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Variaciones climáticas transitorias y cambios climáticos a largo plazo


Julia Martínez. Directora de Cambio Climático de la Unidad de Cooperación y Convenios Internacionales. Instituto Nacional de Ecología. Av. Revolución 1425, nivel 31, Col. Tlacopac, México, D.F. Correo electrónico: jmartine@ine.gob.mx

La comprensión de la variabilidad climática natural es esencial para entender los cambios en el clima producidos por el ser humano. Cuando los científicos advierten, a través de modelos matemáticos, que el aumento en las emisiones de bióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero pueden causar un calentamiento de la temperatura del aire de la superficie de la Tierra, con relación a 1990, que puede oscilar entre 1 y 3.5 oC en los próximos 100 años, una posible reacción es decir: "¿Y a mi qué? Donde vivo las temperaturas varían mucho más que eso en el transcurso de un día". Esta afirmación, si bien es cierta, olvida la importancia que a escala global tendría el aumento de un grado centígrado.

Para entender el significado de este cambio en la temperatura, debemos distinguir entre los ciclos del tiempo meteorológico (como el cambio de las estaciones), las variaciones climáticas transitorias (como las sequías temporales), y los cambios climáticos a largo plazo.

El clima de la Tierra cambia de manera natural por muchas razones. Así podemos tener una "variación climática" que es un cambio en el promedio del tiempo meteorológico para una época específica del año; por ejemplo, cuando los inviernos se vuelvan más templados. Estas variaciones pueden afectar a una pequeña región o al planeta completo. Sus causas pueden variar por fenómenos impredecibles como una erupción volcánica (que puede tener efectos locales de enfriamiento), o por cambio en la energía que se recibe del sol en sus diferentes ciclos, o por fenómenos más regulares como los de El Niño (un calentamiento en la superficie del agua del Océano Pacífico tropical que ocurre cada tres o cinco años, afectando de manera temporal el tiempo meteorológico mundial).

Si los modelos indican lo correcto, el calentamiento proyectado para el año 2100 será mayor que cualquier variación climática natural desde la aparición del género humano. Las cifras también muestran que si no se toman acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, estas variaciones climáticas verán disminuir drásticamente su espaciamiento, por lo que la reducción de emisiones juega un papel fundamental.

El clima de los últimos 9,000 años parece haber sido excepcionalmente estable. Por dos millones de años, el clima de la Tierra ha estado dominado por períodos glaciales, cada uno con duración de miles de años. Los períodos glaciales tienen, a su vez, ciclos interglaciales de entre 10 y 20 mil años, como el que nos encontramos. Se sabe que han ocurrido grandes fluctuaciones del clima, en escalas de décadas a siglos durante los períodos glaciales, posiblemente debidas al colapso de capas de hielo. Evidencias recientes, producto de haber taladrado núcleos de glaciares en Groenlandia, indican fluctuaciones similares durante períodos glaciales previos, debidos posiblemente a cambios rápidos de la circulación del océano. Nadie sabe porqué estas fluctuaciones no han ocurrido durante este período interglacial, permitiendo una posible "ventana" de estabilidad climática para el desarrollo de la civilización humana, ni tampoco sabemos exactamente cómo podrá afectar a esta estabilidad las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.

El calentamiento (proyectado) producido por el ser humano representa un cambio significativo aun sobre las escalas de tiempo geológicas más largas. Hace cien millones de años, cuando la Tierra la habitaban dinosaurios, la temperatura era entre 5 y 15oC más alta de lo que es hoy, probablemente por que los continentes estaban dispuestos de manera diferente.

Las variaciones climáticas abruptas del pasado parecen haber sido traumáticas para la vida en la Tierra. Dada la posible velocidad de los cambios climáticos antropogénicos, sería difícil compararlos directamente con eventos climáticos anteriores. La analogía más cercana sería con los cambios bruscos asociados con la circulación del océano o los enfriamientos globales al final de la era de los dinosaurios que pueden haber sido causados el choque de un gran asteroide con nuestro planeta. Parece que tales cambios han coincidido en algunas ocasiones con la extinción masiva de una fracción importante de plantas y animales del planeta. Lo anterior apoya la evidencia de los modelos de los impactos climáticos que indican una presión considerable sobre los ecosistemas naturales y sobre las comunidades humanas que dependen del clima.

Como acabamos de mencionar, la variabilidad climática natural produce climas extremos y desastres. En escalas de tiempo de días, meses y años, esta variabilidad puede producir ondas cálidas, heladas, inundaciones, sequías, tormentas severas y otros eventos extremos. Cuando un suceso climático extremo, tiene efectos adversos considerables sobre el bienestar de los seres humanos, se le denomina desastre climatológico. En algunas partes del mundo son tan frecuentes que se convierten en normales.

Cada región del mundo experimenta periódicamente temperaturas fuera del ámbito normal. En 1995, la onda cálida de verano afectó la costa oeste de Estados Unidos, donde murieron más de 700 personas; en la India murieron 500 por la misma causa, cuando las temperaturas alcanzaron los 50°C. En ese mismo año, las inundaciones en Holanda causaron la evacuación de más de 200,000 personas.

De acuerdo a las estadísticas de temperatura a escala mundial, considerando los últimos 100 años, 1997 fue el año más caluroso. Esto se debió al fenómeno de El Niño, registrado desde mayo del año pasado y que permaneció con nosotros hasta julio de 1998. 1997 forma parte de la cadena de los nueve años más calurosos en el marco de los últimos 11, y de los cinco presentados a partir de 1990. Para nuestro país el mes de marzo de este año aparentemente ha sido el más caluroso desde que se tienen registros. En Estados Unidos se comenta que los siete primeros meses de 1998 han roto los registros previos de temperatura.

Esta información indicaría que 1990 ha sido la década más calurosa de los últimos 600 años, y que 1998 será el más caluroso de los últimos 600.

Algunos científicos alertan que el cambio climático global, producido por un aumento en los gases de efecto invernadero, que se localizan en la troposfera, entre los 7 y 15 km de altitud, alterará la frecuencia, magnitud y características de los eventos extremos y de los desastres climatológicos. Para enfatizar esto, vale mencionar el hecho de que algunos expertos gubernamentales estadounidenses publicaron en el New York Times (30/03/1998), que las temperaturas registradas los primeros meses de este año, se deben a una combinación del fenómeno de El Niño y el cambio climático.

Este último es un fenómeno que se podría detectar a partir de la era industrial, iniciada hacia 1860, con el incremento la quema de combustibles fósiles para obtener energía, misma que ha contribuido a que el efecto invernadero, necesario para mantener la temperatura adecuada para la vida, aumente su actividad.

Conviene aclarar que de no existir el efecto invernadero, nuestro planeta sería frío y sin vida, tan desolado como Marte. La Tierra recibe radiación solar ultravioleta para que en su superficie y en los océanos se lleven a cabo reacciones vitales; a su vez, parte de esta radiación se regresa como radiación infrarroja de nuevo a la atmósfera. El bióxido de carbono que se desprende de dicha quema, junto con la emisión antropogénica de otros gases de efecto invernadero se van a la atmósfera y se quedan ahí (aproximadamente, entre 50 y 200 años, aunque, por ejemplo, los perfluorocarbonos duran allí 50,000 años) evitando que salga parte de la mencionada energía solar. Lo anterior ha dado como resultado que el promedio de las temperaturas globales haya aumentado en los últimos cien años entre 0.3 y 0.6oC.

Estas emisiones alteran la forma en que el clima mantiene el equilibrio entre la energía que llega del sol y la que irradia la Tierra. De no registrarse ningún cambio adicional, la duplicación de la concentración de emisiones de bióxido de carbono, óxido nitroso, metano, hexafluoruro de azufre y de carbono, entre otros (es decir, de los gases de efecto invernadero) proyectada para inicio del próximo siglo, la proporción de energía que nuestro planeta emite al espacio se reduciría en alrededor del 2%.

La energía no puede acumularse sin más: el clima deberá adaptarse de alguna forma para deshacerse de ese excedente, y si bien, ese porcentaje no parece demasiado grande, tomando a la Tierra en su conjunto, equivale a retener el contenido energético de tres millones de toneladas de petróleo por minuto.

Los científicos señalan que se está alterando el motor energético que acciona el sistema climático. Algo tiene que cambiar para atenuar el impacto.

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 27/08/2007