Inicio
English
Noticias
Reglamento
Directorio
Mapa del Sitio
Organigrama    

Título

Autor
Palabra Clave

Búsqueda avanzada

Puntos de Venta y Formas de Pago
FAQ
Sistema de Calidad y estadísticas
Instrucciones para autores y revisores
Boletín de novedades editoriales

 

 

 

Inicio -> Publicaciones -> Consulta de publicación -> Contenido

¿Dónde causa daño? Respuestas a preguntas sobre contaminación y salud*


Este trabajo fue elaborado por la Secretaría del Medio Ambiente del Departamento del Distrito Federal y el Instituto Nacional de Salud Pública y publicado por el Departamento del DF, el Gobierno del Estado de México, la SEMARNAP y el Fideicomiso Ambiental.

Está basado en el documento Where does it hurt? Answers to questions about smog and health publicado por South Coast Air Quality Management District, Office of Public Affairs. Esta versión al español fue ampliada y modificada de acuerdo con la información necesaria que se requiere difundir a los habitantes de la Ciudad de México.

Contaminación y salud

¿Qué efectos causa? ¿Dónde afecta? La respuesta depende de la situación, la persona que está expuesta a la contaminación, el tipo y concentración del contaminante, el lugar, la hora del día, la temperatura, el clima y también de la actividad física.

No hay duda de que la contaminación atmosférica es un problema de saluda pública. Según la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM), "existe evidencia abundante, que indica que los niveles de ozono que se miden habitualmente en las áreas metropolitanas más pobladas, son dañinos para la población general." El ozono es el componente más conocido de la contaminación atmosférica en la capital del país. En la cuenca del Valle de México (que incluye el área metropolitana del Distrito Federal y la de municipios conurbados del Estado de México), el nivel de ozono más alto es casi dos veces mayor que lo establecido por la norma federal.

El esfuerzo que actualmente se realiza para cumplir las normas federales en esta importante área del país, según la CAM, "se subraya por la creciente evidencia científica de que los niveles altos de ozono representan una seria amenaza para la salud. La combinación de continuas violaciones de los niveles permisibles de ozono y la creciente evidencia de sus efectos en la salud incrementan la urgencia de realizar acciones de control más estrictas".

En esta publicación hablaremos de los cuatro contaminantes que más frecuentemente exceden las normas federales en la cuenca del valle de México: ozono, monóxido de carbono, partículas suspendidas, y bióxido de nitrógeno (las concentraciones de los otros dos contaminantes —plomo y bióxido de azufre— cumplen los estándares de las normas federales de salud; desde 1990 en cuanto a plomo, y desde mediados de 1991 para bióxido de azufre).

Hablaremos también sobre los hidrocarburos; que además de tener efectos importantes sobre la salud, contribuyen a la formación de ozono.

Los límites de la certeza científica

La respuesta a la pregunta ¿qué efectos causa la contaminación? no siempre es fácil de responder; así como tampoco la de ¿dónde causa daño? Los experimentos para evaluar los efectos sobre la salud no pueden probarse para cada situación, no todos obtiene los mismos resultados y tampoco todos los científicos interpretan esos resultados de la misma manera.

Un investigador compara nuestro conocimiento actual acerca de los efectos en la salud causados por la contaminación del aire, con aquel que se tenía sobre la química antes del desarrollo de la Tabla Periódica de los elementos: "Tenemos un cúmulo de hechos aislados, que empiezan a apuntar fuertemente en algunas direcciones", dice el doctor Michael Kleinman, Ph. D., de la Universidad de California en Irvine, "pero aún no tenemos un patrón sólido."

La evidencia de los efectos de la contaminación en la salud proviene de diferentes tipos de estudios:

  • Experimentos en animales.
  • Estudios controlados de laboratorio y de campo en humanos
  • Resultados de estudios de exposición accidental en humanos
  • Investigación epidemiológica (comparando niveles de contaminación y estadísticas de salud de diferentes comunidades)

La mayor parte de la información sobre los efectos del ozono en salud, que se ofrece en este documento, está basada en la revisión de la literatura mundial, así como de los estudios realizados en México. No existe consenso sobre el significado de los efectos en salud que se han reportado durante la exposición al ozono a corto plazo (una a dos horas), debido a que parecen disminuir al cabo de pocas horas, una vez que finaliza la exposición y los parámetros evaluados regresan a sus valores iniciales. El grupo de Castillejos y colaboradores en un estudio realizado en el sur de la Ciudad de México, que incluyó escolares de 7 a 9 años de edad, encontraron que después de la exposición aguda al ozono, la función respiratoria disminuía en un 5%, y posteriormente esta deficiencia desaparecía. Algunos grupos interpretan este hecho como evidencia de que ciertos efectos en la salud desaparecen rápidamente y no se deben considerar como adversos. Sin embargo, a algunos investigadores médicos les preocupa que el ozono pueda causar lesiones permanentes después de exposiciones repetidas a concentraciones elevadas de ozono por periodos prolongados y sobre todo, durante el periodo de crecimiento de los niños.

Algunos estudios han demostrado que el ozono daña los pulmones de los animales. La CAM dice que esto indica que el contaminante puede hacerlo de forma permanente en los pulmones en los seres humanos, aunque no necesariamente bajo las mismas concentraciones. Los críticos cuestionan si los resultados de estudios en animales pueden ser aplicados a la gente.

Además del ozono, actualmente se reconoce que las partículas suspendidas también pueden causar problemas de salud importantes, especialmente en niños pequeños y en ancianos con problemas cardiacos y enfermedad pulmonar crónica. Estudios recientes indican que los niveles elevados de partículas PM10 se asocian con un incremento en la mortalidad en ancianos.

Situación de las normas para la salud

Las normas para la salud se establecieron para proporcionar un adecuado margen de seguridad para la protección del público

El gobierno federal ha establecido normas para la salud en materia de contaminantes atmosféricos, especificando los niveles más allá de los cuales el aire puede ser perjudicial para la salud. Las fases primera y segunda del plan de contingencias por la contaminación atmosférica, están basadas en buena medida en el grado de riesgo que estos niveles de contaminación implican para la salud.

Las normas se establecen para proporcionar un margen adecuado de seguridad en la protección a la población. Durante el diseño de la norma oficial para la emisión de contaminantes a la atmósfera, los aspectos de economía y tecnología no fueron tomados en cuenta como determinantes; ya que la decisión se debía basar exclusivamente en consideraciones sobre la salud de la población.

En las discusiones que se tuvieron para aprobar la norma, se dijo que éstas deben ser establecidas "al máximo permisible (en exteriores) del nivel de aire que proteja la salud de cualquier grupo (sensible) de la población". También se señaló que deben proveer un grado razonable de protección a la salud contra aquellos riesgos que la investigación aún no ha definido completamente pero de los que se tiene evidencia suficiente para sospechar que existen.

Normas para la calidad del aire

A continuación se presentan los valores normados para los contaminantes de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación del 3 de diciembre de 1994.

Valores normados para los contaminantes

Contaminantes

Valores límite

 

Exposición aguda

Exposición crónica

 

Concentración y tiempo promedio

Frecuencia máxima aceptable

(Para protección de la salud de la población susceptible)

Ozono (O3)

0. 11 ppm (1 hora)

1 vez cada 3 años

-

0.03 ppm (media aritmética anual)

-

-

75 m g/m3 (media aritmética anual)

50 m g/m3 (media artmética anual)

1.5 m g/m3 (promedio aritmétrico

en 3 meses)

Bióxido de azufre (SO2)

0.13 ppm (24 horas)

1 vez al año

 

Bióxido de nitrógeno (NO2)

0.21 ppm (1 hora)

1 vez al año

 

Monóxido de carbono (CO)

11 ppm (8 horas)

1 vez al año

 

Partículas suspendidas totales (PTS)

260m g/m3 (24 horas)

1 vez al año

 

Partículas fracción respirable (PM10)

150 ug/m3 (24 horas)

1 vez al año

 

Plomo (PB)

     

Valores publicados en el Diario Oficial de la Federación del 3 de diciembre de 1994.

 

Cuestionando el margen de seguridad

La evidencia sugiere que exposiciones repetidas a altos niveles de ozono pueden causar daño irreversible al pulmón

Las normas oficiales para el ozono están sujetas a revisión continua. Un análisis de la información sobre salud, realizada por la Dirección General de Salud Ambiental, de la Secretaría de Salud, concluyó que la norma existente para una hora de exposición al ozono no proporcionaba un margen adecuado de seguridad.

El Consejo Asesor de la CAM estuvo de acuerdo en que la norma actual de 0.11 ppm proporciona, si acaso, un pequeño margen de seguridad.

La exposición a ozono en el rango de 0.08 a 0.14 ppm es causa de preocupación para las autoridades de salud. Estos son valores considerablemente menores que los del rango 0.15 a 0.25 ppm, que fue considerado cuando se establecieron las primeras normas en 1979.

La CAM también recomendó que se estableciera una norma adicional, promediada por encima de seis a ocho horas, para proteger a las personas de los niveles de ozono que persisten por periodos prolongados.

La evidencia de estudios realizados en animales sugiere que exposiciones repetidas a niveles altos de ozono en repetidas ocasiones, durante varios años, puede causar daño irreversible al pulmón. Estudios recientes en humanos muestran que con la exposición al ozono la pérdida de la función pulmonar va aumentando, con lo que se evita que los efectos agudos se reviertan por sí mismos.

Desde 1979 a la fecha, se ha acumulado suficiente evidencia de los efectos dañinos de la contaminación. Sin embargo "la falta de preocupación general sobre los efectos satisfactorios que pueden tener en la salud las normas ambientales, así como la amplia incredulidad de la gente, acerca de la necesidad de alcanzar normas estrictas para la contaminación del aire, son dos factores que indudablemente han representado las principales dificultades para alcanzar normas adecuadas para el ozono."

La comunidad médica y científica ha logrado reunir evidencias de los efectos causados por la exposición a altas concentraciones de ozono: cambios histológicos en el epitelio nasal con signos de inflamación local aguda, incremento en síntomas de vías respiratorias así como de crisis asmáticas en periodos de contingencia ambiental, mayor susceptibilidad a infecciones y por lo tanto aumento del ausentismo escolar en niños.

Cinco contaminantes y sus fuentes de origen

Los hidrocarburos están sujetos a regulación porque contribuyen a la formación de

ozono. El grave problema de contaminación del aire de la cuenca del valle de México

El ozono (O3) no es emitido a la atmósfera a partir de una fuente directa identificable; se forma en el aire, cuando los hidrocarburos y óxidos de nitrógeno reaccionan bajo la luz del sol. Estos últimos, se originan de fuentes tan variadas como: vehículos de motor, refinamiento y comercialización de combustibles, tanques de almacenamiento de gasolina, productos para el hogar, industria química, superficies pintadas e industrias de impresión y de lavado en seco.

Las emisiones provenientes de vehículos, pinturas, artículos de limpieza para el hogar, evaporación de gas durante la reposición de cilindros domésticos y comerciales, y operaciones industriales que involucran pintura en aerosol y quema de combustibles fósiles, todo ello agrava el problema del ozono.

Los óxidos de nitrógeno (NOx). Se producen cuando se queman combustibles fósiles en vehículos de motor, plantas de poder, hornos y turbinas. Esta categoría incluye el óxido nitroso (NO) y bióxido de nitrógeno (NO2).

El monóxido de carbono (CO) es un derivado de la combustión y proviene casi enteramente de los vehículos de motor.

Las partículas suspendidas menores a 10 micras de diámetro (PM10). Son más finas que un cabello humano, del tamaño del polvo fino, de la neblina o del humo del cigarrillo. Las PM10 pueden estar tanto en forma de aerosoles (en pequeñísimas gotas), de sólidos, o en una mezcla de substancias artificiales y naturales incluyendo sulfatos, nitratos, metales, carbón, sal de mar, tierra y materia orgánica.

Las PM10 provienen de una variedad de fuentes industriales y móviles, y pueden ser emitidas directamente o formarse en el aire mediante transformaciones de gases.

Los hidrocarburos son una clase específica de compuestos exclusivamente derivados del hidrógeno y el carbono. No existen normas oficiales en relación con el nivel máximo permisible de hidrocarburos en la atmósfera; pero a diferencia de otras clases de gases orgánicos reactivos están sujetos a regulación debido a que contribuyen en la formación del ozono, el problema ambiental más grave del área de la cuenca del Valle de México. Las emisiones de hidrocarburos provienen de la combustión incompleta de la gasolina y de la evaporación de combustibles derivados del petróleo, solventes industriales, y de pinturas y líquidos para el lavado en seco.

Efectos del ozono

Las altas concentraciones de ozono constituyen hoy en día el principal problema de

contaminación atmosférica en el valle de México

Los pulmones son la puerta de entrada y el órgano de choque para todos los contaminantes del aire. Los estudios hechos en animales muestran que el ozono daña las células de las vías aéreas en el pulmón, provocando inflamación. Reduce la habilidad del sistema respiratorio para luchar contra las infecciones y para eliminar partículas extrañas. Representa la peor amenaza para la salud de quienes ya padecen alguna enfermedad respiratoria, como asma, enfisema o bronquitis crónica. Aproximadamente 1.2 millones de personas en la cuenca (10 por ciento de nuestra población) cae en esta categoría.

Pero el ozono también afecta a personas saludables. Hace que la respiración sea más difícil durante el trabajo y el ejercicio, y causa irritación respiratoria general e incomodidad. Los resultados de estudios en animales, citados en un Reporte de la Environment Protection Agency (EPA), en 1986, sugieren que el ozono puede marcar con una cicatriz a los pulmones y causarles un daño permanente.

En experimentos controlados en laboratorios, con exposiciones de ozono a 0.12 ppm (la norma federal en EUA) y mayores, los adultos que realizaron ejercicio pesado, experimentaron tos, disminución de la respiración, dolor durante la respiración profunda, sequedad de la garganta, opresión y dolor torácico, dificultad respiratoria, jadeo, fatiga, jaqueca y náuseas.

En la Ciudad de México los efectos del ozono en la salud se complican por la presencia de otros contaminantes, como el ácido nítrico, las partículas suspendidas y el bióxido de nitrógeno. En experimentos con animales, se encontró que la exposición a ozono mezclado con partículas ácidas era más dañina que la exposición al contaminante por sí solo.

El Instituto Nacional de Salud Pública ha realizado una serie de investigaciones sobre los efectos del ozono en la salud de los habitantes de la Ciudad de México, destacando entre sus resultados el aumento de ausentismo escolar, posterior a días con concentraciones elevadas de ozono. En los niños asmáticos aumenta, tanto la frecuencia con que padecen síntomas respiratorios, como el riesgo de desarrollar crisis asmáticas.

¿Qué tanto nos afecta la contaminación?

Hasta ahora, los efectos de la exposición de corta duración (de una a seis horas) parecen ser reversibles; es decir, continúan hasta que la exposición al ozono se interrumpe. Sin embargo, los investigadores médicos están preocupados acerca de las lesiones potenciales que el ozono pueda causar a lo largo del tiempo. Algunas evidencias sugieren que existe la posibilidad de que se genere daño permanente.

En un estudio hecho en un campo de verano en New Jersey, se encontró que la función pulmonar en los niños se vio afectada durante un episodio de altos niveles de ozono que duró cinco días y tuvieron que pasar varios más para lograr su recuperación. Se ha observado que el daño al pulmón en animales es permanente después de varias semanas o meses de exposición, según un estudio de la EPA en 1986.

En otro estudio de la misma agencia en 10 hombres adultos sanos, expuestos a 0.12 ppm de ozono por 6.6 horas, los resultados mostraron que la función pulmonar disminuyó y los síntomas (tos y dolor al respirar) se incrementaron después de seis horas de exposición.

Debido a limitaciones técnicas y éticas, la EPA ha evitado realizar estudios controlados en humanos que involucren exposiciones al ozono a largo plazo. Sin embargo, varios estudios en animales sugieren que los pulmones no se pueden recuperar completamente después de la exposición crónica a este contaminante.

Algunas personas podrían pensar que se han vuelto inmunes (o que se han adaptado a las condiciones de la contaminación). Es cierto que los síntomas de irritación respiratoria tienden a desaparecer cuando se repiten a menudo las exposiciones. Pero esta "atenuación de la respuesta" no es necesariamente algo bueno. Según la EPA, el hecho de que no haya reacciones obvias a la exposición, no significa que el cuerpo se ha adaptado al mencionado contaminante. De hecho, la evidencia reciente de estudios en animales muestra que la lesión pulmonar continúa aun durante la atención. Hay que recordar que la mayoría de las funciones del pulmón humano son consideradas como totalmente desarrolladas hasta la edad de 18 años.

Estudios realizados en México por investigadores de la UAM-Xochimilco, muestran que cuando los niños se ejercitan en condiciones elevadas de ozono, la función pulmonar disminuye en un 4%, lo cual puede ser indicativo de que el sistema pulmonar de estos infantes no reacciona fuertemente al ozono, permitiendo con esto exposiciones más elevadas y prolongadas. Si el aparato pulmonar reaccionara fuertemente se produciría una constrición pulmonar que obligaría a disminuir la exposición al ozono.

Muchos de nosotros somos "susceptibles"

Tradicionalmente se ha etiquetado como "susceptibles" a las personas que más parecen ser afectadas por el ozono. Si esa palabra evoca la imagen de un frágil anciano de 80 años de edad, o a un infante recién nacido, eso es a la vez correcto y no. A los individuos viejos a los menores se les considera especialmente vulnerables al ozono; pero también los atletas lo son.

De acuerdo con el conocimiento actual sobre la toxicidad del ozono, una o más de las condiciones siguientes pueden convertir a alguien en un individuo sensible a él:

  • Enfermedades respiratorias prexistente, tal como asma, enfermedad crónica obstructiva del pulmón o alergias.
  • Realización de ejercicio pesado durante exposición al ozono.
  • Realización de ejercicio bajo condiciones de altas temperaturas y humedad durante exposición a este contaminante.
  • Predisposición a infecciones pulmonares.
  • Enfermedad prexistente o deficiencia nutricional.
  • Infección anterior o problema inmunológico.
  • Exposición previa a contaminantes o irritantes respiratorios.
  • Variabilidad genética en la población (algunos estudios han mostrado que un cierto porcentaje de susceptibles, son adultos y niños saludables, quienes por algunas razones inexplicables experimentan una mayor reacción de la función pulmonar ante la exposición al ozono).

Otros posibles factores como el sexo, la nutrición y el hábito de fumar, no han sido evaluados adecuadamente. Aún más, el descubrimiento de que el crecimiento de los pulmones puede ser más sensible al ozono indica que la edad es un factor involucrado.

¿Están en riesgo los niños?

Un estudio realizado en 1984 mostró que los niños residentes en el área de la costa sur del estado de California, EUA, presentaban una reducción del 10 al 15% en la función pulmonar, comparados con niños que crecen donde el aire está menos contaminado, según el doctor Kaye, M.D., Profesor de Medicina de la Universidad del Sur de California, quien condujo la investigación.

El Air Resources Board de California, EUS (ARB), ha concluido que "debido a que los pulmones de los niños no se han desarrollado totalmente, el daño temprano al tracto respiratorio podría aumentar el riesgo de enfermedad respiratoria en la vida adulta".

Es importante tomar en cuenta que los niños están en riesgo debido a que, por el tamaño de su cuerpo, inhalan varias veces más aire que los adultos. Auqellos también pasan relativamente más tiempo al aire libre, jugando intensamente y respirando muy fuertemente por sus bocas. Eso significa que la contaminación entra en contacto directo con sus sistemas respiratorios.

El esfuerzo físico del ejercicio da por resultado una transición de la respiración nasal a la respiración a través de la boca. La que se realiza a través de la nariz filtra aproximadamente el 90% de algunos contaminantes antes de que alcancen las áreas más susceptibles de los pulmones. La respiración por la boca tiene más rutas que las de la filtración natural del aire, permitiendo a los contaminantes un acceso directo hacia los pulmones.

Una preocupación expresada por la EPA es que los niños y adolescentes "podrían estar en un mayor riesgo", debido a que los más jóvenes, en algunos estudios, mostraron una reducción en su función pulmonar, pero no mostraron síntomas. Éstos pueden ser una preciada advertencia temprana de que la función pulmonar está dañada. La falta de síntomas en niños y adolescentes durante la exposición al ozono, evitaría que suspendieran sus ejercicios u otras actividades de riesgo.

En México, los estudios de la doctora Castillejos de la UAM-Xochimilco han demostrado que en los niños que realizaban ejercicio expuestos a altas concentraciones atmosféricas de ozono, se reducía su capacidad pulmonar vital en aproximadamente 4%.

Asimismo, los trabajos de Romieu y colaboradores, en niños asmáticos, han mostrado que hay incremento en el ataque agudo de asma, dos días después de la exposición a concentraciones por arriba de los 0.16 ppm de ozono en el sur de la Ciudad de México. Por otro lado, se ha observado inasistencia escolar debido a enfermedades respiratorias, asociada con exposición a concentraciones elevadas al ozono.

Efectos del ozono en los atletas

El calor y la humedad elevada pueden hacer que los sintomas y la disfunción pulmonar

empeoren

"Los atletas podrán ser relativamente jóvenes, saludables, físicamente aptos y desde luego no fumadores, pero estarían entre los más vulnerables a los efectos de la inhalación de ozono (y otros contaminantes ambientales)", según un informe del doctor Henry Gong Jr, MD, publicado en el Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, en 1987.

Los niveles de ozono durante los estudios sobre el ejercicio, citados por el doctor Gong fueron entre 0.11 ppm y 0.40 ppm. De acuerdo con Gong los minuciosos estudios sugieren que el desempeño empieza a sufrir cuando se llega al nivel de 0.11 ppm (la norma para la ciudad de México), y es muy parecido a lo que ocurre al llegar a niveles de 0.20 ppm, para la mayoría de los atletas que realizan ejercicios pesados durante una o más horas.

En años recientes, niveles de ozono por encima de las 0.20 ppm, han ocurrido en algunas zona de la cuenca del valle de México. Un episodio de fase 1 de contingencia ambiental por ozono, se denomina así cuando se llega a las 0.20 ppm. Un episodio de fase 2, el cual se ha vuelto raro, ocurre cuando se alcanzan niveles superiores a los 0.35 ppm.

El aumento en la frecuencia de respiración conlleva a una mayor cantidad y penetración del ozono en el tracto respiratorio. De acuerdo con el doctor Gong la tasa de respiración puede aumentar significativamente aun cuando existan bajos niveles de exposición al ozono.

Gong reportó que muchos atletas, con exposición a concentraciones de ozono relativamente bajas, pueden desarrollar síntomas como irritación de nariz y garganta, tos, taquipnea, dolor de cabeza, y jadeo, así como reducción de la función pulmonar y el desempeño físico, aun durante la realización de ejercicio calmado (y en menor grado, durante ejercicio de corta duración). Las reacciones fueron tan severas que algunos participantes en las pruebas de mediana intensidad, fueron incapaces de completar los ejercicios programados.

Gong también concluyó que el calendario o los estiramientos cortos del ejercicio, en menos de 30 minutos, bajo concentraciones de ozono menores a 0.30 ppm parecen producir menos síntomas moderados que los que se producen por ejercicios calmados de mayor duración.

Según reportes del EPA, el calor y la humedad elevada pueden hacer que los síntomas y la disfunción pulmonar empeoren. También se ha encontrado que las temperaturas (30 a 40 grados centígrados) y/o condiciones de humedad combinadas con el ejercicio durante la exposición al ozono, producen una reducción de la función pulmonar, más que con exposiciones al ozono a temperatura más moderna (24 grados) y humedad.

Efectos del ozono

El ozono ambiental se genera como resultado de un complejo proceso de reacciones fotoquímicas en las que participan vapores de compuestos orgánicos, óxidos de nitrógeno y radiación solar. Los precursores del ozono son principalmente productos derivados de la combustión.

Actualmente, se cuenta con abundante información sobre las concentraciones de ozono en el ambiente exterior. En contraste, existe poca información sobre los niveles de ozono en interiores; esta información es relevante ya que la mayor parte del tiempo se pasa en el ambiente interno (hogar, escuela o centro de trabajo), lo que modifica considerablemente las ocasiones en las que una persona está expuesta a éste. En estudios realizados por el Instituto Nacional de Salud Pública y la CAM, se ha observado que su nivel en interiores es considerablemente más bajo que en el exterior y que sólo en contadas ocasiones, los niveles en el ambiente interior sobrepasan el valor de la norma de 0.11 ppm. En el valle de México, la principal fuente en interiores, son las estufas de gas, por lo que el tipo de ventilación es un factor muy importante. En otros países se han detectado otras fuentes importantes como los limpiadores de aire electrostáticos y máquinas fotocopiadoras que trabajan con luz ultravioleta.

Durante los últimos años se han realizado una gran cantidad de estudios en humanos, exponiéndolos experimentalmente a concentraciones variables de ozono en cámaras de exposición controlada, estos estudios han documentado que el ozono es un agente que irrita el sistema respiratorio, que produce tos, flema, dolor al respirar e infamación del tejido pulmonar. En estos mismos estudios se ha reportado que el ozono produce alteraciones en las pruebas utilizadas para evaluar la función respiratoria, pues se observa una disminución aguda en la capacidad respiratoria, que generalmente es reversible.

Diferentes grupos de investigación han realizado estudios para evaluar los daños ocasionados por el ozono en los habitantes de la Ciudad de México. Los trabajos de Castillejos y colaboradores, que se llevaron a cabo en escuelas primarias del sur de la Ciudad de México, indican que después de una exposición aguda al ozono existe una disminución transitoria de la función pulmonar. Estos investigadores reportaron una disminución del 8 en el volumen de aire exhalado en expiración forzada. Ello ocurre porque este contaminante produce irritación, lo que condiciona una broncoconstricción que, a su vez, disminuye la capacidad respiratoria. Las implicaciones inmediatas de esta alteración son disminución en la capacidad física, tos y probablemente dolor al respirar.

Las enfermedades respiratorias son más frecuentes en los niños, tal vez porque éstos son particularmente susceptibles a los efectos de la contaminación ambiental. Se ha demostrado que el ozono interfiere de manera negativa con la actividad mucociliar, lo que disminuye las funciones de defensa natural del aparato respiratorio. Así, es probable que también aumente la frecuencia y gravedad de las enfermedades respiratorias.

Diversas investigaciones realizadas por la Secretaría de salud han encontrado que el riesgo de enfermedad respiratoria, aumenta con la exposición a niveles altos y que existe una asociación importante entre el ausentismo escolar debido a enfermedad respiratoria y los niveles atmosféricos de este gas. Los niños expuestos por dos días consecutivos a niveles altos de ozono (>130 ppb) tuvieron un 20% de incremento en el riesgo de enfermedad respiratoria aguda; en los niños expuestos por dos días consecutivos a esas concentraciones y baja temperatura (<5.1° C) el riesgo de ausentismo se incrementó en 40%.

Otros estudios —realizados con niños asmáticos que residen en la Ciudad de México— han mostrado que éstos, con frecuencia, sufren exacerbación de su enfermedad los días en que se registran niveles elevados de ozono. Trabajos posteriores confirman lo anterior, habiendo encontrado que, durante los días subsecuentes a un episodio de niveles altos de ozono, se registra un aumento en el número de consultas por asma en los hospitales pediátricos. Estas investigaciones sugieren que un incremento de 50 ppb condiciona un aumento de 44% en las consultas por asma.

Un gran número de estudios realizados en animales de experimentación sugiere que el ozono disminuye la capacidad de defensa del sistema pulmonar así como la velocidad con que los sistemas reaccionan a diferentes estímulos, y que, en presencia de bacterias, la exposición a este gas aumenta la mortalidad. Los efectos a largo plazo de la exposición crónica e intermitente a ozono aún no están claros, pues se trata de un problema de reciente aparición y no existen poblaciones que hayan estado expuestas por un tiempo suficiente para observar efectos crónicos. Existe evidencia suficiente para pensar que los efectos crónicos son posibles y que éste interfiere con el desarrollo normal del aparato pulmonar. Experimentos en animales han demostrado que existen daños inflamatorios crónicos que parecen acumularse y volverse persistentes.

Los resultados de diversos estudios epidemiológicos realizados en el sur de California, en los EUA — en donde se encuentra una población expuesta por largo tiempo al ozono—, indican que el gas tiene efectos sobre los resultados de las pruebas de función respiratoria: los escolares de la Ciudad de los Angeles parecen alcanzar niveles más bajos de rendimiento, que los estudiantes de otras ciudades con características similares pero que no están expuestos al ozono. Los efectos a largo plazo asociados con él todavía son poco comprendidos.

A pesar de que existe un acuerdo general que indica que la contaminación ambiental en el valle de México representa un importante riesgo para la salud de los habitantes de esta zona, aún falta información más precisa para evaluar con mayor especificidad los daños potenciales a la salud. Esta falta de información es particularmente importante en lo que se refiere a padecimientos crónicos que podrían ser ocasionados por la exposición a ozono.

Efectos del monóxido de carbono

El monóxido de carbono agrega riesgos especiales a la gente con enfermedades

respiratorias o del corazón

Las emisones de monóxido de carbono en un área confinada (como un estacionamiento cerrado) pueden causar la muerte, y el fallecimiento sobrevendrá por insuficiencia cardiaca o sofocación. Esto se debe a que el monóxido de carbono reemplaza el oxígeno en los glóbulos rojos, reduciendo con ello la cantidad de dicho elemento que debería llegar a las células del cuerpo para mantener la vida.

Los niveles de monóxido de carbono en la atmósfera son relativamente bajos, pero para las personas con problemas del corazón (angina, enfermedad vascular periférica, y otros tipos de enfermedad cardiovascular), el riesgo de verse afectados persiste, aun exponiéndose a bajos niveles del contaminante, según la EPA.

Otros individuos también potencialmente susceptibles a la exposición con monóxido de carbono, son los siguientes:

  • La gente de mayor edad.
  • Fetos e infantes jóvenes.
  • Personas que padecen anemia y aquéllas con tipos de hemoglobina anormal, que afectan la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.

La exposición a bajos niveles de monóxido de carbono, también puede causar daño a la salud cuando las personas toman ciertos medicamentos, ingieren bebidas alcohólicas, o se localizan a grandes altitudes.

En su Revisión de las Normas Nacionales de la Calidad del Aire para Monóxido de Carbono, la EPA expresó su preocupación de que "los efectos adversos en la salud puedan ser experimentados por gran número de individuos susceptibles" a un nivel por arriba de 15 ppm (en promedio de ocho horas). Con base en esta estimación, la norma de salud se fijó a 9.5 ppm, dejándose así un margen de seguridad.

En estudios realizados en humanos expuestos a bajos niveles de monóxido de carbono, se han encontrado los siguientes efectos sobre la salud:

  • Jóvenes saludables se cansan más rápidamente con el ejercicio.
  • Enfermos del corazón tienen menor capacidad de ejercicio y experimentan ataques de angina a edades más tempranas.
  • Hombres jóvenes y saludables, sufren reducción del consumo de oxígeno durante la realización del ejercicio extenuante.
  • Las personas sufren reducciones significativas en: la percepción visual, la destreza manual, y la habilidad para aprender, y ejecutar complejas tareas sensomotoras (tales como conducir automóviles).

Estudios realizados en animales sugieren que el monóxido de carbono daña a los fetos o a los recién nacidos. Aunque todavía no se ha demostrado este efecto en humanos, la evidencia observada de madres que fuman, sugiere que se pueden producir efectos adversos sobre fetos y recién nacidos. Según la American Lung Association, el fumar se ha asociado con aproximadamente el 30% de infantes de bajo peso al nacer (esos recién nacidos pesaron menos de 2.5 kg). El monóxido de carbono producido al fumar desplaza al oxígeno en la sangre, lo cual puede retardar el crecimiento del feto.

En México, actualmente se rebasa la norma (11 ppm para 8 horas); los estudios de Fernández han mostrado que las concentraciones encontradas en microambientes como la banqueta de calles con intenso tránsito vehicular y en el interior de vehículos privados y públicos son mucho mayores que las concentraciones medidas simultáneamente en las estaciones fijas. Esto sugiere la necesidad de evaluar nuevamente los patrones de exposición y de normatividad, para incluir este tipo de información.

Efectos de los óxidos de nitrógeno

Estudios realizados en materia de salud ocupacional, han mostrado que el bióxido de nitrógeno puede ser fatal a concentraciones elevadas. A niveles bajos (pero aún más altos que los de la atmósfera) puede irritar los pulmones, causar bronquitis y pulmonía, así como disminución de la resistencia a infecciones respiratorias como la influenza.

En contraste con lo mencionado para el ozono, el bióxido de nitrógeno puede ser más abundante en interiores que en el exterior; y esto se debe principalmente a que una fuente de este contaminante son las estufas que utilizan gas L.P. como combustible.

Experimentos realizados en animales de laboratorio demuestran que la exposición aguda y subaguda a niveles bajos NO2 (cercanos a 0.05 ppm, el valor recomendado por la norma es de 0,25 pm) aumenta la susceptibilidad a infecciones respiratorias.

Estudios realizados en escolares sugieren que el riesgo de enfermedad respiratoria aumenta con la exposición a concentraciones altas de NO2. Asimismo, estudios realizados en sujetos asmáticos o con enfermedad pulmonar crónica, sugieren que la presencia previa de estas agrava de manera importante el efecto de NO2 en la función respiratoria. Sin embargo, los estudios realizados en voluntarios sanos no han aportado información suficiente como para considerar que el NO2 produce efectos en sujetos sanos. Actualmente, se acepta que no hay evidencia científica confiable que sugiera la posibilidad de efectos crónicos atribuibles al NO2.

Los datos sobre monitoreo de la calidad del aire en el valle de México indican que los niveles de bióxido de nitrógeno tienden a disminuir. En las zonas en que se ha rebasado la norma con más frecuencia, han sido el noroeste y el centro. Abatir las emisiones de este contaminante, precursores del ozono, ha sido una de las prioridades de la CAM.

La Norma Oficial (NOM 023-SSA1-1993) establece el límite máximo permisible para NO2 en el ambiente, señalando que este contaminante no debe rebasar 0.21 ppm (395 m /m3) durante una hora, una vez al año. A su vez, la NOM-CCAM-004ECOL/1993 establece los métodos de medición para determinar las concentraciones del NO2 en la atmósfera y los procedimientos para la calibración de los equipos de medición.

Efectos de las partículas suspendidas

Las partículas suspendidas totales (PST) pueden estar constituidas de una gran diversidad de sustancias inertes o biológicas.

La contaminación por partículas suspendidas puede causar, a corto y a largo plazo, disminución de la función pulmonar; lo cual contribuye a la presencia de enfermedades crónicas respiratorias y muerte prematura. A través de los estudios realizados en animales, entre 1986 y 1988, por el doctor Michael Kleinman, de la Universidad de California en Irvine (UCI), se obtuvieron hallazgos adicionales de los efectos de la contaminación por partículas suspendidas. Según el doctor Kleinman, la exposición a una mezcla de Partículas Suspendidas Totales (PST) ácida y ozono, produjo mayor daño al sistema respiratorio de los animales que este último por sí solo, a niveles de contaminación no más altos que los existentes al aire libre.

Efectos en la salud

A lo largo del siglo, las concentraciones altas de partículas suspendidas de SO2 en la atmósfera, han sido asociadas con incrementos importantes (en un corto plazo) de la morbilidad y la mortalidad. Los casos más conocidos son los de Meuse Valley, Bélgica, en 1930, Donora, EUA, en 1948, Londres, Inglaterra, en 1952 y 1962, Nueva York, EUA, en 1953, y Osaka, Japón, en 1962.

Los súbitos aumentos de morbilidad y mortalidad que acompañaron a estos episodios de contaminación, así como la frecuencia y severidad de los daños respiratorios ocasionados, han dejado pocas dudas respecto a que fue la exposición al contaminante lo que causó los efectos adversos observados en la salud de la población.

El estudio de estos episodios históricos de contaminación, ha permitido determinar: que ante un importante incremento de partículas suspendidas y de SO2, la presencia de niebla favoreció la oxidación catalítica y la subsecuente formación de aerosoles ácidos. Por su parte, el análisis comparativo de los dos episodios sucedidos en Londres, hace pensar que el exceso de muertes se asoció más con la acción de las partículas que con la del SO2. Además, algunos investigadores han encontrado que el componente ácido de las fracciones particuladas, estuvo implicado en la mortalidad cotidiana en Londres, reportada por un estudio que abarcó el periodo 1952-1972. Otras investigaciones recientes en EUA sugieren la misma asociación. En uno de estos estudios (Fairley, 1990), se determinó una asociación significativa entre la mortalidad diaria y el aumento de las Partículas Suspendidas Fracción Respirable (partículas menores de 10 micras o PM10).

La exposición a partículas también ha sido asociada con un incremento en la hospitalización por enfermedades respiratorias y cardiovasulares. Durante un episodio de contaminación por partículas en Europa en 1985, Alemania reportó un aumento en la hospitalización y en las llamadas a la ambulancia por problemas respiratorios; en Holanda se registró una disminución en la función pulmonar de niños estudiados 16 días después del episodio mencionado. Cambios similares en la función pulmonar se pudieron observar en niños de Ohio que fueron estudiados antes, durante y después de un episodio de contaminación por partícular y SO2.

Otras asociaciones reportadas por diversos investigadores son las de contaminación por partículas y sulfato (SO4) con tos crónica y bronquitis en niños escolares.

Los adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica y los asmáticos son individuos particularmente sensibles a niveles altos de contaminación por partículas.

Uno de los estudios más importantes sobre contaminación por partículas, se realizó en seis ciudades de los EUA: Watertown, Massachusetts; Harriman, Tennessee; St. Louis, Missouri; Steubenville, Ohi; Portage, Wisconsin; y Topeka, Kansas. En este estudio prospectivo, se dio seguimiento durante 14 a 16 años, a una cohorte de 8,111 adultos; en los que finalmente se encontró una asociación significativa entre la tasa de mortalidad y el nivel de contaminación atmosférica. Esta asociación se mantuvo aun después de que los datos fueron ajustados por factores como edad, sexo, tabaquismo, nivel educativo, índice de masa corporal y exposición ocupacional. La mortalidad se correlacionó con más fuerza con los niveles de partículas finas inhalables (de sulfato por ejemplo) que con los de partículas totales(aerosoles ácidos, dióxidos de azufre o dióxido de nitrato) [ Dockery et al, 1993] . Es importante mencionar que en este estudio se documentaron efectos adversos de las partículas en concentraciones muy inferiores a las que se registro en la zona norte de la Ciudad de México.

Las partículas suspendidas PM10 son especialmente perjudiciales porque pueden alcanzar las partes más profundas de los pulmones, sin ser capturadas por la acción de limpieza natural del sistema respiratorio. De acuerdo con diferentes estudios realizados en varios países, incluyendo México, se estima que, aproximadamente, el riesgo de morir prematuramente se incrementan en 2% por cada incremento de 10 m gr de PM10.

Los grupos susceptibles a los efectos de las partículas incluyen:

  • Personas con influenza, enfermedades crónicas respiratorias y cardiovasculares, la gente de edad mayor, y cualquiera que esté en riesgo de agravamiento de padecimientos crónicos.
  • Personas con bronquitis.
  • Niños que puedan experimentar un declive en su función pulmonar.

 

Otros grupos considerados susceptibles son los fumadores y personas que no pueden respirar bien a través de la nariz. Los atletas que hacen ejercicio intenso también pueden considerarse susceptibles, debido a que muchos de ellos respiran por la boca.

Las partículas inhaladas ponen en riesgo la salud cuando penetran profundamente en el tracto respiratorio. Los riesgos asociados con partículas en el área pulmonar son mucho mayores que el riesgo por las partículas que se quedan en la garganta. La mayor penetración de las partículas en los pulmones ocurre durante la respiración por la boca.

A través de análisis epidemiológicos, en México se ha visto un exceso de mortalidad asociada a niveles elevados de contaminación por PST, en especial en población mayor de 65 años. También se ha visto un incremento en las emisiones hospitalarias con niveles altos de dióxido de azufre. Mediante estudios realizados en niños asmáticos que habitan en la Ciudad de México, se ha encontrado que las partículas PM10 se asocian con mayor prevalencia de síntomas respiratorios así como con el desarrollo de crisis asmáticas.

Los efectos en la salud atribuibles a las partículas suspendidas, han sido motivo de amplias discusiones. Actualmente se acepta (pues existe suficiente evidencia científica), que a concentraciones bajas (30 a 150 m gr/m3, la norma está fijada m gr/m3) es posible observar un incremento en la demanda de atención por padecimientos crónicos respiratorios, así como un aumento en las muertes atribuibles a estos padecimientos. Estas observaciones han motivado una discusión en foros internacionales para reformar las normas actuales sobre emisiones de PM10.

Efectos de los hidrocarburos

Algunos tipos de hidrocarburos son tóxicos y otros no. A su nivel actual en el aire de nuestra atmósfera, la mayoría de los hidrocarburos no representan per se un potencial significativo para afectar la salud en forma adversa; sin embargo, ellos contribuyen a la formación de ozono y de esta manera a producir sus efectos negativos.

En estudios de salud ocupacional, al menos un hidrocarburo (el benceno) ha sido reconocido como causa de casos de cáncer en humanos. El benceno en la atmósfera está siendo objeto de una norma específica, como ocurre con los compuestos tóxicos.

Existe evidencia de que ciertos hidrocarburos carcinogénicos se forman durante la combustión incompleta de casi cualquier material orgánico, incluyendo grasas, carnes, café, azúcar, hule y el humo de los cigarros.

Aunque el cuerpo humano generalmente puede tolerar bien los hidrocarburos (no carcinogénicos) en el aire, cuando éstos se encuentran a concentraciones elevadas (donde el porcentaje de oxígeno disponible es limitado) se ha visto que interfieren con la captación normal de oxígeno por el cuerpo. Debido a que las investigaciones en esta materia aún continúan, los efectos sobre la salud por exposición a hidrocarburos específicos podrían ser determinados en forma separada.

Bibliografìa

Borja-Aburto V. et al., 1995. Air Pollution and Daily Mortality in Mexico City. Abstract Epidemiology 6 (4): 564.

California Air Resources Board, 1983. How Air Pollution Damages Health.

Castillejos M. et al. 1992. Effects of Ambient Ozone on Respiratoy Function and Symptoms in School Children in Mexico City. Am. Rev. Respir. Dis. 145: 276-282.

Fernández-Bremauntz, A. et al. 1993. A survey of street sellers' exposure to carbon monoxide in Mexico City. Journal of Exposure Analysis and Environmental Epidemiology 3: 23-35.

Follinsbee, L. J., 1988. Pulmonary Function and Symptom Responses After 6 Hour Exposure to 0.12 ppm Ozone with Moderate Exercise en Journal of the Air Pollution Control Association.

Gong, H., Jr., 1987. Effects of Ozone on Exercise Performance en Journal of Sports Medicine and Physical Fitness.

Presentation por el Dr. Michael Kleinman.University of California, Irvine, en la South Coast Air Quality Management District Session, 1988.

Review of the National Ambient Air Quality Standards for Carbon Monoxide, U.S. Environmental Protection Agency, July 1984.

Review of the National Ambient Air Quality Standards for Nitrogen Oxides, U.S. Environmental Protection Agency August 1982.

Review of the National Ambient Air Quality Standards for Ozone U.S. Environmental Protection Agency, March 1986.

Review of the National Ambient Air Quality Standards for Particulate Matter, U.S. Environmental Protection Agency, January 1982, y Addendum, Diciembre 1986.

Review of the Short Term Ambient Air Qualiity Standard for Nitrogen Dioxide, Technical Support Document, State of California Air Resources Board, September 1985.

Romieu, I. et al. 1992. Air Pollution and Scholl Absenteeism among Children in Mexico City. Am. J. Epidemiol. 136:1425-1531.

Romieu, I. et al., 1995. Effects of urban air pollutants on emergency visits for chid hood asthma in Mexico City en Am. J. Epidemiol.141:546-533.

Santos-Burgoa, V. et al., 1995. Hospital emergency services and air pollution in Mexico City en Epidemiology 6(4):564.

South Coast Air Quality Management District, 1987. Air Pollution Episodes.

South Coast Air Quality Management District, 1987. The Path to Clean Air: Attinment Strategies.

South Coast Air Quality Management District with Southern California Association of Governments, 1988. Draft Environmental Impact Report, 1988 Revision to the Air Quality Management Plan.

South Coast air Quality Management District, 1996. 1985 Summary of Air Quality in California's South Coast Air Basin.

Southern California Gas Company, 1996. Residential Indoor Air Quality Characterization Study of Nitrogen Dioxide, Phase I, Vol. II-Final Report.

U.S. Environmental Protection Agency, 1986. Ozone in the Low Atmosphere: A Theat to Health and Welfare.

U.S. General Accounting Office, 1988. Air Pollution: Ozone Atteinment Requires Long-Term Solutions to Solve Complex Problems.

Para conocer el nivel de contaminación

La Comision Ambiental Metropolitana, está comprometida a alcanzar y mantener una calidad saludable del aire en toda la región. Esta se logrará mediante un programa amplio de planificación, reglamentación, entrada en vigor, innovación técnica, y promoción del conocimiento sobre las emisiones contaminantes y la calidad del aire.

Usted puede protegerse de los efectos adversos de la contaminación sobre la salud al reducir su exposición durante las fases de contingencia ambiental. La Comisión Ambiental Metropolitana en sus estaciones de monitoreo evalúa la calidad del aire durante las 24 horas del día, los 365 días del año. Nuestros meteorólogicos pronostican los posibles episodios de contingencia ambiental por ozono en el valle de México. Para conocer los niveles presentes de contaminación y las medidas de previsión llame a los teléfonos siguientes: (915) 529-84-09 y (915) 529-79-22 (fax). También puede consular la información en la siguiente dirección de Internet: http://df.gob.mx/cgi-bin/rama.pl.

 

 

 

 

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 27/08/2007