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Programa de manejo del Parque Nacional La Malinche

José Manuel Sáinz Janini*


 

El autor presenta un resumen de los principales logros del programa de manejo para está área natural protegida del estado de Tlaxcala.

* Coordinador General de Ecología del Gobierno de Tlaxcala.

 

En el número 41 de esta Gaceta Ecológica, Adelina Espejel Rodríguez hizo un comentario amplio sobre el volcán La Malinche. Alentados por este artículo nos permitmos ahora dar a conocer las actividades realizadas en esta área natural protegida durante los últimos cuatro años.

Para una mejor comprensión de la labor, el actual gobierno del Estado, es conveniente señalar que uno de los cinco principios básicos de su Programa Estatal de Desarrollo tiene como meta "detener el deterioro del ambiente e implementar acciones eficaces para la recuperación del patrimonio ecológico de Tlaxcala".

Con el fin de cumplir con ese compromiso, se creó la Coordinación General de Ecología, como dependencia directa del Ejecutivo, encargada de aglutinar esfuerzos e impulsar los programas y acciones. Asimismo, para que dicha labor se cumpla dentro de un marco jurídico y debido a que se carecía de ella, a propuesta del gobernador, la legislatura local aprobó la Ley de Ecología y de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala, que fué publicada en el Periódico Oficial el día 2 de marzo de 1994.

A tres años y medio de haberse aprobado, ésta se ha complementado con dieciseis reglamentos que norman la materia y están basados en criterios de orden científico, técnico y humano, encaminados a la protección de los recursos naturales. Entre estos reglamentos está el dedicado al Manejo y Administración del Parque Nacional la Malinche, que fue publicado en el Periódico Oficial el día 11 de agosto de 1997.

El Reglamento se elaboró tomando en cuenta la política ambiental para el crecimiento sustentable del Plan de Desarrollo y el hecho de que la Federación, a través de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, así como el Instituto Nacional de Ecología, transfirieron a los Gobiernos de los Estados de Tlaxcala y Puebla la administración del Parque, con el fin de que ambas entidades lleven a cabo la organización, el manejo y el debido aprovechamiento de los recursos naturales. La transferencia se llevó a cabo mediante un acuerdo de coordinación, que fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 27 de febrero de 1996 y en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Tlaxcala el día 28 de los mismos mes y año.

Los capítulos y artículos del Reglamento se hicieron siguiendo los lineamientos del Programa que realizó la Coordinación General de Ecología para la instalación, el 12 de mayo de 1995, del Comité para el Desarrollo Integral de la Malinche, que es el encargado de supervisar y evaluar las acciones que se llevan a cabo en el Parque.

El propósito del mencionado Reglamento es el de obligar al cumplimiento del programa citado, para el que se tomó en cuenta toda la información técnica, jurídica y social disponible respecto a la Malinche. Se buscó que las medidas adoptadas fueran sólidas, para que aunque puedan recibir adiciones o correcciones en el futuro, sean permanentes en su esencia y no sujetas a ideas pasajeras o proyectos temporales.

Inicia considerando la importancia que tiene esta montaña para el estado, ya que aunque comparte su extensión con el de Puebla, las tres cuartas partes de ella corresponden a Tlaxcala, lo que representa el 23% de su territorio y dando albergue a la tercera parte de sus habitantes. El 87.5% de la población náhuatl y otomí se encuentra asentada en la Malinche, por lo cual se puede considerar a esta zona como un refugio de los grupos étnicos de la entidad, población que vive en pobreza extrema y que presenta altos niveles de monolingüismo.

Esta montaña ha sido tradicionalmente fuente de recursos para la mencionadas comunidades indígenas, ya que de ella extraen leña, carbón, morillos, ocoxal, tierra de monte, hongos comestibles, arena, grava y otros productos naturales. Sin embargo, este uso o aprovechamiento ha seguido, de modo ancestral criterios empíricos y sin regulación alguna; y, cuando en el pasado se daba una participación por parte de las autoridades, tanto federales como estatales, los resultados tendían a reducir la presencia social en la montaña, desencadenándose conflictos con el propio gobierno y un ambiente de rechazo a toda intervención oficial. Como una respuesta concreta a esta situación, el Programa tiene el propósito de regular la actividad social, conociendo y evaluando, en su exacta magniud, el impacto ambiental de la extracción de recursos, ya que sólo cuantificándola es posible tomar las medidas adecuadas al respecto que permitan la conservación y un aprovechamiento racional de los mismos.

Para aplicar el Programa de Manejo Integral, se han desarrollado tres subprogramas, que son los siguientes:

a) Subprograma de Vigilancia Ecológica:

El día 1 de agosto de 1995 se puso en operación este Subprograma, cuyo fin es el de un resguardo permanente y eficaz. Para ello, se rehabilitaron tres casetas ya existentes sobre el camino perimetral, en Altamira, Microondas y Axotla del Monte, construyéndose una más en San Isidro Buensuceso. A principios de este año y con base en la experiencia obtenida, se instaló una caseta más en el paraje conocido como "La Caprina", al noreste de la montaña, para completar un control adecuado. Estas cinco casetas cuentan con los servicios fundamentales como cocineta, baño y luz alimentadas por gas butano o electricidad, un área administrativa y otra para reposo provisional. También cada caseta dispone de un vehículo apropiado para la zona y está dotada de equipop rala la radiocomunicación con el resto de las casetas, los demás vehículos y las oficinas de la Coordinación General de Ecología. Este sistema de vigilancia ecológica funciona con 30 profesionistas capacitados y escogidos por medio de una estricta y cuidadosa selección.

Para fines prácticos, la montaña se dividió en 5 sectores, uno por caseta, y cada uno, a su vez, se subdividió en cuadrantes de 100 hectáreas. Tanto a los cuadrantes como a los caminos se les asignó una numeración progresiva, que ha facilitado la operación en la montaña. Adscritos en número de 6 por caseta, los vigilantes ecológicos realizan guardias en parejas de 24 horas por 48 de descanso, cubriendo todos los días del año, labor por la que reciben una retribución adecuda para que cumplan sus labores con honestidad. Cuentan con material cartográfivco actualizado que los apoya en sus labores.

El trabajo de estos equipos ha permitido medir con exactitud el flujo de vehículos que van a la zona y los objetivos del viaje así como atención de eventualidades de los visitantes. Un aspecto que vale la pena señalar es el control del pastoreo, que ya está eliminado en las zonas que están por encima de los 2,80 msnm. Un paso previo, fue levantar, por municipio, un padrón del número de cabras, pastoreadas habitualmente en la Malinche. El paso siguiente fue acordar con los propietarios de las localidades de Pilares y Altamira un plazo para el cambio de chivos por borregos, para los que se permite el pastoreo, por no tener estos últimos el hábito destructivo del ganado caprino.

El equipo de vigilancia también previene y controla incendios, que, hasta antes de iniciar el programa, arrasaban grandes superficies del bosque. De 1995 a 1997 se han combatido 351 conatos, con una superficie afectada de 1,100 hectáreas, de las cuales 860 fueron de pastizal y sólo 240 de arbustos y de renuevo. Es importante señalar que, en ese lapso, ningún incendio duró más de una jornada de trabajo y que el promedio de áreas afectadas fue de tres hectáreas por siniestro, lo que demuestra una rápida detección y el control adecuado. En su extinción han participado, además de la Coordinación General de Ecología, las comunidades asentadas en la montaña y personal de la SEMARNAP, de la 23 Zona Militar, Cuerpo de Bomberos y de Seguridad Pública del estado.

b) Suprograma de Uso Racional de los Recursos Naturales:

El artículo 47 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, establece la participación de los habitantes y organizaciones locales en la conservación de los recursos naturales. En atención a este punto y conforme a las atribuciones de la Coordinación General de Ecología se han logrado firmar, en el marco del Programa de manejo, 21 convenios con propietarios y comuneros así como con autoridades ejidales y municipales de 11 municipios.

Como resultado de las labores de sensibilización y concertación se han establecido en todas las comunidades Comisiones de usuarios, elegidas por los mismos pobladores, y que constituyen el puente de comunicación permanente con la Coordinación General de Ecología.

La meta es regular, mediante mutuos acuerdos, la extracción de recursos naturales, para establecer un sistema permanente de uso y aprovechamiento racional, que sea compatible con los procesos de regeneración, restauración y conservación de los ecosistemas de la montaña, en favor de un mejor nivel de vida para la población asentada en la zona.

Potencialmente, cualquier comunidad de la Malinche puede participar en el Programa. Sin embargo, algunas de ellas son prioritarias, si se toma en cuenta a los habitantes que, en extrema pobreza, sólo cuentan con los recursos naturales de la montaña como única alternativa de sobrevivencia, situación que se presenta em el caso de poco más del 4% de la población indígena que allí habita.

La metodología seguida en este caso parte, primero de analizar cudadosamente los requerimientos de extracción de los solicitantes para ajustarlos a su nivel socioeconómico. El paso siguiente es discutir con ellos y con la Comisión de Usuatios local, para clasificarlos, y en su caso modificarlos, según los resultados que arroje el estudio global.

A la fecha se tiene un 64% de avance en el registro de los usuarios, habiéndose entregado credenciales a 300 que son permanentes y empadronado a otros 203 que son eventuales. Las credenciales son emitidas por el Gobierno del Estado, a través de la Coordinación General de Ecología, llevando fotografía, nombre y firma o huella del usuario; firma del titular de la Coordinación, así como el tipo y cantidad del recurso que está autorizado a extraer semanalmente. Las credenciales son intransferibles y su uso queda reservado a los acreditados, que deben avalar su vigencia cada seis meses.

 

Las autorizaciones para el aprovechamiento semanal se hacen mediante un estudio socioeconómico llevado a cabo por la Coordinación, que ha dividido a los usuarios en tres categorías, de acuerdo con los siguientes criterios:

a) Personas cuya única actividad de subsistencia es el aprovechamiento de algún tipo de recurso y tienen un número igual o mayor de siete dependientes económicos.

b) Personas que de manera alterna y temporal subsisten del aprovechamiento de algún tipo de recursos y tienen de cuatro a seis dependientes económicos.

c) Personas que de manera esporádica subsisten del aprovechamiento de algún tipo de recurso y tienen menos de cuatro dependientes económicos.

De acuerdo con la clasificación anterior, las autorizaciones, para el aprovechamiento semanal, se otorgan en la forma siguiente:

Tipo de recurso

Categoria

Cantidad

Unidad de medida

Carbón

A

B

C

500

300

200

kg

kg

kg

       

Morillo

A

B

C

8

6

4

pieza

pieza

pieza

       

Viga

A

B

C

8

6

4

pieza

pieza

pieza

       

Tabla o polín

A

B

C

3

2

1

docena

docena

docena

       

Material pétreo o tierra de monte

A

B

C

HASTA 10

HASTA 5

HASTA 3

M3

M3

M3

Como segunda fase del Programa en cuestión, la Coordinación General de Ecología, está promoviendo ante cada comisión de usuarios el establecimiento de pequeños talleres comunitarios en los que se elaboren artesanías a base de madera, para que obtengan un valor agregado al producto. También se han establecido plantaciones de árboles de navidad, que fueron sembradas este año y que ocupan cinco hectáreas en San Francisco Tetlanohcan y San Pablo del Monte.

Es oportuno agregar que cuando se autoriza el aprovechamiento de recursos forestales, el usuario debe procesar la madera en el sitio del derribo, con herramientas manuales, y su transporte sólo está permitido durante las horas de luz del día, con animales de carga.

A dos años de llevar el registro semanal de los recursos se estimó el impacto ambiental producido al arbolado por la actividades de extracción en la montaña. Para los propósitos de estimación de volumenes de aprovechamiento, se consideró un árbol tipo de 30 cm de diamétro por 15 m de altura y una producción de 0.770 m3rta (metro cúbico, rollo total de árbol), cifra un poco menor a la obtenida en el Inventario Forestal periódico. El volumen acumulado de productos maderables extraidos (carbón, vigas, morillos y tablas) de agosto de 1995 a octubre de 1997 fue de 7,929.57 m3rta. Para obtener ese volumen fue necesario cortar 7,142 árboles, esto es, el 0.21% del bosque de la Malinche, que cuenta con 3,368,765 árboles, de acuerdo con el Inventario Forestal de 1994. El volúmen citado está muy abajo del porcentaje teórico máximo de aprovechamiento forestal, que está calculado en el 2%. Si se asume que esta afectación fué causada por un 50.3% de los usuarios potenciales, el total de los mismos representaría el 0.42% del arbolado,valor todavía distante del máximo teórico del 2%.

Bajo otro punto de análisis, si se conoce que el incremento corriente anual (I.C.A.), o crecimiento del bosque por año, es de 6.93% metros cúbicos por hectárea, se puede calcular que la Malinche, produce, en total, 113,889.69 metros cúbicos de madera por año, cifra que debe considerarse como los intereses del capital representado por la masa forestal de la montaña.

Como resultado del ordenamiento de la actividad de extracción de los recursos naturales, es frecuente aún que el Cuerpo de Vigilancia Ecológica detecte irregularidades en el aprovechamiento forestal. Como resultado de esto, de octubre de 1995 a octubre de 1997 se levantaron 560 actas administrativas; de las cuales, en 40 se incorporó a los infractores al Programa; en 338 se firmó un convenio para la reparación del daño; en 134 se tiene resolución condicionada y 48 fueron turnadas a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA).

c) Subprograma de Reforestación:

En 1993 y 1994 el Gobierno del Estado y la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos canalizaron recursos económicos para plantar, durante el primero de los años citados, 1,100,000 árboles forestales y 300,000 frutales, así como 1,052,000 y 310,000, respectivamente, en 1994. esta plantación se realizó con la participación de empresas privadas, emdiante licitación pública nacional, comprometidas a utilizar mano de obra local y entregar ante notario público, el 90% de los árboles en buen estado y con un crecimiento satisfactorio al año de plantados. Esta labor le valió al gobierno del estado, recibir del gobierno federal, el Premio Nacional Forestal en su categoría de Fomento.

De 1993 a 1997, con el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional y de los usuarios de la montaña, se han plantado 5,014,760 árboles, cifra que representa el 26% de los sembrados en todo el estado durante le mismo lapso. Las especies empleadas fueron, de los forestales, Pinus Gregii, Pinus Ayacahuite, Pinus Teocote, Pinus Montezumae y Pinus Pseudotrobus, así como manzanos, duraznos, chabacanos, ciruelos y nogales.

En el marco de las labores de investigación y difusión, se encuentran en marcha los siguientes proyectos:

Titulo de proyecto

Institución

Inventario faunístico

Laboratorio de vertebrados de la Facultad de Ciencias de la UNAM

Aporte de hojarasca al suelo

ENEP-IXTACALA

Inventario fungístico

Laboratorio de Micología de la UAT

Inventario florístico

Jardín Botánico Tizatlán-Gobierno del Estado

Producción de hongos silvestres comestibles

INIFAP-Tlaxcala

Por su parte, las autoridades federales en la materia han destadado los logros en esta área natural protegida y han fomentado el conocimiento de esta experiencia para us uso en otras regiones del país.

A manera de conclusión

La labor realizada, durante la presente administración en el Parque Nacional de la Malinche, ha sido respaldada, ampliamente, por el Gobierno del Estado, no sólo con la erogación de un presupuesto suficiente, sino con el apoyo más amplio a las actividades de un programa dirigido a población en extrema pobreza. Los esfuerzos institucionales son los más consolidados y fructíferos de cuantos se han llevado a cabo hasta la fecha, lográndose que los usuarios, además de beneficiarse, cumplan con las políticas ambientales y sociales dentro de un verdadero desarrollo sustentable.


 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 27/08/2007