El
universo de las sustancias químicas peligrosas y su regulación
para un manejo adecuado
Dr.
Mario Yarto , M. en C. Irina Ize , Ing. Arturo Gavilán
Dirección
de Investigación sobre Sustancias Químicas y Riesgos
Ecotoxicológicos, DGICURG, INE
Dentro
del universo de las sustancias químicas se encuentran
las sustancias químicas peligrosas que se caracterizan
por sus riesgos potenciales a la salud y al medio ambiente.
Estas sustancias están sujetas a regulación a
través de Convenios internacionales y normas oficiales
mexicanas que promueven su manejo adecuado para reducir estos
riesgos ambientales y a la salud humana.
Introducción
Las
sustancias químicas se encuentran por doquier en el planeta;
todos los seres vivos están constituidos por ellas y
es difícil concebir alguna actividad en la sociedad moderna
en la cual no intervengan o hayan intervenido productos químicos,
tanto en el hogar como en los lugares de trabajo e incluso en
las actividades de recreación. De allí que se
considere que numerosas sustancias son o han sido la base del
progreso y su aprovechamiento, en una gran diversidad de procesos
productivos, es identificado como un factor que genera negocios,
ingresos y empleos. (Cortinas, 2000)
Los
efectos adversos que pueden llegar a derivarse del manejo de
las sustancias químicas peligrosas comprenden, entre
otros:
Contaminación y deterioro de la calidad del agua, aire,
suelo y alimentos
Intoxicaciones y enfermedades que ocurren tanto en humanos como
en la biota
Daños a los materiales que entran en contacto con ellas
Accidentes que involucran explosiones, incendios fugas o derrames
Dada
la gama de efectos adversos potenciales, algunos países,
tales como los Estados Unidos, y diversos países Europeos
han decidido implementar mecanismos de control químico
que incluyen tanto aspectos de observancia obligatoria como
medidas voluntarias.
El
desarrollo de la regulación sobre el manejo de sustancias
químicas se encuentra asociado al desarrollo de la industria
farmacéutica; en 1930 se inicia la llamada “revolución
terapéutica” con la introducción de las sulfamidas como sustancias quimioterapéuticas para el tratamiento
de varias enfermedades infecciosas, lo que conllevó al
desarrollo de la penicilina y otros antibióticos
en la década de los años cuarenta. En 1937 se
descubrió que el DDT tenía buenos resultados en
su uso como insecticida en las campañas sanitarias, y
se introdujo el uso de esta sustancia en la agricultura, incrementándose
así el rendimiento de las cosechas.
El
descubrimiento de nuevos productos farmacéuticos y plaguicidas
marcan la “era de las sustancias químicas”, y en casi
todos los sectores de la sociedad los productos químicos
parecen brindar bienestar y progreso.
La
Organización para la Agricultura y la Alimentación
de las Naciones Unidas (FAO, Food and Agriculture Organization)
rápidamente se interesó por los efectos inherentes
a los plaguicidas tanto para los trabajadores agrícolas
como para la población en general por el consumo de los
productos en los cuales se utilizaron estos plaguicidas, así
como por los residuos resultantes de los productos agrícolas;
también la OMT (International Labour Organization) comenzó
a implementar iniciativas para el etiquetado de los productos
y la protección a los trabajadores, sin embargo todos
los esfuerzos fueron bastante incipientes hasta la década
de los sesenta.
Dos
eventos cambiaron rápidamente la visión sobre
las sustancias químicas; uno de ellos fueron las anomalías
congénitas en recién nacidos ocasionadas por el
consumo del farmacéutico talidomida durante
los primeros meses del, y el otro fue la publicación
del libro “ La Primavera Silenciosa ” de Rachel Carson,
el cual evidenciaba los efectos deletéreos de los plaguicidas
y otras sustancias químicas sobre la fauna silvestre
Estos
eventos movilizaron rápidamente a la comunidad científica
internacional para alentar la cooperación y el establecimiento
de regulaciones sobre el manejo de sustancias químicas
que detuvieran posibles eventos catastróficos. Además,
se hizo necesaria la aplicación de estudios de investigación
para comprobar los efectos toxicológicos así como
para determinar alternativas viables.
Generalidades
sobre las sustancias peligrosas
Sustancia
peligrosa
Las
sustancias peligrosas son elementos, compuestos, mezclas, soluciones
y sustancias, las cuales al ser liberadas al ambiente ocasionan
peligros sustanciales a la salud pública y al ambiente.
La peligrosidad de las sustancias químicas constituye
una propiedad inherente o intrínseca que las puede hacer
corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas o inflamables.
(Meyer, 1999)
Exposición
Esta
es la cantidad disponible de un agente para su absorción
por cierto organismo. La exposición depende de varios
factores, entre los cuales se encuentran: (Cortinas, 2000)
La cantidad de la sustancia que entra en contacto con los posibles
receptores o de la dosis que alcanza dentro de ellos
El tiempo que dure este contacto
La
frecuencia con la que se repita Enfoque de multimedios
El
enfoque de multimedios para el control de la liberación
al medio ambiente de sustancias peligrosas, consiste en la ruta
que seguirán estas sustancias cuando sean liberadas en
medios diferentes (aire, agua o suelo), y bajo diferentes condiciones
ambientales (época del año, humedad, etc.)
Riesgo
La
exposición involuntaria a un peligro, como lo es por
ejemplo la exposición a sustancias tóxicas presentes
en el medio ambiente, en el aire que se respira o en el agua
y alimentos ingeridos, pueden causar un riesgo para la salud
de los seres humanos. Los efectos negativos de una exposición
de este tipo dependerán de la toxicidad de la sustancia,
de la dosis, y del tiempo y frecuencia de la exposición.
En
el campo de la salud y del medio ambiente, el riesgo se identifica
como la probabilidad de que un individuo o una población
presenten una mayor incidencia de efectos adversos por exposición
a un peligro (USEPA, 2001). El riesgo se expresa a menudo en
términos cuantitativos de probabilidad: por ejemplo,
el número de muertes adicionales por cáncer a
lo largo de una vida en una población de un millón
de individuos expuestos.
Propiedades
físicas y químicas de las sustancias
Algunas
de las propiedades físicas y químicas de las sustancias
pueden favorecer su movilización desde las fuentes que
las generan hacia los posibles receptores, así como otras
que influyen en la posibilidad de que puedan ingresar al organismo
humano o a los organismos acuáticos y terrestres. (Cortinas,
2000)
Entre
las propiedades que inciden en la peligrosidad de las sustancias
químicas resaltan aquellas que favorecen su movilización
en el aire, como, por ejemplo, su presión de vapor que
determina su volatilidad; su solubilidad en agua, que influye
en su infiltración en el suelo hacia los mantos freáticos;
su coeficiente de reparto octanol/agua, que permite conocer
su capacidad de penetrar a través de las membranas biológicas
y de acumularse en el tejido adiposo; así como su persistencia,
que indica cual es la vida media de las sustancias en el ambiente
conservando sus propiedades tóxicas. (Cortinas, 2000)
Características
de peligrosidad
Para
determinar las características de peligrosidad de las
sustancias químicas y residuos se estableció el
código CRETIB, el cual incluye las propiedades de corrosividad,
reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad y características
biológico-infecciosas de las sustancias. (NOM-052-ECOL-93)
Las
sustancias peligrosas y el ambiente
El
manejo ambientalmente adecuado de las sustancias químicas
peligrosas debe estar basada en cuatro premisas básicas:
(Cortinas 2000)
- La
determinación de su peligrosidad y de la relación
entre la exposición y sus efectos.
- La
evaluación o caracterización de la magnitud
de sus riesgos ambientales y sanitarios, tanto derivados
de su liberación súbita como continua o intermitente.
- La
administración o manejo de los riesgos para prevenirlos
o reducirlos.
- La
comunicación de los riesgos.
La
liberación al ambiente de las sustancias peligrosas,
así como la exposición a ellas de seres humanos
o de organismos de la biota acuática y terrestre, puede
ocurrir en cualquiera de las fases de su ciclo de vida, tanto
a partir de emisiones al aire, como de descargas al agua o la
ocurrencia de fugas y derrames, dado lo cual su control debe
darse con un enfoque de ciclo de vida y multimedios. (Cortinas,
2000)

Fuente:
Características de peligrosidad ambiental de plaguicidas
.(http://www.ine.gob.mx/dgicurg/sqre/sustancias_amb.html)
Para
tener una idea de la magnitud del universo de las sustancias
químicas y definir criterios para enfocar la atención
a las más relevantes para la sociedad desde la perspectiva
de la prevención y control de riesgos, conviene señalar
que se han identificado alrededor de 12 millones de sustancias
en el planeta, encontrándose en el comercio mundial poco
más de cien mil, de las cuales menos de tres mil se producen
en volúmenes superiores a una tonelada anual en más
de un país, sin embargo éstas representan alrededor
de 90% del total que se comercian. A pesar de que se han regulado
alrededor de ocho mil con base a alguna propiedad que las hacen
peligrosas, no se han realizado estudios sistemáticos
de su peligrosidad para la salud humana y los ecosistemas sino
para un número limitado de ellas no mayor a mil, y evaluado
los riesgos de un número todavía más pequeño.
Asimismo, aun cuando la Organización de las Naciones
Unidas ha elaborado una lista de cerca de 600 sustancias que
han sido prohibidas, severamente restringidas, no autorizadas
por los gobiernos o retiradas del comercio, únicamente
unas 15 prohibidas o restringidas son objeto de control internacional
de exportaciones e importaciones, a través del Procedimiento
de Consentimiento Fundamentado Previo. (Cortinas, 2000)

Fuente:
Características de peligrosidad ambiental de plaguicidas
(Cortinas, 2000)
Basándose
en la peligrosidad de las sustancias químicas se pueden
establecer los siguientes grupos de sustancias:
Materiales
Inflamables
Existen
gases y líquidos inflamables de uso común en nuestra
vida diaria. Los elementos necesarios para mantener la combustión
son: un sustrato (gases o vapores de un material inflamable),
oxígeno y una fuente de ignición. Los materiales
inflamables pueden ser de muy diversos tipos, pero generalmente
son compuestos orgánicos, por ejemplo: metano, propano,
butano, etc. (Meyer, 1999)
Materiales
corrosivos
La
corrosión es un proceso mediante el cual los metales
y minerales se convierten en subproductos indeseables al entrar
en contacto con sustancias que destruyen las características
químicas de éstos. Entre estas se encuentran los
ácidos y las bases, los cuales son sustancias que liberan
iones hidrógeno e iones hidróxido. (Meyer 1999)
Sustancias
reactivas al agua
Existen
ciertas sustancias como los metales alcalinos u otros metales
combustibles, hidruros metálicos y compuestos de aluminio
que reaccionan con el agua para generar sustancias tóxicas
o corrosivas o productos inflamables. El conocimiento de este
tipo de sustancias es muy importante para la extinción
de incendios. (Meyer, 1999)
Sustancias
tóxicas
Existen
sustancias, las cuales cuando se absorben en cantidades relativamente
pequeñas pueden causar enfermedades, lesiones o la muerte,
por lo cual se consideran como tóxicas. Entre éstas
se encuentran el monóxido de carbono, el ácido
cianhídrico, el dióxido de azufre, los plaguicidas,
los metales pesados, etc. Su toxicidad se mide mediante la DL
50 (Dosis Letal 50) que es la dosis a la cual se presentó
la muerte de la mitad de los especimenes de laboratorio en los
que se probó la sustancia. (Meyer, 1999)
Oxidantes
Las
sustancias oxidantes participan en reacciones de óxido-reducción,
las cuales generalmente involucran una liberación de
energía. Los agentes oxidantes mantienen los procesos
de combustión de otros materiales. Entre éstos
se encuentran: el oxígeno, el cloro, el flúor,
el fósforo, etc. (Meyer, 1999)
Compuestos
orgánicos
Los
compuestos orgánicos están compuestos por moléculas
con uno o más átomos de carbono. En la mayoría
de los casos, los átomos de carbono comparten electrones
con átomos no metálicos como hidrógeno,
cloro, oxígeno y azufre. Los compuestos orgánicos
se encuentran presentes en combustibles, solventes, plásticos,
resinas, fibras, barnices, aerosoles, y explosivos. (Meyer,
1999)
Materiales
poliméricos
Los
polímeros son sustancias que se caracterizan por el tamaño
de sus moléculas. Cada molécula de un polímero
generalmente se compone de una cierta cantidad de pequeñas
unidades conocidas como monómeros. Los polímeros
se clasifican de acuerdo a sus usos. Generalmente, los polímeros
son relacionados con los plásticos, pero éstos
sólo forman uno de los diversos tipos de polímeros.
Entre los principales tipos de polímeros se encuentran
los plásticos, los elastómeros, y las fibras.
(Meyer, 1999)
Materiales
explosivos
Las
sustancias explosivas son aquellas que pueden explotar como
resultado de la aplicación de la fricción, de
un impacto mecánico o del calor. Cuando explotan estos
materiales, se lleva a cabo una transformación química
generando gases y vapores, junto con una gran cantidad de energía,
la cual se libera en forma de calor y ondas de sobrepresión.
(Meyer 1999)
Materiales
radiactivos
El
núcleo de todos los átomos tiene el mismo número
de protones, pero puede tener diferente número de neutrones.
A este átomo con diferente número neutrones se
le conoce como isótopo. Muchos isótopos son estables,
pero existen algunos núcleos de isótopos que están
sujetos a transformaciones espontáneas o transmutaciones;
entonces se dice que este núcleo decae o se desintegra,
lo cual se conoce como radioactividad. Cuando los isótopos
cambian, generalmente emiten una partícula, y con menor
frecuencia pueden absorber un electrón. Estos dos procesos
son acompañados de una emisión simultánea
de energía (radiaciones tipo: a , b , g ). Entre los
materiales radiactivos se encuentran compuestos de alto peso
molecular como son: urario, plutonio, radón, actinio,
torio, francio, radio, etc. (Meyer, 1999)
Plaguicidas
El
término plaguicida se utiliza para denotar a una sustancia
que ha sido específicamente diseñada para destruir
o controlar insectos, hongos, roedores, plantas, y otro tipo
de plagas. Cabe señalar que a pesar de que no fueron
diseñados para esto, algunos pueden dañar al organismo
de los seres humanos. Entre los plaguicidas más dañinos
para la salud humana y el medio ambiente se encuentran el DDT,
el clordano, el toxafeno, el mirex, el lindano, etc. (Meyer,
1999)
Compuestos
orgánicos persistentes
Como
se establece en la Convención de Estocolmo, los Compuestos
Orgánicos Persistentes (COPs) son sustancias químicas
que permanecen intactas en el ambiente por largos periodos de
tiempo, que están ampliamente distribuidas geográficamente,
que se acumulan en las grasas de los organismos vivos y que
son tóxicas para los seres humanos y animales. Los COPs
circulan por todo el mundo y pueden causar daño durante
su traslado. Entre estas sustancias se encuentran: dioxinas,
furanos, hexaclorobenceno, bifenilos policlorados, DDT, clordano,
etc. ( http:://www.pops.int )
Manejo
Adecuado de Sustancias Químicas
Convenios
internacionales
A
raíz de la creciente problemática mundial sobre
las sustancias químicas se crearon múltiples foros
internacionales para analizar los retos que representan dichos
materiales; entre otros, el Programa de las Naciones Unidas
del Medio Ambiente (PNUMA), la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), la Comisión
para la Cooperación Ambiental de América del Norte
(CCA), El Convenio Vinculante para la Eliminación de
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), el Convenio
de Procedimiento de Información y Consentimiento Previo
(PIC), el Foro Intergubernamental de Seguridad Química
(FISQ), etc., en los cuales se ha puesto particular énfasis
en resaltar que el manejo de las sustancias químicas
sólo puede ser efectivo si se utiliza el enfoque del ciclo de vida integral , es decir aquel que abarca
desde la protección, extracción, síntesis
de moléculas hasta su transformación en bienes
de consumo y en residuos peligrosos.
México
ha participado en el ámbito internacional buscando soluciones
a los problemas relacionados con las sustancias químicas,
tratando de integrar la necesidad de desarrollo económico
con la protección al medio ambiente; la importancia que
se da en el país a los problemas ambientales también
se ha incrementado con la negociación del Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así
como con la adhesión a la Organización de Cooperación
y Desarrollo Económico (OCDE), que ha significado la
adopción de mayores compromisos ambientales.
Dado
que nuestro país acepta que tiene responsabilidades,
en primera instancia ante la sociedad, el ambiente y los recursos
naturales, ha afirmado plenamente en los foros internacionales
su compromiso en la protección ambiental, reconociendo
que los problemas ecológicos y ambientales llegan a constituir
un peligro para la sociedad en su conjunto, razón por
la cual su solución requiere necesariamente de la cooperación
internacional sustentada en los principios de soberanía,
igualdad entre las naciones, equidad en la responsabilidad y
precaución ante problemas futuros.
Con
la Ley de Tratados Internacionales de México, los acuerdos
o convenios Internacionales aprobados por el Congreso de la
Unión y suscritos por el Ejecutivo, se convierten en
ley nacional, por lo cual debe darse cumplimento a las obligaciones
que derivan de ello y verse reflejadas las disposiciones que
contienen las políticas y legislaciones de los sectores
a las que se aplican. Ejemplos a este respecto son el resultado
de la aceptación de instrumentar las disposiciones que
emanan de la Agenda 21, de su adhesión a la Organización
para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE),
de la suscripción del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) y del Acuerdo para la Cooperación Ambiental
de América del Norte (ACAAN).
Legislación
en materia de sustancias químicas peligrosas en México
En
México, antes de la publicación de la Ley General
del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente
(LGEEPA) en 1988, en materia ambiental existía la Ley
Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental,
promulgada en 1971 con un enfoque sanitario, y la Ley Federal
de Protección al Ambiente de 1982. La expedición
de la LGEEPA marcó el inicio de una nueva etapa de legislación
ambiental en México ya que esta Ley dió mayor
importancia a los residuos peligrosos, los cuales son, precisamente,
sustancias químicas al final de su ciclo de utilización.
De
acuerdo con la definición de la LGEEPA las sustancias
químicas, incluyendo a los residuos, se deberán
clasificar de acuerdo a su grado de peligrosidad y considerando
sus características, volúmenes y su peligrosidad,
que, según lo establece la propia Ley, está dada
por las características Corrosivas, Reactivas, Explosivas,
Toxicas, Inflamable, Biológico-Infecciosas (CRETIB).
La
legislación en materia de sustancias químicas
desarrollada en otros países tiene un enfoque de manejo
de acuerdo al riesgo que representan las sustancias y no a su
peligrosidad. La diferencia entre ambos conceptos radica en
que la peligrosidad es una propiedad intrínseca
de los materiales, debida básicamente a su estructura
molecular y sus propiedades fisicoquímicas, y el riesgo es un atributo más complejo que involucra tanto
las características de peligrosidad como de exposición
o contacto directo con las sustancias, así como del tiempo
y la frecuencia con la que los seres vivos se exponen a ellas.
Por
ello, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección
al Ambiente y sus Reglamentos deben desarrollar las disposiciones
específicas para evitar la exposición y entonces
proporcionar una efectiva protección a los seres vivos
y los elementos ambientales, y con esto minimizar los riesgos
del uso de las sustancias peligrosas.
Los
instrumentos normativos más importantes que rigen las
sustancias químicas son la Ley General de Salud (LGS)
y la Ley General del Equilibrio ecológico y la Protección
al Ambiente (LGEEPA), y el Reglamento de la LGEEPA en Materia
de Residuos Peligrosos.
Las
normas existentes en México, que tienen relación
con el manejo de sustancias químicas son: