inadecuados al desarrollo de actividades económicas. Estos autores argumentan que hay que dirigir el esfuerzo de protección hacia regiones más accesibles, más alteradas o con mayor potencialidad de aprovechamiento, en las cuales la conservación de los ecosistemas naturales está más amenazada. Sin embargo, la creación de ANP en regiones donde existe una fuerte presión sobre los recursos podría generar conflictos sociales y ser poco eficiente.

Figura 5 – Porcentaje del territorio dentro del SINAP en función de la distancia a las carreteras

Figura 6 – Porcentaje del territorio dentro del SINAP en función de la distancia a las localidades

 

La caracterización de la variedad del territorio nacional representada en el SINAP se llevó a cabo con base en cartografía de pequeña escala (1:1,000,000 a 1:8,000,000), es decir cartografía bastante generalizada en la cual rasgos locales no está representados, lo que puede llevar a una subestimación de la variedad medio-ambiental que existe dentro del SINAP. Por ejemplo, pequeñas áreas que presentan condiciones climáticas o tipos de vegetación particulares que no están representadas en los mapas utilizados no se tomaron en cuenta en este análisis. De igual manera, esta evaluación puede verse afectada por imprecisiones o errores en las fuentes cartográficas. Sin embargo, permite una caracterización general del SINAP.

En cuanto a los sesgos que presenta el SINAP, es importante notar que este estudio se abocó únicamente a las ANP. Otras formas de conservación, en particular las relacionadas con el manejo sustentable de los recursos por comunidades locales, puede complementar el papel de las ANP. En particular estas áreas bajo un manejo sostenible comunitario pueden compensar el sesgo de las ANP hacia las regiones aisladas ya que presentan una forma de conservación para las regiones con una densidad de población y de actividades humanas más importantes (Bray et al., 2003; Bray y Merino, 2003; Merino Pérez, 2003; Velázquez et al., 2003).

Finalmente, en este estudio no evaluamos la eficiencia del SINAP para proteger los ecosistemas naturales sino solamente su representatividad con respecto a algunos aspectos de la variedad del territorio nacional. Existe números reportes en los cuales se cuestiona la eficiencia de las ANP para detener el deterioro ambiente (Ferreira et al., 1999; Liu et al., 2001) por lo cual la representación de la diversidad del territorio por el SINAP es solamente un aspecto de su eficiencia.

 

Agradecimientos


El mapa de las ANP fue proporcionado por el INE Los mapas digitales fueron proporcionados por la CONABIO y el Instituto de Geografía – UNAM.

 

Referencias

 

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Última Actualización: 27/08/2007