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Mapa de la distribución mundial de la población*

Daniel Noin** y Geneviève Decroix***


* Este trabajo apareció publicado originalmente en la revista La naturaleza y sus recursos de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), volumen 34, número 2, abril-junio de 1998, copublicada con Mundi-Prensa Libros S.A. La traducción fue realizada por Nela Melega y el equipo editorial de la Gaceta Ecológica realizó adecuaciones para esta edición.

** Daniel Noin es geógrafo, especializado en demografía. Profesor emérito de la Universidad de París l desde 1996, fue de 1988 a 1996, Presidente de la Comisión sobre Geografía Humana de la Unión Geográfica Internacional. Su dirección es: La Closerie, 27, rue Marcille, 41100 Vendome, Francia. Fax: (33) (0) 254739499.

*** Geneviève Decroix es cartógrafa y geógrafa en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Se ha interesado especialmente en la geografía física. Su dirección es: Laboratoire de Cartographie du CNRS, Institut de Géographie, 191, rue Saint-Jacques, 75005 París, Francia.

Como muchas otras especies vivas, los seres humanos se encuentran irregularmente distribuidos en la superficie del planeta y así lo reflejan los datos del censo del año de referencia 1990 y la ubicación de unos 76,000 puntos y símbolos en un mapa de la población mundial a escala de 1:15 millones. Más de las tres quintas partes de la población mundial están reunidos en apenas un décimo de su superficie terrestre, con un poco más de la mitad concentrada en tres áreas principales de densa población: el este de China, la franja Pakistán-India-Bangladesh y Europa occidental. Aproximadamente tres décimos de la totalidad de los seres humanos viven hoy en ciudades con poblaciones de más de cien mil personas.

El tema de la distribución espacial de la población, antes ocultado por las consideraciones acerca del crecimiento de la población está tomando, después de la Segunda Guerra Mundial, cada vez mayor importancia. En más de la mitad de los países del mundo se la juzga insatisfactoria y es uno de los problemas de la política de desarrollo del territorio que se sitúa casi siempre entre los prioritarios.

En la mayor parte de las naciones la distribución espacial de la población presenta un verdadero desequilibrio. En general se observa una tendencia a la concentración, causada en gran medida por la rápida urbanización y "metropolización" ocurrida en las últimas décadas. La movilidad ha aumentado grandemente. Por un lado se han desarrollado grandes megalópolis, mientras por otro algunas áreas desfavorecidas han ido declinando y se encuentran hoy prácticamente desiertas.

Si bien los mapas generales del mundo dan una idea de conjunto de la distribución de la población, su formato los hace imprecisos. Muchos no hacen sino reproducir los documentos más fiables ya existentes, como los que se encuentran en los mejores atlas. En el otro extremo, los mapas detallados preparados por numerosos países son exactos pero no pueden ser comparados debido a las diferencias de escala y diseño.

Hasta hoy, sólo un mapa ha llegado a combinar la generalidad con la precisión: el diseñado por el geógrafo sueco A. Söderlund en 1960, 1 a una escala de 1:16,000,000. A pesar de su valor, este mapa fue trazado en una época en que las estadísticas demográficas contenían grandes lagunas. En efecto, el mapa se basa en los datos de 1950-1953 y en esa época numerosas poblaciones no habían sido siquiera censadas.

En este contexto, un nuevo mapa de la distribución mundial de la población, 2 a una escala de 1:15,000,000 (Figura 1) , intenta dar una imagen exacta de la ocupación humana sobre la superficie de la Tierra, para permitir así el estudio de la distribución y de sus características e irregularidades. El mapa aprovecha los progresos realizados en los años setenta en lo que respecta al conocimiento de las estadísticas relativas a las poblaciones. Los últimos veinte años han estado marcados por la generalización de los estudios y una cierta normalización de la periodicidad en las operaciones censales.

Alrededor de 1990, por primera vez se realizaron encuestas en muchos países, particularmente en los diez más poblados de la Tierra (China, India, Estados Unidos, Indonesia, Brasil, Rusia, Pakistán, Japón, Bangladesh y Nigeria). El año 1990 coincidía con el deseo de las Naciones Unidas de que de ahí en adelante se llevaran a cabo operaciones censales cada diez años (en los años calendario que terminaran en 0 ó 1). El año 1990 fue entonces elegido como el año de referencia para comparaciones mundiales, aun cuando haya datos más recientes referidos a ciertos países.

Este artículo presenta una introducción a la metodología utilizada en la preparación del mapa y describe algunas de sus variantes principales, reflejadas en la representación gráfica de los asentamientos y la concentración de población.

 

 

Figura 1. Distribución de la población mundial en 1990

El mapa fue trazado para dar una idea precisa de la presencia humana en la superficie de la Tierra mediante la utilización de 73,800 puntos y 2,647 símbolos y basándose en las estadísticas oficiales de muchos países. El año de 1990 fue elegido como año de referencia para la comparación de los datos, en razón de que muchas encuestas censales habían sido llevadas a cabo en ese año o a comienzos de los noventa.

El mapa fue preparado por Daniel Noin (geógrafo y profesor en la Universidad de París I, Instituto de Geografía) y Geneviève Decroix (cartógrafa y geógrafa del Centro Nacional de la Investigación Científica, París), con la participación de los miembros correspondientes de la Comisión sobre Geografía Humana de la Asociación Geográfica Internacional, particularmente A. Ahmad (Nueva Delhi), Y., Kormos (Brujas), M.T. Gutiérrez de McGregor (México, D.F.) y M. Siryana (La Mecca).

El mapa de base, a una escala media de 1:15 millones, fue preparado por R. Ghirardi (París) a partir de la reducción fotográfica del mapa de 1:5 millones de la Sociedad Geográfica Americana de Nueva York, con contracción de las áreas oceánicas.

Para las Américas, se utilizó la proyección conforme oblicua bipolar; para el resto, la proyección estereográfica de Miller, modificada en tres zonas conformes. La presentación de los datos en el mapa no implica en absoluto por parte de la UNESCO la expresión de una opinión respecto del estatuto legal de ningún país, territorio, ciudad o área, ni tampoco sobre sus autoridades o la delimitación de sus fronteras o demarcaciones. Véase el texto para más explicaciones.

 

Métodos

 

Elección del método trazado del mapa

Una vez establecido el año de referencia del mapa (1990) y una vez compilada la información, quedaba todavía por determinar, entre las diversas maneras posibles, aquella en la que los datos podrían representarse en un mapa.3

El método de la intensidad fue dejado de lado, en razón de la gran variedad de subdivisiones administrativas del área y del número de habitantes. Habría sido arbitrario que, por privilegiar las entidades de las dimensiones convenientes, hubiéramos elegido un país entero en algunos casos y una subdivisión de primera o segunda clase en otros. El método de la densidad habría también limitado la gama posible de campos de colores y no habría podido dar un reflejo satisfactorio de la extrema diversidad de las densidades.

Los métodos de las isolíneas, la anamorfosis o el "relieve estadístico" resultaban también inadecuados para un estudio refinado, ya que tienden a simplificar extremadamente las imágenes de la distribución espacial de la población.

Teniendo en cuenta todo esto, sólo el método del punto y el símbolo parecía compatible con los objetivos buscados, ya que era el que mejor se prestaba para mostrar los detalles de la distribución y el más fácil de utilizar, por el tipo de datos colectados.

 

La representación de las poblaciones urbanas

Las grandes ciudades fueron tratadas aparte, teniendo en cuenta las mayores concentraciones de población. Puesto que es imposible mostrar cada ciudad en particular, sólo se incluyeron las que tienen más de cien mil habitantes, representadas con círculos rojos de tamaño proporcionalmente distinto. En total, se muestran en el mapa 2,647 ciudades, de las cuales sólo se inscriben los nombres cuando sobrepasan el millón de habitantes.4 En el caso de las ciudades con más de cuatro millones, los nombres correspondientes aparecen escritos en letras mayúsculas.

Las ciudades no podían ser inteligentemente representadas sin una definición común para el mundo entero. Los servicios estadísticos de diferentes países utilizan términos muy variables. La definición adoptada fue la de la base de datos urbanos Géopolis5 una aglomeración morfológica con un espacio construido casi continuo, pero con la exclusión del área periurbana. Esta definición es, por otra parte, la que recomiendan las Naciones Unidas.

 

Representación del resto de la población

El resto de la población, que vive en el campo o en las ciudades de menos de cien mil habitantes, está representado bajo la forma de puntos negros, cada uno de los cuales simboliza cincuenta mil personas.

Como primer paso, el número de puntos por país o territorio fue calculado por múltiplos de cincuenta mil (redondeando hacia la cifra más cercana). Los pequeños estados con menos de veinticinco mil habitantes fueron ignorados. El total de la población de algunos países o territorios pequeños pudo mostrarse con un único punto, por ejemplo el Principado de Andorra (53,000), las Islas Faroe (47,000), Groenlandia (56,000). En otros casos, se necesitaron cientos e incluso miles de puntos para los países más poblados. En la etapa siguiente, se calculó el número de puntos para las subdivisiones administrativas de primera y segunda clase, teniendo cuidado de que el total se acordara con las cifras del país en su totalidad.

La ubicación de los puntos se determina entonces lo más exactamente posible, utilizando un calco de las diecisiete hojas (escala 1:5,000,000) del mapa mundial publicado por la American Geographical Society de Nueva York. El trabajo de ubicar los 73,800 puntos exigió mucho esfuerzo y paciencia, pero no resultó más difícil que de costumbre con este tipo de mapa. En las áreas muy escasamente pobladas, los puntos se ubicaron en los centros con mayor índice de habitación. Groenlandia fue al respecto un caso extremo, ya que su población está repartida en una serie de pequeños asentamientos, en su mayor parte, situados a lo largo de la costa marítima occidental, donde el clima es menos duro que en otros lugares del territorio. El único punto de Groenlandia se inscribió en la capital Nuuk (Godthá) que, a pesar de tener sólo 13,000 habitantes, es el lugar donde vive la mayoría de la población. En los lugares del mundo densamente poblados (de los cuales Bangladesh es el primer ejemplo) los puntos están, por el contrario, muy apretados, de tal manera que pueden llegar a ennegrecer el papel y a ocultar los círculos rojos indicadores de las ciudades. En estos casos se ha eliminado el borde negro que rodea los círculos rojos, de modo que puedan verse los símbolos que representan las ciudades. El único problema real es evitar los puntos referentes a ciertos países africanos como Angola, la República Democrática del Congo, Liberia, Mozambique y Sierra Leona, por ejemplo, donde el material actualizado sobre la distribución detallada de la población es a menudo inexistente.

 

Proyección y escala del mapa

El mapa de base, con sus rasgos principales (costas, ríos, lagos y fronteras) ya ha sido utilizado para otros mapas, entre ellos el Mapa de la Distribución Mundial de las Regiones Áridas publicado por la UNESCO en 1979. Sólo se necesitaba completarlo y actualizarlo. Se sombrearon los contornos de las alturas de más de dos y cuatro mil metros. Una leve modificación en la manera de unir las hojas permite limitar el espacio ocupado por los océanos y aumentar el de los continentes, lo cual lo hace más apto, evidentemente, para su uso como base para un mapa de distribución de población.

Las proyecciones utilizadas (bipolar cónica para las Américas, estereográfica de Miller para el Viejo Mundo) se prestaban también perfectamente a los fines buscados: representan las superficies terrestres de los diferentes territorios de la manera más fiel posible y no distorsionan la percepción visual de las densidades mostradas en el mapa.

La escala elegida para el mapa fue de 1:15,000,000, que permitía un poco más de detalle que el mapa de población mundial de A. Söderlund de 1960.

 

Variaciones en la distribución de la población

La escala y la forma de presentación elegidas para el mapa mundial ofrecen una imagen detallada de la distribución geográfica de la población. La desigualdad de esta distribución resulta evidente de inmediato. Hay tierras "vacías" y tierras "llenas". Hay grandes áreas inhabitadas y otras donde se hacinan millones de personas en un espacio reducido.

Las grandes líneas de la distribución de la población han sido a menudo destacadas, ilustradas por mapas bastante generales, en manuales de geografía humana donde se incluyen las altas densidades de población en Asia, la fuerte asimetría entre los hemisferios Norte y Sur y entre el Viejo y el Nuevo Mundo (Cuadros 1 y 2).6, 7

La media clásica de la variación distributiva es la densidad. Cuando este principio fue adoptado en el siglo XIX, el mundo era todavía predominantemente rural. El número de habitantes por kilómetro cuadrado revelaba de un solo golpe de vista la relativa capacidad de las diferentes regiones para nutrir y sustentar la vida humana. Durante buena parte del siglo este siguió siendo el punto de partida de todos los estudios de la distribución espacial de la población. Hoy las cosas han cambiado. La Tierra ya no es un mosaico de áreas más o menos fértiles, sino más bien una gigantesca red de ciudades que desembocan en categorías cada vez más amplias, dominadas por las megalópolis. El crecimiento del sistema de ciudades es en su mayor parte independiente de los recursos naturales que las rodean.

Por estas razones, la noción de densidad ha perdido importancia. Todavía sigue siendo útil como punto de partida para estudiar la geografía poblacional, siempre y cuando las cifras correspondientes sean tomadas en cuenta solamente por su valor descriptivo, sin ninguna implicación con respecto a los recursos. Esto no significa de ninguna manera que un área determinada esté sub o superpoblada.

 

Cuadro 1. Datos sobre la población mundial, 1990ª

Región

 

África

América del Norte y Central

América del Sur

Asia

Europa

Oceanía

Total mundial

Población

(en millones)b

629.4

427.1

292.8

3,184.3

722.3

26.4

5,282.3

Densidad

(habitantes por km2)

21

17

17

100

31

3

39

a. Tomado de Noin (1997)6, que incluye información tabulada, país por país, sobre las poblaciones en 1990, 1995 y 2015 y las poblaciones urbanas como porcentaje del total de población.

b. Cifras redondeadas basadas en World Population Prospects: The 1996 Revision (Naciones Unidas, 1997).7

 

Contrastes de densidad

Los vívidos contrastes de densidad dan una buena idea de la distribución de la población en el mundo.

Hay algunos países y territorios donde la densidad es muy baja. En 1990, el promedio era de tres personas por kilómetro cuadrado en Canadá, Islandia y Libia; de dos personas en Australia, Botswana y Mauritania; de 1.3 en la Guyana Francesa y de 1.4 en Mongolia. El promedio de densidad era de menos de uno (0.7) en el Sahara Occidental y aún menor en algunos territorios: dieciséis habitantes cada cien kilómetros cuadrados en algunos lugares de Groenlandia no cubiertos por el hielo y cinco en el Archipiélago Svalbard (Spitzberg).

Al otro extremo del espectro, la densidad es muy alta en algunos lugares. En 1990 excedía los 4 600 por kilómetro cuadrado en Gibraltar, 4 800 en Singapur, 5 400 en Hong Kong, 19 900 en Mónaco y 20 600 en Macao. Todos estos lugares están amplia o totalmente urbanizados y tienen economías de base industrial o terciaria. En países con economías predominantemente agrícolas, se observa el asentamiento cercano a los campos: Mauricio (518 por km2), Barbados (598), Maldivas (724) y, particularmente, Bangladesh (762). Las cifras de 1990 para la Franja de Gaza (1,659) reflejan la aglomeración derivada de una situación política específica.

El mapa no muestra las cifras propiamente dichas, pero da una idea fidedigna de ellas según la cercanía o lejanía de los símbolos entre sí, en comparación con varias poblaciones de la superficie de la Tierra.

 

Cuadro 2. Algunas cifras sobre la población mundial en 1990

· La población mundial estimada era de cinco mil millones doscientas ochenta y dos mil personas.

· La densidad media de la población mundial era de treinta y nueve personas por kilómetro cuadrado.

· Tres quintos de la población mundial se concentraba en cerca de un décimo de su área terrestre.

· Nueve sobre diez personas de la población mundial vivían en el hemisferio norte.

· Cerca del 85% vivían en el Viejo Mundo (África y Eurasia), 15% en las Américas.

· Los marcados contrastes de densidad van de 19 900 personas por km2 en Mónaco y 20,600 en Macao a <1 en el Sahara occidental y ciertos territorios (Groenlandia, Svalbard, por ejemplo).

· Las densidades regionales eran de 21 en África, 17 en América del Norte y Central, 17 en América del Sur, 100 en Asia, 31 en Europa y 3 en Oceanía.

· Más de la mitad (51%) de la población mundial se concentraba en tres áreas de gran densidad, en el este de la China, en una banda que cubre el subcontinente Pakistán-India-Bangladesh y en Europa (sin los países de la antigua Unión Soviética).

· Un 45% de la totalidad de la población mundial vivía en un medio urbano, con 29% en 2 647 ciudades de más de cien mil habitantes y 18% en 325 metrópolis de más de un millón de habitantes.

 

Principales áreas con población densa

Tres áreas principales resultan inmediatamente evidentes al mirar el mapa, debido a la casi completa ocupación del espacio en grandes extensiones, a las altas densidades y a la textura cerrada de las grandes ciudades.

En el Asia oriental, lo que salta a la vista es la dimensión del área china, que cubre todo el este del país y se extiende sobre la península de Corea y Vietnam.

Se observa una cadena casi continua de altas densidades desde Seúl hasta Hanoi sobre 4,000 km y desde Chengdu hasta Shanghai sobre 1,500 km. En 1990 esto significaba mil doscientos millones de personas que ocupan apretadamente llanuras y cuencas e incluso alturas medias, especialmente en el sur de la China. Si bien hay relativamente pocas grandes ciudades, algunas se extienden ampliamente (Beijing, Guangzhu, Shanghai, Tianjin). La cifra más destacada es el grado y la extensión de las altas densidades. No es raro allí que en las áreas rurales se excedan los 600 habitantes por kilómetro cuadrado sobre inmensas llanuras, como en el bajo valle del Yangzijiang. Estas regiones tienen una gran población agrícola que cultiva el trigo o el arroz según las precipitaciones y una población bastante vasta dedicada ahora a la industria. También se observan altas densidades en áreas menos hospitalarias, como las colinas de Shandong. Las densidades son especialmente altas en las regiones costeras, donde los recursos son más variados (Figura 2a).

En el sur de Asia, el área del subcontinente indio presenta características semejantes. Esta región, que desde Karachi y a través de los valles del Indo y del Ganges se extiende sobre una distancia de alrededor de 3,500 km, es una de las más densamente pobladas de la Tierra. En 1990, la población (mil cien millones) era casi tan numerosa como en el área china, pero con la diferencia de que está aumentando mucho más rápidamente y que pronto será la región más poblada del mundo. Allí también el grueso de la población se concentra en las llanuras, sobre todo en el valle del Indo y del Ganges.

La urbanización es moderada, si bien algunas ciudades se han extendido enormemente y siguen creciendo a ritmo acelerado (Bombay, Calcuta, Delhi, Dhaka, Karachi, Madrás). Como en el caso del área china, el aspecto más notable es el grado y la extensión de las altas densidades de las zonas rurales, que a menudo exceden los 800 habitantes por kilómetro cuadrado en vastas franjas de territorio (Figura 2b). El tramo más densamente poblado es el delta del Ganges y el Brahmaputra, intensamente explotado para el cultivo de arroz, legumbres, yute y camarones, pero presa también de catástrofes naturales, periódicamente devastado por tifones e inundaciones.

El área europea no se presenta igual. Más extensa que las áreas asiáticas (5,000 km desde la desembocadura del Tajo hasta los montes Urales, 1,800 desde el Báltico a Sicilia), es una región marcadamente menos poblada (alrededor de 650 millones de personas), con densidades más bajas y límites menos definidos que las áreas asiáticas, pero considerablemente más urbanizadas.

Al margen de extensas áreas en Europa, no es raro que la densidad de población exceda los 300 habitantes por km2. Por otra parte, la red urbana es muy densa. Además de las grandes áreas metropolitanas (Londres, Moscú, París, el Ruhr), hay muchas ciudades de todas las dimensiones, incluidas pequeñas y medianas. A diferencia del Asia, las densidades en las áreas rurales no son nunca muy altas (rara vez exceden los cien kilómetros cuadrados). La periurbanización es, sin embargo, preponderante y forma amplios cinturones alrededor de las ciudades.

Por otra parte el área europea presenta diferencias. Hay una "cresta" curva de altas densidades que se extiende desde las Midlands inglesas hasta la llanura del Po e incorpora todo un sistema de antiguas regiones industriales y una red de grandes centros urbanos ricos (Figura 2c). Al este y al oeste de la "cresta" se extienden vastos espacios moderadamente habitados. La región sur tiene una población menor y bastante dispersa.

En suma, las tres grandes áreas de alta densidad concentran algo más de la mitad de todos los seres humanos: 51% si se cuenta la China, el subcontinente de Pakistán-India-Bangladesh y Europa sin los países de la antigua Unión Soviética (53% si se incluyen, además, la península de Corea y el norte de Vietnam).

 

Otras áreas densamente pobladas

Existen otras pocas áreas pequeñas pero densamente pobladas, menos extensas por diversas razones físicas o históricas. Su población es, en consecuencia, menor. Todas se encuentran en el Viejo Mundo.

En Asia hay focos insulares como el Japón, donde ciento veinte millones de habitantes se concentran en planicies costeras de un pequeño archipiélago montañoso. La urbanización está altamente desarrollada. Tokio, cuya población alcanza los veintiocho millones es, por mucho, la metrópoli más extensa del mundo.

Las Filipinas, otro archipiélago montañoso, tiene una población de sesenta millones, en su mayor parte establecida en las planicies. La isla montañosa de Taiwán alberga veinte millones de personas, apiñadas en una estrecha banda de tierras bajas que bordean la costa occidental. La isla de Java, con sus montañas, sus volcanes y sus diminutas zonas planas, tiene una población que sobrepasa los noventa millones, una urbanización moderada y una densidad rural extremadamente alta que a menudo excede las ochocientas personas por kilómetro cuadrado. Otro foco (menos denso) se ha desarrollado en el sudeste asiático, en las planicies y los deltas con frecuencia bordeados por regiones montañosas y tierras altas: las del Mekong en Viet Nam, Chao Fraya en Tailandia e Irawaddy en Myanmar.

En África, el foco poblacional se destaca de manera tajante, dado que el continente en su conjunto no está densamente poblado. El caso más asombroso, desde muchos puntos de vista, es el de Egipto, donde más de cincuenta millones de personas se encuentran estrujadas en un área reducida: el valle del Nilo y su delta (Figura 3). Nigeria presenta tres focos de alta densidad, cada uno correspondiente a un grupo étnico diferente (hausas en el norte, yorubas en el sudoeste e igbos en el sudeste). Los tres focos totalizan sesenta y cinco millones de habitantes, con un crecimiento demográfico rápido. Sólo en el foco del sudoeste está bastante urbanizado: es allí donde se encuentra la muy extensa ciudad de Lagos.

La región de los Grandes Lagos en África tiene algunos focos densamente poblados (dos en Kenya, uno en Uganda y otro repartido entre Rwanda y Burundi) pero todos de pequeñas dimensiones. Etiopía se destaca por el hecho de que la mayoría de sus cuarenta y cinco millones de habitantes se agrupan en los contrafuertes montañosos.

En términos generales, las pequeñas y grandes áreas densamente pobladas son las más notables de la distribución humana en el mundo. Allí se concentran más de los tres quintos de la población mundial en sólo un décimo de su superficie terrestre. Su densidad promedio es de alrededor de los doscientos treinta habitantes por kilómetro cuadrado: seis veces más alta que la densidad poblacional media en el mundo entero.

Estos focos varían en cuanto a los usos del espacio. Mientras por un lado las poblaciones de algunos de ellos viven principalmente de las actividades agrícolas y están escasamente urbanizadas, otras viven en una economía avanzada y está fuertemente urbanizadas.

Cabe aclarar que la alta densidad no debe ser confundida con la superpoblación. Si bien a menudo suelen observarse signos de superpoblación (sistemas de microagricultura, emigración) en las áreas rurales del Sur -en particular en las tierras altas del África, en Nigeria, en el valle del Nilo y en ciertos focos asiáticos-, no puede decirse lo mismo del Japón o de Europa.

 

Áreas moderadamente pobladas

En el resto del mundo no se observan otros focos de densa población, exceptuadas las zonas urbanas. Sólo se encuentran áreas moderadamente pobladas que cubren superficies más o menos extensas.

La mayor de estas áreas moderadamente pobladas se encuentra en el norte de América, donde doscientos sesenta millones de personas viven en las provincias del San Lorenzo en Canadá y en la vasta zona de los Estados Unidos situada al este del centésimo meridiano. La densidad es baja o mediana pero, sin embargo, la región está muy urbanizada ya que cuenta con ciento treinta ciudades de más de cien mil habitantes, veinticinco con más de un millón y varios grandes complejos urbanos como Boston, Chicago, Nueva York y Washington. A diferencia de los focos del Viejo Mundo, este sistema se ha desarrollado en tiempos recientes. Al oeste del continente, California forma otra entidad populosa y altamente urbanizada de treinta millones de habitantes, espacialmente limitada a causa del paisaje montañoso del estado.

En América Latina, la distribución geográfica de la población comparte algunas similitudes con la de América del Norte, si bien es más claramente periférica. Al este se extiende desde la desembocadura del Amazonas hasta la del Río Colorado una vasta zona de modesto asentamiento con una población de ciento ochenta millones. La densidad poblacional es en su mayor parte moderada, pero la urbanización es intensiva y se han desarrollado algunas grandes metrópolis como Buenos Aires, Río de Janeiro y San Pablo. Al oeste del continente predominan los asentamientos del tipo archipiélago, con una historia bastante larga y algunas notables concentraciones al sur de México, el istmo entre las dos Américas, algunas islas caribeñas y los valles andinos y las cuencas de Venezuela y Colombia hasta el centro de Chile. La región totaliza doscientos cuarenta millones de habitantes.

En África aparte de los focos poblacionales ya mencionados, las densidades son magras o moderadas. En muchos países son inferiores a los veinticinco habitantes por kilómetro cuadrado (Madagascar veintidós, Mozambique dieciocho, la República Democrática del Congo dieciséis) y a veces inferior a diez (Angola siete, Gabón tres). Proporcionalmente, sin embargo, no se dedica mucha tierra a la agricultura y la urbanización es escasa, con excepción de las pequeñas islas y archipiélagos que rodean el continente (Cabo Verde, Comoras, Mauricio, Reunión y Seychelles), algunas llanuras irrigadas y regiones montañosas del norte de África (Kabilia, Mitija, Rharb, Rif) y los complejos mineros industriales y urbanos de Witwatersrand en Sudáfrica.

En Asia, al margen de las áreas ya mencionadas, el modelo poblacional es en su mayor parte el archipiélago. Pequeñas concentraciones de moderada densidad cubren áreas limitadas, como en las montañas yemenitas, la costa oriental del Mediterráneo, los valles del Tigris y el Éufrates, las montañas y cuencas del este de Irán, la ribera sur del Mar Caspio y las llanuras en las estribaciones de las montañas de Asia central, en particular la cuenca irrigada del Fergana que se extiende en su mayor parte en el Uzbekistán. Sólo raramente el asentamiento es continuo o casi continuo sobre un vasto territorio, como sucede en Turquía.

 

Figura 3. El valle del Nilo y su delta albergan más de mil quinientas personas por km2 si se considera la población en su totalidad y mil si se toman en cuenta sólo las comunidades rurales. A pesar de los esfuerzos de planificación territorial, la relación de la tierra cultivable y la población ha declinado fuertemente, de 2,200 m2 a 500 m2 en el curso del siglo XX. Ha habido una cierta intensificación y se han desarrollado extensamente actividades no agrícolas. La urbanización es todavía moderada a pesar del aumento y una fuerte concentración de población se ha acrecentado dentro y alrededor de El Cairo. (Al-Qahirah).

 

Rupturas y discontinuidades en el asentamiento

El mapa de poblamiento muestra frecuentes rupturas en la textura de los puntos, lo cual indica contrastes más o menos pronunciados en las condiciones que enfrenta la ocupación humana.

Las rupturas asociadas con los cambios en la topografía son los más tajantes, ya que siempre implican fronteras agrícolas. Las densidades de población varían marcadamente a ambos lados de los principales rasgos morfológicos. Esto es lo que ocurre en el borde de la intensamente cultivada llanura del Indo y el Ganges, por ejemplo, donde se encuentran las estribaciones mucho menos continuadamente cultivadas del Himalaya y la altiplanicie de Dekkan. Hay otros ejemplos claros de contrastes tajantes entre las llanuras bajas y las tierras altas vecinas en el Asia monzónica, por ejemplo, entre el delta del Song Hong (Río Rojo) y las colinas y montañas que lo rodean. En otras partes del mundo, las áreas de las estribaciones montañosas a menudo muestran rupturas en el asentamiento, ya que poseen mayores recursos que las montañas. Este es el caso en el Piamonte italiano, en el norte de África (Tadla, Haouz de Marrakech) en Argentina (las llanuras de Mendoza y Tucumán) y en las estribaciones irrigadas del Asia central.

Las discontinuidades asociadas con fronteras climáticas son menos definidas, ya que casi siempre son más graduales. Aquellas que son visibles en el mapa están también relacionadas con fronteras agrícolas. Este es el caso del límite norte para el cultivo de cereales. El único lugar donde puede verse esto claramente es en Canadá, especialmente en el borde de la pradera y el bosque al norte. Lo mismo ocurre en el borde de las zonas áridas, donde el cultivo de cereales de secano se vuelve problemático. Esto puede observarse fácilmente en la vertiente sur de las montañas del Magreb, dado que el cambio de clima está vinculado al cambio en la topografía. También puede detectarse, de menor manera, en el borde norte del Sahel.

Las fronteras de la ecumene no son evidentes en el mapa, si bien representan una discontinuidad mayor. Están ubicadas en lugares donde la población humana es sumamente espaciada. La ecumene era el "mundo habitado" de la antigüedad, un concepto utilizado por los geógrafos griegos y retomado en el siglo XlX por los alemanes. Solía describir la línea demarcatoria de las sociedades campesinas, que vivían fundamentalmente de la agricultura, pero entonces no se refería (como lo hace hoy) al límite extremo de la ocupación humana. Más allá algunos pequeños grupos viven de la caza, la pesca, la colecta, la cría de animales o la minería.8 Hoy en día la situación es aún más compleja, ya que las comunidades viven en condiciones extraordinariamente inhóspitas, especialmente cuando se trata de la perforación petrolera o de la extracción de minerales. Los seres humanos, en realidad, habitan la Tierra entera, a tal punto que la idea de una ecumene parecería haber perdido significado.9

Queda, sin embargo, una línea divisoria que todavía sigue siendo válida: la que separa los lugares en que la presencia humana es permanente de aquellos donde la gente va temporalmente para trabajar en la explotación minera, en puestos militares o científicos o para realizar alguna hazaña deportiva. Las áreas implicadas son las calotas polares, las latitudes más altas, ciertos desiertos y cadenas de altas montañas. A pesar del hecho de que algunos asentamientos humanos existen en medios asombrosamente rigurosos (como la estación esquimal de Qaanaaq, más conocida con el nombre de Thule, en Groenlandia, a 77° N), algunos no son ocupados de manera permanente. Esas áreas podrían llegar a un quinto o un sexto del total de las áreas terrestres continentales y se encuentran especialmente en las regiones polares.

 

Concentración urbana

Otro rasgo esencial de la distribución geográfica de la población (la concentración en las ciudades) puede ser fácilmente observado en el mapa, que muestra las principales áreas metropolitanas definidas en iguales términos para todos los países. El tema ha sido extensamente tratado en diversas publicaciones recientes,10 por lo cual bastará señalar aquí algunos puntos importantes basados en las estadísticas colectadas para confección y en la observación del propio mapa.

Según la base de datos Geópolis, en 1990 la población urbana era de cerca de dos mil trescientos millones, lo cual representa el 42.5% del total de la población mundial.11 Cabe señalar, sin embargo, que la definición de la base de datos, con su límite inferior de diez mil habitantes, es más restrictiva que muchas definiciones nacionales. Esto hace que se subestime levemente el total de la población urbana.

En lo que respecta a la ciudades más grandes (aquellas que tienen una población de más de cien mil habitantes), su población alcanzaba los mil quinientos millones: dos tercios del total de la población urbana y 29% del total de la población mundial.

Las áreas urbanas están distribuidas de manera muy desigual. Dejando de lado las tasas de urbanización, la densidad espacial de las ciudades es alta donde su densidad también lo es. Esto es verdad en Europa, donde las ciudades no están muy espaciadas, y también en China y el subcontinente indio. Las tres principales áreas poblacionales del mundo contienen el 52% de las ciudades.

Las ciudades están poco espaciadas también en los focos secundarios, ya se trate del centro de México, el valle del Nilo o la isla de Java.

En áreas menos pobladas, las ciudades están distribuidas de manera más espaciada. Esto es así en América del Norte, a pesar del grado elevado de urbanización, y en Australia, donde la mayoría de la población vive en una decena de localidades urbanas periféricas muy separadas unas de otras. Los países que cuentan con la mayor parte de las ciudades son los más densamente poblados. En lo alto de la lista figuran, como era de esperar, la China, los Estados Unidos, la India y el Japón.

Para cada país, las tasas de urbanización y la estructura del sistema urbano son factores importantes, dado que la urbanización de los países del mundo es muy desigual.

En los países densamente poblados, la mayoría de la población vive en las grandes ciudades. Esto es obvio en Japón, donde el 72% de la población vive en aglomeraciones urbanas de más de cien mil habitantes, y mucho más en la República de Corea y en Taiwán, con 74 y 79% respectivamente. Este también es el caso, aunque de manera menos marcada, de los Estados Unidos (60%) y Australia (64%). La situación es diferente en Europa, a pesar de su elevado índice de urbanización. El porcentaje de población que vive en las grandes ciudades es del 51% en el Reino Unido, 45% en Francia, 44% en Alemania y 42% en Italia, debido a la existencia de una rica textura de ciudades pequeñas y medianas.12

En el otro extremo, en los países menos desarrollados, el índice de urbanización es bajo y sólo una pequeña proporción de la población vive en grandes centros urbanos. En 1990, la fracción que vivía en las entidades urbanas de más de cien mil habitantes era del 10% en la República Unida de Tanzania, 8% en el Chad, 5% en Uganda, 4% en Etiopía y 3% en Ruanda. Como el mapa lo muestra claramente, las poblaciones de estos países están representadas casi enteramente por puntos negros.

Estas diferencias se encuentran no sólo entre los países, sino también entre los territorios dentro de países muy grandes. En la China, por ejemplo, hay mayor asimetría entre el norte y el sur y entre el interior y el borde del mar. En Brasil, igualmente, hay una clara diferencia entre las regiones interiores que tienen pocas ciudades y las costas, que tienen muchas.

Es interesante ver como el medio ambiente puede influir en la urbanización. En lugares donde las condiciones naturales son severas, gran parte de la población puede concentrarse en las grandes ciudades, mejor equipadas para enfrentar los elementos que los pequeños asentamientos. Esto puede verse en el Sahara occidental, un territorio en el cual una única ciudad (El Aaiún) alberga la casi totalidad de sus habitantes. El fenómeno resulta particularmente pronunciado en áreas ocupadas recientemente, como el norte de Rusia, donde desde la era soviética la población ha vivido en ciudades portuarias (Murmansk, Arcángel) o mineras (Vorkuta, Noril´sk).

La distribución de las megaciudades refleja sólo parcialmente la distribución general de la población. Las metrópolis de más de un millón de habitantes (325) concentran 18% del total de la población mundial, pero este promedio oculta grandes diferencias. El porcentaje de población que vive en grandes ciudades es más elevado en proporción al grado de desarrollo. En África es de algo más del 10%, mientras en América del Norte alcanza al 42%. Esta proporción depende también de la manera en que se haya producido el desarrollo. Varía según este último se haya extendido equitativamente por todo el sistema urbano (como en Europa, 19%) o haya quedado restringido a unos pocos grandes centros, como en América Latina (45%).

Cabe recordar que las grandes ciudades, que fueron alguna vez el atributo exclusivo de los países desarrollados, están ahora ampliamente distribuidas en el mundo entero. Los países del sur contienen dos tercios de las ciudades "millonarias" y siete décimos de aquellas con más de cuatro millones de habitantes.

 

Conclusiones

La actual distribución de los seres humanos de todo el mundo es el resultado de una compleja combinación de factores. Las consideraciones ambientales contribuyen a explicar algunas de las discontinuidades y desigualdades observadas con respecto a la importancia, que en su origen, tuvieran la agricultura y la cría de animales para determinar los asentamientos humanos, en razón de su extremada sensibilidad a las diferencias climáticas, topográficas y pedológicas. Sin embargo, los factores físicos son de primera importancia sólo donde la altitud, el frío o la aridez constituyen un obstáculo para el asentamiento humano.

Los factores humanos son más importantes. La organización social, las estructuras políticas y los sistemas económicos adoptados y los estilos y modelos de vida practicados por los diferentes grupos han ejercido una influencia sobre los cambios demográficos y han generado migraciones en una dirección u otra.

Durante varios decenios la distribución geográfica de la población ha mostrado signos de estabilidad. La distribución de territorios "vacíos" y "llenos" ha permanecido por lo general estable desde la Segunda Guerra Mundial y, con toda probabilidad, desde el comienzo del siglo XIX. Es más que probable que no haya cambiado significativamente desde el nacimiento de los "nuevos mundos" en América del Norte, América Latina y Oceanía.

Si bien es verdad que las poblaciones están creciendo en proporciones diferentes en distintos lugares y se ven afectadas por las olas migratorias de variadas magnitudes, estas fuerzas no modifican profundamente la distribución geográfica en el mundo entero.

El único cambio mayor real (que de hecho se produce en el mundo entero) es la masiva concentración en las grandes ciudades.

Estas han sido, en efecto, el sujeto de un extraordinario crecimiento desde el comienzo de la Revolución Industrial. Las cifras disponibles, aun donde son aproximadas, ofrecen amplias pruebas de esto. La población urbana del mundo creció siete u ocho veces durante el siglo XIX y al menos desde el comienzo del siglo XX. En 1800, no más de treinta millones de personas vivían en ciudades. En 1900, los habitantes urbanos llegaban a setecientos cincuenta millones, y en 1990 la cifra alcanzó los dos mil trescientos millones. Aun las ciudades que existen desde hace miles de años mantuvieron dimensiones modestas hasta la época moderna. Desde entonces, se inició una tendencia masiva hacia la concentración, que se ha acelerado entre los años 1950-1980 y continúa a un ritmo de 2.6% anual, lo cual es mucho más elevado que el índice de crecimiento de la población mundial total.

A partir de las tendencias observadas y de las proyecciones demográficas calculadas por la División de población de las Naciones Unidas, puede imaginarse una evolución probable. A pesar de la ralentización de la dinámica poblacional en la mayor parte del mundo, el ritmo de crecimiento de la población va a continuar durante un cierto tiempo. El umbral de los seis mil millones de personas será muy pronto alcanzado, probablemente en 1999, y cabe pensar que en el 2012 se llegará a siete mil millones y en el 2025 a ocho mil millones.

En cuanto a la distribución geográfica, no cabe esperar otros cambios substanciales, salvo una mayor concentración en megalópolis.

En Europa y Japón, especialmente, la estabilización de la población debería excluir los cambios de alguna importancia. La disminución de la población debería continuar en las viejas regiones industriales y un crecimiento en las áreas dedicadas a nuevas actividades, como las mediterráneas y el corredor Tokio-Osaka-Kitakyushu.

En América del norte y Australia, se producirá un cierto crecimiento debido sobre todo a la inmigración, en su mayoría a las ciudades y al "cinturón soleado" de los Estados Unidos. En los países industrializados, los problemas más serios se encontrarán probablemente en los grandes complejos urbanos, que recibirán una gran y creciente proporción de población. Sus sistemas de producción exigirán que se preste particular atención al medio ambiente.

En América Latina, el Caribe, el mundo árabe y el sur, sudeste y este de Asia, la población continuará aumentando durante algún tiempo, ya que la transición demográfica aun está lejos de completarse. Desde un punto de vista geográfico, es probable que se produzcan pocos cambios mayores. La urbanización seguirá sin duda en acelerado desarrollo, en particular a lo largo de las costas. La población aumentará de manera marcada en el África al sur del Sahara. El número de habitantes se ha triplicado desde 1950 y se verá al menos doblado entre este y el año 2025. También es aquí donde se verificará el crecimiento urbano más rápido. La distribución geográfica de la población se verá alterada, con traslados hacia plantaciones, áreas mineras, ciudades industriales y portuarias.

En estos países en desarrollo, la carga demográfica de los focos de alta densidad, que es muy fuerte e incluso crítica a veces, se volverá inevitablemente más intensa. En las áreas rurales, donde los sistemas de producción ya han alcanzado un alto nivel de intensidad, el problema de los recursos se volverá obligatoriamente más agudo. En las ciudades podría muy bien producirse una agravación de los problemas sociales y ambientales, que podrían volverse difíciles de manejar debido a un gran aumento previsible de la población.

En suma, la distribución de la humanidad en la superficie de la Tierra, con sus grandes áreas de densa población y sus concentraciones urbanas elefantiásicas, será indudablemente uno de los problemas clave del siglo XXI.

 

Notas y referencias

1 A. Söderlund, 1960. Jordens Befolking [Poblamiento de la Tierra], Estocolmo, Escuela de Economía de Estocolmo. Tres hojas. 1:16,000,000.

2 D. Noin, 1997. People on Earth. World Population Map. París, Ediciones UNESCO. El mapa y el cuadernillo analítico que lo acompaña fue encargado y preparado como parte del proyecto interdisciplinario de la UNESCO sobre Educación para un Futuro Durable, en cooperación con el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, el Laboratorio de Cartografía del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS, Laboratoire Prodig. Unité Miste de Recherche 183) y el Instituto de Geografía de París (Institut de Géographie).

3 W. Witt, 1974. Bevolkerungs kartographie, Hanover, Janecke Verlag. D. Noin; P. J. Thumerelle, 1995 (segunda edición). L'étude géographique des populations, París, Masson.

4 Para confeccionar el mapa, los nombres de las ciudades de más de un millón de habitantes han sido tomados del New International Atlas (Rand McNally, 1993). La ortografía empleada respeta la utilizada en los países repectivos (London, Roma, Warszawa) o, para el caso de los lugares en que no se usa el alfabeto latino, se ha elegido la transliteración más fiel (Moskva, Beijing, Al-Qahirah), de acuerdo con los usos adoptados de manera creciente en los atlas más importantes.

5 F. Moriconi-Ebrard, 1994. Geópolis, pour comparer les villes du monde, París, Anthropos.

6 Noin (1997), véase nota 2.

7 Naciones Unidas, 1997. World Population Prospects: The 1996 Revision, Nueva York, Naciones Unidas.

8 R. Gajda, The Canadian ecumene, inhabited and uninhabited areas, Geographical Bulletin (Ottawa), n° 1, pp. 5-18. L. E. Hamelin, Typologie de l´écouméne canadien. Mémoire de la Société Royale du Canada, vol. 4, n° 1, pp. 41-54. (4a. serie.)

9 R. Brunet; O. Dollfus, 1990. Mondes nouveaux, París, Belin/Reclus.

10 F. Moriconi-Ebrard, 1993. L´urbanisation dans le monde depuis 1950. París, Anthropos, 1993. F. Moriconi-Ebrard (1994), véase nota 5. Naciones Unidas, 1995. The Challenge of Urbanization: The World´s Largest Cities, Nueva York, Naciones Unidas. Naciones Unidas, 1996. An Urbanized World: Global Report on Human Settlements, Oxford, Oxford University Press.

11 F. Moriconi-Ebrard, 1993. Véase nota 8.

12 Naciones Unidas, 1997. Véase nota 7.

 

 

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Última Actualización: 27/08/2007